CANVAS
Jitomatazos, abucheos, intento de linchamiento y amenazas con armas punzo cortantes. Al final del capítulo, por favor.
Nota/Disclaimer/Negación/Aviso/etc…: Katekyo Hitman REBORN y Cía. no me pertenecen, son propiedad de Amano Akira. Esto es por mero entretenimiento sin fines de lucro.
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"Las pasiones son como los vientos, que son necesarios para dar movimiento a todo, aunque a menudo sean causa de huracanes."
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Así pues, se escuchaba el tranquilo y relajante sonido de las lenguas del fuego devorando la madera, su luz que iluminada la habitación gracias a la chimenea, el tibio ambiente y el lápiz de Angela rasgando el papel, muy ocupada en un esbozo mientras Bester, sorprendentemente tranquilo, estaba echado junto a Kyoko por encima del tapete y cerca del fuego.
La idea de pintar a la bestia de Xanxus seguía en pie, la única cosa original. El animal era un ejemplar magnifico y sería más aceptado que pintar a su dueño. A fin de cuentas eran la misma cosa, por así decirlo. Y la pintora prefería arriesgarse con el animal que con Xanxus, parecía más dócil y sobretodo, parecía haber congeniado de una escalofriante manera con Kyoko. Está se reía y mofaba del peligro en su cara, o de que otra forma podría plantearse la idea que poco podría importarle estar descansando junto a semejante criatura peligrosa, como si solo se tratara de un indefenso gato barrigón.
— Ahora comprendo por qué todos lo quieren ver muerto — se mofo tras un rato la chica de lentes al acomodárselos por encima de la nariz y echar un vistazo rápido a Xanxus, quién yacía dormido en su trono, ajeno a ellas en esa mismo cuarto — Si es igual de encantador de muerto que dormido, no me quejaría mucho — sonrió macabramente.
Se escucho entonces la risita de Kyoko divertida por el comentario, la artista la miro por encima de su cuaderno — Que raro —
— ¿Qué? —
— Pensé que me dirías que fue grosero de mi parte lo que dije —
— ¿Por qué? —
— Bueno, quizás porque me he mofado cruelmente sobre el deseo de verlo muerto — indico ella con la cabeza al bello durmiente.
La castaña se encogió de hombros — La vida y la muerte son temas importantes, pero por eso comprendo que no lo has dicho en serio, es solo un poco de humor. Es como ver el lado bueno de las cosas. —
— ¿Dices que he visto el lado positivo de verlo muerto? —
-— Mejor dicho, que has visto su lado positivo de verlo dormido. Curiosamente es una persona muy tranquila en sus sueños. Onii-san es demasiado… ruidoso, incluso en sueños. — rió ante el recuerdo — Más de una vez me despertaron sus eufóricos gritos a mitad de la noche y como el millón de veces que se caía de la cama por sus extremos sueños —
La artista solo hizo una mueca con la boca ante la sorpresa — Wow Eres de las positivas pero no aferradas cursis, me alegra, ya decía yo que por algo sigues siendo mi amiga y no te he bloqueado de mis redes sociales, tú eres lo que necesitaba, además eres el único punto cuerdo que encuentro entre tanta locura en esta casona. Es una casa de locos. —
— No lo creo —
— ¿Lo de la casa de locos? —
— Si — Angela arqueo la ceja — O todos estamos locos o todos estamos cuerdos —
— No te comprendo, querida —
— Es relativo. Ellos están tan cuerdos como yo o yo tan loca como ellos —
— Sigo perdida, linda —
Kyoko se acomodo mejor en su lugar e incluso se permitió apoyarse en el ligre, a quién no le importo servir de descanso — Verás... dentro de todo su caos está el orden, así como en el orden aún existe el caos. Pero la gente no puede ver más allá de eso al parecer, así como no todos podemos comprender las obras de arte que tu admiras. A pesar de lo que digan de ellos, siguen en pie y funcionales. No son simples máquinas de matar pues tiene su propio credo y forma de hacer las cosas, son racionales y pasionales, son instintivos, son conscientes de sus límites o sus faltas. Varia es exitoso por ello, supongo, no por solo matar a sangre fría, si no por sus métodos exactos y su código de honor, solo uhm... Calidad Varia. Pero son tan pocos miembros o tan poco se conoce de ellos que la gente no es capaz de comprenderlos. —
— ¿Me estás diciendo que ellos son la Mona Lisa en el mundo de la mafia…? —
— Quizás… No son lo que aparentan… son más — decía convencida.— Mucho más… —
La joven de lentes veía muy interesada a su amiga — Estas alabando a un grupo de asesinos ¿Sabes? —
— Uno muy bueno — respondió Kyoko distraída.
— ¿Estás... de acuerdo con lo que hacen? —
— No estoy de acuerdo con lo que hacen pero… —
— Así es como se ganan la vida, me dirás —
— No es como se la ganen, es su forma de vida, es lo que más disfrutan —
— Matar —
— No solo matar — recalco firmemente — matar no es cualquier cosa para ellos. La vida es importante para ellos también. Por eso se esfuerzan en ser los mejores, para no perderla. Ellos son lo que son, se ocultaran en las sombras pero no en la hipocresía, están orgullosos por quienes son y por sus éxitos. Además que tienen su propósito, Varia... Varia es familia. No puedo culparlos si salgo lastimada estando aquí, estoy en su mundo y no puedo pedirles cambiar por mi y aún así han sabido respetar la petición de Tsuna-kun en cuanto no dañarnos. Son hombres de palabra. — dijo frunciendo el ceño sin darse cuenta.
— La verdad ya no sé que pensar de ti, querida — suspiro Angela mientras dejaba de lado su trabajo y se quitaba sus lentes para limpiarlos con su suéter — la Kyoko que se lleva de maravilla con la que parecer ser tú hermana perdida, que encontraste en aquel pajarraco gay o, la joven que se ríe de las bromas sardónicas del príncipe barato y además que tiene envidia por su ridícula tiara, o incluso la Kyoko quién es la única persona por aquí que se preocupa en verdad de los adeudos que te va inventando caperucita dark — un escalofrió le recorrió a la pintora de solo recordar a esa extraña y perturbadora niñita — y no olvidemos los gritos que te pega el capitán cabello largo y aún no te quedes sorda por ello… — suspiro hondamente — Pero viéndolo bien, si… yo también lo había pensado. Está ese orden, solo es cuestión de encontrarlo y acoplarse. Solo eso explicaría por que seguimos vivas y el trasero intacto hasta ahora —
— Si — sonó alegre Kyoko al hacer entender su punto.
De pronto Angela arrancó la hoja de su libreta.
— ¿Qué paso? —
— Cambie de idea — la apunto con su lápiz — Gracias a ti, creo que he encontrado lo que buscaba por fin. Calidad Varia, este cuadro lo tendrá y sé como reflejarlo. En verdad eres peculiar con ese positivismo. Usualmente me enfadan los risueños, pero tu como siempre no me has hartado mucho —
— Ja, gracias ¿Pero por qué? —
— Por que tienes la cabeza y los pies en su lugar a pesar de tus ideas lindas. Si no fuera por que tus ojos son muy honestos, no hubiera podido discernir que lo que me has dicho había sido verdad o mentira. Alguna vez pensé que serías más de muchas palabras y pocos hechos, como los perros que ladran solamente sin saber morder, pero parece que has aceptado muy bien todo este asunto de la mafia ¿Verdad? — la miro por encima de sus anteojos nuevamente.
Kyoko se encogió de hombros — Tenía qué —
— Oh, si, el hermano —
— No solo eso… —
— Uhm… El chico lindo castaño ¿no? — Si a Angela le costo trabajo asimilar que sus dos amigas de la preparatoria tenían nexos muy buenos con la mafia, la sorpresa de su vida y casi le da un infarto fue saber que aquel enclenque perdedor que recordaba de la escuela, Sawada Tsunayoshi, fuera el líder de tan poderosa familia, gracias al cielo ella nunca había sido uno de los muchos que le habían hecho la vida de cuadritos en la escuela. Distraída en sus recuerdos, apenas si noto que Kyoko se mordió el labio a la mención del chico — Hablando de él... pensé que serías más delicada con estos temas sobre la muerte y la mafia como él, Tsunayoshi es muy rígido con eso de los modales y los ideales nobles, el asesinato sigue siendo un tema taboo para él, al parecer. —
— Tiene un buen corazón — lo excuso.
— Tú también, pero no me das ese aire fantasioso de 'que los sueños se hacen realidad' — comento arrugando la nariz.
La chica castaña tardo un rato en responderle.
— Esto es cómo con las hienas apenas al nacer, encuentran la crueldad y orden del mundo al tener que matar a su hermana de la misma camada para no tener problemas con el liderazgo de la manada en algún futuro. — le explico Kyoko con seriedad — Por instinto lo saben y tienen que hacerlo, por qué es la única opción. Dentro de ese horror y caos existe el orden y el bien de las cosas. No podemos cerrar los ojos para no verlo y fingir que no existen. Algunas cosas tienen que ser así y alguien tiene que hacerlo. No todos están dispuestos a hacer ese sacrificio o ese trabajo. Y no perderse en ese sendero de la vida que han escogido es algo que admiro, por eso admiro a Varia, porque ellos tiene que hacer lo que los demás no pueden, y por el bien de la familia. Para mi no son unas bestias, son hombres con un fuerte coraje, que disfrutan lo que hacen y se esfuerzan en ser los mejores. Los reconozco. Y más a Xanxus-san... — hizo una pausa y clavo su mirada al fuego de manera ausente — A pesar de todo lo que ocurrió con las disputas de la familia, aún y con los secretos y los engaños, aquellas duras verdades... él sigue siendo fiel a Vongola. Aún ahora que Nono-san ya no esta aquí... —
Y silencio.
Tras eso, Angela no había comentado más, pues no supo que agregar a tal lógica. Ignoró el escalofrío que le recorrió al pensar que alguien de apariencia tan dulce podía ser tan directa con tales sermones. Algunas veces se le olvida que Kyoko era una de las personas con las emociones más estables y compuestas que conocía, y que su frágil apariencia era una trampa. Si la chica de ojos miel era consciente de esa habilidad o no, Angela prefería ignorarlo. Aún así la artista sonrió al saber que su corazonada respecto al éxito de esta pintura no estaba desatinada. Tan metida en sus ideas y Kyoko aún cavilando sobre sus pensamientos, ninguna reparo que Xanxus había estado despierto durante su amena charla...
° O ° O ° O ° O °
Tenía esa inquietud que no le dejaba pegar el ojo.
Ya llevaba un par de días en vela sin poder conciliar el preciado sueño. Había algo en el ambiente que lo azoraba y no tenía una jodida idea de que era. No era peligro, no era muerte, no era nada especial. Simplemente era... algo como un aroma nuevo. El de ella, sí. Suave, fragante y apenas si notable. Pero él tenía su olfato muy refinado y podía captarlo. Y le jodía eso. La mansión estaba comenzando a oler a ella por todas partes. No cerraba los ojos por que temía perderse de algo ¿Qué? No sabía, solo que sentía que al desviar su atención lo más mínimo no vería aquello que tenía ella. Algo había en ella. No sabía si eran sus gestos, sus ojos, aquella mirada o las sonrisas genuinas que daba a todos sin importar el riesgo. Todo lo que ella mostraba era real pero a la vez no. No había malicia en ella, pero si fría lógica y juicio. Una comprensión de su alrededor y de su vida mejor de lo que uno podría confiarse al verla tan tranquila.
La bebida se acabo entonces y salió a buscar más por su cuenta. Pero pronto a medio camino de su habitación a las cocinas, algo le llamo la atención. Una sombra blanca plantada a medio pasillo semi oscuro, en esa planta, a esas horas. En ese silencio se escucho perfectamente el Click del gatillo a punto de ser disparado cuando por inercia, él saco su arma. Y entonces aquella sombra se sobresalto. Era ella, entrecerró los ojos él con fastidio.
— ¿Qué haces aquí, mujer? — gruño.
Ella salió de su sopor inicial y se descubrió la cabeza, pues traía un chal blanco sobre esta. Xanxus notó que estaba ella en pijamas: un largo camisón blanco que Lussuria la había convencido a usar, pues decía que parecía más una princesa así; el largo de la tela llegandole hasta los tobillos (y por cierto, que iba descalza) y ceñido bajo su busto, de tirantes de encaje. Con el cabello suelto y con la luz de luna que se podía filtrar por las ventanas, Xanxus reconoció horrorosamente que la niña, como luego solía dirigirse a ella, ya no era una niña. Con la luz a espaldas, le ofrecía una preciosa vista de ella de frente, pues podía apreciar todos esos voluminosos rasgos propios de su edad que con sus usuales atuendos no podían apreciarse a detalle: las largas piernas eran visibles a través de la ligera tela; se afinaban las facciones del contorno de su rostro y se notaba la elegancia de su largo y blanco cuello; sus hombros semidesnudos y refinados apenas cubiertos por el encaje;oh y su pequeña cintura, que se realzaba gracias a su ensanchada cadera; el generoso bulto que formaban sus redondos pechos por sobre la tela; todas esas lindas cosas que se conjugaban en un atrayente y degustable juego de curvas. Sin olvidar sus lindos y aparentemente deliciosos labios, que no emitían ruido alguno por un momento. Y aquella expresión entre somnolencia y sorpresa fue lo que más le llamo la atención. No había temor en ellos como esperaba.
— ¿Xanxus-san? — hablo por fin un tanto aletargada — Lo siento, yo solo... yo solo... uhm —
Noto que ella miraba de reojo al cuadro en la pared, la que ella observaba antes de ser interrumpida. Una vieja obra que tenían colgada allí por gusto, como todas las demás valiosas e invaluables obras que tenían regadas y abandonadas por el castillo. Se asomó y la reconoció al acto: Mutter Und Kinden.
— ¿Qué con eso? — pregunto de mala gana.
— Perdón, no tenía intención de husmear pero desde que la vi cuando llegue aquí... esa obra, me es inevitable no verla. Es preciosa... ¿Porqué está aquí tan escondida? Siendo tan hermosa... —
— ¿Y a ti que te importa? — la cortó de mala gana de pronto e incluso ella se empequeñeció por el tono — Es mi casa y pongo las cosas como se me da la gana, no tienes derecho a andar por allí viendo que hay y decirme como o no deben de estar mis pertenencias — 'Y si no tengo ganas de tener un maldito cuadro de una madre que me recuerde que la mía me abandono, es por mi voluntad' omitió decir; prefirió entonces apuntarle con su arma y ella retrocedió un poco amedrentada en su lugar. Pero no fue por su arma amenazadora, ella no veía su pistola si no que lo veía a él directo a la cara, a sus ojos.
Pareció que ella capto algo, aquello que él no expresaba en palabras ella lo entendió con un vistazo.
— Lo siento mucho, no era mi intención. Perdóneme, no... no volverá a pasar — se disculpo dolida y se volvió a cubrir la cabeza con el chal, hizo una leve reverencia y se retiro a su habitación sin mirar atrás.
Xanxus se había quedado en su lugar aún con el arma arriba. Frunció el ceño. Una vez más.
Perceptiva, ella había notado que había tocado un tema sensible. Y maldita sea, eso no era bueno.
Menos cuando a la siguiente noche él volvió a pasar por ese mismo pasillo y al ver que ella no estaba allí, tuvo el estúpido sentimiento similar a la decepción y una asquerosidad mínima de culpa.
Otra obra que sí, también existe~
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