Hola! Aquí estoy de nuevo. Antes que nada, quiero disculparme porque este es un capítulo bastante más corto de lo que me gustaría. Pero tengo una razón. Dentro de poco tengo que irme de viaje, y no voy a poder actualizar por un tiempo (una semana y media, más o menos). Entonces no quería irme sin dejarles nada, y escribí este pequeño capítulo. Como querían, está dedicado especialmente a Kankuro.
Gracias por leer.
Hermano mayor.
Kankuro se detuvo gradualmente. Ante sus ojos, imágenes pasaban a gran velocidad. Sentía como si la revelación que acababa de cruzar su cabeza estuviera refulgiendo en su mente. Ahora veía todo demasiado claro y, a la vez, se sentía demasiado confundido.
Gaara era su hermano menor, lo que llevaba al hecho de que él mismo era el hermano mayor de Gaara. Él era su hermano mayor.
Kankuro nunca había reflexionado sobre el significado moral y sentimental que las palabras "hermano mayor" tenían. Para él solo habían sido una forma de intentar persuadir a Gaara de abandonar alguna idea que tuviera en su cabeza, y que terminaría perjudicándolos a él y a Temari. Las veces que las había usado habían sido siempre con el mismo propósito: "Gaara, respétame. Soy tu hermano mayor", "Gaara, escúchame de una buena vez, soy tu maldito hermano mayor", "Gaara, por el amor de dios, no puedes matarme. Soy tu hermano mayor".
Pero Kankuro descubrió una noche que aquellas palabras significaban mucho más de lo que él pensaba. Entonces sintió que toda su vida había estado desperdiciando un significado profundo, usándolo solo para obtener algo a cambio. Y tal vez por esa misma razón Gaara nunca lo había visto como su hermano mayor.
Kankuro quería ayudar a Temari con su nueva obsesión de formar una familia feliz; pero no sabía bien qué se suponía que era su deber hacer. Había crecido y pasado toda su vida temiéndole a Gaara, y prometiéndose a sí mismo que no dejaría que él le hiciera daño a Temari. Y ahora que todo había parecido cambiar en demasiado poco tiempo, Kankuro se sentía perdido. Extremadamente perdido. Él no tenía aquella sensibilidad femenina de su hermana, ni tampoco tenía la extrema facilidad de olvidar y perdonar ciegamente. Le era difícil asimilar que tenía que asumir un nuevo rol. Era su turno de ser un buen hermano.
Al principio pensó que bastaba con simplemente simpatizar un poco con Gaara. Incluirlo un poco en alguna absurda conversación, tratar de hablarle o simplemente sentarse a su lado en el desayuno. Pero Kankuro pensaba que a Gaara nunca le agradarían sus pláticas. Siempre se mostraba demasiado serio, mirándolo con aquella mirada casi vacía. Kankuro pensaba que Gaara creía que él era un completo idiota. Y si eso seguía así, nunca podría tomarlo a él como hermano mayor.
Pero el tiempo había pasado ya desde los exámenes Chunnin, y todo parecía ir gradualmente mejorando. Gaara no lo había vuelto a amenazar de muerte, (aunque a veces le lanzaba ciertas miradas que parecían querer asesinarlo), lo cual era un gran avance.
Sin embargo, no fue hasta esa noche que se dio cuenta de que el error siempre había estado en él. Kankuro nunca había sabido bien cuál era el significado de ser un hermano mayor. Temari sí. Temari era una buena hermana mayor, más allá de que a veces era demasiado temperamental.
Entonces Kankuro involuntariamente sonrió, encontrando un nuevo objetivo en su vida. Había cometidos varios errores en el pasado, pero creía tener tiempo para remediarlos.
-No deberías mortificarte con cosas del pasado, Gaara. Después de todo, somos tus hermanos.
Temari miró al pelirrojo, mientras terminaba de acomodar su vaso sobre la mesa. Luego miró a Kankuro, con esa mirada que claramente le exigía algunas palabras de apoyo a su frase anterior.
-Eh… Claro, Gaara. Tal vez seas algo problemático, pero eres mi hermanito menor.
Nuevamente esbozó una clásica sonrisa. Sintió que Temari no estaba del todo complacida por lo que había dicho, pero cierto extraño brillo que parecía haber aparecido un segundo en los ojos aguamarina de su hermano le hizo saber que había dicho lo justo y necesario. No había hablado demás, como siempre. Esa vez, por primera vez en mucho tiempo, había sabido ser un hermano mayor. Y uno bueno.
Nuevamente, mil gracias por leer.
Ya saben, se aprecian los comentarios.
