Disclaimers:

Los personajes le pertenecen a la mejor escritora S. Meyer. La historia es una adaptación y le pertenece a la escritora Tracey Garvis G.


Capítulo V

Edward

-Día 2

Me desperté tan pronto como aclaro. Bella ya estaba despierta, sentada en la arena junto a mí mirando el cielo, mi estómago gruñía, y no tenía saliva.

Me senté. –Hola. ¿Cómo está tu cabeza?

-Aún bastante dolorida –dijo.

Su rostro era un pequeño lio, también. Moretones purpuras cubrías sus mejilla hinchadas y había sangre seca cerca de su cuero cabelludo.

Caminamos hasta el árbol del pan, Bella subió sobre mis hombros y derribo dos frutas. Me sentía débil, inestable, y era difícil sostener.

Se bajó y mientras estábamos allí, una fruta del árbol del pan se desprendió de su rama y cayo a nuestros pies. Nos miramos el uno al otro.

-Eso hará las cosas más fáciles –dijo.

Quitamos la fruta podrida de debajo del árbol, de modo que si regresábamos y encontrábamos alguna en la tierra, sabríamos que podríamos comerla. Tome la que se había caído y la pelee. Su jugo era dulce y la fruta no fue tan difícil de masticar.

Necesitábamos desesperadamente algo para recoger el agua, y caminamos a lo largo de la costa en busca de latas vacías, botellas, recipientes, cualquier cosa que fuese impermeable y mantuviera la lluvia.

Encontramos escombros, lo que pensé que podrían ser los restos del avión, pero nada más. La falta de cualquier tipo de basura humana me hizo preguntarme dónde diablos estábamos.

Fuimos hacia el interior. Los arboles bloqueaban la luz del sol y los mosquitos nos invadieron. Les di una palmada y me limpie el sudor de la frente con mi brazo. Vimos un estanque cuando llegamos a un pequeño claro. Más bien como un gran charco, que estaba lleno de agua turbia, y la sed me sobrepaso.

-¿Podemos beber eso? –pregunte.

Bella se arrodillo y metió su mano, hizo girar el agua a su alrededor y arrugo la nariz ante el olor. –No está estancada. Probablemente no sea segura para beber.

Seguimos caminando pero no pudimos encontrar nada que pudiera contener el agua, así que volvimos a la palma de coco. Cogí uno de los cocos del suelo y lo estrelle contra el tronco del árbol, luego lo tire cuando no pude lograr que se agrietara. Le di una patada al árbol, que me hizo dolor el pie. -¡Maldita sea!

Si podía conseguir abrir un coco, podríamos beber el agua que había dentro, comer la fruta, y recoger la lluevo en la cascara vacía.

Bella no pareció darse cuenta de mi rabieta. Negó con la cabeza hacia atrás y hacia delante y dijo-. No entiendo porque no hemos visto un avión todavía. ¿Dónde están?

Me senté a su lado, respirando con dificultad y sudando.

-No lo sé. –No dijimos nada durante un tiempo, perdidos en nuestro pensamiento. Finalmente dije.

-¿Crees que debamos encender una fogata?

-¿Sabes cómo hacerlo? –Pregunto.

-No. –Había vivido en la ciudad toda mi vida, podía contar con una mano el número de veces que había acampado, y aun así me sobrarían dedos. Además, siempre utilizamos un encendedor-. ¿Y tú?

-No.

-Podríamos intentarlo –Le dije-. Parece que tenemos tiempo –sonrió ante mi pobre intento de una broma.

-Está bien.

Frotamos dos palillos durante la siguiente hora, Bella consiguió que los suyos estuvieran lo suficientemente calientes como para quemar sus dedos antes de que decidiera dejarlo. Yo lo hice un poco mejor, hasta creí ver algo de humo, pero nada de fuego. Mis brazos dolían.

-Me doy por vencido –le dije, dejando caer mis palillos y limpiándome el sudor con el borde de mi camiseta, antes de que algunas gotas me salpicaran los ojos.

Empezó a llover. Me concentre en tratar de atrapar las gotas sobre la lengua, agradecido por la pequeña cantidad de agua que pude ingerir. La lluvia termino después de unos pocos minutos.

Todavía sudado, me acerque a la orilla, me quite la camiseta, y me metí al agua usando solo mis pantalones cortos. La temperatura de la laguna me recordó a la de un baño, pero metí la cabeza debajo y la sentí un poco más fresca. Bella me siguió, deteniéndose antes de llegar al agua.

Se sentó en la arena, sosteniendo su largo cabello con una mano, tenía que estar quemándose dentro de su camisa de mangas largas y sus pantalones vaqueros. Unos minutos más tarde, se puso de pie, vacilo y luego se sacó la camiseta por sobre su cabeza. Se desabrocho los vaqueros, salió de ellos, y se dirigió hacia mí, vestida solo con un sujetador negro y ropa interior a juego.

-Solo imagina que estoy en mi traje de baño, ¿de acuerdo? –dijo cuándo se unió a mí en el agua. Tenía la cara roja y apenas podía mirarme.

-Claro. –Estaba tan aturdido que apenas podía hablar.

Tenía un cuerpo impresionante, piernas largas, abdomen plano. Una muy linda estantería. Observarla debería haber sido la última cosa en mi mente, pero no lo era. Cualquiera pensaría que sería incapaz de tener una erección, considerando la sed y el hambre que tenía, y cual seriamente jodida era mi situación, pero se equivocaba. Me aleje de ella hasta que estuve ajo control.

Estuvimos en el agua durante mucho tiempo y cuando salimos, me dio la espalda y se puso sus ropas. Registramos el árbol del pan pero no había ninguna fruta en el suelo. Bella subió a mis hombros y cuando logre estabilizarla, presionando sobre sus muslos, la imagen de sus piernas desnudas apareció mi mente.

Bajo dos frutas de pan. Yo no tenía mucha hambre, lo cual era raro ya que había estado muriendo de hambre. Bella no debió estar hambrienta, tampoco, ya que no se comió la fruta después de haber chupado todo su juego.

Cuando el sol se puso, nos tendimos cerca de la orilla y vimos los murciélagos llenando el cielo.

-Mi corazón está latiendo muy rápido –le dije.

-Es un signo de deshidratación –explico Bella.

-¿Cuáles son los otros signos?

-Pérdida del apetito. No tener que hacer pis, sequedad en la boca.

-Tengo todo eso.

-Yo también.

-¿Cuánto tiempo podemos estar sin agua?

-Tres días, tal vez menos.

Trate de recordar la última vez que había bebido algo. ¿Tal vez en el aeropuerto de Sri Lanka? Lográbamos conseguir un poco en nuestras bocas cuando llovía, pero no sería suficiente para mantenernos vivos. La comprensión de que se nos estaba acabando el tiempo me asusto.

-¿Qué pasa con el estanque?

-Es una mala idea –aseguro.

Ninguno de nosotros dijo que lo que estábamos pensando, si todo se decidía entre el agua del estanque o nada de agua, íbamos a tener que beberla de todos modos.

-Van a venir mañana –dijo ella, pero sonaba como si realmente se lo creyera.

-Espero que sí.

-Tengo miedo –susurro.

-Yo también. –Me di la vuelta sobre mi lado, pero paso mucho tiempo antes de que me quedara dormido.


COMENTEEEEN!

maleja twihard : :3 que bueno que te gusta el fic y respecto a tu pregunta, si edward es alto y esta midiendo casi los 2 metros por eso es mal alto que bella, espero ver tus comentarios.

Nadiia16: Ya veras en poco, van a encontrar cosas nuevas y me dio risa de solo imaginarlos corriendo a los dos por toda la isla y tendrá mas de 20 capítulos apenas no estoy muy segura y ahora subiré dos capítulos.

lis3011: lo se, pero gracias a eso, vamos poder juntar a ese par :3

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Maria M'Stew