Los personajes le pertenecen a la mejor escritora S. Meyer,
la historia es una adaptación y le pertenece a la escritora Tracey Garvis G.
Capítulo 1.
Povbella
Junio 2005
Tenía treinta años cuando el hidroavión en el que Edward Cullen y yo íbamos viajando hizo un aterrizaje forzado en el océano índico.
Edward tenía 16 años y tres meses había pasado de la remisión del linfoma de hodgking. El nombre del piloto era Mick pero murió antes de que golpeáramos el agua.
Mi novio, Jacob, me llevo al aeropuerto aun cuando era el tercero en mi lista, por debajo de mi mama y mi hermana Nessie, de la gente que quería que me llevara.
Luchamos contra la multitud, cada uno tirando una gran maleta con ruedas y me pregunte si todos en chicago habían decidido volar a algún lugar ese día. Cuando finalmente alcanzamos el mostrador de las vías aéreas de estados unidos, el agente de viajes sonrió, marcando mi equipaje y entregándome la tarjeta de embarque.
-Gracias, señorita Swan. He revidado todo su camino hasta Male. Que tenga un viaje seguro
Deslice la tarjeta en mi bolsa y me volví para despedirme de Jack.
-Gracias por traerme.
-Caminare contigo, Bells.
-No tienes que hacerlo -dije, sacudiendo la cabeza. Se estremeció.
-Quiero hacerlo –Nos arrastramos en silencio, siguiendo la multitud de lentos pasajeros. En las puertas Jack pregunto.
-¿Qué aspecto tiene?
-Delgado y calvo.
Escaneé la multitud y sonríe cuando divise a Edward. Porque un corto cabello café cubría ahora su cabeza. Salude con la mano y el me saludo con un asentimiento de cabeza mientras el chico sentado alado le daba un codazo en las costillas.
-¿Quién es el otro chico? –Pregunto Jack.
-Creo que es su amigo, Jasper. -Acomodados en sus asientos, estaban vestidos con el estilo preferido por la mayoría de los chicos de dieciséis años: pantalones deportivos largos y anchos, camisetas, zapatillas desatadas. Una mochila color azul marino descansaba en el suelo a los pies de Edward.
-¿Estas segura de que esto es lo que quieres hacer? –pregunto Jack.
Se metió las manos en los bolsillos traseros y se quedó mirando la desgastada alfombra del aeropuerto.
Bueno, uno de nosotros tiene que ser algo.
-Sí.
-Por favor, no tomes ninguna decisión final hasta que regreses
-Te dije que no lo haría. –Había realmente una sola opción, sin embargo. Solo elegí posponerla hasta el final del verano.
Jack puso sus brazos alrededor de mi cintura y me beso, varios segundos más de lo que debería hacer en un lugar público. Avergonzada, me alegre por el rabillo de mi ojo note que Edward y Jasper mirado todo.
-Te amo –Dijo, asentí con la cabeza.
-Lo sé –Resignado, recogió mi equipaje de mano y coloco la correa en mi hombre.
-Que tengas un vuelo seguro. Llámame cuando llegues allí.
-Está bien.
Jack se fue y lo mire hasta que la multitud lo envolvió, luego alisé mi falda y camine hasta los chicos. Ellos miraron hacia abajo mientras me aproximaba.
-Hola Edward. Te vez genial. ¿Estás listo para irnos? –Sus ojos marrones se encontraron con los míos.
-Si claro. –Había aumentado de peso y su rostro no estaba tan pálido. Tenía frenillos en sus dientes, los cuales no había notado antes, y una pequeña cicatriz en su barbillas.
-Hola. Soy bella –le dije al chico que estaba sentado junto a Edward
-Tú debes ser Jasper. ¿Cómo estuvo la fiesta? –Echo un vistazo a Edward confundido.
-Ah, estuvo bien.
Saque mi celular y mire la hora. –Regresare enseguida, Edward. Quiero comprobar nuestro vuelo.
Mientras me alejaba escuche a Jasper diciendo. –Amigo, tu niñera está caliente.
-Es mi tutora, idiota.
Las palabras me pasaron. Enseñaba en una escuela secundaria y consideraba los comentarios ocasionales de los chicos plagados de hormonas, riesgos laborales bastante beningnos.
Después de confirmar que todavía estábamos a tiempo, volví y me senté en la silla vacía junto a Edward.
-¿Se fue Jasper?
-Sí. Su madre se cansó de dar vueltas al aeropuerto. Él no la dejo venir con nosotros.
-¿Quieres comer algo? –Sacudió la cabeza.
-No tengo hambre.
Nos sentamos en un incómodo silencio hasta la hora de abordar el avión. Edward me siguió por el estrecho pasillo a nuestros asientos de primera clase.
-¿Quieres el de la ventana? –pregunte.
Edward se encogió de hombros. –Seguro, gracias.
Dio un paso al lado y espere hasta que se sentó, y luego me senté junto a él. Saco un reproductor de CD portátil de la mochila y se puso los auriculares, su sutil manera de hacerme saber que no estaba interesado en tener una conversación.
Saque un libro de mi bolsa, el piloto despego y dejamos atrás chicago.
Las cosas empezaron ir mal en Alemania. Debería habernos tomado un poco más de dieciocho horas volar desde chicago a Male, la capital de las maldivas, pero nos habíamos retrasado después de pasar todo el día y la mitad de la noche en el aeropuerto internacional de Frankfurt esperando que la aerolínea nos diera una nueva ruta después de que los problemas mecánicos y demoras por malas condiciones climáticas desviaron nuestro itenario original. Edward y yo nos sentamos en duras sillas de plástico a las 3:00 am, después de finalmente ser confirmados en el próximo vuelo. El froto sus ojos.
Señale una fila de asientos vacíos.
-Acuéstate si quieres.
-Estoy bien –dijo ahogando un bostezo.
-No nos estaremos yendo por varias horas más. Deberías tratar de conciliar el sueño.
-¿No estas cansada?
Estaba agotada, pero Edward probablemente necesitaba el descanso más que yo.
-Estoy bien, sigue adelante.
-¿Estas segura?
-Absolutamente.
-Está bien. –Sonrió débilmente, se extendió en las sillas y se quedó dormido inmediatamente.
Me quede mirando por la ventana y observe a los aviones aterrizar y despegar de nuevo, sus luces rojas parpadeando en el cielo nocturno. El frio aire acondicionado puso la piel de gallina en mis brazos y me estremecí en mi falda y a blusa sin mangas. En un baño cercano, me puse los pantalones vaqueros y una camiseta de manga larga que había embalado en mi bolsa, luego compre una taza de café. Cuando me senté alado de Edward, abrí el libro y leí, despertándolo tres horas más tardes cuando llamaron a nuestro vuelo.
Hubo más retrasos después de que llegamos a Sri Lanka, en esta ocasión debido a la escasez de tripulación de vuelo y para el momento en que aterrizamos en el aeropuerto internacional de males en las maldivas el alquiler de verano de los Cullen, todavía a dos horas de distancia en hidroavión, había estado despierto durante treinta horas, temblaba y mis ojos quemaban y dolían, arenosos.
Cuando me dijeron que no tenían reservas para nosotros, parpadeé para alejar las lágrimas.
-Pero tengo el número de confirmación –Le dije a la agente de viajes, deslizando el trozo de papel sobre el mostrador.
-Actualicé nuestra reserva antes de salir de Sri Lanka. Dos asientos Edward Cullen y bella Swan. ¿Podría por favor mirar de nuevo?
El agente reviso la computadora.
-Lo siento –Dijo- Sus nombres no están en la lista, el hidroavión está lleno.
-¿Qué pasa con el próximo vuelo?
-Pronto va a estar oscuro, los hidroaviones no vuelan después del anochecer. –Al darse cuenta de mi expresión afectada, me dio una mirada comprensiva, tecleando y levantando el teléfono-. Veré que puedo hacer.
-Gracias.
Edward y yo fuimos a una pequeña tienda de regalos y compre dos botellas de agua.
-¿Quieres una?
-No, gracias.
-¿Por qué no la pones en tu mochila? –le dije, entregándosela-. Es posible que la desees más tarde.
Saque una botella de tylenol en mi bolsa, puse dos en mi mano, y me los trague con un poco de agua. Nos sentamos en un banco y llame a la mama de Edward, Esme y la dije que no nos esperasen hasta la mañana.
-Hay una posibilidad de que nos consigan un vuelo, pero no creo que salgamos esta noche, los hidroaviones no vuelan después del anochecer en el aeropuerto.
-Lo siento, bella debes estar agotada –dijo.
-Está bien, de verdad. De seguro vamos a estar allí mañana –cubrí el teléfono con la mano-. ¿Quieres hablar con tu mama? –Edward hizo una mueca y sacudió la cabeza.
Note al agente haciéndome señas, está sonriendo.
-Esme, escucha creo que podría… -Y luego mi celular corto llamada. Puse el teléfono en mi bolsa y me acerque al mostrador conteniendo la respiración.
CONTINUARA...
Espero ver sus comentarios, que les parece la historia.
