Disclaimers:
Los personajes le pertenecen a la mejor escritora S. Meyer. La historia es una adaptación y le pertenece a la escritora Tracey Garvis G.
Capítulo 15
Edward
Extendí la manta al lado del fuego y comprobé el tiburón, asegurándome de que no se estuviera quemando. No es que importara porque teníamos demasiado, pero mi estómago gruño, y no podía esperar a que estuviera listo para que pudiéramos comer.
Bella se acercó usando el vestido azul, su cabello mojado peinado hacia atrás. Sonreí y levante mis cejas cuando se sentó a mi lado, y ella se ruborizo.
-Te vez muy linda –dije.
-Gracias, pensé que debería vestirme bien, ya que estamos celebrando.
Comimos tanto tiburón como pudimos. La textura de los filetes me recordó a la carne vacuna, y el sabor era más fuerte que los pequeños peces que normalmente comíamos.
-¿Quieres más fruta de árbol de pan? –pregunte, en lugar de responder, ella eructo-. Bella, estoy sorprendido. –bromee-. Nunca te había escuchado eructar.
-Eso es porque soy una señoría, y nunca había tenido suficiente comida en mi estómago que me hiciera eructar. –sonrió-. Guau, eso se sintió muy bien.
-Entonces, ¿quieres un poco? Ya casi no queda.
-Claro –dijo riéndose-. Tengo espacio ahora.
Ya había recogido algunas frutas del pan con mis dedos. Sin pensar, se las ofrecí. Ella dejo de reírse, y me miro como si no estuviera segura de lo que acaba de decir. Espere, y se inclinó hacia mí y abro su boca. Deslice mis dedos dentro, preguntándome si mis ojos eran tan grandes como los de ella. Cuando chupo la fruta, mi respiración se arruino completamente.
-¿Mas?
Asintió lentamente con la cabeza, y su respiración tampoco sonaba bien. Recogí un poco de fruta y esta vez, cuando puse mis dedos en su boca, puso su mano en mi muñeca.
Espere que tragara y luego perdí mi cordura completamente.
Tome su cara con ambas manos, y la bese, duro. Abrió su boca y deslice mi lengua adentro. Podría besarla por días y si me digiera que parara no estaba seguro de poder hacerlo.
Pero no me lo dijo. Puso sus brazos alrededor de mi cuello, apretándose a mí, y me devolvió el beso con fuerza, la atraje a mi regazo así que se sentó a horcajadas, y gemí dentro de su boca cuando se sentó en mi erección, su vestido se subió hasta su cintura.
Beso mi cuello, lamiendo y chupando el camino hasta mi hombro. Se sentía increíble, le saque el vestido por la cabeza, y la levante, dejándola sobre su espalda. Enganche mis dedos debajo del cinturón de su ropa interior, y levanto sus caderas para que pudiera quitárselos. La bese frenéticamente. Mis manos iban de un lugar a otro porque no podía decidir en qué lugar quería tocarla más.
-Ve más despacio, Edward. –Susurro-. No puedo.
Se acercó a mí y tiro de mis shorts. Los tire lejos y tan pronto como estuve desnudo envolvió su mano a mi alrededor. Me vine veinte segundos más tardes, sorprendido de que tomara todo ese tiempo.
Cuando mi cabeza se despejo, la bese y pase las manos por cada centímetros de su cuerpo, lentamente esta vez, la toque en lugares que nunca pensé que haría y escuchando los sonidos que hacía, supuse que tenía que haberse sentido bien.
Cuando estuve listo otra vez, que fue muy pronto, la tire encima de mí. Estar dentro de ella no se parecía a nada que hubiese sentido antes. Emma había estado nerviosa y tensa, y estaba preocupado de hacerle daño, pero Bella se veía relajada, ya que sabía lo que estaba haciendo. Se sentó encima de mí, sus manos sobre mi estómago. Moviéndose a su propio ritmo. La vista era asombrosa, observaba como cerraba sus ojos y se arqueaba hacia atrás, y unos minutos después, cuando su expresión cambio y grito, apreté sus caderas y me vine tan fuerte como nunca antes en mi vida.
Después puse mis brazos alrededor de ella y susurre-. ¿Fue una cosa de solo una vez, tú y yo?
-No.
.
.
.
Bella
Entramos en la casa cuando cayó la noche y descendieron los mosquitos, Edward se acostó a mi lado y nos cubrió con la manta. Envolvió su cuerpo desnudo a mí alrededor y se quedó dormido segundos más tardes.
Yo estaba completamente despierta.
Cuando me beso, no había parado a pensar antes de regresarle el beso. Éramos dos adultos consintiendo, pero no importaba como lo hile en mi cabeza, sabía que si alguna vez conseguíamos salir de la isla, y la gente se enterara de lo que había hecho, habría repercusiones por mis actos. Mientras yacía en la oscuridad con Edward en cuchara, justifique que lo habíamos hecho se sentía bien, si alguien merecía eso, éramos nosotros. Lo que hicimos era nuestro asunto y de nadie más.
Al menos eso es lo que me dije a mi misma.
.
.
.
Me arrodille en una rodilla usando la gorra de baseball de Edward, mi pelo hacia atrás para que no se interpusiera en mi camino. El palo curvo que Edward utilizaba para iniciar las fogatas, dos trozos pequeños de madera, y un nido seco de cascara de coco y la hierba se extendían en el suelo delante de mí. Una semana después de que matamos el tiburón, Edward señalo una cosa que yo no sabía cómo hacer. El siempre hizo nuestros fuegos, y quería asegurarse de que yo podría hacer uno, también, había estado enseñándome, y estaba empezando a cogerle el truco, a pesar de que un tenía que producir otra cosa que no fuera una gran cantidad de humo y mi propio sudor.
-¿Estas lista? –pregunto Edward.
-Sí.
-Está bien, adelante.
Cogí un palo, lo enrosque a través del lazo con el cordón del zapato, y use el moño para hacerlo girar. Después de diez minutos, tenía humo.
-Sigue adelante –dijo-. Ya te estas acercando, tienes que girar el palo tan rápido como puedes.
Gire mi palo más rápido y veinte minutos más tarde, con los brazos doloridos y el sudor corriendo por mi rostro, note un brasa encendido. Excavando hacia fuera, lo empuje dentro del nido inflamable junto a mí. Levante el nido, lo sostuve en frente de mi cara, y sople suavemente.
Estallo en llamas, y lo deje. -¡Dios mío!
Chocamos los cincos. -¡Lo lograste!
-¡Lo sé! ¿Cuánto tiempo crees que llevo?
-No mucho, aunque no me importa cuán rápido puedes hacer uno. Solo quiero saber que puedes.
-Me quito el sombrero y me beso-. Buen trabajo-
-Gracias.
El logro fue agridulce, porque a pesar de que podía encender un fuego por mí misma, la única razón por la que alguna vez lo necesitaría era si algo le ocurriera a Edward.
.
.
.
Edward
Estábamos almorzando cuando una gallina salió de los bosques.
-Bella, mira detrás de mí. –se dio la vuelta.
-¿Qué demonios?.
Vimos como la gallina se acercaba, picoteaba el suelo, sin ningún apuro.
-Después de todo había otro más –dije.
-Sí, el tonto. –apunto Bella-. Sin embargo es el último en pie, así que algo ha hecho bien.
La gallina vino directamente hacia Bella y ella dijo-. Oh, hola ¿sabes lo que les hicimos al resto de los de tu especie?
Inclino la cabeza y la miro como si estuviera tratando de descifrar lo que estaba diciendo. Mi boca se hizo agua. Pensé sobre la cena de pollo que Bella y yo tendríamos, pero luego ella dijo-. No matemos a este, Edward veamos si pone huevos.
Construí un pequeño corral.
Bella recogió la gallina y lo puso dentro. Se sentó y nos miró a los dos como si estuviese feliz con su nuevo hogar. Bella puso un poco de agua en una cascara de coco.
-¿Qué comen los pollos? –pregunto.
-No lo sé, tú eres la profesora, tú dime.
-Enseño inglés, en un área mayormente metropolitana.
Eso me hizo reír.
-Bueno, no sé lo que come. –me incline sobre el corral y dije-. Mejor que pongas huevos, ahora solo eres otra boca que alimentar, y si no te gusta el coco, la fruta del pan, y el pescado, no te va gustar aquí.
Juro por dios que la gallina asintió. Puso un huevo al día siguiente.
Bella lo rompió y lo puso en un cascaron de coco y lo revolvió con su dedo. Puso el coco con el huevo cerca de las llamas y espero a que se cocinara. Cuando pareció listo, lo dividió en dos.
-Esto es fantástico –exclamo Bella.
-Lo sé. –termine mi parte de dos mordidas-. Hace tanto que no comía huevos. Sabe justo como lo recuerdo.
La gallina puso otro huevo dos días más tardes. –Fue una buena idea, Bella.
-Probablemente también lo piensa pollo –dijo.
-¿Le pusiste a la gallina, pollo? –parecía avergonzada.
-Cuando decidimos no matarlo, le tome cariño.
-Está bien –dije-. Algo me dice que a pollo también le gustas.
.
.
.
Bella y yo bajamos al agua para darnos un baño. Cuando alcanzamos la costa, me quite mis pantalones cortos y me metí al agua, dando vuelta para verla sacarse la ropa. Se tomó su tiempo, sacándose primero su camiseta sin mangas y luego sacándose lentamente sus pantalones cortos y su ropa interior.
Desearía que pudiera hacer eso con música.
Se reunió conmigo en el agua, y lave su cabello.
-Estamos seriamente quedándonos sin champú –dijo. Sumergiéndose para sacarse el champú.
-¿Cuánto más nos queda?
-No sé, quizás lo suficiente para unos pocos meses más, nuestras reservas de jabón no están mucho mejor.
Cambiamos lugares, y lavo mi pelo. Me enjabone las manos y las pase sobre ella e hizo lo mismo por mí. Después de enjuagarnos, nos sentamos en la arena dejando que la brisa secara nuestra piel. Bella se puso frente mío y se recostó en mi pecho, relajándose mientras el sol se ponía en el horizonte.
-Te espié mientras te bañabas una vez –admití-. Estaba buscando leña, y no estaba poniendo atención, entraste al océano desnuda, y me escondí detrás de un árbol y te observe. No debí haberlo hecho. Confiabas en mí y lo hice de todas formas.
-¿Me espiaste alguna otra vez?
-No, quise muchas veces, pero no lo hice. –tome aliento y lo deje salir-. ¿Estas enojada?
-No, siempre me pregunte si tratarías de espiarme, ¿Yo?, um, ¿hice…?
-Sí. –me levante y tome su mano, volvimos a la casa y nos acostamos en la balsa, y luego me dijo que era mejor que aceite de bebe y su mano.
.
.
.
Bella
Me senté cerca de la orilla para pintar las uñas de mis pies de color rosa. Era tonto teniendo en cuenta nuestras circunstancias, pero tenía el esmalte en mi maleta, y sin duda tenía tiempo, por lo que los pinte de todos modos.
Edward se acercó. –Lindos pies.
-Gracias –dije, empezando otra capa-. ¿Alguna vez te hable de Jessica, mi manicura?
Se echó a reír.
-Ni siquiera se lo que es eso.
-La chica que hace las uñas.
-On, no nunca me has hablado de ella.
-Solía ir con Jessica cada sábado. –Edward levanto una ceja.
-Sí, quizás me preocupaba un poco más por mi aspecto en chicago de lo que hago aquí. De todos modos, el inglés no era la primera lengua de Jessica, y nunca supe cual realmente lo era, solo sabía que no podía hablarle. Pero eso no nos impedía tener esas largas conversaciones, a pesar de que ninguna de nosotras entendía algo de lo que la otra decía.
-¿Acerca de que hablaban?
-No sé, solo cosas, ella sabía que yo enseñaba en la escuela, y que tenía un novio llamado Jacob, me entere que tenía una hija de trece años y que le encantaba ver realities en la televisión. Era tan agradable. Me llamaba dulce, y siempre me abrazaba para saludarme o despedirse. Cada vez que la visitaba me preguntaba cuando iba a casarme con Jacob. Una vez, tuvimos una gran interrupción y, al parecer, le prometí que podía hacerle la manicura a mis damas de honor para la boda.
Metí la tapa en el esmalte de uñas y revise los dedos de mis pies. No había hecho el mejor de los trabajos.
-Jessica…mierda, si viera mis pies ahora mismo. –levante la vista hacia Edward tenía una extraña expresión en su rostro una que no sabía leer.
-¿Qué pasa?
-Nada.
-¿Estás seguro?
-Sí, voy a ir a pescar, será mejor que dejes secar bien esos pies.
-De acuerdo.
Parecía haber vuelto a la normalidad para el momento en el que regreso junto a los peces, así que lo que sea que le había molestado, lo supero rápidamente.
.
.
.
-¿Por qué no estas desnuda todo el tiempo? –Pregunto Edward-. ¿Por qué que incluso te vistes?
-Estoy desnuda en estos momentos.
-Lo sé, eso es lo que me hizo pensar en ello.
Edward y yo nos quedamos cerca de la costa intentando lavar nuestra ropa sucia, incluso las que habíamos estado usando.
-¿Esto todavía huele mal? –pregunto, sosteniendo una camiseta para que pudiera olerla.
-Eh, tal vez un poco. –fue difícil conseguir algo limpio, teniendo en cuenta que nos habíamos quedado sin Woolite hacía ya más de un año, ahora teníamos todo agitándose de ida y vuelta en el agua y nos parecía bien.
-Si estuviéramos desnudos todo el tiempo, no tendríamos que lavar nada, Bella –dijo con una gran sonrisa en su rostro, salimos del agua y tiramos la ropa encima de la cuerda que había atado a dos árboles.
-Si estuviera desnuda todo el tiempo, no siquiera te darías cuenta después de un tiempo.
Soltó un bufido
-Oh, sí me daría cuenta.
-Crees eso ahora, pero con el tiempo, puede que no lo hagas.
Me miro como si estuviera loca, cuando volvimos a la casa se tumbó en la manta.
Yo tampoco me vestí, porque todo lo que teníamos estaba mojado. Me acosté sobre un lado frente a él, apoyándome sobre mi codo. –Ah, esa sí que es una buena pose. –dijo-. Me gusta.
-Es como comer tu comida favorita todo el tiempo. –le dije-. Es un primer momento, se sentiría genial, pero después de un rato, ya no lo querrás mas, no sabe tan bien.
-Bella, tú siempre sabrás bien. –se inclinó y beso mi cuello.
-Pero, eventualmente, te cansaras de eso –insistí.
-Nunca. –para ese momento ya se había movido un poco más con sus besos.
-Podría suceder –le dije, pero entonces ni siquiera yo lo creía.
No –dijo, todavía moviéndose lentamente hasta que finalmente dejo de responderme, porque es casi imposible hablar cuando haces lo que él estaba haciendo.
.
.
.
Pollo se acercó y se sentó en mi regazo, Edward se echó a reír, se le acerco, y le alboroto las plumas.
-Me da mucha risa cuando hace eso –dijo.
Ya no teníamos que mantenerla encerrada, la había dejado salir una vez, y luego se me había olvidado volver a guardarla. Deambulo por ahí, pero no trato de escapar.
-Lo sé, es tan extraño por alguna razón, de verdad le gusto –le di a pollo una suave caricia en la cabeza.
-Es porque cuidas de ella.
-Me encanta los animales, siempre he querido un perro, pero Jacob es alérgico.
-Tal vez puedas tener uno cuando lleguemos a casa –dijo-.
-Un Golden retriever.
-¿Esa es la clase de perro que quieres?
-Sí, uno ya crecido, que nadie más quiera salido de un refugio. Voy a tener mi propio apartamento, lo adoptare y lo llevare a casa.
-Has pensando en esto.
-He tenido tiempo para pensar en un momento de cosas, Edward.
Algunas noches más tarde, cuando estábamos en la cama, Edward gimió y se derrumbó sobre mí, respirando con dificultad.
-Guau –dije, sintiendo que su cuerpo se relajaba, me beso en el cuello y susurro-.
-¿se sintió bien?
-Sí, ¿Dónde aprendiste eso?
Edward se echó a reír, todavía tratando de recobrar el aliento.
-Tengo una profesora excelente, me deja practicar todo el tiempo hasta que llego a hacerlo bien.
Salió de encima de mi tirándome hacia el para que pudiera poner mi cabeza en su pecho, me acurruque más cerca, conteniendo y somnolienta.
Me froto la espalda.
No fue hasta que cumplí los veintiséis o veintisiete años que incluso me di cuenta de lo que quería en la cama. Cuando trate de decírselo a Jacob, no parecía tan emocionado acerca de tomar la dirección Edward no había tenido reparos en preguntarme lo que me gustaba, así que decidí no ser tímida a la hora de decirle, lo que estaba funcionando de manera espectacular.
Suspire.
-Harás a una mujer muy feliz alguna día, Edward.
Su cuerpo se tensó y dejo de acariciarme la espalda.
-Solo quiero hacerte feliz a ti, Bella. –la forma en que lo dijo, y la exclusividad que escuche en su voz me hizo desear poder responderle de la misma forma.
-Oh, lo haces Edward –dije rápidamente-. Lo haces.
No hablo mucho al día siguiente. Me metí en el agua mientras pescaba, y me pare junto a él.
-Lo siento, herí tus sentimientos y eso es lo último que quería hacer.
Mantuvo la mirada fija en la línea de pesca.
-Sé que esto nunca habría sucedido entre nosotros, en chicago, pero por favor, no hables acerca de despedirte de mí mientras aún estamos aquí.
Puse mi mano sobre sus brazos.
-Cuando dije eso, acerca de que harás a otra mujer feliz, no fue porque fuera yo la que diría adiós, Edward tú lo eres.
Se volteo, confundido.
-¿Por qué yo diría adiós?
-Porque soy trece años mayor que yo, este podría ser nuestro mundo, pero no es el mundo real. Todavía tienes un montón de cosas que no has experimentado, no querrás estar atado a nadie.
-No sabes lo que quiero, Bella. Además, no pienso en el futuro nunca más, y no lo he hecho desde que el avión no regreso. Todo lo que sé es que tú me haces feliz, y quiero estar contigo. ¿Puedes solo estar conmigo, también?
-Si –susurre-. Puedo hacer eso.
Quería decirle que nunca haría nada que le hiciera daño otra vez, pero tenía miedo de que esa fuera una promesa que no podría ser capaz de mantener.
.
.
.
Edward cumplió diecinueve años en septiembre.
-Feliz cumpleaños –le dije-. Te hice un aplastado pan de frutas. –le entregue el pote y me incline para darle un beso, el me llevo a su regazo e insistió en compartir.
-¿Por qué nunca celebramos tu cumpleaños? –el me rio una mirada tímida y dijo-. ¿Y cuando es, otra vez?
-Es el 22 de mayo, no me gusta mucho los cumpleaños, supongo.
Yo amaba celebrar mi cumpleaños hasta que Jacob lo arruino para mí, cuando cumplí los veintisiete, estaba convencida de que me iba a propones matrimonio, porque él había hecho reservas, me dijo que me vistiera elegante, e invito a nuestros amigos a unirse a nosotros para tomar una copa antes de cenar, me lo imaginaba de rodillas con un anillo, y yo apenas podía contener mi emoción cuando el taxi nos dejó en frente del restaurante. Entramos y todo el mundo ya estaba allí, casi como una fiesta sorpresa, cuando llego el champan, Jacob saco la caja de Tiffany de la chaqueta y me regalo un par de aretes de diamantes. Tuve una sonrisa en mi cara por el resto de la noche, pero Nessie me llevo al baño más tarde y me abrazo. Puse mis expectativas tan bajo como me fue posible después de eso, lo que resultó ser una decisión inteligente, porque para los próximos tres cumpleaños ni siquiera me compro joyas.
-Quiero celebrar tu próximo cumpleaños, Bella.
-De acuerdo.
.
.
.
La temporada de lluvias termino en noviembre. Acción de gracias vino y se fue como cualquier otro día, pero en navidad Edward encontró un cangrejo enorme cerca de la orilla. Mi boca se hacía agua mientras él lo pinchaba y cortaba en el fuego, una garra gigante encerró la punta de su bastón, mientras que la otra lo pinchaba todo el tiempo. Lo dejo caer sobre las llamas y pronto nos encontramos a nosotros mismos cortando las piernas con las pinzas y tirando de la carne con los dedos.
-Esto me recuerda a nuestra primera navidad, cuando atrapamos aquel pollo y celebramos con algo más que peces –dijo Edward.
-Parece hace ya mucho tiempo –le dije, conteniendo las lágrimas.
-¿Estas bien?
-Sí, solo pensé que podría estar en casa para navidad, este año Edward -puso su brazo alrededor de mí.
-Tal vez el próximo año, Bella.
En febrero, me desperté de la siesta, un ramo de flores recogidas de los arbustos varios, dispersos por toda la isla, estaba sobre la manta a mi lado. Una pequeña cuerda se enrollaba alrededor de sus tallos.
Encontré a Edward abajo, en la orilla. –Alguien ha estado revisando el calendario –el sonrió.
-No quería perderme el día de san Valentín. –Le di un beso.
-Eres tan dulce.
Acercándome más a él, dijo-. No es difícil, Bella.
Me quede observando sus ojos, y el empezó a balancearse. Mis brazos fueron alrededor de su cuello, y nos pusimos en círculos. La arena era suave y cálida bajo nuestros pies.
-No necesitas música, ¿verdad?
-No –dijo-. Pero te necesito a ti.
Unos días más tarde, Edward y yo caminábamos por la orilla al atardecer.
-Extraño a mis padres, he estado pensando en ellos mucho últimamente. A mi hermana y mi cuñado, también. Y a Joe y a Chloe, espero que llegues a conocerlos algún día, Edward. Te gustarían.
-Yo también lo espero.
Para entonces, sabía que si alguna vez éramos rescatados, Edward tendría que ser una parte de mi vida en chicago. En calidad de que, no lo sabía, él había hecho mucho de menos su vida, y no sería justo de mi parte ocupar demasiado de su tiempo. Mi parte egoísta, sin embargo, no podía imaginar no dormirse en sus brazos, o estar con él todos los días.
Necesitaba a Edward y la idea de estar lejos de él me molestaba más de lo que quería admitir.
Ameeee está capitulo :3 ya por fin están los dos juntos, y bella ya no niega sus sentimientos por Edward jajá y ¿Quién no quiere una mascota gallina?
Capitulo, que se que todas amaran jajajaja :3
maleja twihard : Espero y te guste este capitulo jaja me gusta ver cada comentario tuyo ilove3
COMENTEEENNN!
LAS MEGA QUIERO :* GRACIAS POR ESTAR SIEMPRE PENDIENTE 3
Mary.
