Capitulo 24: Wyvern
Canción: Battling the Green death
Estoico y Hakon revisaron la isla con la mirada mientras los tripulantes de las naves bajaban. Aquella isla se veía aterradora a pesar de que era de día; la roca era color negra y la rodeaba una bruma que era producto de la densa niebla que había en el cielo.
-Preparen los cañones.-ordeno en voz baja Hakon.
El sonido de las balas caer dentro del cañón retumbaron pesadamente y después de eso, el infierno se desató.
Se escuchó un fuerte rugido, agudo y penetrante; todos se cubrieron las orejas protegiéndose de aquel espantoso sonido. Y entonces, desde el interior de la montaña más alta, surgió aquella bestia que era capaz de causarle pesadillas a tus pesadillas.
El Wyvern.
Aquella criatura era hermosa si le quitaban la parte de ser un demonio. Era grande y fina, estaba cubierta de hermosas y brillantes escamas morado oscuro. Su cuello fino y largo. Aquellos cuernos negros que se doblaban hacia atrás como cimitarra y su mandíbula fina como la de una gacela. Era enorme, sí, pero también era muy hermosa. No era tan grande como un Seadragonus giganticus maximus, pero si era grande. Su cola era fina como la de un lagarto e iba decorado con espinas negras, espinas gigantes. Por encima de su cabeza se alzaban sus puntiagudas orejas, muy cerca de sus cuernos. Sus finas patas terminaban en afiladas y brillantes garras.
Pero lo más hermoso de aquella criatura eran sus alas. Aquellas alas de una sola membrana que tenía dobladas a cada uno de sus flancos. Se veía que eran grandes, muy grandes y elegantes.
Aquella hermosa criatura había salido rugiendo estruendosamente de su escondite de hace mil años.
-¡Fuego!-Gritaron al unísono los dos hermanos.
Los vikingos y los piratas obedecieron a sus jefes y ambos lanzaron sus proyectiles contra la bestia.
El Wyvern los precipito con sus grandes ojos morados y lanzo una fuerte ráfaga de fuego violeta contra los proyectiles. Todos quedaron reducidos a cenizas. Fue así como ambos bandos comenzaron a atacar y alejarse de los barcos, en cualquier caso, huir en sus navíos sería la única solución.
En el mar, no muy lejos de ahí, se podía apreciar un hermoso y gran navío. El más rápido del caribe estaba haciendo gala de su fama. Aquel navío conocido como "El topacio negro" iba casi volando sobre el agua. Su capitán estaba empeñando un fuerte hechizo de vientos, controlando aquellos fuertes vientos a su favor; también había improvisado velas laterales con las lujosas cortinas del camarote del capitán para dar más velocidad.
-¡Vamos, preciosa!-exclamaba con apuros.-dicen que eres el más rápido del caribe. ¡Demuéstralo!-Decía, como si aquel barco la fuera a escuchar.
Aunque no era su mayor prioridad que el barco la escuchase, si era su mayor prioridad llegar cuanto antes a aquella isla.
-¡Todos vayan al lado sur de la isla, pronto!-vociferaban en ordenes los jefes pirata y vikingo mientras que todos obedecían.
-¡Hakon!-llamo una voz a las espaldas del capitán pirata
Era Harry, y se acercaba a toda velocidad con una espada en su mano.
-Ve con los demás.-dijo Hakon mientras caminaba hacia una de las naves.
-¿Por qué no dejaste que Audrey viniera?-pregunto deteniéndolo por el hombro.
-¡porque ella me importa y no resistiría perderla!-respondió liberándose del agarre de su amigo.
Aquella bestia estaba furiosa y lo demostró lanzando una gran ráfaga de fuego para obstruir el paso del ejército.
-¡Hakon!-llamo Estoico.-hay que llevar a los hombres lejos de aquí.-propuso una vez cerca de su hermano.
-Dudo que eso sea necesario.-tercio Bocón señalando con su mano buena al monstruo.
El Wyvern ya no les daba tanda atención a los vikingos y los piratas; ahora su atención estaba centrada en un Furia Nocturna que lo había atacado por sorpresa.
Era Hipo e iba sobre Dientuda volando a toda velocidad, arremetiendo fuertes golpes de fuego azul contra el Wyvern, quien, harto de los juegos del dragón negro, levanto su pata de reptil y la blandió frente al furia nocturna sin rozarlo si quiera, pero una fuerte onda de energía lo lanzo lejos y luego, una vez que el dragón y el jinete estaban en el suelo, se aproximó hacia ellos preparando fuego azul.
Y entonces, fuertes proyectiles de fuego golpearon al Wyvern distrayéndolo del furia nocturna, dándole oportunidad a Hipo y Dientuda de salir de la situación.
Cuatro dragones surgieron de detrás del dragón morado. Una corta leña, un cremallerus, una pesadilla monstruosa y un Skrill.
-¡Escuadrón de la isla del Naufragio a sus órdenes, señores!-vocifero William con júbilo y luego se dirigió al resto de los jinetes.- ¡Chicos, pongan atención! ¡Audrey dijo que no podemos hacer nada contra este monstruo!-decía mientras esquivaba los ataques del dragón demonio.
-¿Qué hacemos entonces?-pregunto la rubia.
-¡Distráiganlo!-ordeno.- ¡Y traten de no morir!-dijo más para los gemelos castaños que iban sobre el cremallerus.
-¡Si capitán!-asintieron todos.
William descendió a un lado de Hakon y Estoico y bajo de su dragón.
-¡William!-llamo el capitán.- ¿Dónde está Audrey?-pregunto desesperadamente
-No se preocupe, señor, ella llegara en cualquier minuto.-respondió.
-¿Dónde está Hipo?-tercio Estoico al no ver a su hijo.
-No se preocupes, señor.-dijo William.-Yo lo buscare.
-Pero no sabes siquiera como luce, William.-dijo Hakon.
-Pero si se en que dragón llego aquí.-contesto mientras subía a Rayo, su Skrill.
Mientras tanto, el escuadrón de dragones de Naufragio estaba distrayendo al Wyvern de varias maneras, como lanzándole bolas de fuego o volando alrededor de su cabeza; de vez en cuando sus jinetes vociferaban insultos y sus dragones rugían en una especie de traducción.
William también había ayudado a distraer al Wyvern cuando iba en busca de Hipo.
-¿Listo, chico?-pregunto el rubio acariciando la cabeza de su dragón.-Vamos, encuentra a tu buena amiga Dientuda.-en cuanto el dragón escucho aquello, apresuro el vuelo directo a los barcos de Hakon, donde caían varias piedras a causa de los bruscos movimientos del dragón.
Hipo estaba en el barco insignia liberando a Chimuelo de las ataduras cuando escucho que alguien lo llamaba; no le prestó atención, pero Dientuda si y fue ella quien salió a la cubierta donde encontró a William sobre Rayo. Momentos después, Chimuelo e Hipo salieron volando del almacén del barco, dirigiéndose hacia el Wyvern.
-Vamos, chica.-dijo William.-Audrey llegara pronto, vamos con el capitán Hakon.-dijo y luego Rayo remonto el vuelo y Dientuda se dirigió hacia el capitán.
Hipo rápidamente se unió a los jinetes de Naufragio, pero no en son de distracción, sino en son de destrucción; él ya había acabado con un dragón más grande anteriormente, y otro no haría daño. Hipo lanzo una bola de fuego contra el dragón y rodeo su cuello y cuando iba a volver a atacarlo, una bola de fuego le gano la jugada provocando una nube de humo alrededor de todos.
Y luego aquel grito que tanto conocía.
Hipo y Chimuelo volaron a toda prisa hacia el grito que caía al vacío y luego atraparon al dueño de aquel grito.
-¡Astrid te dije que no vinieras!-reprimo Hipo a Astrid cuando esta se sentó detrás de él sosteniéndose de la cintura del castaño.
-¡Te dije que te acompañaría y no me hiciste caso!-se defendió.
-¡debiste haber obedecido!-Hipo se iba dirigiendo hacia tierra.
-¡De las tantas cosas que no me gustan, verte en peligro figura en esa lista!-dijo abrazando más a Hipo.
-Y veo que no viniste sola.-añadió cuando miro al resto de los vikingos en el cielo junto con los piratas de Naufragio.
Llegaron a tierra y cuando Hipo iba a remontar el vuelo con Chimuelo, observaron como un barco se acercaba a toda prisa.
-¿Me extrañaban?-pregunto Audrey desde el nido de cuervos. Miro al Wyvern y frunció el ceño.-Tú me has causado varios problemas, lagartija.-musito.- ¡Fuego!-Grito.
Los cañones lanzaron fuertemente las balas; los jinetes que estaban cerca del dragón rápidamente se dispersaron. Las balas dieron en el blanco creando otra nube de humo. Y cuando creían que aquella bestia había caído, se volvió a levantar.
-¡Audrey!-llamo Harry.- ¿amarraste el timón con algo?-pregunto.
-¿Qué?-Audrey no podía escuchar con todo el ruido de las rocas.
Y entonces el barco golpeo fuertemente con una roca y se volcó. Audrey perdió el equilibrio y cayó directo al agua. Se escucharon llamados, murmullos, gritos y luego el sonido del agua.
Hakon, Harry, Estoico, Astrid, Hipo y Chimuelo apenas iban a ir a la ayuda de Audrey cuando alguien más se les adelanto. Claro que irían a su rescate; Audrey no sabía nadar.
-Valiente marinero de agua dulce que eres, Audrey.-Había dicho Harry en otra ocasión cuando ella había resbalado del muelle y Harry tuvo que sacarla después de darse cuenta de que era una de las habilidades que ella no tenía.
Pero en ese preciso momento ninguno de ellos fue a rescatarla.
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Audrey abrió los ojos debajo del agua, y entonces se toparon con unos ojos naranjas; minutos después sintió que algo afilado y fuerte la llevaba de nuevo al exterior.
Luego volvió a sentir el aire en sus pulmones y los brazos de su padre sosteniéndola.
-¿estás bien?-preguntaron varias voces a su alrededor que no era capaz de identificar.
-Audrey, ya estás bien.-dijo cálidamente su padre. Audrey tosió y luego se liberó rápidamente los brazos de su padre.
-¡Hipo!-llamo Audrey a la vez que le lanzaba una espada a Hipo.
-Estás loca.-dijo Hipo.
-Audrey.-Hakon tomo de los hombros a Audrey.-No tienes que hacer esto.
-Tengo que hacerlo.-dijo decidida.-es lo que hacemos a diario o ¿no? Somos piratas.-Audrey sonrió y su padre le devolvió aquella sonrisa.-perdóname, papá.
-No hay nada que perdonar.-ambos se abrazaron por un instante hasta que el rugido de Dientuda los separo.
-Ya voy, Toothy.-Audrey corrió hasta el dragón y lo monto de un salto y luego ambas salieron volando en picada, arriba, arriba y más arriba.
-¡Ahí viene!-anuncio James, el chico pelinegro que iba sobre un pesadilla monstruosa morado.
-Ya saben que hacer, chicos.-dijo William, y todos comenzaron a alejarse del Wyvern.
-¿sabes para que este estúpido chaleco?-pregunto Audrey a Dientuda mientras iban ascendiendo.-Es para averiguar qué tan rápida eres.-Audrey abrocho las cuatro correas al arnés y Dientuda rugió en satisfacción.
El fuerte zumbido que hacían los furia nocturna al descender comenzó a hacerse más fuerte conforme iba más cerca del Wyvern.
-¡Willy!-llamo estela al rubio.
William volteo a ver. ¡El Wyvern se quería comer a Estela! La estaba arrastrando con su inhalación.
-¡Estela!-William ya iba por la rubia cuando escucho que alguien más lo llamaba.
-¡William!-era Audrey e iba a toda velocidad hacia ellos. Ya no teniendo tiempo de decir algo más, hizo señales para que se colocara debajo de ellas.
-¿Lista?-Audrey acaricio un costado de la cabeza de Dientuda y cuando estaban cerca del Wyvern.
¡Boom! Dientuda lanzo un misil de fuego azul. Y Estela se precipito hacia abajo gritando.
-Es toda tuya, William.-dijo Audrey cuando dio la vuelta cerca de él.
Estela cayó justo en los brazos de William y este la llevo hasta la tierra a salvo y entera, tal vez ya se había ganado su corazón con eso.
Audrey comenzó a volar alrededor del Wyvern para saber por dónde atacar. Hipo no tardo en unírseles y ambos comenzaron a volar entrelazada mente alrededor del dragón morado.
Cuando el Wyvern comenzó a enfadarse de ellos y lanzo una ráfaga de fuego morado hacia ellos, Audrey le hizo señales a Hipo para que ascendiera, Hipo obedeció y comenzó a ir directo a las nubes.
Audrey dio una vuelta alrededor del cuello del Wyvern y ascendió, dio una vuelta en U y comenzó a precipitarse rápidamente hacia el dragón.
-Cuenta la leyenda que eres muy rápido.-decía mientras se dirigía con fuerza hacia el Wyvern.-veamos qué tanto es real.
Cerca del dragón, Dientuda lo golpeo con una fuerte bola de fuego azul, tal vez la más fuerte que había hecho en su vida; pues el Wyvern cayó de un costado gruñendo y chillando.
Estaba más furioso que antes.
¡Hola! ¿Les gusto? Espero que sí.
Bueno, es triste informarles que esto es casi ya el final.
¿Qué pasara con Audrey e Hipo? ¿Podrán contra el Wyvern? ¿Sobrevivirán ambos a la furia del dragón demonio? ¿Están leyendo esto con voz de comercial? xD
Hasta el próximo capítulo, kemosabes.
