Disclaimer: Ningún personaje me pertenece, son de Meyer. Ideas, sacadas del tema If I were a boy - Beyoncçé y Pretty Face. Mía, solo es la historia.
Pairings: Edward/Bella.
Warning: +17, puede haber leguaje adulto y escenas de sexo.
Summary:Edward Masen es el típico playboy y sexymbol de la escuela. Arrogante, popular, deportista y, sobre todo, hermoso. Pero ¿qué sucedería si un accidente cambiara su vida totalmente? ¿Podrá acostumbrarse a su nueva vida, sabiendo que deberá convivir con el sexo opuesto como ellas? AU. TH. OoC
Capítulo IV: ¡No eres homosexual, Edward!
Volví a la clínica de Aro. Me molestaba de sobre manera el tener que depender de él, pero ¿de dónde mierda conseguiría ropa de mujer? ¿O siquiera dinero para comprarla? Cada vez creía más que había tomado una decisión incorrecta.
¿Por cuánto tiempo iba a mantener la fachada? ¿Aparecería la verdadera Victoria? ¿Llamaría la madre de Bella a su hermano para avisarles de que su hija estaba aquí con ellos? ¡Dios, como odio todo esto!
Entré a la clínica y la asistente del médico no me permitió pasar directamente.
- Buenos días, joven, ¿tiene cita? – preguntó mirándome ceñuda.
Intenté no mostrar mi hastío.
- No, no la poseo – contesté-. Pero el Dr. Vulturi me conoce, he estado aquí con él, me dio de alta esta mañana.
- Ajá – comentó indiferente-. Debe de tener una cita para poder verlo.
- Oh, vamos… - me fijé su nombre en el cartel sobre el escritorio-, Jane, ¿no podrías hacer una excepción?
Fijé mi vista en ella y sonreí torcidamente, como hacía cuando flirteaba con las chicas para conseguir lo que quería.
Jane me miró, frunciendo el ceño y unos momentos después estalló en risas.
- Mira, esa sonrisa te vendría bien si aquí estuviera mi hermano, pero querida mía, soy totalmente heterosexual – rió de nuevo-. Aunque, como me has hecho reír, haré todo lo posible para que el doctor te atienda, toma asiento, por favor.
Me indicó unos sillones cerca de la puerta del consultorio y me senté enfurruñado.
¿¡Cómo se me iba a olvidar que ya no era un chico!? Diablos, desde ahora debía de tener más cuidado con lo que hacía, en un pueblo tan chico, los cotilleos volaban y a Bella no le gustaría enterarse de que su prima era bisexual. Aunque, ¿qué me importaba a mí, si el cuerpo no era mío? Si no era mi reputación la que iba a quedar arruinada, sino la de la verdadera Victoria.
No. Debía de procurar portarme como era correcto. Actuar bien, trabajar, encontrar a mis padres o una foto mía y pagar la maldita cirugía para volver a ser yo mismo. Para volver a ser Edward Masen.
- ¡Oye, tú!
Me giré hacia Jane.
- El doctor dice que puedes pasar.
- Gracias.
Me levanté y me dirigí hacia dentro del consultorio. Adentro, Aro me esperaba con una sonrisa dibujada en sus labios. Hizo un gesto con su mano, indicándome que tomara asiento.
- ¿Has vuelto para que te termine de hacer el cambio de sexo?
- ¿Qué? – pregunté confundido, puesto que me tomó por sorpresa.
- Eso, ¿al fin decidiste que serás una bonita niña? – cuestionó nuevamente, elevando las comisuras de sus labios y formando una sonrisa ladina.
- ¡No! Claro que no, ¡ni se le ocurra ponerme un dedo encima! – le grité.
Aro rompió a reír y me puse de pie para enfrentarle. Él también se levantó y puso una mano en mi hombro.
- No era para que te pongas así, hombre – comentó aún riendo levemente.
Me obligó a sentarme y él hizo lo mismo. Cuando me recompuse de mi enfado, tome aire y le hablé.
- Venía aquí, puesto que no tengo dinero para comprar ropa de mujer – solté.
- ¿No vas a hacerte la cirugía definitiva, pero quieres la ropa? – preguntó confundido.
Aro me observó atento, intentando saber porqué estaba haciendo esto.
- Mira, tú me metiste en este problema. Me reconstruiste la cara como la hija del Jefe Swan, yendo para mi casa, la cual estaba vendida y sin mis padres, me encontré con ella y pensó que era su prima, la cual supuestamente estaba en Nueva York. Necesito la ropa esa para mantener mi fachada hasta que encuentre a alguien que localice a mis padres, luego de encontrarlos, te traigo mi fotografía y me vuelves a la normalidad.
Aro en ningún momento me interrumpió y me miraba con interés, analizando cada palabra.
- La fotografía y el dinero – aclaró.
- Por supuesto, de eso no me olvidaba – convine-. Así que, ¿me prestarás la ropa?
Aro sonrió.
- Claro, y no sólo eso, sino que te pasaré el número de alguien que te podrá ayudar en la búsqueda de tus padres.
- ¿Enserio?
- Por supuesto, mi hermano, Cayo, trabaja en la política nacional, él tiene los contactos que necesites – explicó-. Y sino, mi otro hermano, Marcus, podrá echarte una mano, como última opción.
Sinceramente, miraba a Aro con adoración. No encontraba razón para su ayuda, pero ¿qué más podía hacer? Estaba desesperado.
- ¡Muchísimas gracias! – solté emocionado.
- Lo único que pido a cambio – sonrió de lado-, es que no incordies a mi hija Jane, ella no sabe tu historia, y no me agradaría que cambie por ti.
Aquello me causó gracia.
- Claro, claro, no coquetearé con ella – acepté-. Pero tal vez con tu hijo, si podría.
Aro dejó de sonreír inmediatamente y me miró con ojos furibundos.
- Con ninguno de mis hijos – siseó.
No pude hacer otra cosa más que asentir con la cabeza, de lo contrario me hubiera echado a reír nuevamente a carcajada limpia. ¿Qué se creía Aro, que sólo él iba a poder bromear?
Finalmente, tras tomar dos bolsos repletos de ropa y el número telefónico de sus dos hermanos, decidí volver a la casa de Bella. Al llegar, y por no tener llaves, toqué timbre. Reneé me abrió con una sonrisa en sus labios.
- Has regresado pronto querida, ¿quedaba cerca donde te hospedabas? – cuestionó mientras traspasaba el umbral de la puerta y la cerraba tras de mí.
- Relativamente cerca.
Busqué con la mirada a Bella, pero no la encontré ni en el salón ni en la cocina, pero, como si leyera mi mente, su madre me habló.
- Bella está en su cuarto, terminando de arreglar las cosas. Puedes subir a tomar un baño mientras yo subo tu maleta, ¿te parece bien?
- Si gracias… - dudé unos momentos- tía.
Reneé sonrió y por unos instantes me recordó a mi madre. Aturdido, subí al segundo piso y busqué el baño. Lo terminé encontrando en la segunda puerta a la izquierda de la escalera. Era un baño cómodo, con azulejos en color claro y los muebles en blanco, todo en perfecta armonía.
Debajo de pileta, encontré unos toallones. Tomé uno y lo dejé sobre el inodoro. Abrí el grifo de agua caliente, luego la fría, y esperé a que tomara una temperatura que me gustara. Aproveché a llenar la tina. Me desvestí lentamente y me metí al agua.
Poco a poco, el calor comenzó a relajar mis músculos. En pocas horas había conseguido estresarme demasiado. Labé mi, ahora largo, cabello y mi cuerpo. Lamentablemente, con el año inconciente había perdido demasiada masa y estaba demasiado delgado. Sin poder evitarlo, en mi mente comenzaron a aparecerse imágenes de Bella bañándose allí mismo, cómo se vería desnuda, cómo sería su piel, si sería tan suave como parece. Me imaginé a mí mismo haciéndola mía allí, contra el lavabo, reflejándonos en el espejo.
No pude evitar soltar un gemido, bastante audible para mi gusto. Entonces, unos golpes se oyeron en la puerta.
- Vicky, ¿estas bien? – preguntó Bella desde afuera.
- Mierda – mascullé-. Si claro, Bells, está todo bien.
Cerré los ojos fuertemente, intentando quitar las imágenes de mi cabeza, pero el hecho de haberla oído, sólo aumentaba mis fantasías, y el tamaño de mi amigo.
- ¿Segura? No se te oyó muy bien, mejor voy a pasar.
- ¡No! – chillé-. Digo, mejor no, estoy bañándome.
- Vamos Vick – rió-, te he visto desnuda antes.
Mierda, mierda y más mierda. Oír la palabra desnuda de la boca de Bella, se me hizo insoportablemente sexy.
- No, es mejor que no pases, puede ser que ya me conozcas pero he desarrollado una timidez considerable – mentí-. Estoy bien, dame cinco minutos, saldré y te dejaré el baño para ti.
Hubo unos segudos, insoportables, de silencio.
- De acuerdo, te espero en el cuarto.
Oí sus pasos alejarse y suspiré. Había estado muy cerca de entrar y de enterarse de mi verdad. Miré hacia mi cintura y noté aún erguido mi miembro. Negué con la cabeza y me dediqué a autosatisfacerme, rogando por no volver a estar excitado tan cerca de ella.
¿Crees en Santa Claus, idiota? Es imposible que no te vuelva a suceder.
Iban a ser unas largas semanas, para no pensar meses, junto a Bella y mi fachada de mujer.
Nuevo capítulo!!
Si, si, lo sé. No he actualizado en muchiiiiiiiiiiiiiiiiiiiisimo tiempo, ni esta ni Snow. Pero he terminado Living in a World Without You, asi que con eso he cumplido. Ahora sólo queda ponerme al día con estas.
No se crean que la historias van a quedar a medias, NUNCA! las terminaré aunque me lleve la vida :)
En fin, hablando de este capítulo... Hemos visto nuevamente a Aro, a sus hijos, su humor negro y las contestaciones de Edward. Así como una situacion casi peligrosa entre él y Bella. Qué hubiera pasado si Bella hubiera abierto la puerta? Channn! se hubiera acabado la historia porque no tenia sentido xD
Espero que les haya gustado :)
Críticas, rosas, tomates, maldiciones, todo por un comment!
PD: Snow, If I were... serán actualizados a la brevedad. Tenganme paciencia que ya no sé de dónde sacar tiempos, el último trimestre se me vino encima y hay que mantener promedios y notas altas xD Muchisimas gracias por su apoyo!
