¿Listos? ya se acercan los últimos capítulos, lo sé, lo sé, es duro, pero habrá secuelas donde los vikingos de Berk conocerán a los piratas de Naufragio y juntos acompañaran a los sarcásticos primos en nuevas aventuras y peligros.
Capítulo 19: Tres acontecimientos en un solo día.
Cancan: Astrid Goes a Spin.
Dientuda comenzó a ascender en línea recta con Astrid todavía en su pata; después de volar sobre las nubes y no ver la isla lanzo a Astrid al aire y Dientuda abrió las alas y se dejó caer de espaldas para apreciar la cara de Astrid. Cayeron, cayeron y siguieron cayendo a tal grado que Hipo casi sentía que la herida del dragón los mataría a los tres. Pero no fue así.
Dientuda se movió dejando paso a Astrid y nuevamente la tomo con las patas, la lanzo al aire y la atrapo en su espalda. Comenzó a descender fuertemente en picada con las alas entreabiertas y después de apreciar los gritos de ambos vikingos abrió las alas repentinamente y comenzó a dar vueltas hacia atrás como una rueda.
Ambos vikingos estaban aferrados a la montura lo más que podían, pero los fuertes movimientos de Dientuda casi los arrancaban.
Dientuda dejo de dar vueltas hacia atrás y comenzó a descender en picada dando descontroladas vueltas. Arriba y abajo, izquierda y derecha, todo dando vueltas. Repentinamente abrió las alas y comenzó a volar suavemente hacia una pequeña saliente de rocas que no estaba tan lejos de ahí; aterrizó suavemente y cuando los dos vikingos bajaron de sus espaldas ambos estaban totalmente despeinados y mareados; tan mareados que Hipo casi vomitaba el desayuno.
-¿Y no hay recompensa por las vueltas?-pregunto Astrid a Dientuda, que movió la cabeza negando y se acostó en las rocas, tal parecía que ella no era tan romántica como Chimuelo.
-Seguramente es por su ala.-Hipo se acercó a revisar el ala herida de Dientuda, pero esta no se dejó, en cambio le gruño en cuanto se acercó a ella.
-¿Por qué nos trajo hasta aquí?-Pregunto Astrid mirando hacia el atardecer que pronto llegaría.
-Tal vez quiera decirnos algo.-Opino Hipo sonriendo.
-¿Qué nos podría decir un dragón? Ellos no hablan.-Astrid regreso a ver a Hipo.
-Pero son muy inteligentes.-Hipo regreso a mirar a Dientuda que tenía las orejas levantadas mirando hacia el basto océano.
En Berk había una pirata entre tanto vikingo, una personalidad que sobresalía de ellos. Experta en robos y atracones, una consumada artista con la espada y el pincel. Un pirata que estaba dando vueltas en la habitación de Hipo con una carta arrugada en las manos. La pirata se recargo sobre una mesa de trabajo que había en la habitación, tendió la carta en la mesa y la leyó nuevamente.
-Sine. Regeuffe. Mortem.-Leyó pausadamente. Nada encajaba en su mente. Y la última palabra era lo que más le atemorizaba.-Sin, Muerte, ¿Regeuffe?-Miro perpleja la palabra cuidadosamente escrita con ortografía cursiva.-Claro, seguro un loco la escribió, a menos que yo me esté volviendo loca.-no tenía ni remitente ni nada, los garabatos escritos en el sobre parecían más un dibujo que alguna palabra cuerda.
Nigram había pasado de ser algo hermoso a ser algo monstruoso en cuestión de una sola noche. Era ahora un monstruo con largas zarpas y ojos morados como espejos para mirar a todas direcciones.
En cambio Albam se había convertido en lo más hermoso a los ojos humanos. Se había convertido en diamantes.
Y solo el portador de un corazón noble armado con una espada con diamantes podría dar muerte a Nigram, para siempre.
Audrey saco una libreta y comenzó a escribir todo lo que sabía sobre el Wyvern.
-Zarpas gigantes, ojos morados, terroríficamente mortal, le gustan los caramelos… ¿le gustan los caramelos?-Audrey miro perpleja lo que había escrito.-Es oficial.-Dejo caer el lápiz sobre el papel.-Estoy loca.
-Perfecto, estamos en un pedazo de rocas desoladas con un dragón que no quiere que nos acerquemos a ella.-refunfuño Astrid.
-Relájate, pronto descubriremos que pasa.-Hipo se colocó a un lado de Astrid cerca de la orilla del mar.-Solo necesitamos tiempo.
-¡Tiempo es lo que nos falta!-Astrid levanto las manos y se dio vuelta para estar frente a Hipo.-Esta por anochecer y estamos aquí varados en la nada.-Señalo el sol con una mano.
-Espera.-Hipo puso una mano frente a Astrid y se dirigió hacia Dientuda que se había para y miraba fijamente el horizonte con las orejas levantadas y las pupilas en una pequeña línea.
-Dientuda ¿Qué pasa?-Pregunto Hipo apoyando las manos en sus rodillas. El dragón estiro un poco más el cuello hacia el sol.
-Creo…-Hipo se acercó nuevamente con Astrid quien lo seguía con la mirada.-… creo que quiere que veamos el sol.
-Eso es totalmente ilógico.-replico Astrid mirando a Hipo.
-Solo miremos que pasa.-Hipo le dio una sonrisa convencedora a Astrid.
-¿Y si no pasa nada?-Buen intento Hipo, pero Astrid no cayo con tu encantadora sonrisa.
-Buscamos otra salida.-respondió el ojiverde sin quitar su sonrisa. Dientuda gruñó para que pusieran atención a la puesta de sol.
Esperaron, esperaron, esperaron y siguieron esperando, hasta que al fin el sol se ocultó en el mar.
Y algo pasó.
Audrey estaba recargada en los codos sobre la mesa de trabajo tratando de averiguar el mensaje de la carta cuando miro algo con el rabillo del ojo a través de la ventana. Se levantó a toda prisa y miro por la ventana. Lo que vio le ilumino la mente.
Ahora sabía que quería decir el mensaje.
Cuando el sol se ocultó totalmente por el horizonte un destello morado salió disparado por donde se había ido el sol. El destello fue tan luminosos que se reflejó en Hipo y Astrid los pocos momentos que duro. Fue solo cuestión de pocos segundos, casi nada. Había estado ahí y luego ya no.
-Te dije que sucedería algo.-Hipo se inclinó y un poco hacia Astrid.
-Sí; y ahora ¿Qué?-Astrid se giró hacia Hipo.
-No lo sé.-Soltó un suspiro de derrota dejando de ver a Astrid, esperando un golpe en el brazo. Pero no recibió tal golpe, en cambio recibió un sorpresivo abrazo de Astrid.
-Hipo, tengo miedo.-Le dijo casi en un susurro en el oído.
-¿A qué?-Pregunto con suavidad.
-A que tú seas el elegido.-Respondió la rubia con un nudo en la garganta.
-¿Qué? Astrid eso es casi imposible.-Respondió Hipo sobresaltando un poco. Astrid se separó un poco de el para estar cara a cara, lo tomo por las mejillas con las manos y dijo:
-¿Casi? Es muy posible. Hipo, eres el vikingo más noble y valiente que he conocido en toda mi vida y dices que es imposible.-Astrid lo estaba mirando a los ojos; ¡oh! Esos ojos que la volvían loca, tenía que soportar su encantadora mirada, no fue difícil viendo la situación en la que se hallaban.
-Creo que eso no es muy de vikingos que digamos.-Dijo con sarcasmo.
-¡Hipo, eso no importa!-Astrid volvió a poner su cabeza detrás de los hombros de Hipo.-Tengo miedo que algo malo te pase.- Hipo correspondió el abrazo de Astrid abrazándola a ella también.
-Nada me pasara, te lo prometo.
Audrey salió casi volando de la casa de Hipo con el acertijo ya resuelto. En cuanto salió encontró a Patapez y los gemelos hablando sobre el destello morado.
-¿Viste eso?-Pregunto Brutacio cuando Audrey se había acercado.
-¿El destello? Por eso vine.-con testo la pelirroja.-Es un punto clave.
-¿Es decir que ya sabes quién es el elegido del monstruo?-Pregunto Patapez.
-No.-Y antes de poder decir otra cosa Patán intervino.
-Soy yo.-Dijo señalándose con su pulgar.
-¿Tu?-Preguntaron los Gemelos tratando de contener la risa; se miraron y comenzaron a reír a carcajadas.
-Perdón por romperte la ilusión, primo. Pero no eres tu.-Audrey puso las manos en jarras.-Lo que iba a decir era que todavía no sé quién es el elegido, pero pronto lo sabremos. Pronto el Wyvern morirá.-explico con semblante serio.
-Audrey, ¿Qué decía la carta?-Pregunto Patapez.
-Sin escapatoria a la muerte.-Le tendió la mano para darle la carta. Patapez miro la carta y luego regreso a ver a Audrey.
-Pero, esto está en otro idioma.-Dijo con perplejidad.
-Sí, es latín. Lo aprendí a base de libros.-Audrey se acero a un lado de Patapez y señalo la palabra que estaba en medio.-Esa palabra esta al revés. Lo supe después de repetirla varias veces.-sonrió con brillo infantil.-El destello me hizo comprender una cosa: el Wyvern ya despertó.
-Entonces tenemos que prepararnos para enfrentarlo.-propuso Patán.
-No es así de sencillo. El elegido debe ir con el Wyvern.-Explico Audrey.
-Y ¿Dónde está?-Pregunto Patapez.
-No tengo idea alguna.-Admitió la ojiverde.
Hipo y Astrid seguían abrazados minutos después del suceso ocurrido, pero Dientuda decidió que era hora de regresar a Berk. Empujo con la nariz las caderas de ambos para llamar su atención; cuando los dos se separaron no tuvieron tiempo de reaccionar, pues Dientuda tomo a Astrid, la lanzo al aire y la atrapo en su espalda, voló sobre Hipo y lo tomo por los hombros; una vez con buena altura lo lanzo al aire y lo atrapo en su espalda.
*Romantic Flight*
Dientuda comenzó a ascender lenta y suavemente hundiéndose en las espesas nubes. Arriba todavía había un poco de claridad, claridad que no tardaría en desaparecer, dio vueltas suaves y lentas para no marear a los vikingos, quienes disfrutaban del paseo admirando las nubes. Dientuda se inclinó hacia la derecha y luego a la izquierda con suavidad repetidas veces hasta que dio una vuelta entera.
Inspirada por el momento, Astrid tomo a Hipo del cuello de la camisa y lo jalo haciendo que volteara el torso hacia ella para darse un beso altera corazones. Sin darse cuenta ambos vikingos que habían llegado a Berk, siguieron con el beso. Dientuda diviso a Audrey desde lejos, estaba con Patapez, Los gemelos y Patán. Se dirigió a ellos y prontamente Audrey la vio y aviso a los demás.
-¿Qué están haciendo Hipo y Astrid ahí arriba?-Pregunto Patán incrédulo de lo que sus ojos veían con la poca luz que había.
-Aww, que lindos.-Dijo Audrey juntando las manos y poniéndolas a un lado de su mejilla izquierda con os ojos brillosos y un tono agudo y melodioso.
-Ujui, soldaditos del amor.-Le dijo Brutacio a Brutilda dándole un leve codazo a su hermana.
-A Patán le duele, eso es genial.-Comento Brutilda disfrutando del rostro desencajado de Patán.
Hipo y Astrid ni idea de que ya habían llegado a Berk y que sus amigos los estuvieran observando, al fin y al cabo el tiempo es infinito para los que aman. Y hubieran seguido con aquel romántico y lindo beso de no haber sido que la risa de cierto dragón en el que iban volando los hubiera interrumpido. Ambos se separaron totalmente sonrojados y se sonrojaron más cuando se dieron cuenta de que sus amigos los observaban.
Dientuda Aterrizo y cuanto Hipo y Astrid bajaron de su espalda, la dragona corrió hacia Audrey y esta la recibió con los brazos abiertos. Y de pronto se escucharon fuertes rugidos provenientes del bosque, todos se pusieron en posición de ataque y de la oscuridad del bosque salieron Estoico y Bocón con un dragón atrapado.
-¡Rápido, Hipo! Necesitamos una jaula para este chico rudo.-Pidió Estoico a Hipo mientras sostenía el hocico del dragón. Hipo corrió hacia la academia para hacer lo que su padre le había dicho.
-¿Qué llevan ahí?-Pregunto Astrid mirando que Estoico y Bocón jalaban algo que parecía no estar ahí.
-Es un Metamórfala, lo encontramos en el bosque, y créeme, no fue fácil atraparlo.-Explico Bocón.
-Estoy realmente segura de eso.-añadió Audrey por lo bajo.
El dragón se había ocultado en el ambiente, pero eso no había impedido que los fornidos vikingos, Estoico y Bocón, lo hubieran atrapado y lo llevaran en ese mismo momento hacia la academia en donde lo esperaba una jaula ya abierta.
-Mañana comenzaras a trabajar con el.-dijo Estoico a Hipo quien recién había cerrado la puerta.
-¿No crees que es un poco peligroso? Ya sabes, está un poco inquieto.-comenzó a tratar de excusarse, pero Estoico lo miraba con una mirada que era bastante conocida para Hipo, esa miraba que decía claramente: "A ti no te importa si es peligroso, así que calla"
-Está bien, mañana trabajare con el.-acató Hipo las ordenes de su padre
-Todos vayan ya a descansar, mañana será un día pesado para todos nosotros.-Anunció Estoico y todos se dirigieron hacia sus casa para poder descansar un poco y estar listos para el día siguiente.
Porque realmente sería un día demasiado pesado para todos.
Por fin llega un momento clave de la historia ¿Les gusto lo que hice con la escapadita de Hipo y Astrid? Estoy segura que sí.
Y bueno, terminamos con otro capítulo más, es lindo escribir, a mí me gusta.
Con esto me estoy despidiendo de ustedes por ahora, pero tendrán más de mí en el siguiente capítulo. Si los hice feliz con este capítulo háganme feliz a mí también dejando sus hermosos Reviews y rolando la historia con sus amigos para que ellos también sean felices y creemos una sociedad feliz. Suena lindo ¿Cierto?
¡Hasta el próximo capítulo!
