Capitulo 13: Extraño comportamiento.
Cancion: See you tomorrow
-¡Estoy bien!-Exclamo de repente Audrey levantándose simultáneamente. Había despertado en menos de veinte segundos alarmando a todos. Se puso de pie y camino entre la multitud mientras todos la veían extrañamente.
-¿Qué mira? Estoy perfectamente. Solo me tropecé.-Explico.-Vuelvan todos a sus rutinas cotidianas, estoy bien en serio.
-¿Segura que estas bien?-Pregunto Preocupado Estoico.
-Estoy perfecta Tío.-Insistió.-Siempre me pasan ese tipo de cosas, en serio.
Después de mucha insistencia por parte de Audrey todos regresaron a sus tareas cotidianas.
Hipo, Astrid, Patapez, Patán y los gemelos se dirigían hacia la academia cuando notaron que Audrey iba a la fragua.
-¿No vienes con nosotros, Audrey?-Pregunto Hipo volviéndose hacia ella.
-No, necesito hacer algunas cosas.-Respondió ella con nerviosismo siguiendo su camino hacia la fragua. Los seis vikingos se quedaron viendo con estupefacción la acción de la pirata, pero siguieron su camino hacia la academia.
En la academia los vikingos estaban practicando ataques. Cuando vieron algo en el acantilado cercano que no les pareció muy… cotidiano.
Audrey estaba en el acantilado persiguiendo a Dientuda con algo grande en las manos, minutos después las vieron sobrevolar encima de ellos y luego perderse en la densidad de las nubes de las montañas altas de la isla.
Más tarde, cuando Hipo iba llegando a su casa, se topó con Audrey saliendo de su casa corriendo con Dientuda hacia el bosque. Ambas muy apuradas.
Esa misma noche, Audrey llego a la casa sucia, muy sucia. Con guantes de piel puestos. Y Dientuda había estado olfateando alrededor de la casa en la ausencia de Audrey.
Tengo una prima bastante rara en mi casa, pensó Hipo al ver a Audrey dibujar algo en su libreta frenéticamente antes de irse a dormir.
Al día siguiente Audrey si los acompaño al entrenamiento, solo para los combates cuerpo a cuerpo, los cuales dejo inconclusos en cuanto llego su dragón gruñendo a la puerta de la academia, haciendo que Audrey dejara caer pesadamente al suelo a de cabeza a Brutacio.
-Hipo, tu prima es mas rara que tu.-Dijo Brutacio sobándose la nariz, viendo como Audrey salía corriendo con Dientuda, a quien no habían visto en toda la mañana hasta esa vez.
En la tarde Astrid salió a entrenar con su hacha al bosque. Su destreza con esa arma era sorprendente, y ella no estaba sola. Alguien la estaba viendo de algunos metros de distancia, atrás de ella. Parada tranquila y en silencio estaba Audrey que llevaba en las manos una larga espada enfundada, unos mapas y una bolsa de cuero.
Astrid lanzo su hacha a un árbol frente a ella, y cuando fue por él y lo saco de ahí, al darse vuelta vio a Audrey parada detrás de ella. Astrid estuvo a punto de partir a la joven pirata de un hachazo, pero no lo hizo porque reacciono a tiempo. Por suerte.
Después la vio perderse entre los árboles. Astrid se quedó con cara estupefacta. ¿Qué estará tramando está loca? Se preguntó hacia sus adentros la rubia.
Esa noche, Audrey no llego del bosque a la casa de los Abadejo exactamente, sino que llego a la fragua. Dejo los mapas en un lado de la mesa de trabajo, y luego saco de su bolsa del cinturón otra bolsa de cuero más pequeña. Dejo caer su contenido en la mesa y escucho que alguien la llamaba desde afuera, se volvió hacia la ventana inmediatamente.
Hipo había terminado de alimentar a todos los dragones de la Academia, iba camino a casa, cuando algo lo desconcertó. Su prima Audrey iba hacia la fragua con su dragón. Y la curiosidad mato al gato, así que se dirigió hacia la fragua donde dentro estaba Audrey.
-¡Audrey! ¿Estás aquí?-Llamo Hipo a Audrey desde afuera de la fragua. Al no tener respuesta se dirigió hacia la puerta.
Audrey al escuchar cerca los pasos de Hipo se apresuró a guardar los mapas en la montura de Dientuda, y cuando creyó que todo estaba totalmente escondido miro hacia la mesita y miro lo que tenía ahí, se apresuró a guardarlo nuevamente en la bolsita de cuero.
-Audrey, ¿Qué estás haciendo aquí?-Pregunto Hipo entrando en la fragua.
-Nada.-Respondió súbitamente poniéndose de espaldas a la mesita, dándole la cara a Hipo.
-Has estado actuando muy… extraño.-Comento Hipo mirando a Audrey, la cual tenía una mirada nerviosa.-Astrid me dijo que te vio en el bosque, y luego te fuiste por los arboles.-Continuo.-Y ¿Qué tienes ahí atrás?-Pregunto moviendo la cabeza hacia la izquierda. Audrey se movió hacia la izquierda y con sus manos detrás de ella metió más de lo que tenía en la mesita a la bolsa de cuero.
-No nada, solo unos… unos.-Audrey busco a tientas algo diferente a lo que estaba tratando de ocultar, y lo encontró, era un broche de cobre.-Unos broches de cobre.-Rio nerviosamente.
-Esta… bien.-Dijo Hipo.-Apresúrate para la cena.-Dijo Hipo comenzando a dar media vuelta.- ¿Sabes qué? Por tu propio bien, quédate aquí todo lo que quieras, si es que no quieres ver comida que se mueva sola.-se paró en seco para decir esas palabras, y luego comenzó su marcha nuevamente.
El estofado del tío Estoico, pensó Audrey.
Ella tenía la capacidad de muchas cosas, hasta de fingir que una comida que sabía horrible, sabia deliciosa, o algo por el estilo.
Mientras tanto, en un lugar muy alejado de…. Todo. En una majestuosa isla rodeada de una muralla de piedra natural, un gran navío llegaba a sus puertos. Era un navío grande y potente. Con unos ochenta cañones y velas grandes y de color café; todo el resto del barco era de color marrón con quisquillosos adornos de madera en el barandal de la borda.
"Alma Naufragante" Así se llamaba aquel navío, y su capitán era nada menos ni nada más que el gran Rey Hakon, de la Isla de Naufragio, quien estaba entrando en sus puertos.
El gran Alma naufragante atraco en uno de los puertos principales y de la nave surgió un hombre.
Era alto de estatura, muy alto, corpulento pero delgado; moreno por la exposición al sol, pero ese tono lo hacía ver atractivo, sus ojos eran verdes grisáceos, no tenía una gran barba, pero tenía un bigote tupido. Llevaba el pelo en una cola de caballo hacia atrás y unos mechones de pelo salían por debajo de su banda que estaba atada por detrás de su cabeza, debajo de su sombrero de cuero en triangulo. Sus ropas consistían en una casaca negra, una camisa blanca abierta hasta la mitad le pecho, un cinturón ajustado de tela en su cintura sobre su camisa y sus pantalones abombados de color azul marino; llevaba un chaleco de color gris por detrás y negro adelante, botas de cuero marrón y la funda de su espada y pistola cruzaban por su pecho.
Él era el Rey Hakon, el rey de isla del Naufragio, parte de la hermandad de piratas. Uno de los piratas más temidos del océano, fuerte ante todo y sin ninguna debilidad, excepto una. Su hija.
Audrey.
El gran Hakon descendió del navío. Abajo lo esperaba Harry, herrero de Isla del Naufragio, amigo íntimo de Hakon, como un segundo padre para Audrey.
-¿Noticias nuevas?-Pregunto el Rey a su amigo.
-Si, solo una.-Dijo rascándose detrás de la nuca nerviosamente.
-¿Qué esperas? Dímela.-Contesto
-No te alteres, viejo amigo.-Dijo Harry. Los dos iban caminando por el pueblo camino a la casa de Hakon.
-Déjate de rodeos y dímelo.-Apremio el viejo pirata a su amigo.
-Audrey, Hakon. Ella escapo.-Soltó la noticia. Hakon abrió los ojos como platos y corrió frenéticamente hacia su casa. Fue directamente a su despacho y encontró todos los cajones del escritorio abierto y revuelto, pero una única hoja de papel sobre el mueble.
Una carta.
Hakon el tomo entre sus manos la leyó atentamente y luego regreso a mirar a Harry, quien lo había seguido.
-Ya se en donde esta Audrey.-Dijo apretujando la pequeña hoja de papel entre sus dedos.
-Avisa a los hombres que preparen el Alma Naufragante, iremos a un lugar muy lejos y frio.-Ordeno. Harry salió de la casa a preparar todo.
Y fue así, como los problemas comenzaron a asechar a Audrey.
Extrañaban los capítulos largo? xD
Soy mala lo se. :3
Buenoooo. Aquí esta, todo comienza a tener algo de sentido no?
Oka, oka, dejen sus comentarios, bla bla bla
Hasta el próximo capitulo :3
