Disclaimers:

Los personajes le pertenecen a la mejor escritora S. Meyer. La historia es una adaptación y le pertenece a la escritora Tracey Garvis G.


Capítulo 18

Bella

Vomite mi desayuno una mañana en noviembre, me encontraba sentada en la manta al lado de Edward comiendo un huevo revuelto, y de la nada llegaron las náuseas. Apenas logre alejarme tres pasos antes de vomitar todo.

-Oye, ¿Qué ocurre? –pregunto Edward, me trajo un poco de agua me enjuague la boca.

-No lo sé, pero eso definitivamente no quiso quedarse allí adentro.

-¿Te sientes bien?

-Ahora me siento mucho mejor. –apunte hacia pollo, quien se encontraba caminando a nuestro alrededor-. Pollo, ese fue un huevo malo.

-¿Quieres intentar con algo de fruta de pan?

-Tal vez mas tarde.

-De acuerdo.

Me sentí bien durante el resto del día, pero a la mañana siguiente vomite de nuevo, justo después de comer un pedazo de coco.

Al igual que el día anterior, Edward me trajo agua, y me enjuague la boca. Me guio de nuevo hacia la manta.

-Bella, ¿Qué está mal? –pregunto, en su rostro se asomaba la preocupación.

-No lo sé. –me recosté y abrace mi cuerpo de lado, esperando a que las náuseas se fueran.

Edward se sentó a mi lado y me aparto el cabello de la cara-. Eso sonara loco, pero, no estas embarazadas, ¿verdad?

Bajo la mirada hacia mi estómago, el que se encontraba casi cóncavo, ya que no había subido el peso que perdí cuando Edward se enfermó. Aun no me venía el periodo.

-Eres estéril, ¿cierto?

-Ellos me dijeron que sí. Que probablemente siempre lo seria.

-¿A qué se refería con probablemente?

Lo pensó por un minuto. –Recuerdo algo sobre que una leve posibilidad de fertilidad podría regresar, pero que no contara con ello. Por eso fue que todos quisieron que guardara mi esperma. Dijeron que era la única manera de estar seguro.

-Eso suena bastante estéril, en mi opinión. –Me senté, sintiendo un poco menos nauseabunda-. No hay manera de que esté embarazada. Aquí entre tú y yo, es probablemente imposible. Seguro es un simple virus estomacal. Solo dios sabe lo que está viviendo en este momento en mi aparato digestivo.

Tomo mi mano. –Está bien.

Más tarde esa noche, justo antes de dormirnos, me dijo-. ¿Qué pasa si en verdad estas embarazada, Bella? Sé que quieres un bebe. –apretó con más fuerza sus brazos a mi alrededor.

-Oh, Edward no digas eso. No aquí. No en esa isla. Él bebe tendría terribles posibilidades de no sobrevivir. Cuando te enfermaste, fue casi más de lo que pude soportar. Si vemos como muere nuestro bebe, yo también querría morir.

Exhalo. –Lo sé, tienes razón.

No vomite a la mañana siguiente, ni ninguna otra luego de esa. Mi estómago se mantuvo plano, y no tuve que preocuparme por tener a un bebe en la isla.

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Edward camino hacia la casa llevando la caña de pescar.

-Algo grande acaba de romper mi cuerda. –Entro y salió casi de inmediato-. Este es tu último pendiente. No sé qué vamos a hacer cuando pierda también este.

Sacudió la cabeza y se giró para irse, dirigiéndose de nuevo al agua para atrapar el pescado suficiente para nuestra próxima comida.

-¿Edward?

Me miro por encima de su hombro. -¿Si, cariño?

-No encuentro a pollo.

-Ya aparecerá. Te ayudare a buscarla cuando regrese, ¿de acuerdo?

Buscamos por todas partes. Algunas veces se había alejado a explorar por ahí, pero nunca por mucho tiempo. No la había visto desde muy temprano en la mañana, y aun no había regresado cuando Edward y yo nos fuimos a la cama.

-Volveremos a buscar mañana, Bella.

Al otro día, me encontraba sentada debajo de la cubierta pelando fruta de pan cuando Edward camino hacia mí. Supe por la mirada en su rostro que no traía buenas noticias.

-Debiste encontrar a pollo ¿está muerta? –asintió-. ¿Dónde?

-Allí en el bosque.

Edward se sentó, y puse mi cabeza en sus piernas, parpadeando para alejar las lágrimas.

-Ha estado muerta por al menos un día –dijo Edward-. La enterré al lado de Mick.

Ambos nos comíamos nuestra comida tan pronto como la matábamos, preocupados de intoxicarnos con algo. Saber que pollo había muerto hace tanto evito que tuviéramos que hacer una comida con nuestra mascota.

Después de todo, éramos extremadamente prácticos.

Unos días después, no me sentí con ganas de salir de la cama, era la mañana de la víspera de navidad.

Acurrucada sobre mi lado, pretendía estar dormida cada vez que Edward venía a verme. Llore un poco, me permitió quedarme allí ese día, pero a la mañana siguiente, insistió en que me levantara.

-Es navidad, Bella –dijo, agachándose al lado de la balsa salvavidas hasta quedar a la altura de mi cabeza. Lo mire a los ojos, alarmada de los muertos que se veían. El color alrededor de sus pupilas un tono más apagado de lo que recordaba.

Salir de la cama fue una de las cosas más difíciles que había hecho. Solo logre hacerlo porque pretendía que no tomaría mucho para que Edward se sintiera tan mal como yo, y eso era algo que simplemente no podría soportar.

Me convenció para entrar al agua con él. –Te hará sentir mejor.

-Está bien.

Flote sobre mi espalda, sintiéndome liviana e insustancial, como si mi cuerpo se estuviese quebrando desde el interior, lo cual era muy probable. Los delfines nos acompañaron, lo que trajo una sonrisa genuina a mis labios, al menos solo por un minuto.

Luego nos sentamos en la arena. Envolvió sus brazos a mí alrededor. Me imagine a mi familia en casa, reunidos alrededor de la enorme mesa de roble en la sala comedor de mama y papa, todos comiendo la cena de navidad. Mama habría estado cocinando todo el día, y papa siempre justo al lado de ella, entrometiéndose en su camino.

-Me pregunto si santa fue bueno con Chloe y Joe –dije extrañaba ver como mis sobrinos crecían.

-¿Cuántos años tienen ahora? –pregunto Edward.

-Joe tiene ocho, Chloe acaba de cumplir seis. Espero que aun crean en santa. –a menos que alguien se los hubiera arruinado, lo cual era muy probable.

-Te prometo que tú y yo estaremos juntos para pasar la navidad en chicago el año que viene, Bella. –me apretó fuertemente, y no permití que me soltara-. Pero debes prometerme que no te rendirás, ¿de acuerdo?

-No lo hare –dije y ahora ambos estábamos diciendo pura mierda.

El calendario en mi agenda se acababa a final del mes, y tendría que buscar otra forma de mantenerme actualizada con la fecha en el 2005.

Quizás no siquiera me molestaría en hacerlo.

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Edward

Bella y yo caminamos de la mano por la playa el día después de navidad. Ninguno de los dos había dormido bien anoche. Ella no estaba muy habladora, pero esperaba que se animara ahora que las festivas habían terminado.

Me di cuenta de algo extraño en la laguna. El agua había retrocedido casi hasta el arrecife, dejando una gran zona del fondo marino seca.

-Mira eso, Bella. ¿Qué estás pasando?

-No sé –dijo-. Nunca he visto eso antes. Un pez atado flotaba hacia adelante y hacia atrás.

-Esto es extraño.

-Sí, no lo entiendo. –Se cubrió los ojos con la mano-. ¿Qué es eso por ahí?

-¿Dónde? –entorne los ojos, tratando de averiguar lo que veía. Algo azul se había formado en la distancia, pero me confundió, porque el tamaña no estaba todo mal.

Y fuera lo que fuera rugía.

Bella grito y yo comprendí. Tome su mano y corrimos.

Mis pulmones quemaban. –Rápido Bella, vamos, rápido, ¡rápido! –mire por encima del hombro a la pared de agua que venía hacia nosotros y nos dimos cuenta de que no importaba lo rápido que corriéramos. Nuestra isla de baja altitud no tenía ninguna posibilidad.

Segundo más tarde, llego la ola, rasgando la mano de Bella de mi alcance. Se la trago, a ella, a mí y a la isla.

Se tragó todo.

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Bella

Cuando la ola golpeo, me empujó hacia adelante y luego hacia abajo. Debajo del agua, me gire y di volteretas por tanto tiempo que sentí mis pulmones a punto de explotar.

Sabiendo que no podía retener mi aliento por más tiempo, patee y luche con todas mis fuerzas hacia el rayo de luz que brillaba sobre mí. Mi cabeza rompió contra la superficie y tosí y jadee, luchando por obtener algo de aire.

-Edward. –grite su nombre tan pronto como abrí mi boca, con el agua corriendo por mi garganta. Por la superficie flotaban tres troncos. Grandes pedazos de madera, ladrillos, y un montón de concreto, no entendía de donde podía haber venido todo eso.

Pensé en los tiburones y sentí pánico, provocando que me agitara e hiperventilara. Mi corazón latía tan violentamente que creí que saldría disparado de mi pecho, mi tranquea se contrajo y me sentí como si intentara hacer pasar el aire mediante una pajita. Escuche la voz de Edward en mi cabeza.

Respira despacio, Bella.

Inhale lentamente, esquivando los escombros. Flote sobre mi espalda intentando conservar energía, y luchando para mantener mi cabeza por encima del agua. De nuevo grite el nombre de Edward, llamándolo hasta quedarme sin voz, con mis gritos de dolor reduciéndose a nada más que roncos murmullos. Me quede quieta para escuchar su voz llamándome, pero solo obtuve silencio.

Entonces vino otra ola, no tan poderosa como la primera, pero logro impulsarme hacia abajo, volteándome retorciendo mi cuerpo en círculos. De nuevo, nade hacia la luz.

Cuando Salí a la superficie, jadeando, pude ver una gran cubeta de plástico flotando en el agua. Mis dedos se estiraron hacia su asa y la agarre, su firmeza apenas lograba mantenerme a flote.

El mar se calmó, mire hacia mí alrededor, pero no había nada más que azul.

Las horas pasaron, y la temperatura de mi cuerpo bajo gradualmente. Con las lágrimas cayendo sobre mi rostro, temblé, preguntándome cuando vendrían los tiburones, porque sabía que, en fin, lo harían. Quizá ya estuvieran rodando por allí debajo.

La cubeta mantenía mi cabeza sobre el agua, pero para eso debía cambiar su posición constantemente, para que así se mantuviera en un Angulo que no causara que se sumergiera, lo que tenía completamente exhausta.

Habría dado lo que fuera, pagado cualquier precio, por eso de nuevo en la isla con Edward. Viviría allí por toda la vida, siempre y cuando pudiéramos estar juntos.

Cabecee, despertándome de pronto cuando el agua cubrió mi cara. La cubeta se salió de mi agarre y floto lejos. Intente nada hasta ella, pero mis brazos ya no daban para más. Mi cabeza se hundió, luche para sacarla a flote de nuevo, pensé en Edward y sonreí detrás de mis lágrimas.

¿Te gusta Pink Floyd?

Intentaba alcanzar esos pequeños cocos verdes que te gustas. ¿Sabes que, Bella? Te encuentras bien.

Llore, dejándolo salir todo. Mi cabeza se hundió, y moví las piernas frenéticamente, usando lo último que quedaba de mi fuerza para salir de nuevo a flote.

Nunca te dejare sola, Bella. No si puedo evitarlo.

Creo que también me amas, Bella.

Volví a sumergirme y cuando Salí de nuevo fue por última vez, y el pánico, el pánico y el miedo corrían de arriba abajo por mi cuello, y grite, pero me encontraba tan cansada que sonó solo como un quejido. Y justo cuando pensé: esto es todo, este es el final de mi vida. Escuche el helicóptero.


DD: ¿Dónde está Edward? :/ *-* y un helicóptero :3 PERDON por dejarlas así xD pero así es más emocionante xd no me maten.

COMENTEEEN!

maleja twihard: Que bueno que te gusto los capitulos, se que este te gustara algo y te quedaras D: - asi xd espero tu bello comentario 3

Brendiiita: espero y te siga gustando y el capitulo nuevo

PD: NO ME MATEN CON EL CAPITULO DE HOY xd