Bella.
Cuando llegamos a mi cuarto en el hotel, Edward se sentó en la cama con Nessie en brazos, arrullándola para que cayera dormida.
-Siento haberme ido, Edward.-Susurré desde el marco de la puerta que daba al baño.
Mi cobrizo levantó la cabeza hacia mí, y luego de unos segundos me sonrió suavemente.
-Lo sé. Cuando te fuiste estaba tan enfadado contigo, pequeña. Lo único en lo que podía pensar era en buscarte, encontrarte, llevarte a rastras a casa si era necesario y encerrarte en la habitación hasta el fin de los días.-Me mordí el labio, sabiendo que realmente había pensado en hacerlo. Edward no era de los que hablaba porque sí.-Pero me hiciste abrir los ojos, nena. Y eso nunca hubiese sucedido si tú no hubieras hecho esto.
Asentí lentamente, sintiendo como un peso que cargaba en mi corazón desaparecía.
-Voy a tomar un baño.-Murmuré acercándome a él, besando sus labios y luego la frente de mi pequeña.
Edward asintió, y cerré la puerta del cuarto de baño detrás de mí.
Luego de desnudarme y llenar la ducha de agua caliente, me sumergí en ella soltando un suspiro de alivio.
Este día había sido agotador, y no quería ni pensar en el bombardeo de preguntas con las que me llenaría Lisbeth al llegar mañana a la librería.
Cerré los ojos y reposé la cabeza hacia atrás, preguntándome qué sucedería ahora.
Edward no me había dicho si nos llevaría con él, o se quedaría, o si se iría dejándonos aquí.
La idea de verlo partir me impacientaba. No podía verlo irse, no podía alejarme de él otra vez.
-Con permiso.-Abrí los ojos cuando la voz de Edward sonó cerca de mi espalda, y me senté dentro de la bañera para sonreírle.
Mi novio, preciosamente desnudo, se sumergió en la bañera también, detrás de mí, y me rodeó con sus brazos apretando mi espalda con fuerza contra su pecho.
Adoraba estar aquí, sintiendo cómo su fuerza y seguridad me hacían a mí más fuerte.
Edward era el mejor compañero que hubiese podido desear para mi vida.
Era tan fuerte y protector, y podía llegar a ser tan posesivo y dominante que me hacía querer gritar. Pero también era increíblemente tierno cuando quería. Generoso y fiel. El amor de toda mi vida.
-¿Ya terminó todo?-Murmuré esperanzada.
Edward inspiró hondo, y supe que no. Nada había terminado.
-Acabé con James. Lo que hizo la otra noche fue por lo que yo hice con Aro, su 'mentor'.-Respondió mientras acariciaba mis brazos con la punta de los dedos, haciéndome estremecer.-Pero hay muchas otras cosas por hacer. Ninguno de mis socios está muy feliz con esto de mi 'renuncia, ya sabes…
-¿Están intentando matarte?
-Un par de ellos.
-¿Acaso nunca se va a acabar?-Protesté, dejando mi cabeza caer sobre su hombro.
Edward me estrechó las fuerte entre sus brazos y besó mi cabeza una vez.
-Sí lo hará, te lo prometo, nena.-Murmuró contra mi cabello.-Te amo.
Me giré entre sus brazos, y lo abracé con fuerza.
El miedo que sentía por él era devastador, y realmente, no creía poder soportarlo mucho tiempo más.
-Te amo.-Susurré contra sus labios antes de besarlo.
Edward tomó mis muslos entre sus grandes manos, levantándome durante unos segundos y luego sentándome a horcajadas sobre él.
-Prométeme que estarás bien, que tendrás cuidado.-Susurré débilmente mientras lo sentía besar mi cuello.
-Te lo prometo, amor.-Susurró contra mi hombro, antes de hacerme el amor lentamente dentro del agua.
.
Abrí los ojos a las nueve en punto de la mañana, y supe de inmediato que Edward no estaba a mi lado.
Giré sobre mi costado y observé durante unos segundos a mi hija, que dormía pacíficamente dentro de su cuna.
Finalmente, secándome las lágrimas, me atreví a levantarme, y tomé la nota que había sobre la mesa de noche con manos temblorosas.
"No puedes seguir viviendo en una habitación de hotel, por eso alquilé una casa para ti y Nessie. Es pequeña, pero servirá por el momento. Ve allí hoy, el casero sabrá quién eres. Les dejaré más dinero, y ya sabes que sigo sin comprender por qué necesitas trabajar. Cuídate, Isabella, y cuida a Reneesme. Las buscaré cuando todo esto haya terminado.
P.D: Ten cuidado con tus amiguitos, nena, sabes que me entero de todo.
Las amo. "
Rodé los ojos. 'Amiguitos'.
Que hombre más insoportable.
Observé el dinero y la dirección de la casa que había alquilado.
Ayer le había repetido cerca de cinco veces que estábamos bien aquí. Evidentemente, no me creyó.
Luego de pagar mi estadía en el hotel y guardar las maletas en el coche, acomodé a Nessie en su silla del asiento trasero y partí hacia nuestra nueva casa. Temporal, por supuesto.
El casero se llamaba Dustin, y era bastante amable.
La casa era preciosa. Y definitivamente, no era pequeña. Contaba con tres habitaciones, sala de estar, cocina comedor, dos baños y un estudio. No sé qué significaba el concepto de 'pequeña' para Edward, pero para mí esa casa era de todo menos pequeña.
Me enamoré de ella a primera vista.
-Lo sé, estoy tarde, y lo siento muchísimo.-Comencé a disculparme en cuanto entré a la librería, acarreando el coche de Reneesme conmigo, que por cierto, no paraba de llorar.-Me acabo de mudar y fue algo lento, pero me quedaré tiempo extra, lo prometo-
-Oh, niña, está bien, tranquila.- Lisbeth tomó a Nessie en sus brazos inmediatamente, y yo acomodé el coche en su esquina usual antes de quitarme el abrigo.
-Lo siento de verdad, Lisbeth.
-Oh, deja ya de disculparte y ven aquí, cuéntame todo ya.-Mi jefa palmeó una silla detrás del mostrador junto a ella, y solté una risita.-Bien, ¿Qué sucedió anoche? Ryan me dijo que las cosas terminaron algo extrañas…
-Ah, si…-Me eché el cabello hacia atrás, antes de darle un trago a la taza de café con la que Lisbeth me esperaba todas las mañanas.-Le aclaré a Ryan que solo podía ofrecerle mi amistad, y lo entendió. Y luego cenamos…
Lisbeth me miró durante unos instantes.
-Vamos, continua.-Me apresuró, y sacudí la cabeza divertida.
-Eres peor que mi cuñada.-Susurré, sintiendo una punzada de nostalgia al recordar a Alice.-Bien, lo que sucedió fue que estábamos terminando de cenar cuando alguien me envió un Martini de fresa a nuestra mesa, y cuando vi quién lo había enviado…Edward estaba allí.
-Edward… ¿Tu novio? ¿El padre de Reneesme?
-El mismo.
Lisbeth abrió los ojos como platos, sin dejar de balancear a Nessie suavemente en sus brazos.
-¿Qué hacía aquí?
-Se había enterado de que tendría una cita y…no estaba muy contento. Luego salió del bar, yo lo seguí, peleamos, Ryan salió, estuvieron a punto de pelear, hice que Ryan se fuera y me reconcilié con Edward, eso es todo.-Hablé tan deprisa que Lisbeth se me quedó mirando sin comprender durante unos segundos.
-Bien, entonces… ¿Ellos casi pelean?
-Algo así.
-Cielo santo…
-Si.-Asentí para luego tomar otro sorbo de café.
-¿Y dónde está Edward ahora?
Me encogí de hombros.
-Volvió a irse. Tiene que arreglar más cosas.-Susurré.-Pero volverá, y todo estará bien.
-Por supuesto que sí.- Lisbeth sonrió ampliamente, revelando un par de hoyuelos en sus mejillas, y estrechó a Nessie un poco más entre sus brazos.
Por supuesto que sí. Todo iría bien.
.
Edward.
-Cast te estuvo buscando.
-¿Para asesinarme o para felicitarme por salirme?
-Primera opción.-Rodé los ojos y Jasper asintió.
-Están insoportables. También me están buscando a mí, y a Emmett.
-¿Dónde está Emmett ahora?
-Con Rosalie. No sabe si aceptará tu oferta o no.
-De verdad espero que no lo haga.-Mascullé.
-Fue bueno de tu parte ofrecerle todos tus negocios, sé que si los acepta se hará cargo de buena manera, pero quizás luego le suceda lo mismo que a nosotros…
-Seguramente le sucederá. Rosalie le pedirá que se salga, y la historia se repetirá.
-Oh, antes de que me olvide, Alice está en Castle Combe.
-¿Cómo?-Levanté la mirada de mi copa de vino, y la deposité sobre la encimera de la cocina.
-Fue a visitar a Bella. La extrañaba, y de todas formas, no estaba segura aquí.
-Oh, bien, podrán juntarse a hablar mal de nosotros otra vez.
-Su pasatiempo favorito.-Concordó Jasper antes de darle un sorbo a la copa de vino.-¿Qué sucedió con esa cita al final?
-¿Cómo?
-La cita que Bella tendría, por la que te fuiste a Castle Combe, ¿Qué sucedió?
-Oh.-Rodé los ojos y volví a tomar mi copa.-Era un 'amigo', aunque era obvio que el idiota estaba más que interesado en ella.
-¿Qué hiciste?
-Me aparecí en el restaurant y le envié una copa, aunque no creo que deba haberlo hecho. Me levanté y me fui cuando ella me vio, pero me persiguió por la acera arrojándome piedras por no acercarme a ella.
Jasper soltó una carcajada.
-Esa chica es increíble.-Susurró, y yo sacudí la cabeza sonriendo con resignación.
La única persona a la que se le ocurriría tirarme piedras sin ningún tipo de temor.
Isabella.
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¡Buenos días a todos! No puedo explicarles lo emocionada que estoy, ¡Adivinen qué historia llegó a los 700 reviews! ¿No lo saben? Bueno, se los digo. ¡Suya! Aksdjaskd casi me da algo cuando vi la cifra, y es que nunca me imaginé llegar a esa cantidad de reviews en una historia, estoy más que feliz, y les agradezco muchísimo a ustedes por todos esos comentarios que me inspiran a seguir escribiendo 3
Espero que les haya gustado la historia, y recuerden: Los reviews hacen del mundo un lugar mejor.
¡Un beso para todas! Emma.
