Disclaimers:
Los personajes le pertenecen a la mejor escritora S. Meyer. La historia es una adaptación y le pertenece a la escritora Tracey Garvis G.
Capítulo VII
Edward
Día 4
Cuando salió el sol, apenas podía levanta la cabeza de la arena. Dos cojines de los asientos del avión habían flotado durante la noche y algo azul junto a ellos llamo mi atención. Rodee hacia bella y la sacudí para despertarla. Me miro con los ojos hundidos, sus labios resecos y sangrando.
-¿Qué es eso? –señale la cosa azul, pero el esfuerzo requerido para mantener mi mano alzada era demasiado, y deje caer mi brazo de vuelta a la arena.
-¿Dónde?
-Allá. Por los cojines de los asientos.
-No lo sé –dijo.
Levante mi cabeza y protegí mis ojos del sol. Lucia familiar y de repente me di cuenta lo que era.
-Esa es mi mochila. Bella esa es mi mochila.
Me puse de pie con las piernas temblorosas, camine hacia a la orilla y la agarre. Cuando regrese, me arrodille junto a bella, abrí mi mochila y saque la botella de agua que ella me había dado en el aeropuerto de Malé.
Se sentó. –Oh dios mío.
Torcí la tapa para abrirla y nos pasamos la botella de ida y vuelta, siendo cuidadosos de no beber muy rápido. Contenía casi un litro, y lo bebimos todo, pero apenas tomo el borde de mi sed.
Bella alzo la botella vacía. –Si usamos una hoja como embudo podemos colectar el agua de la lluvia en esto.
Temblorosos y débiles, caminamos al árbol del pan y arrancamos una gran hoja de una de las ramas más bajas. Bella la rasgo hasta que fue del tamaño adecuada y la metió en la boca de la botella vacía, haciendo la abertura tan ancha como era posible. Había cuatro panas en el suelo, y las llevamos de vuelta a la orilla y las comimos todas. Saque todo de mi mochila. La gorra de beisbol de los cachorros de chicago estaba empapada, pero me la puse de todas formas. Había también una sudadera gris con capucha, dos camisetas, dos pares de pantalones deportivos, vaqueros, ropa interior y calcetines, un cepillo de dientes y pasta dental, y mi reproductor de CD.
Agarre el cepillo y la pasta. El interior de mi boca sabía a algo que ni siquiera podía comenzar a describir. Removí la tapa de la pasta, derrame un poco sobre mi cepillo, y se lo tendí a bella.
-Puedes compartir mi cepillo si no te importa.
Ella sonrió. –No me importa, Edward pero ve tu primero. Es tuyo.
Cepille mis dientes y luego enjuague el cepillo en el océano y se lo entregue a ella. Derramo más pasta en él, y cepillo sus dientes. Cuando hubo terminado, lo enjuago y me lo devolvió.
-Gracias.
Esperamos a que lloviera y cuando lo hizo en horas de la tarde, vimos la botella llenarse de agua. Se lo tendí a bella y bebió la mitad y me lo devolvió. Después de que terminamos pusimos la hoja de regreso y la lluvia el lleno de nuevo.
Bella y yo bebimos eso también. Necesitábamos más, mucho más probablemente, pero comencé a pensar que quizás no moriríamos después de todo.
Teníamos una forma de recolectar agua, teníamos las panas, y sabíamos que podíamos hacer fuego. Ahora necesitábamos un refugio, porque si uno, nuestro fuego nunca se quedaría encendido.
Bella quería construir el refugio en la playa porque las ratas la enloquecían.
Rompimos dos ramas con forma de Y las llevamos a la arena, poniendo el palo más largo que encontramos entre ellas. Hicimos una mierda de cobertizo al apoyar más ramas a cada lado.
Las panas dejaron alineado el suelo excepto por un pequeño círculo donde construimos nuestro fuego. Bella recogió piedras para ponerlas en forma de anillo alrededor.
Estaría lleno de humo adentro, pero eso quizás mantendría alejado a los mosquitos.
Decidimos esperar hasta la mañana para hacer otro fuego. Ahora que teníamos refugio, podríamos recolectar leña y almacenarla dentro del cobertizo, para que pudiera secarse.
Llovió de nuevo y llenamos nuestra botella tres veces; nunca había probado algo tan bueno en toda mi vida.
Cuando el sol se levantó, llevamos los cojines, los chalecos salvavidas y mi mochila dentro del cobertizo.
-Buenas noches Edward. –dijo Bella, descansando la cabeza en uno de los cojines, la pila de fuego entre nosotros.
-Buenas noches Bella.
BELLA
Día 5
Sonreír, abrí lo ojos. La luz del sol se filtraba entre las redirijas de la choza. La presión sobre mi vejiga algo que no había sentido en mucho tiempo, me confundió por un segundo y luego tenía que ir al baño.
Salí de la choza sin despertar a Edward y entre en el bosque. Me puse en cuclillas detrás de un árbol, arrugado a la nariz ante el olor a amoniaco proveniente de mi pis. Cuando me subí mis pantalones, me encogí ante la humedad de las piernas.
Edward estaba despierto y de pie junto a la choza cuando volví. -¿Dónde estabas? –pregunto,
Sonreír y dije. –Haciendo pis
-Tengo que ir, también.
Cuando volvió, fuimos al árbol del pan y recogimos tres tendidos en el suelo. Nos sentamos y tomamos nuestro desayuno.
-Déjame ver tu cabeza. –Dijo Edward.
Me incline y Edward peino a través de mi cabello con sus dedos hasta encontrar el corte.
-Está mejor, probablemente debería haber tenido puntos de sutura, sin embargo. No puedo ver nada de sangre seca, pero tu pelo es tan oscuro que es difícil de decir. –Señalo mi mejilla-. Los moretones se van desvaneciendo. Ese se está viendo amarillo.
La aparición de Edward había mejorado, también. Sus ojos ya no estaban cerrados por la hinchazón, y sus cortes fueron sanando bien. Le había ido mejor que mi gracias a su cinturón de seguridad, su rostro muy guapo, aunque aún muy juvenil no tenía cicatrices permanentes del accidente de avión. No sé si podría decir lo mismo, pero no preocuparía por eso hasta el momento.
Después del desayuno, Edward hizo otro fuego.
-Bastante impresionante, chico de ciudad –le dije, apretando su hombro.
Sonrió agregando pequeños trozos de leña y persuadiendo a las llamas mas altas, claramente orgulloso de sí mismo. Se secó el sudor de los ojos y dijo-: Gracias.
-Déjame ver tus manos.
Me las ofreció, las palmas hacia arriba. Ampollas cubrían la piel en carne viva, callosa, y dio un respingo cuando las toque.
-Eso tiene que doler.
-Lo hace –admitió.
El fuego lleno de humo el refugio, pero no se apagaría cuando llovía, si escuchábamos un avión, podríamos localizarlo y tirar hojas verdes en el fuego para crear humo.
Nunca había pasado tanto tiempo sin una ducha, y olía fatal.
-Voy a tratar de limpiarme –le dije-. Tienes que quedarte aquí, ¿de acuerdo?
Asintió con la cabeza y me dio una camisa de manga corta de su mochila. -¿Quieres usar esto en lugar de tu camiseta manga larga?
-Sí, gracias. –la camiseta me quedaría como un vestido, pero no me importaba.
Te daré unos pantalones cortos, pero sé que son demasiados grandes.
-Está bien –le dije-. La camiseta realmente ayudara.
Camine a lo largo de la costa, parando para quitarme la ropa solo cuando ya no podía ver a Edward o la choza. Escrute el cielo azul, sin nubes.
Ahora sería un momento excelente para que un avión volase por encima. Seguramente, alguien se daría cuenta de una mujer desnuda en la playa.
Me metí en la laguna, y los peces se dispersaron. La quemadura de sol en mis manos y pies se había desvanecido en un bronceado oscuro, que contrastaba con los brazos y las piernas blancas. Mi cabello colgaba de mis omoplatos, en un nido de ratas de enredos.
Me lave el cuerpo con mis manos, y luego recupere mi ropa de la orilla enjuagándolas en el océano. Me peine con los dedos y desee un sujetador para una coleta.
Un poco más limpia cuando Salí del agua, me puse mi ropa interior mojada y el sujetador, y tire de la camiseta de Edward por encima de mi cabeza. Llegaba hasta la mitad del muslo, así que no me moleste con mis jeans.
-Sé que no estoy usando pantalones –explique cuando regrese a la choza-. Pero estoy caliente, y quiero dejar que se sequen.
-No es gran cosa, Bella.
-Me gustaría que tuviéramos algo con que pescar. Hay un montón de peces en la laguna –se me hizo agua la boca y mi estómago gruño.
-Podríamos tratar de atraparlos con una lanza. Después de asearme, podemos buscar unos palos largos. Nuestro suministro de leña es bajo, también.
Edward volvió a la choza cinco minutos más tarde, con el pelo mojado, usando ropa limpia. Sus brazos estaban envueltos alrededor de algo grande y voluminoso.
-Mira lo que encontré en el agua.
-¿Qué es?
Puso el objeto en el suelo y lo hizo girar para que pudiera leer la escritura en el lateral.
-Esa es la balsa salvavidas del avión –me arrodille a su lado-. Recuerdo haberla visto cuando estaba en busca de los chalecos salvavidas.
Abrimos el contenedor y sacamos la balsa. Abrí la bolsa a prueba de agua adjunta y saque una hoja de papel que enumeraba el contenido. Lo leí en voz alta.
-La balsa con toldo se encuentra dentro de la caja de accesorios, cuenta con dos puertas desplegables y un colector de agua de lluvia en la parte superior de los panes del techo. Paquetes especiales están disponibles, incluidas radiobalizas y localizadores de emergencia.
Mis esperanzas se dispararon. –Edward ¿Dónde está la caja de accesorio?
Edward miro en el contenedor y saco otra bolsa impermeable. Me temblaban las manos mientras rompía el plástico, y tan pronto como hice un agujero lo suficientemente grande, di vuelta al revés y bote todo objeto sobre la arena.
Revolvimos en ellos, las manos chocando unas con otras mientras examinamos cada elemento.
No encontramos nada que condujera al rescate. No localizador de emergencia. Sin señal de radio, teléfono satelital, o trasmisor.
Mis esperanzas se desplomaron.
-Supongo que pensaron que el paquete especial era una mejor innecesaria.
Edward meneo la cabeza lentamente.
Pensé en lo que podría haber ocurrido si hubiéramos encontrado un localizador de emergencia.
¿Solo lo enciendes y esperas a que vengan por ti?
Lagrimas llenaron mis ojos. Parpadeándolas de vueltas, empecé a inventaría el contenido del estuche de accesorios: cuchillo, botiquín de primeros auxilios, lona, dos mantas, cuerdas y dos envases de plástico plegable de dos kilos.
Abrí el botiquín de primeros auxilios: Tylenol, Benadryl, Ungüento antibiótico, crema de cortisona, curitas, toallitas con alcohol e inmodium.
-Déjame ver tus manos –le dije a Edward.
Las ofreció y le puse una pomada antibiótica y curita en sus ampollas.
-Gracias.
Cogí la botella de Benadryl. –Esto puede salvar tu vida.
-¿Cómo?
-Va a detener una reacción alérgica.
-¿Qué pasa con eso? –pregunto Edward señalando una botella blanca.
Me miro y mire hacia otro lado. –Eso es inmodium. Es un antidiarreico.
Solo un bufido cuando oyó eso.
La balsa salvavidas se inflaba con una lata de dióxido de carbono. Cuando pulsamos el botos, se llenó de gas tan rápidamente que tuvimos que saltar fuera del camino.
Unimos el techo del toldo el colector de agua de lluvia. La balsa salvavidas se parecía a una de las casas de brincos en las que mi sobrina y sobrino amaban saltar, aunque no tan alta.
-Esto debería contener cerca de diez litros de agua –le dije, señalando el colector de agua. Tenía sed otra vez, esperaba que la lluvia de la tarde llegara temprano.
Solapas de nylon colgaban a los lados y se unían a la balsa salvavidas con velcro. Dejándolas abiertas durante el día permitiría la luz y el aire en su interior.
Las puertas de malla desplegables proporcionaban una pequeña abertura.
Empujamos la balsa salvavidas al lado de la choza y pusimos más leña al fuego antes de caminar hacia el árbol de coco. Edward corto la cascara de un coco. El abrió el coco metiéndolo la hoja del cuchillo, y golpeando el mango con el puño. Yo cogí el agua que se derramo en uno de los recipientes de plástico.
-Pensé que iba a ser más dulce. –dijo Edward, después de que el tomo un trago.
-Yo también-. Sabia un poco amargo, pero no estaba mal.
Edward raspo la carne con el cuchillo. Muerta de hambre, quería comer todos los cocos del sueño. Compartimos cinco antes de que mi ansia de hambre se disipara. Edward tuvo uno más, y me pregunte cuanta comida tomaba llenar un muchacho de dieciséis años.
COMENTEEEEEEEEN !
Alizce: Lo se, hasta lastima da los dos solitos, pero en este capitulo ya probaran algo de comida y se encontraran cosas nuevas para poder sobrevivir xD
Nadiia16: :S si pobre de Bella, asustandose con la rata fea esa :c
caritofornasier: lo unico que encontraron del avion fue la caja de emergencia pero ya encontraran cosas mas.
lis3011: Que bueno, que te gusta espero ver tus comentarios.
maleja twihard: No es nada, me gusta mas ver tus comentarios jajja y le falta mas al pequeño edward xD
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Maria M'Stew
