Hola! Aquí, de nuevo...

Escribí este capítulo a pedido de una lectora, HinataWeasley, quien me sugirió esta temática. No estoy segura si esto fue lo que tenía en mente, pero así fue como lo imaginé.

Espero que les guste.


Fortaleza.

Caminaban por las repletas calles de Suna. Tal vez siempre era una aldea tranquila, en la cual la gente prefería quedarse en sus casas, al resguardo del clima extremo, en lugar de salir a caminar; pero todos necesitaban abastecerse de víveres algún día, y parecía que ese había sido el día en que habían decidido hacerlo.

El brillante sol les quemaba la cabeza. Kankuro estaba quejándose acerca de lo mucho en que Temari tardaba en comprar. Gaara tenía que darle la razón.

Temari volvió hacia ellos, seria como siempre que se encontraban rodeados de personas, y les dijo que era hora de regresar. Ambos lo agradecieron.

Gaara caminaba en medio de sus dos hermanos. Kankuro, a su derecha, cargaba con las compras, como usualmente hacía. Temari iba a su izquierda.

Entonces Gaara la miró. El rostro serio de su hermana contrastaba con la dulce sonrisa que siempre le mostraba cuando se encontraban en su casa. Frente a todo el mundo, Temari era otra persona. Él pensó que ella era una mujer que tenía dos personalidades.

Cuando estaba sola con sus hermanos, en su casa o en donde fuera, se mostraba tranquila, alegre, amable y (en casos) sobreprotectora; aun cuando sus hermanos eran ligeramente menores a ella. Pero cuando Temari salía de su soledad, y tenía que enfrentarse al mundo exterior, era completamente diferente. Ella siempre mostraba una faceta algo fría, extremadamente analítica, ruda y a veces socarrona. Eso era lo que los demás veían de ella.

Temari solía mostrarse frente al mundo como una kunoichi a la que había que temer. Nunca nadie la había visto llorar, y ella probablemente nunca lo haría frente a nadie. A veces parecía que era demasiado ruda como para revelarle sus emociones al mundo. Pero eso tenía un motivo. Tal como Gaara tenía a su arena como armadura, Temari usaba su aparente frialdad con el mismo propósito. Por eso, cuando fue tiempo de revelarse a sí misma al resto del mundo, decidió hacerlo como si nada pudiera afectarla. Decidió mostrarse fuerte, por más que por dentro fuera completamente diferente. Y ella había seguido aquel juego tan al pie de la letra que a veces olvidaba incluso que el dolor también podía afectarla, y que debía compartirlo con quienes la rodeaban.

Pero Temari nunca compartía su dolor. Sabía comprender el de Kankuro, y trataba con todas sus fuerzas de entender el dolor de Gaara. A pesar de eso, nunca pretendió que sus hermanos trataran de asimilar el suyo. Nunca les dejo saber que, a veces, sentía que estaba muriendo por dentro. Después de todo, ella se sentía a veces tan sola como lo había estado Gaara.

Si Gaara se ponía a pensar mucho en Temari, descubría que ella era siempre fuerte. Recordaba muchos enfrentamientos en los que la había visto participar, y él pensaba que ella era una kunoichi que, si tenía que hacerlo, no dudaría en asesinarte. No mostraba compasión a la hora de pelear, aun cuando el enemigo ya no pudiera continuar. Tampoco mostraba nerviosismo o miedo. Era despiadada. En ese aspecto, ella y él se parecían bastante.

A pesar de la aparente frialdad que Temari le mostraba a las personas, Gaara sabía que ella a veces no podía ocultar totalmente la devoción que sentía hacia quienes quería. A veces lo hacía con simples miradas de lado, que ella pensaba que nadie notaba. A veces simplemente lo decía con palabras, con escuetas oraciones que parecían desinteresadas, pero que cargaban con el aprecio que ella les tenía. Como cuando le decía a Kankuro que no fuera idiota y no comenzara absurdas batallas en medio de la calle. Tal vez podía parecer que ella lo decía porque todo ese asunto le resultaba demasiado fastidioso, pero en realidad lo hacía porque buscaba proteger a su hermano.

Otras veces lo hacía de forma tan sutil que era difícil notarlo. Como cuando caminaba junto a él y, si la situación lo ameritaba, lo cubría sutilmente con su propio cuerpo; a fin de dejarlo a resguardo detrás de ella. Gaara pensaba que eso era algo inútil, porque después de todo era su arena la que siempre lo protegía. Pero él sabía que ella hacia eso para hacerle saber que le daba su apoyo, aun cuando todos parecieran temerle y los aldeanos de la arena se empecinaran en lanzarle miradas de odio. Temari sabía que Gaara odiaba ver el miedo y el odio reflejado en los ojos de la gente.

Entonces la rubia notó que él la estaba mirando, y le dedicó una pequeña y casi imperceptible sonrisa de lado. Kankuro volvió a quejarse acerca del calor, y preguntó por qué demonios era él quien siempre tenía que cargar con las compras.

Gaara sabía que Temari era una kunoichi fuerte. Tal vez nunca antes lo había notado, porque para él solo era fuerte quien peleaba para sí mismo. Pero se dio cuenta de que Temari era muy fuerte, y que siempre lo había sido; porque ella estaba dispuesta a pelear por el bienestar de quienes amaba.


Gracias por leer. Ante cualquier comentario, déjenlo por escrito.

Gracias nuevamente.