Capitulo 11: Tormenta

Audrey y Dientuda apenas pudieron con la tormenta. Ráfagas de nieve que impactaban como agujas en su ser y fuertes vientos que impedían a Dientuda avanzar. Frio que para una persona no acostumbrada a ello era insoportable. A pesar de todo eso Audrey lograría llegar hasta donde había visto a Sophi.

Realmente no sabía que había pasado, solo la vio en el bosque. Pero se dio cuenta, en su camino hacia ella, de que no había sido ella con la que había mantenido la conexión, sino que había sido con su dragón. Había entablado una conexión con el pequeño reptil de grandes ojos. Entonces todo pareció tan claro en su mente.

La piedra.

Una piedra mágica con la que había vivido la más hermosa experiencia de su vida. Hablar y entenderse con los dragones, sobre todo con su querida Dientuda. Había logrado entablar conversaciones con ella, había descubierto muchas cosas que tenía bien atesoradas en su cuarto en isla del Naufragio. Eso había sucedido tiempo atrás, no tanto pero era tiempo al fin y al cabo. No había logrado conservar la piedra. Pero parte de su poder quedo en ella. No podía hablar ni entender a los dragones, pero podía mantener una conexión con ellos. Como si sus mentes se mezclaran y pudiera ver en donde se encontraban. Pero el poder no era a voluntad. Las conexiones estaban siempre ahí, ella lo sabía, pero no siempre podía ver en donde se encontraba el dragón a la hora que ella quería.

Pero fue en ese instante en el que se dio cuenta de que era el dragón el que lo hacía. Que era el dragón el que tenía el control de la conexión, y no ella. Y fue entonces que supo que el dragón le mando esas imágenes.

Fue como si hubiera sabido exactamente en donde estaba.

Audrey activo un escudo de fuego alrededor de ella y Dientuda para el frio.
Después de volar por quince minutos la encontraron. Una pequeña figura acurrucada en una piedra abrazando a un reptil más pequeño que ella.

Audrey y Dientuda aterrizaron frente a ella; la pequeña al verla se levantó y fue con ella. No pudo pronunciar palabra por el frio. Audrey diviso una pequeña cueva donde se dirigieron para estar a salvo de la tormenta.

La cueva era pequeña y un poco oscura, totalmente de piedra. Audrey puso el escudo de fuego en la entrada para que no pudieran entrar las ráfagas de viento o la nieve que caía salvajemente del cielo. Para la suerte de todos había madera en las monturas de Dientuda las cuales encendió para dar calor. Audrey saco su casaca con el escudo de la Isla del Naufragio y se la puso a Sophi quien ya entrando en calor se durmió junto a Dientuda y su dragoncito al cual le había puesto Eldur, que en islandés era Fuego.

Audrey se quedó contemplando a la pequeña que estaba dormida junto a su dragón con su abrigo puesto y recordó cuando ella tenía esa edad, cuando ella no era la misma que era ahora.

-Eres tan parecida a mi.-Susurro Audrey pasando un mechón del cabello de Sophi detrás de su oreja.

La tormenta no acabaría pronto, así que tendrían que esperar a que acabara para salir, era demasiado peligroso salir con la bestia de nieve ahí afuera.

Pero la tormenta era, sin que Audrey tuviera la mínima idea, su mínima preocupación por el momento.

Holis. El capitulo fue corto lo se, pero ya casi salgo de vacaciones, asi que tendre tiempo de sobra para escribir.

Me dio flojera hacer capitulo para el sábado y es por eso que no lo subi :D

Pero pues ya, aquí esta y jsdfhlskd sin música, hoy no :3