Disclaimers:

Los personajes le pertenecen a la mejor escritora S. Meyer. La historia es una adaptación y le pertenece a la escritora Tracey Garvis G.


Capítulo 19

Edward

Cuando la ola golpeo, arranco a Bella de mis manos y me lanzo hacia atrás y hacia abajo y alrededor. Tosí y ahogue, y no podía respirar, y la solas me arrastraban de nuevo abajo cada vez que me las arreglaba para conseguir mi cabeza fuera del agua.

-¡Bella! –grite su nombre varias veces, luchando para evitar que el agua pase por mi garganta. Gire en un círculo, pero no pude verla en ninguna parte.

¿Dónde estás, Bella?

El tronco de un árbol choco contra mi cadera y el dolor atravesó mi cuerpo. Residuos sin fin se arremolinaba a mi alrededor, pero no había nada lo suficientemente grande para agarrarse antes de que pasaran, arrastrados por las olas agitadas.

Afloje mi respiración, tratando de no entrar en pánico. Ella tiene que luchar. No puede darse por vencida.

Flotaba sobre mi espalda para conservar mi fuerza, gritando su nombre y escuchando atentamente por una respuesta. Nada salvo el silencio.

Una segunda ola golpeo, más pequeña esta vez, y me fui debajo de nuevo. Una rama de árbol grande flotaba a mi lado cuando Salí a la superficie, y me aferre a ella. El pensamiento de Bella tratando de mantener la cabeza fuera del agua me mato.

Estaba aterrorizada de estar sola en la isla, pero está sola en el agua era una pesadilla que ninguno de nosotros alguna vez había pensado. Dijo que se sentía a salvo conmigo pero no podía protegerla ahora.

Solamente te deje sola, Bella porque no pude evitarlo.

Llame por su nombre otra vez, haciendo una pausa por un minuto completo para escuchar antes de intentar de nuevo. Mi voz se hizo más débil y mi garganta dolía con sed. El sol, alto en el cielo caía a plomo sobre mí, mi cara ya picaba con las quemaduras del sol.

La rama del árbol enejado se hundió, no había otra cosa que aferrarse, por lo que alterne entre pedaleando en el agua y flotando sobre mi espalda.

Lucha para mantener mi cabeza fuera del agua. El tiempo pasó y creció mi agotamiento. Escudriñando en la distancia, vi una viga de madera flotante. Mis brazos y piernas apenas tenían fuerzas suficientes para impulsarme hacia ella. La agarre, agradecido de que soportara mi peso sin hundirse.

Mi mejilla descansaba sobre la madera, y pese mis opciones. No tarde mucho en darme cuenta de que no tenía ninguna.

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Bella

El hombre en el traje acuático cayó dentro del agua a mi lado.

Dijo algo, pero no pude escucharlo por el ruido de las hélices del helicóptero. Mantuvo mi cabeza fuera del agua y le hizo señas a alguien con su mano libre para que bajaran una canasta.

No estaba segura de sí era real, o un sueño. El hombre me puso en la canasta; se elevó y luego otro hombre me introdujo en el helicóptero. La bajaron de nuevo y subieron al hombre en el traje acuático.

Temblaba incontrolablemente en mi camisa y pantaloncillos. Me envolvieron en sabanas y luche en medio de un agotamiento tan profundo de lo que alguna vez experimente para formar las palabras que quería decir.

-Edward. –salió casi como un susurro, y nadie dentro del helicóptero puso escucharme.

-Edward. –dije, un poco más fuerte.

El hombre levanto mi cabeza y coloco una botella de agua, contra mis labios, bebí, satisfaciendo mi violenta sed.

-¡Edward! Edward está allí abajo, tienen que encontrarlo.

-Estamos bajos de combustibles –dijo el hombre-. Y debemos llevarte al hospital.

Me costó trabajo entender lo que decía.

-¡No! –Me senté, tomando sus hombros-. Él está allí abajo, no podemos dejarlo ahí.

La histeria me envolvía, y grite. El sonido lleno todo el helicóptero, y el hombre intentó calmarme.

-Hare que el piloto alerte a los otros helicópteros. Lo buscaran, todo va a estar bien –dijo, dándole un apretón a mi hombro.

No podía sacar de mi cabeza la imagen de Edward hundiéndose sin salir de nuevo a la superficie. Me encerré a mí misma, y fui a un lugar dentro de mí en donde debía pensar o sentir. La bienvenida con mi familia, esa escena que había imaginado en mi mente cientos de veces en los últimos tres años y medio, fallo al provocar cualquier emoción dentro de mí.

El helicóptero se movió a toda velocidad y nos dirigimos al hospital dejando a Edward atrás.

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Edward

Al principio no podía identificar el sonido, me vino de repente cuando mi cerebro se dio cuenta de que el thwack-thwack-thwack eran las hélices de un helicóptero haciendo eco en la distancia. El sonido se hizo cada vez más débil, hasta el punto en que ya no pude escucharla.

Regresa, por favor, da media vuelta.

No lo hizo, mi esperanza se convirtió en desesperación, y supe que iba a morir. Mi fuerza decaía cada vez más y me constaba mucho sostenerme a la viga. La temperatura de mi cuerpo había caído y sentía dolor por todas partes.

Me imagine el rostro de Bella.

¿Cuántas personas podían decir que habían sido amadas de la manera en que ella me amaba?

Mis dedos se deslizaron de la boga, y me costó trabajo volverla a agarrar. Me mantuve quieto, cabeceando una y otra vez. Un sueño con tiburones me despertó de repente. Mi cabeza se hundió y baje lentamente. Por instinto, mantuve el aliento por el mayor tiempo posible, hasta que, eventualmente no pude sostenerlo más.

Flote en un mar de vacío, sin ningún peso, hasta que otra sensación me invadió. La muerte no sería pacifica, después de todo. Me dolía, su abrumador peso golpeaba mi pecho.

De pronto, la presión se desvaneció. El agua de mar salió de mi boca y abrí los ojos. Un hombre usando un traje acuático se encontraba de rodillas a mi lado, con sus manos inmóviles sobre mi pecho. Mi cabeza descansaba sobre algo sólido, y me di cuenta que me encontraba dentro de un helicóptero. Respire profundamente y, tan pronto como tuve suficiente aire dentro de mis pulmones dije-. Regresen, debemos encontrarla.

-¿A quién? –pregunto.

-¡Bella! ¡Debemos encontrar a Bella!

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Bella

Me encontraba profundamente entumecida. El hombre sacudió suavemente mi hombro, yo no quería hablar, pero no pararía de preguntarme si podía oírle. Me volví hacia la voz y parpadee, tratando de enfocar mis hinchados ojos llenos de lágrimas.

-¿Cuál es tu nombre? –pregunto-. Unos de los helicópteros acaban de sacar a un hombre del agua. –Luche para sentarme, con ganas de escuchar con claridad lo que estaba a punto de decir-. Dijeron que él está buscando a alguien llamada Bella.

Me tomo un momento registrar sus palabras, pero cuando comprendí sus significado, experimente alegría, pura y verdadera, por primera vez en toda mi vida.

-Soy Bella. –me envolví en mis brazos y me balance hacia atrás y hacia adelante, sollozando.

Aterrizamos en el hospital, me cargaron en una camilla y me llevaron dentro. Dos hombres me trasfirieron desde la camilla a una cama de hospital, ninguno de los dos hablaba inglés. Pasamos juntos a un teléfono público colgado en la pared.

Un teléfono, hay un teléfono.

Volví la cabeza haca el a medida que pasábamos y entre en pánico cuando no pude recordar el número de teléfono de mis padres.

El hospital estaba lleno de pacientes. La gente se sentaba en el suelo del vestíbulo, esperando para ver a un médico. Una enfermera se acercó y me hablo con dulzura en un idioma que no entendía. Sonriendo y acariciando mi brazo, atravesó la piel de la palma de mi mano con una aguja y colgó la bolsa de suero en un poste al lado de mi cama.

-Necesito encontrar a Edward –dije, pero negó con la cabeza y, al ver mi temblor, tiro de la sabana hasta mi cuello.

El caos de tantas voces, solo algunas de ellas hablando en inglés, retumbo en mis oídos, más fuerte que todo lo que había escuchado en los últimos tres años y medio. Aspire el olor a desinfectante y parpadee antes las luces fluorescentes que hacían que mis ojos dolieran. Alguien empujo mi cama en un pasillo en la esquina. Me recosté de espalda luchado por mantenerme despierta.

¿Dónde estás Edward?

Quería llamar a mis padres, pero no tenía las fuerzas para moverme. Me quede dormida por un minuto, despertando cuando unos pasos se aproximaron.

Una voz dijo-. La guardia costera solo la trajo. Creo que es la que él está buscando.

Unos segundos después, una mano retiro la sabana que me cubría, y Edward paso de su camilla a la mía, tratando de no enredar las mangueras de nuestras intravenosas. Envolvió sus brazos a mí alrededor y se derrumbó, enterrando su cara en mi cuello. Las lágrimas corrían por mi cara con el puro alivio de sostener el peso solido de el en mis brazos.

-Lo lograste –dijo temblando-. Te amo Bella –susurro.

-Te amo también. –trate de hablarle del teléfono público, pero el cansancio se apodero de mí y de mis palabras confusa que no tenía sentido, me dormí.

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-¿Puedes oírme? –alguien sacudió suavemente mi hombre. Abrí los ojos y por un momento, no tenía ni idea de donde estaba.

-Ingles –susurre, comprendiendo que el hombre que me miraba era un americano rubio de ojos azules de unos treinta años. Mire a Edward pero sus ojos estaban cerrados.

Teléfono. ¿Dónde está ese teléfono?

-Mi nombre es Dr. Reynolds. Lo siento, nadie los ha checado en un rato. Nos estamos equipando para mantener las bajas adicionales. Una enfermera reviso sus signos vitales hace unas horas y dijo que estaban bien, así que decidí dejarlos dormir. Has estado dormida durante casi doce horas. ¿Tienes algún dolor?

-Solo un poco. Y sed y hombre. –el doctor se lo indico a una enfermera que iba pasando e hizo un gesto de verter. Ella asintió con la cabeza y volvió con una pequeña jarra con agua y dos vasos de plástico. Lleno uno y me ayudo a incorporarme. Me bebí todo y mire a mí alrededor con confusión.

-¿Por qué hay tanta gente aquí?

-Las maldivas se encuentra actualmente en estado de emergencia.

-¿Por qué?

Me miro extrañado.

-Debido al tsunami.

Edward se agito a mi lado y abrió los ojos. Le ayude a incorporarse y lo abrace mientras el doctor sirvió un vaso con agua y se lo dio a él. Lo bebió sin parar.

-Edward, fue un tsunami.

Parecía confundido por un momento, pero luego se froto los ojos y dijo-. ¿En serio?

-Sí.

-¿La guardia costera los trajo? –Pregunto el doctor Reynolds, dándonos a cada uno otro vaso con agua, asentimos-. ¿De dónde vienen? –Edward y yo nos miramos.

-No lo sé –dije-. Hemos estado perdidos durante tres años y medio.

-¿Qué quieres decir con perdidos?

-Hemos estado viviendo en una de las islas desde que nuestro piloto tuvo un ataque el corazón y se estrelló en el océano –dijo Edward el medio nos examinó mirando hacia atrás y hacia adelante en nuestras caras. Tal vez fue el pelo de Edward lo que finalmente lo convenció.

-Oh dios mío, son ellos, ¿no? Los que iban en el hidroavión. –sus ojos estaban muy abiertos. Tomo una respiración profunda y la soltó-. Todo el mundo pensaba que estaban muertos.

-Sí, eso es lo que pensamos –dijo Edward-. ¿Cree que podría conseguir un teléfono?

El doctor Reynolds le entrego a Edward su móvil. –Puedes usar el mío. –una enfermera nos quitó las intravenosas y Edward y yo bajamos con cuidado de la camilla. Mis piernas temblaban y Edward me tranquilizo, poniendo un brazo alrededor de mi cintura.

-Hay una habitación pequeña por el pasillo. Es tranquila y se puede tener un poco de intimidad. –Miro hacia nosotros y negó con la cabeza-. No puedo creer que estén vivos. Estuvieron en todas las noticias durante semanas.

Lo seguimos, pero antes de llegar a la sala de suministro, pasamos por el cuarto de baño de mujeres.

-¿Puedes esperar, por favor? –pregunte, se detuvieron y abrí la puerta, cerrándola detrás de mí y sumiéndome en la oscuridad. Mi mano busco a tientas el interruptor y cuando las luces se encendieron, mis ojos se lanzaron desde el baño a la pileta y finalmente al espejo.

Me había olvidado por completo de cómo me veía.

Me acerque al espejo y me estudie a mí misma. Mi piel estaba de color de los granos de café y Edward tenía razón, mis ojos parecían más azules debido a ellos. Había unas pocas líneas en mi cara que no había estado allí antes. Mi pelo era un desastre de enredos y dos tonos más claros de lo que recordaba. Me veía como una chica de isla, feroz, descuidada y salvaje.

Quite mi miraba del espejo, me baje los pantalones, me senté en el inodoro. Cogí el papel higiénico. Desarrollando un poco, lo flote contra mi mejilla, sintiendo la suavidad. Cuando termine, me sonroje y me lave las manos, maravillada por el agua que fluía del grito, Edward y el doctor Reynolds estaban de pie en el pasillo esperándome cuando me abrí la puerta.

-Siento haber tardado tanto.

-Está bien –dijo Edward-. Fui al baño, también. –me sonrió-. Eso fue raro. –tomo mi mano y seguimos al doctor Reynolds a la sala de provisiones.

-Vuelvo en un rato, tengo que comprobar a algunos pacientes y luego voy a llamar a la policía local, querrán hablar con ustedes. También voy a ver si puedo encontrar algo para comer.

Mi estómago gruño ante la mención de alimentos.

-Gracias –dijo Edward cuando se fue, nos sentamos en el suelo. Los estantes de suministro médicos nos rodeaban. Era estrecho, pero tranquilo-. Llama a los tuyos en primer lugar, Bella-

-¿Estás seguro?

-Sí.

Me paso el teléfono. Me tomo un minuto, pero finalmente recordé el número de teléfono de mis padres. Mi mano temblaba, y contuve la respiración mientras sonaba. Se oyó un chasquido en la línea, empecé a decir "hola", pero entonces una voz grabada dijo "el número que usted está tratando de alcanzar se ha desconectado o ya no está en servicio"

Mire a Edward. –Su número ha sido desconectado, deben haberse mudado.

-Llama a Nessie.

-¿Quieres probar con tus padres primero?

-No, adelante –zumbo Edward con anticipación-. Solo quiero que alguien responda.

-Llame al número e Nessie, mi corazón martillando en mi pecho. Sonó cuatro veces antes de que alguien respondiera.

-¿Hola?

-¡Chloe!

-Chloe, ¿puedes poner a tu mama en el teléfono de inmediato por favor?

-¿Puedo preguntar quién llama?

-Chloe, cariños, solo pon a tu mama, ¿de acuerdo?

-Tengo que preguntar quién es y si no me lo dicen, tengo que colgar.

-¡No! No cuelgues Chloe. -¿ella aun me recordaría?-. Es tía Bella, dile a tu mama que es tía Bella.

-Hola, tía Bella. Mama me mostro fotos de ti. Me dijo que vives en el cielo. ¿Tienes alas del antes? Mama está agarrando el teléfono, así que me tengo que ir ahora.

-Escucha –dijo Nessie-. No sé quién eres, pero eso es algo enfermo para hacer a unos niños.

-¡Nessie! Es Bella, no cuelgues, soy yo, realmente soy yo. –comencé a llorar.

-¿Quién es? ¿Qué obtienes de este tipo de llamadas? ¿Crees que no hacen daño?

-Nessie, Edward y yo no morimos en el accidente de avión. Hemos estado viviendo en una isla y si no fuera por el tsunami, todavía estaríamos allí. Estamos en un hospital en Malé. –ahora que había conseguido que las palabras salieran, mi llanto se intensifico-. ¡Por favor no cuelgues!

-¿Qué? Oh dios mío, ¡Oh, dios mío! –grito llamando a David, pero estaba llorado y hablando tan rápido que no podía entender nada de lo que salía de su boca-. ¿Bella? ¿Estas viva? ¿Reamente estas viva?

-Sí. –Yo estaba berreando y Edward estaba saltando arriba y abajo por la emoción-. Nessie llame a mama y papa primero, pero su número fue desconectado ¿vendieron la casa?

-La casa se vendió.

-¿Cuál es su número? –mire alrededor para ver si había un lápiz o algo para escribir, pero me quede con las manos vacías-. Llámalos Nessie, llama el momento que cuelgues. Diles que trate de llamarlos a ellos primeros. Te llamare de nuevo y para que me des su número tan pronto como pueda encontrar algo para escribir. Dile que esperen cerca del teléfono.

-¿Cómo vendrás a casa? –pregunto.

-No lo sé, escucha, Edward ni siquiera ha llamado a sus padres todavía, no sé nada en este momento. Pero voy a darle a su mama y papa tú numero para que puedan coordinarse contigo. Espera su llamada, ¿de acuerdo?

-Lo hare. Oh, Bella, no sé ni que decir. Tuvimos tu funeral.

-Bueno, estoy viva y no puedo esperar para llegar a casa.

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Edward

Bella me paso el celular. Marque mi número y espere a que alguien respondiera. Contesta, contesta, contesta.

-¿Hola? –era mi mama. Una oleada de emociones se apodero de mi cuando escuche su voz. No me había dado cuenta hasta ese preciso momento cuanto la había extrañado. Lagrimas llenaron mis ojos y parpadee para devolverlas. Bella puso su brazo alrededor mío.

-Mama, es Edward no cuelgues. –se hizo un silencio del otro lado, así que seguí hablando-. Bella y yo no morimos en el accidente de avión. Hemos estado viviendo en una isla. La guardia costera nos rescató después del tsunami y estamos en el hospital en Malé.

-¿Edward? –sonaba extraña, como si estuviera en un trance. Comenzó a llorar.

-¡Mama, pásame a papa!

-¿Quién es? –grito mi papa al teléfono.

Sentí una segunda oleada de emoción cuando escuche la voz de mi papa y quería aferrarme a él, pero mi deseo de hacerle entender lo que había sucedido y donde estamos gano. Mi voz fue estable cuando dije-. Papa, es Edward no cuelgues. Solo escucha. Bella y yo logramos llegar a una isla después que nos estrellamos. La guardia costera nos sacó del agua después del tsunami. Estamos en el hospital de Malé, y ambos estamos bien. –Hubo un silencio del otro lado-. ¿Papa?

-Oh dios mío –dijo-. ¿Eres tú? ¿Realmente eres tú?

-Si soy yo.

-¿Has estado vivo todo este tiempo? ¿Cómo?

-No fue fácil.

-¿Estas bien? ¿Estas herido?

-Estamos bien. Cansados y doloridos. Hambrientos.

-¿Bella está bien?

-Sí, está sentada aquí junto a mí.

-No sé qué decir, Edward estoy abrumado. Necesito pensar por un minuto. Necesito encontrar la manera de sacarte de ahí –dijo.

Por primera vez en un largo tiempo, nada pesaba sobre mis hombros. Mi papa se encargaría y nos llevaría a casa.

-Papa, Bella quiere que llames a su hermana también, y te asegures que sabe lo que sucede.

Bella me dio el número, y lo repetí para mi papa.

-La última cosa que quiero hacer es colgar, Edward, pero son las 8 de la tarde aquí, y necesito comenzar a hacer llamadas antes de que se haga más tarde. Conseguiré un avión puede difícil por el nueve-once [1] si no puedo conseguirles un vuelo comercial, conseguiré uno de alquiler- probablemente será mañana antes de que pueda sacarlos de ahí. ¿Son capaces de salir del hospital?

-Sí, eso creo.

-¿Puede alguien llevarlos a un hotel?

-Puedo mirar. Tal vez alguien pueda llevarnos.

-Una vez que llegues a un hotel, llámame y les daré mi número de mi tarjeta de crédito.

-Está bien papa, ¿está bien mama?

-Sí, está justo aquí. Quiere hablar contigo.

Casi no podía entenderle a mi mama. Tan pronto como escucho mi voz, comenzó a llorar de nuevo.

-Está bien mama, estaré en casa pronto. No llores. Pon a papa de nuevo al teléfono, ¿está bien?

Cuando mi papa volvió a la línea le dije que íbamos a halar con la policía local y que intentaríamos ir a un hotel y lo llamaría desde ahí.

-Está bien, Edward estar esperando.

-Va comenzar a hacer llamadas –dije después que colgué el teléfono-. Dijo que conseguirnos un vuelo comercial podría ser difícil por el nueve-once.

-¿Qué es nueve-once?

-No lo sé. Dijo que tal vez tendría que alquilas un avión. Si podemos encontrar un aventón a un hotel, podemos llamarlo y él les dará su número de tarjeta de crédito. Aunque probablemente no podremos salir hasta mañana, Bella.

Sonrió. –Hemos esperado tanto, puedo esperar un día más

La atraje cera y la abrace. –Nos vamos a casa.

Salimos del armario de insumos y buscamos al Dr. Reynolds. Estaba de pie esperándonos con dos oficiales de policía.

Otro hombre esperaba con ellos. Usaba una camisa color caqui con el hombre del hidroavión de alquiles cosido en el bolsillo.

El Dr. Reynolds sostenía una bolsa de papel café con una gran mancha de grasa a un lado.

Sonriendo, me lo paso y mire dentro. Tacos. Saque uno y se los pase a Bella, luego tome una para mí.

La tortilla frita estaba envuelta alrededor de carne y cebollas. Una salsa picante caía por mi mano, no estaba acostumbrado a tantos sabores distintos a la vez. Hambriento, me lo comí entero en menos de unos minutos.

Los oficiales querían hablar con nosotros así que los seguimos a una esquina vacía del vestíbulo. Busque dentro de la bolsa y saque otros tacos para los dos.

Los oficiales hablaban inglés. Pero sus acentos marcados hacia difícil entenderlos. Respondimos sus preguntas sobre Mick y su ataque cardiaco, y luego el accidente y la llegada a la isla.

El equipo de búsqueda y rescate encontró partes del avión pero no cuerpo –dijo uno de los oficiales-. Asumimos que se había ahogados-

-Mick sabía que tal vez no aterrizaría de forma segura as que nos dijo que nos pusiéramos nuestros chalecos salvavidas. De otra forma nos habríamos ahogado –dijo Bella.

-Buscaron por cuerpos –dijo el otro oficial-. Pero no esperaban encontrar ninguno. Hay tiburones ahí.

Bella y yo nos miramos el uno al otro.

-Alguno de los restos del avión fueron arrastrados a la orilla. Mi mochila, la maleta de Bella, y la balsa salvavidas. El cuerpo de Mick también –dije.

-Lo enterramos en la isla.

El hombre del hidroavión del alquiles tenía unas preguntas.

-Si la balsa salvavidas fue arrastrada, ¿Por qué no activaron la señal de emergencia?

-Porque no había ninguna –dijo.

-Todas las balsas salvavidas tiene una. Están establecidas por la guardia costera cuando un avión vuela sobre agua.

-Bueno, la de nosotros no –dije-. Y créame, buscamos.

Escribió nuestra información de contacto y luego me dio una tarjeta de contacto.

-Por favor, que su abogado me llame cuando regrese a los estados unidos.

Puse la tarjeta en el bolsillo de mis pantalones cortos.

-Hay una cosa más –dije volviéndome hacia los dos policías-. Alguien estaba viviendo ahí antes que nosotros. –Bella y yo les contamos de la choza y el esqueleto-. Si estaban buscando una persona desaparecida, puede que la hayamos encontrado.

Cuando terminamos de hablar con ellos, le preguntamos al Dr. Reynolds si alguien podría llevarnos a un hotel.

-Yo puedo –dijo.

El Dr. Reynolds conducía un Holda Civic golpeada. No tenía aire acondicionado así que bajamos las ventanas. Salir del estacionamiento a las carreteras, autos y edificios cosas que no había visto en tanto tiempo me asombro. Inhale el humo de los tubos de escape de los autos, tan diferente del olor de la isla.

Cuando vi el letrero del hotel, sonreí porque finalmente me di cuenta que Bella y yo tendríamos una habitación, una ducha y una cama.

-Gracias por toda su ayuda –le dijimos al Dr. Reynolds cuando nos dejó frente al hotel.

-Buena suerte a los dos –dijo, estrechando mi mano y dándole un abrazo a Bella.

El hotel no había sufrido muchos daños. Alguien estaba barriendo los escombros del andén de enfrente cuando Bella y yo caminamos por la puerta giratoria. Los huéspedes del hotel se habían reunido en el vestíbulo, algunos de ellos parados junto a montones de equipaje.

Todos nos miraron. Si había una regla de servicio contra no usar zapatos o camisa, yo la estaba violando. Vi nuestros reflejos en un gran espejo colgado en la pared. Nos veíamos muy bien.

Seguí a Bella a la recepción donde una mujer estaba de pie escribiendo en un computador.

-¿Se van a registrar? –pregunto.

-Sí, una habitación por favor –dije-. Y ¿podría prestarme su teléfono?

Ella volvió el teléfono hacia mí, y llame por cobrar a mi papa. –Estamos en el hotel. –dije.

-Tomen un par de habitaciones y cargue todo a ellas –dijo mi papa.

-Solo necesitamos una habitación, papa –se pauso por un segundo.

-Oh, está bien.

Le pase el teléfono a la mujer y espere mientras mi papa le daba la información de su tarjeta de crédito. Ella me lo devolvió y termino de escribir.

-¿Hay una tienda de regalos en el hotel? –pregunto mi papa.

-Sí, puedo verla desde aquí. –la tienda de regalos estaba justo a la vuelta de la esquina desde el escritorio. Por lo que podía decir, parecía bastante lujosa.

-Compren lo que necesitan. Estoy trabajando en sacarte a ti y a Bella de ahí. El aeropuerto de Malé sufrió algunos daños, pero me dijeron que no habían tenido que cancelar muchos vuelos. Un vuelo comercial no va a funcionar así que estoy trabajando en alquilar un avión. Tu mama quería viajar hasta allí y traerte, pero la convencí de que llegaría más pronto si no tenías que esperar a que llegara por ti primero. Llamare a tu habitación tan pronto como tenga los detalles pero estén listos para irse por la mañana.

-Está bien, papa. Lo estaremos.

-Ni siquiera sé que decir, Edward tu mama y yo aún estamos en shock. Tus hermanas no han parado de llorar, y el teléfono no para de sonar. Solo queremos traerlos a Bella y a ti a casa. Ya he hablado con Nessie, y me asegurare de que reciba toda la información tan pronto como la tenga.

Nos despedimos y le devolví el teléfono a la mujer tras el escritorio.

-Estamos bastante copados –dijo-. Pero tenemos una suite disponible, ¿eso está bien?

Sonreí y dije-. Eso estará bien.

Bella y yo caminamos dentro de la tienda de regalos y miramos alrededor, inseguros de donde comenzar. Estaba dividida en dos. Un lado tenia estantes de ropa todo desde camiseta de recuerdo hasta ropa formal y en un lado no tenía más que comida. Dulces, papas, fritas, galletas saladas, se alineaban en los estantes.

-Oh dios mío –dijo Bella y salió.

Tome dos cestas de compras de un montón cerca de la puerta de en frente y la seguí.

Le pase una y reí cuando metió dentro unos Sweet tarts y Hot Tamales. Yo tome unos paquetes de doritos y los lance dentro, seguido por tres Slim Jim.

-¿En serio? –pregunto levantando una ceja.

-Oh, si –dije sonriéndole.

Después de que llenamos una canasta con comida chatarra, seguimos hacia el estante de artículos de aseo.

-Probablemente hay jabón y champú en la habitación, pero no voy a arriesgarme –dijo Bella, tomando más y agregando cepillos de dientes, crema dental, desodorante, loción, cuchillas de afeitar, crema de afeitar, un cepillo y un peine.

Luego, escogimos una camiseta y un par de zapatos para mí. Bella sacudió un paquete de calzoncillos en mi dirección, y negué pero ella asintió, se rio, y los lanzo dentro de la canasta. Busque dentro de un barril lleno de sandalias para hombro y escogí un par negro.

Un estante cercano tenía vestidos de verano y escogí uno azul para Bella. Ella encontró un par de sandalias que combinaban con él.

Bella recogió de la ropa interior, un par de shorts y una camiseta y llevamos las canastas al mostrador, cargando todo a nuestra habitación.

Subimos en el elevador hasta el tercer piso. Deslice la tarjeta dentro, y cuando entramos a la habitación, la primera cosa que note fue una gran cama llena de almohadas. Una gran pantalla de televisión colgada de la pared al otro lado de la cama y cuatro sillones de comedor y una mesa junto al escritorio con tapa deslizante y un mini refrigerador. El área de la sala tenía una mesa de café, un sofá, y dos sillas dispuestas frente a otro televisor. El aire acondicionado botaba aire gélido a la habitación.

Una bandeja de cuatro vasos de vidrio cubiertos de plástico estaba en una mesa baja junto a la puerta. Desenvolví dos, camine al baño y los llene en el lavado. Bella me siguió, y le pase uno. Lo miro unos segundos antes de llevarlos a sus labios y bebió.

Revisamos el resto del baño. Una ducha gigante con paredes de vidrio ocupaban una esquina de la habitación y un mostrador de mármol con dos lavabos y una cesta de jabón y champú estaba en medio de la ducha y un gran jacuzzi. Dos batas blancas colgadas en un gancho junto a la puerta.

-Voy a llamar a Nessie, para conseguir el número de mama y papa. Le dije que los tuviera esperando junto al teléfono. ¿Cuántas horas de diferencia de chicago estamos?

-Creo que once. Cuando hable con mi papa dijo que ya era las 8 de la tarde allí.

Bella se sentó en la cama y tomo la libreta de papel y un lapicero de la mesa de noche. Cogió el teléfono y marco.

-Está ocupado, intentare a su celular. –Marcando de nuevo, espero y luego colgó el teléfono-. Solo seguía sonando. –Bella frunció el ceño-. ¿Por qué no contesta?

-Porque probablemente están llamando a todos los que conocen y ellos los están llamando de vuelta. Su teléfono probablemente va a estar sonando por los próximos días. Metámonos en la ducha. Puedes intentar de nuevo tan pronto como salgamos. Nos quedamos en la ducha por casi una hora, estregando y riendo. Bella no podía dejar de lavarse, aun después de que le dije que estaba definitivamente limpia.

-Nunca voy a volver a tomar un baño en tina por el resto de mi vida. Oficialmente solo voy a tomar duchas –dijo Bella.

-Yo también.

Cuando terminamos, nos secamos y nos pusimos nuestras batas de baño. Bella puso crema dental en dos cepillos de dientes y me paso uno a mí. Nos paramos frente a los dos lavabos, cepillando, enjuagando, y escupiendo. Bajo su cepillo y dijo-. Bella ahora, Edward.

La levante y la senté en el mostrador, luego tome su rostro en mis manos. Nos besamos por largo tiempo.

-Sabes increíble –dije-. Hueles muy bien también, no que me haya importado nunca cuando no lo hacías.

-Esto es mejor, sin embargo –dijo, descansando su frente en la mía.

-Sí.

Dejamos el baño, y me tire en la cama con un menú de servicio en una mano, y el control remoto en la otra.

-Bella, mira esto. –estaba abriendo un paquete de Sweet tarts, pero se dejó caer a mi lado y miro el menú. Me pasó una bolsa de doritos y los abrí y me metí un puñado lleno en la boca. El queso para nachos nunca supo tan bien.

Fue difícil decidir que ordenar porque lo queríamos todo. Finalmente se redujo a bistec y papas a la francesa, espagueti con albóndigas, pan de ajo y pastel de chocolate.

-Oh, y dos coca-colas gigantes –dijo Bella.

Llame al servicio a la habitación e hice nuestra orden. Bella tomo la llave y algo de la mesa baja junto a la puerta y dijo que ya volvía.

-Esta desnuda bajo esa bata –le recordé.

-No me tardare mucho.

Pase canales, cada estación estaba trasmitiendo el cubrimiento del tsunami. Bella volvió a la habitación trayendo un cubo pequeño. Me senté,

-¿Eso es hielo? –pregunte.

Puso un cubo en su boca y dijo-. Si –se acostó en la cama junto a mí y la mire chuparlo. Se sentó y desato mi bata.

Abriéndola, pasó su mano suavemente por mi lado. A pesar del dolor, mi cuerpo respondió a su tacto inmediatamente.

-Tienes unos moretones espectaculares desarrollándose aquí. –dijo-. ¿Qué sucedió?

-Habita un gran tronco en el agua.

-No te llevas bien con esos. –apunto.

-Este me pego.

Bella puso otro cubo de hielo en su boca y beso mi cuello y mi pecho.

-¿Cuánto tiempo hasta que el servicio a la habitación llegue? –pregunto.

-No dijeron.

Bella beso mi estómago y se movió más abajo. Cuando sentí su boca sobre mí, di un grito ahogado porque nunca había sentido frio antes. Cerré mis ojos y descanse mis manos en su cabeza.

Cuando el servicio a la habitación toco la puerta, ate mi bata y respondí, el hombre que traía la comida puso todo en la mesa y tan pronto como añadí una propina y firma el cheque, abrimos todo, quitando las tapas.

-Tenemos cubiertos de plata –dijo Bella, sostuvo un tenedor y lo miro por un segundo antes de pinchar una albóndiga.

-Y sillas –dije, sacando una y sentándome junto a ella. Le pase algo de pan de ajo y corte un trozo de carne. Gruñí cando lo puse en mi boca. Comimos a mordiscos de nuestros tenedores y bebimos nuestras cocas. Nuestros estómagos se llenaron rápido; no estábamos acostumbrados a la comida pesada o a mucha.

Bella cuidadosamente envolvió las sobras y las puso en el refrigerador.

Nos acostamos en la casa después de eso, para reposar la comida. Bella jugo con un mechos de mi cabello y poso su cabeza en mi hombro, enredando sus piernas con las mías.

-Nunca he estado tan contenta en mi vida –dijo.

Enmudecí el televisor, habíamos estado viendo el sufrimiento del tsunami mientras comíamos, asombrados ante la devastación. Indonesia parecía haber sido la más afectada y el número de muertos había llegado a decenas de miles de personas.

-Me siento terrible diciendo esto porque ha muerto tanta gente, pero si no hubiera sido por el tsunami, aun estaríamos en esa isla –dijo Bella-. Y no se cuánto más podríamos haber durado.

-Tampoco yo. –estire mis dedos hacia la mesa de noche y encendí el radio reloj, moviendo el dial hasta que encontré una estación de música americana. More tan a feeling de Boston estaba sonando y sonreí.

Bella suspiro. –me encanta esta canción. –se acurruco más cerca y la abrace con fuerza.

-¿Ya te golpe Edward? ¿Qué estamos a salvo y que vamos a ver a nuestra familia otra vez?

-Está comenzando.

-¿Qué hora es? –pregunto.

Gire mi cabeza hacia el reloj. –Un poco pasadas las dos.

-Es la una de la mañana en chicago, no me importa. Voy a intentar llamar a Nessie otra vez. No hay forma de que ella o mis padres estén durmiendo de todos modos.

Bella se sentó y alcanzo la cuerda por mi cuerpo, -Voy a intentar a su casa primero. –marco y espero-. Está ocupado –dijo-. Tal vez conteste su celular-. Se fue directo a buzón de voz. Le voy a dejar un mensaje –dijo, pero luego colgó sin decir nada-. Su buzón estaba lleno.

-Intenta de nuevo en un rato. Eventualmente lo conseguirás. –Me pasó el teléfono y lo puse de nuevo en la mesa de noche-. ¿Bella?

Se acurruco de nuevo en mis brazos.

-¿Si?

-¿Qué hay de Jacob? ¿No crees que Nessie probablemente lo llamo?

-Estoy segura de que lo hizo.

-¿Qué crees que hará cuando se dé cuenta de que estas viva?

-Está feliz por mi familia, por supuesto. Aparte de eso, no lo sé. Probablemente estaba viviendo en los suburbios con una esposa y un hijo. –se pauso por un minuto y dijo-. Espero que les haya dado mis cosas a mis padres.

-¿A dónde vivirás?

-Con mi mama y papa. Donde quiera que sea eso. Van a querer que me quede con ellos por un tiempo. Luego buscare mi propio sitio. Aun no puedo creer que vendieran su casa, Edward siempre hablaron de comprar algo más pequeño algún día, tal vez un condominio, pero no pensé que en realidad lo harían. Crecí en esa casa. Me entristece saber que no la tienen más.

La bese, y luego desate su bata y la deslice por sus hombros. Hicimos el amor y nos quedamos dormidos después eran las 5 de la tarde. Bella dormía profundamente a mi lado. Mirando el techo, pensé en nuestra conversación. Le había preguntado sobre Jacob, pero no le había hecho la única pregunta para la que realmente quería una respuesta.

¿Qué hay de nosotros?


Ya no mueran :3 y porque soy buena les subi un gran capitulo 3 esero y les guste.

PORFN ya están fuera de la isla, pero ahora las cosas van a cambiar D: que va pasar cuando se enfrente a su familia y amigos sobre su relación: /

COMENTEEEN!

Y LAS AMO A TODAS MIS HERMOSAS LECTORAS QUE ME PONEN UNA MEGA SONRISA CON SUS COMENTARIOS 3

BESOS.

Mary.