Capítulo 15: Cena andante
Canción: Not so fireproof
Después de que Hipo se marchara Audrey y Dientuda fueron a la casa Abadejo para ver con sus propios ojos la comida caminante. Llegaron justo a tiempo cuando Estoico servía la cena. Era una especie de "huevos medios fritos" que estaban espesos, no tenían mal olor, pero se veían raros. Estoico los sirvió en platos, dos cucharas grandes de esa cosa espesa, amarilla y blanca que resbalaba de la cuchara de madera.
-La cena, está servida. Provecho.-Dijo Estoico, se quitó el delantal y se fue dirigió hacia la puerta de salida.
-¿No cenaras con nosotros?-Pregunto Hipo mirándolo
-No, ya quede con Bocón y los demás de cenar en el gran salón.-Respondió abriendo la puerta.
-Si, vete a cenar con tus amigotes.-susurro por lo bajo Hipo. Audrey suspiro, había tenido un día pesado y solo se le ocurría un modo de hacerlo mejorar. Usar su magia para hacer que ese plato de huevos espesos se moviera realmente. Saco de su bolsa su báculo, se aclaró la voz y pronuncio las siguientes palabras:
-Sequi iubent.-Su báculo comenzó a brillar, lo movió de un lado a otro y un destello salió contra los huevos.
Hipo estaba atentamente jugando con su plato que no se percató de lo que Audrey hacia hasta que el brillo le hizo girar la cabeza.
Cuando vio que la cena que su padre había preparado realmente se movía dejo caer el tenedor y miro como Audrey manipulaba aquel engrudo amarillento.
-Dijiste que se movía sola.-Dijo Audrey moviendo el báculo por la mesa y los huevos andaban detrás del.-Espere un par de minutos, y no vi nada.-Esa cosa se movía muy raro, realmente parecía que fuera ella sola y no gracias a la magia de Audrey.-Así que decidí interferir.-Audrey llevo la cena al borde de la mesa y con un movimiento rápido de su brazo hizo que esa cosa volara por sobre sus cabezas e hiciera un par de vueltas. Chimuelo y Dientuda observaban atentamente desde donde estaban sentados. Audrey conocía perfectamente a su dragón, sabía que quería saltar y perseguir el engrudo amarillo, pero que no lo iba a hacer porque destrozaría todo el lugar; Audrey llevo esa cosa enfrente de Dientuda y esta comenzó a tratar de atraparla con las patas, Audrey sí que era cruel, después se dio cuenta que todo era una travesura de la pirata, le encantaba hacer ese tipo de cosas, pero no le daría el placer esa vez. En lugar de irse contra la cena voladora, la quemo. Un soplo pequeño y firme lo calcino en instantes. Y ahí fue como termino la vida de aquella cena.
Hipo había visto fascinado como Audrey manipulaba de aquel modo los huevos cocidos, y también se había dado cuenta de que Dientuda no era esa dragona seria y calmada que en un principio creía que era. También descubrió que Audrey era una niña traviesa de trece años que le encantaba jugar con cualquier cosa, aunque esa cosa fuera una cena extraña.
-¿Cómo hiciste eso?-Pregunto Hipo después de la muerte de la cena a manos de la despiadada Dientuda.
-Magia, un hechizo de manipulación de los cuerpos, la mayoría de los hechizos están en latín.-Explico.-Es un hechizo muy fácil que se puede hacer sin el báculo, pero sería más complicado hacerlo sin pronunciar el hechizo, me dolería la cabeza, y ya me duelen bastantes cosas el día de hoy.-Se quejaba del dolor de las manos de tanto escarbar en busca de los diamantes, aunque Hipo no lo sabía.
-¿Dolerte la cabeza?
-Si, se manipulan los objetos usando tu mente, los magos tenemos cerebros más grandes que los mortales, por lo tanto no olvidamos las cosas fácilmente, podemos controlar cosas y reencarnar recordando todo lo de la vida pasada.-Explico.
-Eso es… extrañamente fascinante.-Dijo entusiasmado.
-Sí que lo es.-Audrey sacudió un poco su báculo y dijo con acento extraño:- reconstruction.-Y las cenizas de la pobre cena quemada se elevaron y se juntaron en una masa extrañamente igual de espesa que como estaban originalmente, luego se sacudieron y volvieron a ser el engrudo amarillo y blanco del principio.-Eso fue un hechizo que regresa cualquier cosa a como estaban antes de que un despiadado reptil los incinere.-Explico mirando a Dientuda que mostraba los dientes (De hecho ella nunca los ocultaba) y tenía los ojos como dos agujas, estaba enojada, pero eso no le preocupaba a Audrey, sabía que era solo por reconstruir el huevo. Audrey comenzó a mover el engrudo en torno a la cabeza del dragón y este no se contuvo y comenzó a seguirlo por todas partes, Chimuelo no tardó mucho en unírseles.
Mientras que Hipo y Audrey se reían con sus dragones, dos peligros asechaban a ambos primos. Un dragón resucitado endemoniado y un rey enfurecido con la princesa de cierta Isla.
¿Les gusto? Seguro no jajá okya
No tenía ni idea que escribir en este capítulo, así que decidí hacerlo así, divertidito y mágico :3
Espero les guste xP
