Disclaimers:

Los personajes le pertenecen a la mejor escritora S. Meyer. La historia es una adaptación y le pertenece a la escritora Tracey Garvis G.


Capítulo 22

Edward

Mi familia me rodeo. Alice y Rosalie sostuvieron cada una de mis manos y mama no podía decir si reír o llorar, así que hizo ambas cosas.

-No puedo creer lo alto que estas –dijo papa.

Todo el mundo se asustó cuando vio mi cola de caballo. –No tenía tijeras –explique.

Note a un tipo alto y rubio por la esquina de mi ojo, camino hacia bella. No le hables, ella ya no te ama. Los observe hasta que mama tiro de mi brazo.

-Vámonos a casa Edward.

Observe a Bella una vez más, Jacob la abrazo y se alejaron y exhale y dije-. Estoy listo, mama.

Antes de que saliéramos, mama me dio un abrigo, junto con calcetines y un par de tenis. Me deshice de los zapatos que tenía y los puse en la bolsa de plástico con el resto de mis cosas y seguí a mi familia al auto.

Cuando llegamos a casa, tome una ducha, envolví una toalla alrededor de mi cintura y camine dentro de mi antigua habitación. Se veía exactamente igual. La cama doble seguía teniendo la misma ropa de cama color azul marino de sonido y mi colección de CD'S permanecían en la misma esquina de mi escritorio. Una pila de ropa yacía doblada en el armario. Mama hizo un buen trabajo adivinando mi talla considerando lo mucho que había crecido.

Cuando Salí de mi habitación, mama seguía en la cocina preparando el desayuno. Me dio un plato de panqueques y tocino y, cuando termine de comer, me senté en la sala a hablar con mi familia. Rosalie, ahora de catorce años, quería sentarse junto a mí. Alice, quien acaba de cumplir los doce, se sentó a mis pies.

Les conté todo; Mick, el accidente, el agua contaminada, la sed, el hambre, el tiburón, cuando enferme, y el tsunami y respondí todas sus preguntas. Mama empezó a llorar de nuevo cuando oyó cual enfermo había estado.

Más tarde, mis hermanas se fueron a la casa y solo éramos mis padres y yo.

-No puedo imaginarte Edward –dijo mama-. Pensar que tu hijo está muerto y luego te llama por teléfono. Si eso no es un milagro no sé lo que es.

-Tampoco yo –estuve de acuerdo-. Bella soñó con el día en que nosotros haríamos esa llamada. No podía esperar a que todos descubrieran que estábamos vivos.

El silencio lleno la habitación por primera vez desde que empezamos a hablar.

Mama aclaro su garganta. -¿Qué tipo de relación tuvieron Bella y tú? –pregunto.

-Exactamente del tipo que piensas.

-¿Cuántos años tenías?

-Casi diecinueve –dije-. Y ¿mama?

-¿Si?

-Definitivamente fue mi idea.

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Bella

Nos detuvimos en el baño porque necesitaba desesperadamente sonarme la nariz y limpiarme los ojos. Nessie me dio un poco de kleenex.

-Debería haber sabido que algo iba mal cuando su número telefónico no funcionaba. Habías dicho que vendieron su casa.

-Dije que la casa fue vendida. David y yo la pusimos en el mercado tan pronto como los bienes estuvieron legalizados y claros.

Me incline hacia adelante, apoyándome en el mostrador del baño.

-¿Qué paso con ellos?

-Papa tuvo otro ataque al corazón.

-¿Cuándo?

Dudo. –Dos semanas después de que tu avión se estrelló. Comenzó a llorar otra vez.

-¿Qué hay sobre mama?

-Cáncer de ovario, murió hace un año.

David grito en el baño. Nessie asomo su cabeza por un segundo, luego volvió y dijo-. Los reportaron se están dirigiendo para acá. Vamos a salir de aquí, a menos que quieras hablar con ellos.

Negué con la cabeza. Nessie me había traído un abrigo y unas botas forradas en lana. Me las puse y caminamos hasta el estacionamiento, los medios no muy lejos. Aspire el olor a nieves y gases de escape.

-¿Dónde están los niños? –pregunte cuando llegamos al departamento de Nessie y David. En realidad, quería sostener a Joe y Chloe en mis brazos.

-Los llevamos con los padres de David. Los iré a buscar mañana. Están muy emocionados por verte.

-¿Qué quieres comer? –pregunto David.

Mi estómago estaba revuelto. Había estado esperando ordenar un festín, pero ahora creí o creí que pudiera comer.

David debió haberlo sentido porque dijo-. ¿Qué tal si voy a comprar algunos bagels y tú comes cuando estés lista?

-Eso suena genial, David. Gracias. –Me quite el abrigo y las botas.

-Tus ropas están aquí –dijo Nessie-. Las puse en el armario extra del dormitorio después de que Jacob las trajo. Tu joyería, calzado y algunas otras cosas están ahí, también. Nunca fui capaz de deshacerme de nada de eso.

Seguí a Nessie por el pasillo hasta la habitación de invitados. Abrió el armario y me quede mirando mis ropas. La mayoría de ellas estaban en perchas y el resto estaba apilado cuidadosamente en el estante superior. Un suéter cachemira azul claro me llamo atención, extendí la mano y toque la manga, sorprendida de lo suave que se sentía bajo mis dedos.

-¿Quieres tomar una ducha primero? –pregunto Nessie.

-Si –dije, tomando un par de pantalones de yoga grises y una camiseta blanca de manga larga.

También saque el suéter azul de la estantería. Una cómoda en la esquina tenía mis calcetines, sostenes y ropa interior. Me dirigí hacia el baño y me puse bajo la ducha por largo tiempo.

La ropa nadaba en mí, pero era familiar y cálida.

-Ángela llegara en cualquier momento –dijo Nessie, dándome una taza de café una vez que me senté en el sofá de la sala de estar.

Sonreí ante la mención de mi mejor amiga. –No puedo esperar para verla. –Tome un sorbo de mi café, Nessie le había echado licor-. ¿Crema irlandesa Bailey?

-Pensé que podrías tomar un trago.

-Está bien, pero solo uno. Estoy un poco baja de peso estos días. –Sostuve la taza caliente en mis manos-. ¿Cómo lo hizo mama después de la muerte de papa? –pregunte.

-Bien. Se negó a vender la casa, entonces David se hizo cargo del trabajo del jardín y contratamos a alguien para que sacara la nieve en la entrada y las aceras. Nos aseguramos de que no estuviera sola.

-¿Qué tan malo fue el cáncer?

-No fue bueno. Lucho duramente, todo el camino hasta el final.

-¿Fue al hospital?

-No murió en casa, de la forma en que quería.

Terminamos nuestro café. David vino con los bagels y Nessie me obligo a comer.

-Esta tan delgada –dijo, esparciendo queso crema en un bagel y dándomelo.

Volvimos al sofá después de terminar de comer. Nessie se volvió a la radio y encontró una estación de rock clásico. Ella me dio una raza de café recién preparado, sin Bailey esta vez. David se unió a nosotras, y el y Nessie me preguntaron sobre la isla.

Les conté todo. Nessie lloro cuando conté como Edward y yo casi morimos por deshidratación. Escuchar que dos aviones habían sobrevolado realmente la hizo pedazos. Se sorprendió cuando los conté sobre el tiburón, Bones y el tsunami.

-Que horrible experiencia –dijo Nessie.

-Bueno, nos adaptamos. Sin embargo, no fue tan malo al final. No estoy segura de cuanto más hubiéramos durado. –Nessie me paso una manta y cubrí mis piernas con el-. Fue una sorpresa ver a Jacob en el aeropuerto –dije.

-Lo llame, estaba devastado cuando tu avión se estrelló y estuvo realmente feliz cuando le conté que estabas viva.

-Pensé que se había trasladado. Tal vez se casó con alguien a estas alturas.

-No, estuvo saliendo con alguien por un tiempo, pero hasta lo que se sigue estando soltero.

-Oh.

-¿Qué decidiste sobre él?

-No es con el que se supone que debería estar, Nessie. No sé qué hubiera pasado si el avión no se hubiera estrellado, pero tuve un montón de tiempo para pensar en lo que quería –negué con la cabeza-. No es el.

-Tú y Edward están juntos. ¿No? –Nessie pregunto.

-Sí. ¿Estas sorprendida?

-¿Con esas circunstancias? No ¿Qué edad tiene?

-Veinte.

-¿Qué edad tenía cuando empezaron?

-Casi diecinueve.

-¿Lo amas?

-Sí.

-Vi la manera en que te miraba. Como te consoló en el aeropuerto. Él también te ama. –dijo Nessie.

Puse mi taza vacía en la mesa y asentí con la cabeza. –Sí, lo hace.

El timbre sonó y Nessie cruzo la habitación, la seguí y contuve la respiración cuando miraba por la rendija y abría la puerta. Ángela se quedó allí, las lágrimas corrían por su rostro. La atraje a mis brazos, no existían palabras que expresaran como me sentía al verla de nuevo.

-Oh, Bells –dijo, sollozando, abrazándome con fuerza-. Llegaste a casa.

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Edward

Más tarde esa noche me fui a mi habitación y tendido en mí cama llame a Bella.

-Hey –le dije cuando contesto-. ¿Cómo estás?

-Agotada. Demasiado para procesar.

-Me gustaría ayudar.

-Solo tomara algo de tiempo –dijo-. Estaré bien.

-Estoy acostado en mi cama. Mi mama no podía deshacerse de nada.

-Tampoco lo hizo Nessie. Pensé que la gente supuestamente día dar tus cosas cuando mueres.

-Mi mama sabe sobre nosotros.

-Oh, dios ¿Qué dijo?

-Me pregunto cuántos años tenía cuando empezó. Eso es todo.

-Podría revisarlo después.

-Tal vez. Así que. ¿Ese era Jacob en el aeropuerto?

-Sí.

-¿Qué le dijiste?

-Nada. Me interrumpió. Se supone que debo llamarlo.

-¿Lo harás?

-Eventualmente. No puedo lidiar con eso ahora mismo. Hace unos días estábamos caminando por la playa. Ahora estamos en casa. Es surrealista.

-Lo sé.

-¿Estás cansado? –pregunto.

-Exhausto.

-Duerme un poco,

-Te amo, Bella

-Te amo también.

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Bella

Nessie abrió la puerta del dormitorio, sosteniendo una taza de café y el diario en su mano-. ¿Estas despierta?

Me senté y pestañee. La luz del día se filtraba por las cortinas. -¿Qué hora es?

-Casi las diez. –Nessie me ofreció el café y puso el diario sobre la mesita de noche-. Los reporteros no tomaran un no por respuesta. Tuve que desconectar el timbre.

Tome su teléfono de la mesita de noche y lo encendí. Lo apague después de hablar con Edward. La pantalla mostraba once llamadas perdidas.

-Están llamando a tu teléfono también. Conseguiré uno propio lo más pronto que pueda.

Nessie sacudió su mano restándole importancia. –No te apresures, quizás podamos enviar a David a escoger uno.

Puse el café en la mesita y tome el diario. Fotos de Edward y yo cubrían la portada. Eran las mismas que ya había visto en CNN y muchas del aeropuerto mostraban a edward besando mi frente rodeados de pequeñas fotos de nosotros corriendo de la mano, abrazando y de él secando mis lágrimas y tomándome en sus brazos. Para aquellos que especulaban sobre la naturaleza de nuestra relación, un vistazo a la portada probablemente respondería a todas sus preguntas.

Le pase el diario a Nessie. –Si los reporteros pasan, diles que no estoy lista para hablar, ¿está bien? –tome la taza y la ahueque en mis manos, pensamientos de mi mama y papa llenaron mi cabeza y comencé a llorar. Nessie se subió a la cama y me rodeo con sus brazos, alcanzándome una caja de pañuelos.

-Está bien, Bella. También lo hice, después de que murieron. Va a pasar un tiempo antes de que deje de doler tanto.

Asentí. –Lo sé.

-¿Estas hambrienta? David salió a buscar el desayuno.

La confusión emocional había arruinado mi apetito, pero mi estómago se sentía vacío.

-Un poquito.

-¿Qué quieres hacer hoy?

-Probablemente debería hacer unas citas, doctor, dentista, peluquero.

Nessie dejo la habitación y regreso con una guía telefónica. –Dime a quien llamar.

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Edward.

Jasper irrumpió en mi cuarto, sosteniendo el periódico en su mano.

-Una pregunta –dijo, caminando hacia mi cama, sosteniendo su dedo índice en el aire-. ¿Qué edad tenías cuando empezaste a tirártela? Porque seguro por esas imágenes que lo has hecho.

Si no hubiera estado mirando la foto de mí besando a Bella. Podría haber visto mi puño antes de que conectara con su ojo izquierdo.

-¡Jesucristo! ¿Por qué hiciste eso? –pregunto mirándome desde el suelo en donde estaba tendido sosteniendo su ojo.

-¿Eso es lo primero que me dices después de tres años y medio? -Se sienta, su ojo derecho ya está empezando a hincharse.

-Joder, Cullen, eso duele.

Me levante e la casa y le ofrecí mi mano. La tomo y lo jale del piso. –No vuelvas a decir algo como eso de nuevo.

-¿Edward? –Mi mama estaba de pie en la puerta abierta, se dio cuenta de Jasper sosteniendo su ojo-. ¿Está todo bien?

-Sí, estamos genial, Esme –dijo Jasper.

Mi mama nos miraba, pero no pregunto qué había pasado. -¿Qué quieres para comer, Edward?

-Cualquier cosa, mama.

Después de que mi mama se fuera, Jasper dijo-. Así que ¿estas como enamorado?

-Sí.

-¿Te ama?

-Dice que sí.

-¿Sabe tu mama?

-Sí.

-¿Enloqueció?

-Aun no.

-Bueno, me alegro de que hayas vuelto, hombre. –Jasper me dio un abrazo incomodo-. Tuve un real y duro momento cuando me dijeron que habías muerto. –Miro hacia el suelo-. Hable en tu funeral.

-¿Lo hiciste? –Asintió.

Jasper muy apenas podía pararse delante de todos de nuestra clase de discurso en noveno grado, no podía imaginarlo dirigiéndose a la gente en mi funeral. Tal vez no debí golpearlo.

-Eso fue genial de tu parte, Jasper.

-Si bueno, hizo feliz a tu mama. De todos modos, vas a cortarte el pelo, ¿no? Te vez como una maldita chica.

-Sí.

Mi mama me hizo una hamburguesa con queso y papas fritas, y Jasper se sentó conmigo mientras comía. Mis padres me abrazaron un par de veces y mi mama me dio un beso. Jasper probablemente quería hacer un estúpido comentario, pero mantuvo un poco de hielo en sus ojos y mantuvo la boca cerrada. Rosalie y Alice se sentaron en la mesa por un rato, hablándome sobre la escuela y sus amigos. Vacié lo último de mi Coca-Cola.

-No puedo conseguir que estés con el Dr. Sanderson hasta mañana. Pensé que tal vez pudieran meterte, pero al parecer están con exceso de reservas.

-Está bien, mama. He esperado tanto tiempo. Un di ama son importa.

Se secó las manos con una toalla y me sonrió. -¿Quieres algo más de comer?

-No, estoy lleno, gracias.

-Voy a hacerte una cita para un corte de cabello y con el dentista. –mi mama apago la estufa y se fue a hacer las llamadas.

-Entonces, ¿tienes trabajo o qué? –le pregunte a Jasper-. Es mediodía.

-Estoy en la universidad, son vacaciones de invierno.

-¿Fuiste a la universidad? ¿Dónde?

-Universidad de Iowa. Soy de segundo año. Tienes que venir a visitarme. ¿Y qué hay de ti? ¿Qué vas a hacer?

-Le prometí a Bella que conseguiría mi GED después de eso no tengo idea.

-¿Vas a seguir viéndola?

-Sí. Ya la echo de menos. He estado despertando a su lado por tres años y medios.

-Amigo, si te hago otra pregunta, ¿podrías por favor no pegarme?

-Depende de lo que sea.

-¿Qué se siente estar con ella? ¿Es cierto lo que dice sobre las chicas mayores?

-No es tan mayor.

-Uh, está bien. De todos modos, ¿cómo es?

-Es increíble.

-¿Qué hace?

-Hace de todo, Jasper.


Morí de risa con el golpe que le dio Edward a Jasper xD y que preguntas le hace este chico :3

maleja twihard: Que bueno que te siga gustando, espero y te siga gustando los demás capítulos xD

Brendiiita: Espero y te guste, el nuevo capitulo 3

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Mary.