CANVAS

Jitomatazos, abucheos, intento de linchamiento y amenazas con armas punzo cortantes. Al final del capítulo, por favor.

Nota/Disclaimer/Negación/Aviso/etc…: Katekyo Hitman REBORN y Cía. no me pertenecen, son propiedad de Amano Akira. Esto es por mero entretenimiento sin fines de lucro.


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"Las pasiones son como los vientos, que son necesarios para dar movimiento a todo, aunque a menudo sean causa de huracanes."

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No era una extraña costumbre que cada generación, desde su formación, cada nuevo líder y su correspondiente grupo aportara algo a la historia de Varia, debían dejar una marca que reflejara su existencia y su paso como oficial de honorable y temido batallón; aunque para un grupo de élite asesina como ellos lo que importaba era el ahora y no el inútil ayer.

Desde la primera generación, que adquirió todo el inmueble; la segunda, que dejo en claro el requisito de hablar más de 7 lenguas; la tercera, una bóveda bien surtida de vinos y demás bebidas alcohólicas y asegurarse que generaciones futuras fueran provistas solo por el mejor alcohol para degustar y, así sucesivamente entre costumbres flojas o armamento singular y demás cosas que llenaran de ostentación y extravagancia al escuadrón.

Y así fue como llego a manos de Xanxus el momento de pensar en algo que dejar para la posteridad y marcar su tiempo como líder. No es que planeara morir pronto, o como si en dado caso no intentara volver del infierno y pisar en tierra de los vivos para seguir a lo suyo, ganándole a la muerte una vez más, pero reglas eran reglas y como aún así a él poco podría importarle semejantes estupideces, lo dejaba todo en manos de su inútil y poca cosa de su segundo al mando.

Xanxus pasaba de toda esa usanza, se bastaba así mismo y nadie más para saber sus logros y que tan capaz era su escuadrón, por tanto era inútil tener que dejar huellas más que visibles de su paso en esta vida, no podía ocurrírsele otra cosa mejor que demoler todo el estúpido castillo con solo un bostezo para demostrar semejante poder. Nunca cesarían las habladurías de sus andanzas y su poder.

Y no era el único, Squalo tampoco tenía una idea muy clara de que sería lo suficientemente bueno como para plasmar su grandeza.

Una matanza, asesinar a un capo gordo enemigo o a algún alto funcionario… Adornar inútilmente con oro las paredes o incrustar de diamantes las puertas, aquello podía ser poco para demostrar su poder e influencia.

Tenía que ser algo que a pesar del tiempo indicara su peculiar presencia, distinta a generaciones anteriores y futuras. Pues si bien eran expertos asesinos, bajo la influencia del X Vongola algunas cosas habían cambiado, las ligeras sutilezas que los habían calado y si bien no dejaban de ser los expertos asesinos y amos de la muerte, las carnicerías habían cesado. Seguían siendo poderosos, seguían siendo temidos pero su violencia más que bestial y maliciosa, morbosa y truculenta como cualquier psicótico o demente sin cordura, ponía un final tal impactante y a veces sereno que no había forma de venganza o mayor engendro de odio. Simplemente evocaban respeto y misterio.

Tan fríos y serenos.

¿Qué podía captar semejante gloria y peculiaridad?

— Un cuadro enmarcando la gloriosa imagen del Jefe, no podría haber mejor cosa que eso — insistía Levi como por enésima vez enervando a Squalo

— VOOOOOOOOOOOOIII — dio un golpe a la mesa que casi se parte en dos — ¿Cuando jodidos vas a entender que un estúpido cuadro de ese estúpido Jefe no es suficiente? —

— Shi shi shi shi… Es suficiente tener que verlo a diario como para tener que verlo ahora retratado — comentaba Bel con burla mientras descansaba plácidamente en un sillón.

— Mou, sin contar lo caro que resultaría. La cantidad de artistas que asesinaría antes de dejarse retratar o lo caro que sería pagar la obra completa — comentaba fríamente Mammon desde su lugar. Aquel bebé que era, tras la maldición y con el paso de unos pocos años, crecía rápidamente para sorpresa de todos. En lugar de aparentar a lo mucho unos 4 años, de acuerdo al tiempo que ya había transcurrido desde aquella batalla, ahora era una pequeña niña de unos siete u ocho años, quién se sentaba tranquilamente en el respaldo del sillón, cerca de Bel quién curiosamente tenía su principesca cabeza recargada en una de las rodillas de la nena encapuchada de purpura.

— Uy~ Y con lo exigente que es Xa-chan — intervino Lussuria con pesadez para completar — esto llevaría demasiado tiempo antes de que este conforme. Mou, no tendría fin. — jadeaba angustiado llevándose una mano la boca.

— Y es por eso que ya dije que un maldito cuadro NO es posible, Levi. Ya hemos tenido la misma estúpida discusión desde hace meses y siempre es lo mismo. Metetelo en tu jodida cabeza: Una mierdecilla de cuadro del estúpido Jefe NO. — grito casi escupiendo saliva.

Lamentablemente la idea de Levi, era la cosa más cercana a una propuesta sensata y viable a llevar a cabo.

No tardaron tiempo en quedar de acuerdo que la pintura era la única genialidad que tenían en mente. Para lo cual, cuando menos trataron de emplear a uno de los mejores pintores del momento: secuestrándolo de la forma más sutil e incentivandolo terriblemente, amenazando su vida para que produjera la mejor obra de su vida. En otras palabras: Levi se hizo cargo de todo, como podían imaginarse.

Ah, pero pequeño era el mundo e inverosímil tantito más. Pues de los mejores artistas que existían en la época, se encontraba la desbordante calidad de sus obras de una joven muchachita arisca y con un sentido de la moda de la época de su abuelita, que a primera vista parecía pero tan poca cosa, cutre y simplona. Cabello corto, gafas de muy gruesa montura, usando faldones y zapatos de piso, sin olvidar las amplias sudaderas de cuello alto que nunca se quitaba por más calor que hubiese. Si bien era bastante rebelde y rezongona, oriunda de Japón y haciéndose llamar 'Angela', la susodicha artista, teniendo su vida pendiendo de un hilo, uno esperaría que hubiese cerrado la boca y puesto a trabajar sin rechistar. Pero cosa del destino, que esta pequeña nena fuese una gran amiga y conocida del colegio ni más ni menos que tanto de Miura Haru y Sasagawa Kyoko, como para mandar unos cuantos mensajes apanicados de texto contando su apuración y BAM. Vongola ya estaba cerniéndose metichemente con Varia para asegurar la integridad física y mental de la joven. A decir verdad ni la misma Angela había tenido idea de que su par de amigas de la escuela media superior estuviesen tan bien colocadas en esto de la mafia, menuda sorpresa y siendo algo agradecida, se aguanto sus reclamaciones para con ellas por ahora. Ya después se desquitaría, lo importante por ahora es que tenía la vida segura.

Lamentablemente ese fue el menor de sus problemas una vez puesta a la labor. Angela era quisquillosa y seguía resentida por la forma en la que fue abducida y era tratada por este grupo, pero era una profesional que había hallado en la petición de Varia un reto de su altura. Sin embargo pasaba el tiempo y la gran musa de la inspiración, aquella traidora que a todos abandona cuando se le pegaba la gana, no volvía. Algo estaba incompleto pues las ideas en su cabeza solamente no terminaban por cuajar y por tanto, el trabajo no podía ni iniciar. Solo le quedaba una opción.

— VOIIIIII — grito Squalo. La pobre artista ya se había acostumbrado que cada vez que él gritaba con potencia, su cabello se fuese hacia atrás y no se fuera de espaldas de la pura fuerza de esos horribles pulmones. Seguía sin saber como es que aún no le sangraban los oídos. — ¿Cuál es el jodido punto de retratar al inútil del Jefe con su bestia? Sería lo mismo que cualquier retrato ¡y juro por Dios si es que existe, que ya estoy harto de tener que verlo más de una vez como para soportar otra vez su cara! ¿Qué diablos hay de especial en eso? ¿Eh? —

La chica se acomodo las gafas en el puente de la nariz — Francamente, no mucho. Quizás fuera especial si consiguiera terminar semejante pintura sin morir en el intento — contesto honestamente sin mayor preocupación. Era la verdad, terminaría siendo acribillada primero por Xanxus en alguno de sus malos ratos que siendo devorada por Bester, eso era seguro. — Por tal motivo me he negado a iniciar el trabajo pero cierto mastodonte con retraso mental sigue empeñado que debería de pintar eso. — no era evidente el fastidio en su rostro pero la voz sobraba la acidez del comentario.

— ¡Levi, deja de joder con eso! — ordeno el peliblanco.

Levi hizo un puchero al ver frustrado su ansiado deseo.

— No niego que plasmar la gloria y ese porte del Jefe de Varia sería todo un reto que me encantaría tomar, pero tampoco le veo mucha gracia a lo que ustedes esperan que los represente. Me he dado una idea general de qué es Varia pero aún hay un elemento que falta — explicaba la chica tamborileando distraídamente sus dedos en su mentón.

— ¿Cómo qué? —

Ella se encogió de hombros — Si supiera qué es no estaría igual de frustrada que ustedes. Solo digo que tanto poder plasmado en un inocente lienzo es algo nauseabundo hasta cierto punto ¿Comprenden? Llega a un punto sin sentido que ni siquiera se notará ni realzara nada; es como plantar un inocente árbol en medio del bosque, pierde su encanto y no te dice gran cosa. Y la verdad no tengo deseos que mi obra quede del montón, como todos sus demás cuadros en este castillo que ya nadie si quiera se toma la molestia de mirarlos ni prestarles atención — arrugo la nariz en señal de disgusto — Yo no acepte a trabajar para ustedes para que mi obra fuese más del montón. —

— Mou~ Y yo pensé que Angela-chan había aceptado el trabajo porqué tenía miedo que la asesináramos —

— También — acepto ella sin pena.

— ¿Entonces qué demonios quieres de nosotros? — alegó Squalo nuevamente. Esto no llevaba a ninguna parte.

— ¿De ustedes? Nada — ignoro el tic en la ceja de los presentes — He tenido demasiado de poder y sangre que me enferman y me han saturado la mente, no puedo así plasmar algo que realce la categoría de Varia si pienso igual que ustedes y no lo veo desde otro punto de vista. Tengo que salir de este lugar. — demando.

— No saldrás de aquí a menos que termines el trabajo, mujer —

— Shi shi shi shi el estúpido perro plebeyo tiene razón — amenazo Bel con sus cuchillos al aire.

La mujer rodó los ojos — Bien, solo un break ¿Entendido? Cuando menos déjenme hablar con Haru o Kyoko. Sea lo que sea que falta para lo que quiero interpretar en la obra no está aquí y tengo que salir a buscarlo, o cuando menos estar en un sitio por unos cuantos minutos libres del olor a muerte y testosterona, por favor. — se quejo levantando los brazos al cielo.

— Varia somos nosotros, estamos aquí y nos has visto ¿y dices que aquello que nos falta para tu estúpida pintura no está aquí con nosotros? — se exalto Squalo con todo su derecho — A menos que busques cadáveres o ruinas desoladas, no encontrarás aquello que nos falta para reconocernos como Varia allá afuera, tu mujer. —

— ¿Has escuchado lo que he dicho antes? Si en verdad quieren marcar la diferencia con sus predecesores e indicar la pauta para las siguientes generaciones, aún hay un elemento para plasmarlo perfectamente en la obra, aquella que indique y resalta que y quiénes son, pero eso no está aquí, tengo que encontrarlo. Si no todo será igual sin ningún cambio que rememorar ni nada que indique lo particulares que ustedes son ni la época en la que les toco dominar — respondió con mordacidad.

— Tch. Haz lo que quieras — fue las últimas palabras del Capitán.

° O ° O ° O ° O °

Varia no supo si sorprenderse o enojarse cuando Angela regreso de su búsqueda de inspiración varias horas después. En primer lugar, por ver que si había encontrado la bendita cosa que buscaba o en segundo lugar, que había llegado acompañada de cierta chica de ojos miel a la cuál ella había invitado sin su permiso.

El punto es que tanto una como la otra cosa eran lo mismo a estas alturas: tenían ganas de estrangularla, pero el estúpido pacto con Vongola no les permitía nada similar. Y para colmo de males, la forastera castaña que llego con Angela, era ni más ni menos Sasagawa Kyoko; y sí, la conocían... en parte, no es como si fuera posible ignorar del todo a una de las amiguillas del mentado Decimo, y por no decir que protegida y persona cercana también del Ex Arcobaleno Reborn. Eso solo dejaba la gran frustración de que no podían despacharla como les hubiese gustado para desahogarse.

Tras dejar atrás el enfado, siguió en duda en que tenía que ver ella con la obra. Es decir, por algo la había traído Angela. Cosa de artistas que no lograron sacarle a la pintora, así que la dejaron. A fin de cuentas, una vez terminado el trabajo, podían hacer con ella lo que quisiesen, no habían sido muy precisos sobre esa parte en el acuerdo con Tsuna.

La incomprendida artista alegaba que tenía unos bosquejos en mente, eso ya era un avance. Lo único que decía era que Kyoko era un elemento necesario para el significado de la pintura (que a decir verdad, había sido la primera persona que se había encontrado tras su salida y que no pensaba quedarse más tiempo sola encerrada en la casa de los locos sin una compañía sensata. Pero eso no necesitaban saberlo ellos.)

Pero desde el punto de vista de Xanxus, que no tenía ni idea de que ocurría con el cuadro y la exasperación de sus subordinados con la peculiar artista, era otra historia. Así que la llegada de la nueva inquilina marco una pauta que no imagino nunca.

Por primera vez tenía un gesto desdeñoso y altanero, como hacía tiempo no tenía. Quizás desde que había conocido a Sawada Tsunayoshi como una susodicha amenaza. Era un enclenque. Quién podía culparlo.

Y ahora su fastidio era por que la artista había traído a esta tipa, a su casa, sin su permiso, alegando que ella era lo que necesitaba para enmarcar su gran gloria en el bendito cuadro. ¿Ella? Por favor ¿Cómo?

Sasagawa Kyoko. Japonesa. Él apenas si recordaba su inútil existencia de hacía varios años. De la bola de críos que la basura de Tsunayoshi llamaba amigos. Era una chica, una jovenzuela. Ni siquiera una mujer. Tenía los rasgos aún de la pubertad en sus suaves y redondas facciones en su impoluto rostro, la nariz pequeña, sin pizca de maquillaje, ojos odiosamente enormes y brillantes, ni siquiera usaba perfume. Ropa de adolescente: un largo bluson con encaje y adornos de ese tipo, chaleco corto y las botas aterciopeladas, todo en colores claros. Parecía una niña pequeña, llena de curiosidad mirando a todos lados e... inocencia... Mucha inocencia, como si fuera demasiado estúpida o lenta como para no darse cuenta de la clase de lugar donde estaba.

Xanxus había conocido tantas mujeres (mujeres de verdad) a sus pies, rendidas a su poder. De todas clases y lugares. Todas eran iguales. Sin nada en particular. Y sabía que todas ellas no aguantarían más de un día aquí, por qué eran cobardes, delicadas, inútiles, ignorantes o débiles... ¿Sasagawa Kyoko dentro de cuál categoría entraría?

¿Cuanto duraras, basura? pensó con malicia.

— Qué interesante —

Escucho de boca de ella. Pudo escucharla aún por encima de la trifulca del campo de batalla que se había vuelto el comedor. Lo que ocurrió en esa primera cena, hizo que valiera la pena dedicarle un leve vistazo.

La típica lucha, las palabrerías y las amenazas, comida por aquí y por allá. Peleas sobre la mesa y alguien que fue arrojado por la ventana de pronto... Y ella... ¿ella lo encontraba interesante?.

Hn.

Ella veía expectante todo a su alrededor, entretenida y genuinamente interesada. Él hubiera pensado que eran fanfarronerías sus palabras si no fuera por su reacción cuando uno de los cuchillos de Bel paso rozándole la cabeza castaña y clavándose en el respaldo de su silla: obviamente ella parpadeo confundida al momento, pero no dudo en regresarle de buen modo el arma al cínico príncipe una vez el chico se lo demando y explicándole que ella no era el blanco deseado, cosa que ella le disculpo. Francamente no una reacción acostumbrada con la gente común habituada. Por su parte Angela se había puesto histérica en su lugar y regañaba a Kyoko por su poca reacción al peligro. La chica de ojos color miel solo sonreía divertida y apenada.

Bien, bien... La Sasagawa no había salido corriendo y gritando por su vida, tampoco se había quejado ni escondido bajo la mesa. Si, genial, por ahora...

° O ° O ° O ° O °

Cuando llego la hora de realizar algunos otros bocetos, fue la hora de que la joven se enfrentara a Bester. Angela tenía en mente Ángeles y Demonios, la Bella y la Bestia, dulces conejitos asesinos o algo por el estilo, cuando se ponía a hablar sobre sus genialidades poco se le podía entender de su bizarro y abstracto mundo. El punto es que ella quería tener a Bester y a Kyoko en primer plano para captar esa chispa.

Xanxus, en ese instante, había sonreído internamente. Cuanto tiempo podría aguantar sus agallas la chiquilla, quería saber.

La reacción inicial fue lo que imagino en parte: ella tembló y trago saliva, se llevo una mano al pecho con cierto temor debido a la impresión. Su bestia era magnifica y temible, igual que él, y el animal no tardo en soltar sus rugidos al sentirse molesto de ser invocado sin motivo alguno que no fuera una buena lucha; y no es que tampoco el temor palpable en Kyoko ayudará a apaciguar su mal humor. Incluso Angela se quedo callada ante el tenso ambiente. Por lo visto la pintora por fin había pensado que esto no era una buena idea.

Xanxus no pudo reprimir un escalofrío recorrer su espalda al ver entretenido como esa mujercita pequeña temblaba. Por fin aquella sosa sonrisa que siempre tenía plasmada en la cara había desaparecido y veía el miedo en sus ojos. Disfrutaba haber roto su burbuja de seguridad. Además de lo peculiar de la vista, pues pocas veces había liberado a su bestia enfrente de mujer alguna. Hombres más valientes habían gritado del susto al verse presentes frente al animal. Ella no era tan idiota o lenta como pensó, cuando menos podía identificar el peligro y saberse amenazada de verdad.

Sin embargo, aquello no duro mucho para su confusión: la castaña pareció salir de su sopor, tomo aire y con pasos lentos se acerco al animal. ¿Tal vez quería dominarlo y hacerse respetar como si se tratase de un simple perro? Como solían hacer los domadores de animales. Pero no, en lugar de eso ella se agacho, a la altura de la bestia y con algo de duda, estiro su brazo a la criatura como quién hace una invitación. No estaba dirigido hacía él tal gesto, si no a Bester, pero Xanxus tuvo la ligera sensación como si estuviera viendo a través de los ojos de su bestia. La veía a ella allí, mirándolo directo a los ojos: ella temblaba pero mantenía con determinación su gesto y su mirada. Tan inocente, esperando su respuesta, tan franca y ávida por su aprobación.

El animal que no le había quitado la vista de encima ni un instante, le gruño por última vez mientras se sentaba sobre sus patas traseras y movía su cola de lado a lado, mirando con interés a la chica. No hizo nada, solo espero y como si eso fuera lo único que necesitaba Kyoko, ella se acerco con cautela y se arrodillo a su lado sin quitarle la vista y contemplando la magnificencia del ejemplar. Ella sonrió tímidamente. Se notaba que se aguantaba las ganas de abrazar al animal como si fuera un peluche pero prefirió mantener un poco las distancias.

Hubo algo allí que a Xanxus le inquieto. Como Bester la veía con interés y ella le mantenía la mirada, con esos grandes ojos color avellana, como si ella se esforzara en memorizar cada mínimo detalle del hermoso animal y a la vez en su cabecita comenzarán a formarse preguntas, dudas, ideas y un mar de pensamientos sin control ¿Qué estaba pensando ella sobre ese mismo encuentro? Pero no supo que fue al momento que eso lo había cautivado al líder de Varia. El grito de júbilo de Angela por el logro de Kyoko lo había distraído inmediatamente.

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To my dearest guest Andrea:
I felt very happy and honored by your request, thanks. But unfortunately at the moment I can not fulfill it, excuse me. I don't have enough time and also I don't feel confident with my English to do it in a proper way. Sorry. In any other aspect that may be in my hands, please let me know.

El asunto con Bester es mi frustración con que no puedo tener un gatito, supondré. Mi pequeña cachorra que tengo ahora capaz que trataría de juguetear con el y bueno... Terminaría aplastandola sin querer y... uhm, ¿Tortilla de gatito?

Comentarios, quejas, sugerencias y traumas se agradecerán.