Disclaimers:
Los personajes le pertenecen a la mejor escritora S. Meyer. La historia es una adaptación y le pertenece a la escritora Tracey Garvis G.
Capítulo 10
Estaba yendo al baño detrás de un árbol cuando lo escuche. El aleteo, el sonido de algo agitándose me sorprendió y casi caí en mi charco de pis. Me puse de pie y me levante la ropa interior y los pantalones cortos, entonces escuche, pero no volví a oír el ruido.
-Creo que he oído un animal –le dije a Edward cuando regrese.
-¿Qué clase de animal?
-No lo sé. Era como el ruido de un aleteo. ¿Has oído algo?
-Sí, también lo he oído.
Volvimos al lugar donde había oído el ruido, pero no encontramos nada. Reunimos toda la leña que podíamos cargar en el camino de regreso, y la depositamos en nuestra pila de leña.
-¿Quieres ir a nadar? –pregunto Edward.
-Claro.
Ahora que tenía traje de baño, nadar sonaba como una gran idea.
El agua clara en la laguna había sido perfecta para bucear. Nadamos durante aproximadamente meda hora, y justo antes de que saliéramos del agua, Edward piso algo, se zambullo debajo de la superficie. Cuando subió, sostenía una zapatilla de deporte en la mano.
-¿Es tuya? –pregunte.
-Sí, me imagino que al final se lavaran –dijo.
Nos sentamos en la playa, con la brisa del océano secando nuestros cuerpos.
-¿Por qué tus padres eligieron estas islas? –pregunte-. Están tan lejos.
-El buceo, se supone que son uno de los mejores puntos de buceo en el mundo. Mi padre y yo estamos diplomados –dijo Edward, hundiendo sus pies en la arena blanca-. Cuando estaba muy enfermo, hizo la gran cosa de decirles a todos que tan pronto como me recuperara, tendríamos las mejores vacaciones. Como si me importara una mierda.
-¿No querías venir aquí? -Edward sacudió la cabeza-. ¿Por qué no?
-Nadie quiere pasar todo el verano con su familia. Quería quedarme en casa y pasar el rato con mis amigos. Entonces me dijeron que ibas a venir y que tendría que hacer todo el trabajo que no hice o tendría que repetir décimo grado. Eso realmente me molesto. –Me miro como disculpándose-. Sin ánimos de ofender.
-No lo has hecho.
-Sin embargo, no me escucharon. Mi madre y mi padre se convencieron a si mismo de que este viaje sería lo mejor que le ha pasado a nuestra familia. Pero incluso mis hermanas estaban enfadadas. Querían ir a Disney World.
-Lo siento, Edward.
-No pasa nada.
-¿Qué edad tienen tus hermanas?
-Alice tiene nueve años y Rosalie tiene once. A veces me vuelven loco, no paran de hablar, pero son fantásticas –dijo-. ¿Tienes hermanos o hermanas?
-Tengo una hermana, Nessie. Es tres años mayor que yo y esta casa con un tipo llamado David. Tiene dos hijos, Joel de cinco años y Chloe de dos. Los hecho muchísimo de menos a todos. No puedo imaginarme como lo estarán pasando, sobre todo mi madre y mi padre.
-Yo también echo de menos a mi familia –dijo Edward.
Observe el brillante cielo azul y mire hacia el agua turquesa, escuchando el sonido relajante de las olas golpeando el arrecife.
-Realmente esto es precioso –dije-
-Si –estuvo de acuerdo Edward-. Lo es.
Edward
Una de las cosas más difíciles de estar en la isla era el aburrimiento. Tomaba su tiempo reunir comida y leña, e ir a pescar dos o tres veces al día, pero aun teníamos muchas horas que sobraban. Explorábamos, pero también conversábamos, y no paso mucho tiempo antes de sentirme tan cómodo con Bella como lo hacía con mis amigos; escuchaba lo que tenía que decir.
Me pregunto cómo lo estaba llevando, emocionalmente hablando. Los chicos supuestamente deben ser rudos, y Jasper y yo segurísimo que nunca son sentaríamos por ahí a hablar de cómo nos sentíamos, pero admití a Bella que tenía una extraña sensación en mi estómago cada vez que pensaba en cuando nos encontrarían. Le dijo que a veces me asustaba. Le dije que no siempre dormía bien. Me dijo que ella tampoco.
Aunque me gustaba compartir una cama con Bella, a veces se acurrucaba junto a mí, con su cabeza en mi hombro, y una vez cuando me dormir de lado, presiono su pecho con mi espalda y metió las rodillas en el espacio por detrás de las mías. Lo hizo dormida, y no significaba nada, pero se sintió bien. Nunca había pasado la noche entera con una chica antes. Ángela y yo solo habíamos dormido juntos un par de horas y eso fue sobre todo, porque estaba enferma.
Me gustaba Bella.
Mucho. Sin ella la isla habría apestado.
Nadie nos rescató, así que me perdí la cita de seguimiento con el oncólogo a finales de agosto. Bella lo menciono una mañana durante el desayuno.
-Me preocupa que no hayas podido ir al médico –dijo, pasándome un pedazo de pescado cocido-. Cuidado, está caliente.
-Me encuentro bien –le dije, soplando el pescado para enfriarlo antes de meterlo en mi boca.
-Sí, pero estuviste muy enfermo, ¿verdad?
-Sí.
Me paso la botella con agua. Tome un sorbo y me senté.
-Háblame de ello –dijo.
-Mi madre pensó que era gripe. Tenía fiebre, y comenzaba a sudar por la noche, perdí algo de peso. Luego el doctor encontró un bulto en mi cuello que resultó ser un ganglio linfático inflamado. Hicieron unas pruebas después de eso: Rayos X, biopsia, resonancia magnética nuclear y un PET escáner1. Luego me dijeron que estaba en la tercera etapa de Hodgkin2
-¿Comenzaste enseguida con quimioterapia?
-Sí. Sin embargo no funciono. También encontraron una masa en mi pecho, así que también tuve que recibir radiación.
-Eso suena horrible.
Corto un pedazo del fruto del árbol del pan y me paso el esto.
-No fue divertido. Estuve entrando y saliendo del hospital muchas veces.
-¿Cuánto tiempo estuviste enfermo?
-Alrededor de un año y medio, supongo. Durante un tiempo, no estuve muy bien. Los médico no sabía que pensar.
-Eso tuvo que ser realmente aterrador Edward.
-Bueno, trataron de mantenerlo en secreto, lo cual odiaba solo supe que era malo porque de repente nadie me miraba a los ojos cuando preguntaba cosas. O cambiaban de tema. Eso me asustaba.
-Apuesto a que sí.
-Al principio, mis amigos me visitaban todo el tiempo, pero cuando no me recupere, algunos de ellos dejaron de venir –tome otro sorbo de agua y le entregue la botella de Bella-. ¿Conoces a mi amigo, Jasper?
-Sí.
-El vino cada día. Pasaba horas viendo la televisión conmigo, o solo se sentaba en una silla junto a mi cama del hospital cuando me sentía demasiado enfermo para moverme o hablar. Mis padres y el medico tenían esas largas conversaciones, afuera en el pasillo o donde fuera, y le pedía a Jasper que tratara de escuchar. Me contaba todo lo que decían, sin importar el que. Sabía que solo necesitaba oírlo directamente, ¿sabes?
-Por supuesto –dijo-. Parece un gran amigo, Edward.
-Sí, lo es. ¿Tienes alguna mejor amiga?
-Sí, su nombre es Stefani. Nos conocemos desde la guardería.
-Es mucho tiempo –asintió-
-Los amigos son importantes. Entiendo que quieras pasar tu verano con ellos.
-Si –dije, pensando en todos volviendo a casa en chicago. Probablemente pensarían que estaba muerto. Bella se levantó y camino hacia la pila de leña.
-¿Me dirás si notas algún síntomas? –agarro hago de leña y la tiro al fuego.
-Claro, solo no preguntarme todo el tiempo si estoy bien. Mi madre lo hacía, y me volvía loco.
-No lo hare. Pero me preocupare un poco.
-Sí, yo también.
Bella
La luz del sol me despertó, iluminando el interior de la balsa salvavidas. Edward ya se había ido a buscar leña o pescar. Bostece, estire mis brazos y piernas, y Salí de la cama. Mi maleta se encontraba en la choza, y metí la mano y tome un bikini, volviendo a la balsa salvavidas para cambiarme.
Vestida, levante las solapas de nylon para dejar que entrara algo de aire fresco.
Edward se acercó con el pescado que capturo para el desayuno. Sonrió.
-Hola.
-Buenos días.
Revise los arboles de fruta del pan y coco, recogiendo todo del suelo y trayéndolos de vuelta a la choza. Edward quebró los cocos mientras yo limpiaba y cocinaba el pescado.
Después del desayuno cepillamos nuestros dientes, los enjuagamos con agua de lluvia, y tache la fecha en mi agenda. Septiembre ya. Difícil de creer.
-¿Quieres ir a nadar? –pregunto Edward.
-Seguro.
La última semana, Edward había visto dos aletas justo fuera del arrecife. Nos entró el pánico y salimos del agua, mientras mirábamos como venían hasta el final de la laguna. Delfines. Nos metimos lentamente dentro del agua y ellos no nadaron lejos, esperando pacientemente mientras nos acercábamos a ellos.
-Casi actúan como si estuvieran aquí para presentarse –dije con asombro.
Edward acaricio a uno y se rio cuando soplo agua por su respiradero. Nunca había visto criaturas tan sociales. Nadaron con nosotros por un rato y luego nos dejaron abruptamente, como si fuera una especie de programa marítimo.
-Tal vez los delfines volverán hoy –dije mientras seguía Edward hasta la orilla.
Nos entretuvimos nosotros mismos usando uno de los recipientes de plástico plegable como una máscara de snorkel. Había escuelas de peces de brillante colores, purpura, azul, naranja, amarillo y negro a rayas. Vimos una tortuga marina y una anguila asomando su cabeza desde del océano. Me aleje nadando rápidamente cuando la vi.
-No hay delfines –dije- Debemos haberlos perdido.
-Podemos intentarlo de nuevo después de nuestra siesta. –De repente, apunto hacia la costa-. Bella, mira hacia allá.
Una pata de cangrejo salió de la arena, la pinza se abrió, y se cerró, salimos corriendo del agua.
-Voy a agarrar mi sudadera –dijo.
-Date prisa, está tratando de enterrarse.
Edward regreso en un tiempo record, envolviendo su sudadera alrededor del cangrejo, y lo tiro fuera de la arena. Fuimos de nuevo a la choza y Edward lo sacudió sobre el fuego.
-Oh dios –dije, pensando por un segundo en la violenta muerte del cangrejo.
Lo supere rápido.
Rompimos las piernas con las pinzas de la caja de herramientas, sorprendiéndonos de nosotros mismos. La carne de cangrejo incluso sin mantequilla caliente derretida sabia mejor que cualquier cosa que había comido desde que estábamos en la isla. Ahora que sabíamos dónde se enterraban, Edward y yo tendríamos que verificar la cosa diariamente. Me había cansado del pescado, cocos y la fruta de pan que apenas podía tragar a veces, y agregar la carne de cangrejo daría un poco de variedad, algo que estaba desaseadamente fuera de nuestra dieta.
Cuando el cangrejo no era nada más que un montón de trozos de concha, saque la manta de la balsa salvavidas y la tendí bajo el árbol de cocos. Nos tendimos uno al lado del otro. La sombra del árbol ayudaba a mantenernos frescos durante las horas más calurosas del día, y se había convertido en nuestro lugar favorito para tomar la siesta.
Una gran, espeluznante y peluda araña su cuerpo del tamaño de un cuarto se arrastró perezosamente por el hombre de Edward y la sacudí con mi dedo.
-Esa incluso me asusto –dije.
Edward se estremeció. Odiaba las arañas siempre sacudía nuestra manta, comprobándola antes de ponerla de vuelta en la balsa de salvavidas.
Personalmente, odiaba a las serpientes. Ya había pisado una y la única cosa que me impidió quedar completamente traumatizada fue el hecho de que llevaba mi tenis. Odiaba pensar haber pisado una descalza; fuera o no venenosa era demasiado estresante para pensarlo.
Pensé que Edward ya se había quedado dormido, pero luego dijo-. ¿Qué crees que va a pasar con nosotros, Bella? –su voz sonó somnolienta.
-No lo sé, creo que seguiremos haciendo lo que estamos haciendo y trataremos de aguantar hasta que alguien nos encuentre.
-No estamos haciéndolo tan mal –dijo Edward rodando sobre su estómago-. Puesto a que sorprendería mucha gente.
-Esto me sorprende. –mi estómago lleno me puso somnolienta también-. No es como si hubiéramos tenido una elección, Edward o lo imaginamos o morimos.
Edward levanto la cabeza de la manta y me miro con una expresión contemplativa.
-¿Piensas que hayan hecho funerales para nosotros cuando regresemos a casa?
-Sí. –la idea de nuestras familias manteniendo monumentos dolía tanto que apreté los ojos cerrados y quise estar dormida, con la esperanza de escapar de las imágenes de una iglesia llena de gente, un alar vacío y los rostros llorosos de mis padres.
Después de nuestra siesta reunimos leña, una tarea interminable y tediosa. Manteníamos el fuego ardiendo constantemente, en parte para que Edward no tuviera que hacer una nueva y en parte porque ambos manteníamos la esperanza de que un avión volara sobre nosotros. Cuando pasara, estaríamos listos, nuestra pila de hojas verdes enviarían señales de humo tan pronto como las arrojáramos a las llamas.
Agregamos leña a la pila en la choza. Luego llene el contenedor que había tenido la balsa salvavidas con agua de mar, agregue una tapa de Woolite, y agite nuestra ropa sucia alrededor de ella.
-Debe ser el día del lavado –dijo Edward.
-Sí.
Colgamos una cuerda entre dos árboles y colgamos la ropa para que se secara. No teníamos mucho; Edward llevaba pantalones cortos y nada más. Yo pasaba los días en bikini, durmiendo con su camiseta y un par de pantalones cortos cada noche.
Más tarde esa noche, después de la cena, Edward pregunto si quería jugar a las cartas.
-¿Póker? ¿Otra vez? –se echó a reír-. ¿Qué, no te patee el trasero lo suficiente la última vez?
Edward me enseño a jugar, pero no era muy buena. Al menos eso es lo que él pensaba. Empecé a tomarle el ritmo, y estaba a punto de vencerlo.
Seis manos más tardes gane cuatro, y él dijo-. Eh debo estar teniendo una mala noche. ¿Quieres en su lugar jugar damas?
-Está bien.
El dibujo un tablero de damas en la arenas. Usamos piedrecitas para las damas y jugamos tres juegos.
-¿Uno más? –pregunto Edward.
-No, voy a ir a tomar un baño.
Me preocupaba nuestro subministro de jabón y champú. Me había llenado con un montón de cada uno, pero Edward y ya habíamos acordado bañarnos solamente cada dos días. Por si acaso. Quedábamos un poco más limpios desde que nadamos más, pero no siempre olíamos de los mejor.
-Tu turno –dije, cuando volví a la costa.
-Extraño la ducha –dijo Edward.
Después del baño, nos fuimos a la cada. Edward cerró la puerta corredera la balsa salvavidas y se acostó a mi lado.
-Daria cualquier cosa por una cosa –dijo.
-Yo también, una grande, con un montón de hielo.
-Y quiero algo de pan, no fruta del pan, pan como un gran sándwich, con papas fritas y un pepinillo.
-Pizza, estilo chicago –dije.
-Una gran y sabrosa hamburguesa con queso.
-Bistec –dije-. Y una patata cocida al horno con queso y crema.
-Pastel de chocolate para el postre.
-Se cómo hacer un pastel de chocolate. Mi mama me enseño.
-¿Del tipo con chispas de chocolate encima?
-Sí, cuando salgamos de esta isla, voy a hacerte una. –suspire-. Sonó nos estamos torturando nosotros mismos.
-Lo sé. Ahora tengo hambre, bueno ya tenía un poco de hambre. –me gire sobre mi costado y me acomode-.
-Buenas noches, Edward.
-Buenas noches.
Edward se sentó y puso los pescados en el suelo cerca de mí.
-La escuela ha estado en sesión por un par de semanas –dije, hice una x en el calendario, puse la agenda lejos y empecé a limpiar nuestro desayuno.
Edward debió haber notado mi expresión porque dijo-. Pareces triste.
Asentí. –Esto es duro para mí, sabiendo que otro profesor está de pie delante de mis estudiantes ahora.
Enseñaba ingles a los de segundo año, y amaba comprar artículos escolares y seleccionar libros para mi estantería. Siempre llenaba un gran tazón en mi escritorio con lápices y no habría faltado a ninguno al final del año.
-¿Así que te gusta tu trabajo?
-Me encanta. Mi mama fue profesora, se retiró el año pasado, y yo siempre supe que iba a ser una también. Cuando era pequeña quería jugar a la escuela todo el tiempo y ella solía darme estrellas de oro para que pudiera lograr mi tarea de muñeco de peluche.
-Apuesto a que eres una gran maestra buena.
Sonreí. –Trato de serlo. –Puse el pescado limpio en mi roca para cocinar y lo coloque cerca de las llamas-. ¿Puedes creer que estarías comenzando tu tercer año de secundaria?
-No, parecería como si ni hubiese ido a la escuela en mucho tiempo-
-¿Te gusta la escuela? Tu mama me dijo que eres un buen estudiante.
-Voy bien, quería ponerme al día con mis clases. Tenía la esperanza de volver al equipo de futbol, también, tuve que salir cuando me enferme.
-¿Entonces te gusta los deportes? –pregunte.
Asintió. –Especialmente el futbol y el basquetbol. ¿Y a ti?
-Claro.
-¿Juegas algunos?
-Bueno, corro. Corrí dos maratones y medio el año pasado, y corrí en la pista y jugué basquetbol en la secundaria. A veces hago yoga. –Revise el pescado y empuje la roca lejos del fuego para que pudiera enfriarlo-. Extraño hacer ejercicio.
No podía imaginarme corriendo ahora. Incluso si teníamos suficiente comida para justificarlo, correr alrededor de la isla me recordaría a un hámster en una rueda. Moviéndome hacia delante pero sin conseguir llegar a ninguna parte.
Edward se acercó con una mochila llena de leña.
-Feliz cumpleaños –dije.
-¿Es el veinte de septiembre? –Tiro un leño al fuego y se sentó a mi lado.
Asentí con la cabeza. –Lo siento, no te he dado un regalo. El centro comercial de la isla es una mierda.
Edward se echó a reír. –Está bien, no necesito un regalo.
-Tal vez puedas tener una gran fiesta cuando salgamos de esta isla. –Edward se encogió de hombros.
-Si, tal vez.
Edward parecía mayor de diecisiete años. Reservado casi. Tal vez enfrentar graves problemas de salud elimino algunos de los comportamientos inmaduros que se presentan cuando no tienes nada mas de que preocuparte excepto obtener licencia de conducir, clases de montaje, o romper el toque de queda.
-No puedo creer que pronto será octubre –dije-. Las hojas estar probablemente empezando a cambiar a casa.
Me gustaba el otoño juegos de futbol, llevar a Joel y Chloe al huerto de calabazas, y sentir frio en el aire. Esas eran algunas de mis cosas favoritas.
Me quede mirando las palmeras, sus verdes hojas ondeando en la brisa. El sudor resbalaba lentamente por el lado de mi cara y el constante aroma de coco en mis manos me recordó a loción bronceadora.
Seria siempre verano en la isla.
COMENTEEEEN!
Alizce : Me alegra mucho, escucharte decir eso *-* me motiva a seguir publicando mas capítulos :'D y ya se va poner mas interesante y ya en el siguiente habla mas acercamientos, espero ver mas sus comentarios.
Nadiia16 : bueno, creo que te dejare mas picada en los demás capítulos xD :S lo se pobre lo de Mick, ya casi se vomita nuestra Bells, pero edward todo ya un hombre *.*
nessi swan: Que bueno, que te gusto eso me alegra mucho :D
lis3011: sufrió un poco con el cadáver :s
MUCHAS GRACIAS *.* me ponen mega feliz, al leer sus comentarios, que les guste la historia.
si quieres agreguenme a mi facebook o panseme el suyo :D
Hasta mañana.
Mary :*3
