Capítulo 20, me siento orgullosa.
Capitulo 20: Decisiones.
Canción: The cove (HTTYD Soundtrack)
Hipo y Audrey estaban haciendo una especie de concurso con sus dragones como jueces. No era un gran concurso, o algo muy pretensioso, solo estaban dibujando.
Audrey dibujaba apresuradamente en su libreta con la lengua en la comisura del labio. Mientras que Hipo paseaba la mirada de Chimuelo a la libreta varias veces. En fin, era a sus dragones a quienes tenían que dibujar.
Era casi media noche, pero eso no le importaba a ambos. No tenían sueño y el asunto del dragón no los dejaba dormir a causa de las decisiones que habían tomado una hora antes de comenzar con su pequeño concurso de dibujo.
Una hora antes.
Todos fueron a sus casas a descansar tal y como se los había ordenado Estoico; Menos dos personas. Hipo y Audrey si habían ido a casa, pero no a descansar, en cambio se habían sentado en la habitación de Hipo a hablar sobre el Metamórfala.
-¿Estas nervioso por lo de mañana?-Pregunto Audrey al ver que a Hipo se le había caído ya siete veces el lápiz.
-No…-Respondió nervioso mientras levantaba por séptima vez el lápiz.
-Como digas…-Audrey cruzo los brazos y se tiró de espaldas a la cama de Hipo.-Y entonces… ¿Cómo te va con Astrid?-Pregunto con tono pícaro.
Hipo garabateo erróneamente lo que estaba dibujando al mismo tiempo que se sonrojaba. Comenzó a respirar entrecortadamente y no se volvió a Audrey, solo comenzó a jugar con sus dedos.
-¿A qué… te re-refieres?-Pregunto nervioso.
-A lo que todos vimos hace un rato.-respondió entre risitas aun en la cama de Hipo.
Hipo solo se pudo poner más nervioso y más rojo ante el comentario de Audrey, pero encontraría una manera de salir de la conversación.
-Solo dime cuando se hacen novios y te dejo en paz.-añadió Audrey.
-¿Qué acaso no tienes la habilidad de meterte en mi cabeza?
-Deje de hacerlo, pensé que tal vez querrían que sus pensamientos fueran nada más suyos. Pero si quieres puedo entrar en tu cabeza en estos momentos.
-No gracias, así está bien.
Se hizo un breve silencio entre ambos.
-Sobre el dragón.-Dijo Audrey un poco dudosa.
-¿Qué pasa?-Pregunto Hipo volteándose hacia Audrey.
-Creo que sería mejor que yo trabajara mañana con él.-Respondió levantándose de la cama para ver a Hipo.
-¿No crees que sería muy peligroso?-El tono con el que Hipo hablaba era serio y un poco preocupado.
-Sí, pero necesito hacerlo.-Respondió seriamente.-Quizás intente comerme en cuanto me vea, pero no me importa. Quiero hacer esto realmente.
-Está bien, Audrey. Mañana le diré a mi padre. Espero que sepas lo que estás haciendo.-Respondió igual de serio que Audrey.
-Sé lo que estoy haciendo.-Audrey sonrió e Hipo le devolvió la sonrisa.-Entonces… ¿si se la pasaron bien en la cueva, esa vez que fuimos a esquiar?-Pregunto Audrey pasándose su flequillo detrás de la oreja dejando ver otro ojo completamente.
-Salte de mi cabeza.-Mascullo Hipo sonrojado nuevamente.
-Como quieras.-Respondió Audrey regresando a ver a Chimuelo y Dientuda.- ¿Qué te parece un concurso de dibujo? Siempre los hago con Leonardo en Naufragio, pero, como vez, él no está aquí.-Sugirió.
-Claro ¿Qué dibujaremos?-Pregunto Hipo tomando su libreta y lápiz.
-A un par de iguanas negras.-Audrey volvió la cabeza hacia los dos dragones que la miraban fijamente.
Ambos estaban dibujando atentamente a sus dragones, mientras que los dragones posaban fabulosamente para ellos. Dientuda estaba sentada con las orejas levantadas y la cola rodeando sus patas; Chimuelo estaba acostado presumiendo su cola con su prótesis roja con un dragón blanco dibujado, estaba enseñando su dentadura chimuela con mucha simpatía, casi sonriendo.
Hipo y Audrey Estaban dando los últimos toques a sus dibujos cuando una ráfaga de viento entra por la ventana y apaga las velas, dejándolos totalmente a oscuras.
-rayos.-vocifero Audrey a oscuras.
-Creo que tendremos que continuar esto mañana.-Opino Hipo.
Pero no obtuvo respuesta de Audrey.
-¿Audrey?-Llamo sin tener respuesta. Volvió a llamar hasta que obtuvo un par de ronquidos por respuesta.
-Genial.-Mascullo Hipo y se levantó de la silla para ir a su cama tratando de no tropezar con Audrey.
Al día siguiente Hipo se las arregló para decirle a Estoico que no sería él quien trabajaría con el Metamórfala, sino Audrey. Claro que Estoico protesto, pero Hipo lo convenció.
Audrey sabía perfectamente que a un dragón salvaje le daban miedo las armas, asique dejo todas sus armas en la casa de Hipo… o eso pretendía.
Ta-da ¿Les gusto? Sé que es corto, pero el próximo capítulo será realmente emocionante, no les diré nada de lo que pasara para que sea un sorpresa.
Si les gusto dejen un Review para hacerme feliz, pásenle la historia a sus amigos para hacerlos feliz y ya saben, hacer una sociedad feliz.
Hasta el próximo capítulo.
