Capítulo 16: Corre, estúpida, ¡Corre!

Canción: Focus, Hiccup!

Audrey al ver los pies de la enorme criatura comenzó a correr todo lo que sus piernas podían. La criatura al verla comenzó a perseguirla. Media al menos un metro más que ella y era sorprendentemente feo. Audrey corrió por el bosque mirando de vez en cuando sobre su hombro para ver si esa cosa la seguía persiguiendo. Para su mala suerte así era y dudaba que se cansara.

Corriendo por el bosque se topó con Hipo y Astrid que iban de camino al pueblo, les dio un breve saludo mientras corría, y tras de ella paso la criatura, un troll, ambos vikingos se llevaron tal sorpresa que cayeron al suelo, se miraron el uno al otro y luego regresaron la vista por donde se había desaparecido Audrey, se volvieron a mirar y ambos se levantaron y comenzaron a correr para tratar de alcanzarla.

Audrey corría a todo pulmón tratando de que el troll no la alcanzara. Esquivo troncos y piedras para no tener ningún contratiempo, lo único que quería hacer era llegar a un lugar para acorralar al troll y poder petrificarlo o dormirlo al menos. Pero era un troll necio, no dejaba de seguirla, pronto llegarían al pueblo y le preocupara que hiciera desastre, así que decidió esquivar el pueblo desviándose hacia la izquierda directo hacia un rio que cruzaba por ahí.

Hipo y Astrid al ver que Audrey había girado a la izquierda se pararon en seco, se volvieron a mirar el uno al otro y la siguieron con la esperanza de alcanzarla.

Audrey salto sobre el pequeño rio mojándose un poco las botas por las bruscas zancadas del troll. Se agacho para pasar por debajo de una rama, esquivo varios árboles agachándose o saltando. Cuando por fin diviso un claro, que más bien era un acantilado donde el bosque terminaba unos metros antes del vacío, saco su báculo y lo preparo para cualquier cosa. Se detuvo medio metro antes de caer al vacío y derrapo por la humedad de la hierba haciéndola avanzar diez centímetros más.

El troll se detuvo dos metras delante de ella y rugió. Era un rugido gutural, algo que a Audrey nunca se le olvidaría. Y comenzó a acercarse lentamente a ella con los brazos extendidos listo para comérsela. Audrey, que tenía su báculo en la espalda, frunció el ceño y empuño con más fuerza el mango de su báculo mágico.

Y antes de que pudiera vociferar algún hechizo el troll se detuvo en seco, abrió los ojos como platos y huyo por el lado izquierdo del claro. Audrey miro curiosa la fuga del troll y no se dio cuenta quienes estaban frente a ella hasta que regreso la vista hacia el bosque.

Ahí parados, con los brazos en jarras, aguantándose la risa, estaban Hipo y Astrid, el uno junto al otro intentando no morir de risa. Audrey ladeo la cabeza como pájaro y alzo una ceja en señal de no entender absolutamente nada. Al fin Hipo pudo pronunciar palabra sin que le diera un ataque de risa.

-Vamos al pueblo para que nos cuentes la divertida historia.-Dijo Hipo entre pequeñas risas acercándose a Audrey.

-No fue divertida.-Vocifero la pelirroja.-Un troll me quería cenar.

-Y justo por eso es divertida.-Añadió Astrid. Hipo rodeo con un brazo los hombros de Audrey y los dos caminaron hacia donde estaba Astrid, una vez que los tres estaban juntos Hipo rodeo con el otro brazo los hombros de Astrid y comenzaron a caminar por el bosque rumbo al pueblo.

Fueron hasta la academia donde estaban Patán, Patapez y los gemelos con sus respectivos dragones. Hipo, Astrid y Audrey entraron por una de las puertas mientras Audrey vociferaba maldiciones en otro idioma e Hipo y Astrid estaban a punto de morir de risa.

-¿Qué paso?-Pregunto Brutacio acercándoseles.

-Cuenten el chiste, nos queremos reír nosotros también.-Añadió Patán

-A Audrey la estaba persiguiendo un Troll.-Apenas pudo responder Hipo tratando de no reírse. En cuanto termino el resto de los vikingos comenzaron a reír incluyendo a Astrid que no pudo contener la risa.

-¿Es tan divertido que un Troll me quiera comer?-Pregunto fastidiada Audrey con los brazos cruzados en el pecho.

-¡Si!-Respondieron todos al unísono y después volvieron a reír.

-Yo les enseñare algo gracioso.-Audrey camino hacia el centro del ruedo, saco un par de pistolas de su chaqueta, apunto hacia arriba y disparo. El estruendo hizo que los dragones se alteraran y huyeran volando. Cuando sus jinetes se percataron de eso corrieron tras de ellos sin éxito, regresaron con cara de fastidio.

-¿Por qué hiciste eso?-Pregunto Hipo desconcertado.

-Díganme que tiene de gracioso que un troll quisiera comerme, y hago que los dragones regresen.-Respondió guardando las pistolas otra vez. Todos se fueron a un extremo del ruedo y se sentaron para poder contarle lo gracioso a Audrey.

-Es gracioso porque tu nombre no es lo suficientemente feo.-Dijo Astrid.

-¿Qué?-Audrey todavía no entendía nada.

-Aquí en Berk existe la creencia de que un nombre feo alejara a los gnomos y trolls.-Respondió Patapez.

-Como si la refinada conducta vikinga no lo hiciera.-Añadió con sarcasmo Hipo.

-¿Se ríen porque mi nombre no es feo?-Audrey se sintió ofendida, ¿Su nombre no era suficientemente feo? ¿Ninguno de sus cinco nombres?

-Algo así.-Respondieron los gemelos al mismo tiempo, empezando una pequeña pelea de empujones de cabeza.

-¿Ninguno de mis cinco nombres?-En toda la Isla del Naufragio el nombre completo de Audrey era el más largo.

-¿Cinco?-Pregunto Patapez.

-Yo solo te conocía dos.-Dijo con tono desconcertado Hipo.

-Tengo cinco. Audrey Ana María Elizabeth Camicazey.-sin contar sus apellidos.

-¿Qué tus padres no planeaban tener más hijos?-Pregunto Brutacio.

-No sé, pero seguramente si tuviera un hermano o hermana tendría un nombre igual de largo.-Audrey Ana María Elizabeth Camicazey, el nombre más largo de isla del Naufragio, y para su mala suerte no era suficientemente feo para un Troll.-Lo que no entiendo.-añadió.- Es como dejo de perseguirme ese troll.

-Fácil. Mis padres no pudieron elegirme un nombre más feo.-Respondió Hipo Horrendo Abadejo III, fue gracias a él que el Troll no se comió a Audrey.

-Bien, ya que me contaron la causa de su risa.-Audrey se levantó del suelo.-Iré por sus dragones.-llamo a Dientuda silbando y en un instante llego con sus ojos bien abiertos y grandes lo que causo ternura en Audrey y comenzó a rascarle la cabeza.- ¿Quién es este lindo dragón? Eres tú, si eres tu.-Dijo pomposamente a Dientuda rascándole con las dos manos haciendo que abriera la boca mostrando solo sus encías.- ¿Quién no tiene dientes?-Dijo mirando la boca desdentada de su dragón. Dientuda al oír eso volvió a mostrar sus afilados dientes. Audrey se asustó y dio un paso hacia atrás juntando sus manos en su pecho.-Amargada.-Subió a su dragón y partió en busca de los dragones de Patán, Patapez los gemelos y el Nadder de Astrid.

-Tienes una prima medio rara, Hipo.-comento Astrid poniéndose a un lado de Hipo.

-¿Medio?-Pregunto con sarcasmo. Los dos se miraron y rompieron en risas.

Como no se que decirles, solo quiero agradecerles por leer, sin ustedes esto no seria real. Gracias.

Nos leemos en el próximo capitulo.