Disclaimers:
Los personajes le pertenecen a la mejor escritora S. Meyer. La historia es una adaptación y le pertenece a la escritora Tracey Garvis G.
Capítulo 23
Bella
Mi peluquera, Joanne, entro en la sala de Nessie.
-Hay reporteros allá abajo –dijo-. Creo que me tomaron fotografías. –Se quitó su abrigo y me abrazo-. Bienvenida a casa, Bella. Historias como las tuyas son por lo cual cree en los milagros.
-Yo también, Joanne.
-¿Dónde quieres que te corte el cabello? –pregunto Nessie.
Ya había tomado una ducha y mi pelo estaba aún mojado, por lo que Joanne hizo que me sentara en un taburete en la cocina de Nessie.
-¿Qué te ocurrió? –pregunto, examinando las puntas de mi cabello.
-Edward tenía que quemarlo cuando estaba demasiado largo.
-Estas bromeando.
-No, le preocupaba quemarme toda la cabeza.
-¿Cuánto quieres que te lo corte?
Mi cabello me llegaba a media espalda. –Un par de centímetros. ¿Y quizás un flequillo largo?
-Claro.
Joanne me hizo preguntas sobre la isla. Le conté a ella y Nessie sobre el murciélago que se enredó en mi cabello.
-¿Te mordió? –Nessie parecía horrorizada-. ¿Y Edward lo mato?
-Sí, todo salo bien. No tenía rabia.
Joanne seco mi cabello y lo aliso con una plancha. Levanto un espejo de mano y mire mi reflejo. Mi cabello se veía saludable ahora, con las puntas lisas.
-Gua, esto es una gran mejora.
Nessie trato de pagar, pero Joanne no acepto el dinero. Le agradecí que viniera al apartamento.
-Es lo menos que podía hacer, Bella. –me abrazo y beso.
Cuando se fue, le dije a Nessie-. Si podemos salir de casa sin ser acosadas, hay un lugar donde me gustaría ir.
-Claro –dijo Nessie-. Voy a llamar a un taxi.
Los reporteros gritaron mi nombre tan pronto como Nessie y yo abrimos la puerta. Estaba esperando en las escaleras, nos abrimos paso entre ellos y nos adentramos en el taxi que nos esperaba.
-Desearía que tu edificio tuviera una puerta trasera –dije.
-Probablemente esperarían por ahí, también. Malditos buitres –murmuro Nessie.
Nessie le dio al conductor una dirección y luego conducimos a través de la entrada del cementerio Graceland.
-¿Puede por favor esperarnos? –le pregunto Nessie al conductor.
Algunos copos de nieve se arremolinaban en el cielo gris. Me estremeci, pero Nessie parecía ajena al frio, sin molestar siquiera en abrochar su abrigo. Me condujo hacia la tumba de nuestros padres, Charlie y Renée Swan, yacían lado a lado.
Me arrodille en frente de la lápida y trace su nombre con el dedo.
-Regrese –susurre.
Nessie me dio un pañuelo y seque las lágrimas que salían de mis ojos.
Imagine a mi padre con su tonto sombrero cubierto con señuelos de pesca, enseñándome como limpiar el pescado. Recordé como amaba darles comida a los pájaros y observarlos mientras se acercaban. Pensé en mi madre, lo mucho que amaba su jardín, su hogar y sus nietos. Compartir mis aventuras de clases con ella los domingos ya no iba a suceder. Nunca sería capaz de darme consejos, y nunca escucharía las voces de mis padres otra vez.
Grite, dejando escapar todo. Nessie esperó pacientemente, dándome tiempo para las catarsis que desesperadamente necesitaba. Mis lágrimas finalmente cesaron y me levante.
-Podemos irnos ahora.
Nessie pasó su brazo alrededor de mí y regresamos al taxi. Le dije al conductor otra dirección y fuimos a la casa de los padres de David para recoger a los niños.
Joe y Chloe dejaron de jugar cuando entramos en la habitación. Probablemente yo parecía como un fantasma para ellos. Nessie había mantenido mi memoria viva, pero la tía que ellos pensaban que estaba muerta, ahora estaba de pie frente a ellos. Me arrodille a su lado y dije suavemente-. Chicos, los extrañe.
Joe se acercó primero. Lo abrace fuerte. –Deja que te mire –dije, apartándolo un poco.
-Estoy perdiendo todos mis dientes –dijo, abriendo la boca y me mostro los huecos.
-Debes mantener al hada de los dientes muy ocupado.
Chloe, precavidamente, se aventuró un poco más cerca y susurro-. Yo también perdí algunos. –abrió su boca ampliamente para que así pudiera ver sus huecos.
-Caray, tu mama debe poner toda tu comida en la licuadora. ¡Están sin dientes!
-Tía Bella, ¿vas a vivir en nuestra casa ahora? –pregunto Chloe.
-Por un tiempo.
-¿Puedes arroparme esta noche? –pregunto ella.
-No, yo quiero que ella me arrope a mí esta noche –discutió Joe.
-¿Por qué no duermo con ambos esta noche? –los abrace contra mi pecho, luchando con las lágrimas.
-¿Están listos para ir a casa? –pregunto Nessie.
-¡Sí!
-Entonces, besen a su abuela y vámonos.
Más tarde esa noche, después de llevar a los niños a la cama, Nessie nos sirvió un vaso de vino tinto. Su teléfono sonó y me lo entrego.
-Hola ¿Cómo estás? –pregunto Edward.
-Bien, Nessie y yo fuimos al cementerio hoy.
-¿Fue duro?
-Sí, realmente quería ir, sin embargo me siento un poco mejor ahora, después de visitar sus tumbas. Voy a regresar otra vez. ¿Qué hiciste tu hoy?
-Tengo un nuevo corte de cabello. Es posible que no me reconozcas.
-Voy a extrañar esa coleta.
Edward rio. –Yo no.
-Acabo de llevar a los niños a la cama. Me tomo dos horas leerles cada libro que tenían. Nessie acaba de servirnos algo de vino y Ángela va a venir. ¿Qué hay de ti? ¿Algún plan?
-Voy a salir con Jasper si podemos escabullirnos de los periodistas.
-¿Cómo esta Jasper?
-Aun es un bocazas.
-¿Has ido a ver al doctor ya?
-Iré mañana.
-Espero que la cita vaya bien.
-Ira bien. ¿Tú no has ido ya?
-Mañana, luego tengo que ir al dentista en la tarde.
-Yo también, ¿recuerdas cuando me quite mis brackets?
-Lo había olvidado.
-Te veré en víspera de año nuevo, Bella. Te amo.
-También te amo, diviértete esta noche.
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Edward
Abrí la puerta cuando Jasper llamo. Su ojo se había cerrado por la hinchazón y se volvió purpura y azul. –Mierda, lo siento por eso –dije.
-Eh, no hay problema, tienes suerte de que sea tan bonachón.
-Francamente, esa es tu mejor calidad.
-Un grupo de chicos de la escuela están en casa por las vacaciones de navidad. ¿Estas para una fiesta?
-Claro, ¿Dónde?
-En Lo Coop, sus padres se fueron a las Bahamas esta mañana. –agarre mi abrigo.
-Vamos.
Al menos veinte de mis antiguos compañeros de clase estaban de pie hombro con hombro en la sala de Nate Cooper cuando nos presentamos. La música rock ataco desde el estéreo. Todo el mundo aplaudió cuando entramos por la puerta y un grupo de muchachos estrecharon mi mano y me dieron una palmada en la espalda. A algunos de ellos llevaba sin verlos desde antes de empezar el tratamiento de Hodgkin porque falte mucho a la escuela ese año. Fue raro cuando me di cuenta de que todos se habían graduado menos yo.
Alguien me lanzo una cerveza. Querían oír hablar de la isla y conteste todas sus preguntas. Jasper debía haberles dicho como consiguió su ojo negro, sin embargo, porque nadie pregunto cómo Bella.
Iba por mi segunda cerveza cuando una chica se sentó a mi lado en el sofá. Tenía el pelo largo y rubio y llevaba una tonelada de maquillaje.
-¿Te acuerdas de mí? –pregunto.
-En parte –le dije-. Lo siento. He olvidado tu nombre.
-Lauren
-Estabas en mi clase, ¿verdad?
-Sí. –Tomo un largo trago de su cerveza-. Luces distinto a cuando éramos estudiantes de segundo año.
-Si bueno, eso fue hace cuatro años. –acabe mi cerveza y mire alrededor por Jasper.
-Te ves bien, no puedo creer que vivieras realmente en esa isla.
-En realidad no tuve otra opción. –Me levante-. Estoy preparándome para irme, te veo por ahí.
-Eso espero.
Encontré a Jasper en la cocina. –Oye me voy.
-No puedes irte ya, hombre, es solo medianoche.
-Estoy cansado, me voy a la cama.
-Eso es poco convincente tío, pero vale, lo entiendo. –Jasper me choco los cincos, y Salí por la puerta.
De camino al tren pensé en Bella, y sonreí todo trayecto hasta casa.
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Bella
Desperté a Joe y a Chloe para que pudieran tomar el desayuno juntos. Estábamos terminando nuestros waffles y el jugo cuando Nessie entro en la cocina.
-Buenos días –dijo-. Gracias por darles de desayuno a los niños.
-La tía Bella hace los mejores waffles –dijo Chloe.
-El novio de la tía Bella va a venir mañana por la noche –anuncio Joe.
-¿Cómo sabes eso? –pregunto Nessie.
-Escuche a ti y a la tía Bella hablando de ello.
-Sí, el novio de la tía Bella va a venir a celebrar la víspera de año nuevo. Espero que usen sus buenos modales y no actúen como completos vándalos.
-La tía Bella necesita tomar una ducha –le dije a los niños-. Tiene un largo día por delante.
-¿Doctor? –pregunto Nessie.
-Y dentista, esta será una visita divertida.
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Leí una revista mientras esperaba a que me llamaran en el consultorio médico. Cuando la enfermera me pidió que subiera a la balanza, me sorprendí cuando se registraron cuarenta y seis kilos, sobre todo porque había tenido unos días de solida alimentación, con mi metro y sesenta y ocho, debería haber pesado más. Probablemente ni siquiera llegaba a los cuarenta y cinco en la isla.
Me senté en la mesa de examen vestida con una bata de papel.
Cuando mi doctora entro, me abrazo y me dijo-. Bienvenida de regreso. Esto segura de que has oído mucho esto, Bella, pero no puedo creer que estés viva.
-Es algo que no me importa oír.
Ojeo mi carpeta médica. –Tienes falta de peso, pero estoy segura de que ya lo sabes, ¿Cómo te estas sintiendo en general? ¿Hay algo específico que te preocupa?
-Ya me siento mejor, ahora estoy comiendo más. Sin embargo, no he tenido mi periodo en mucho tiempo. Estoy preocupada por eso.
-Bueno, vamos a echar un vistazo –dijo, mientras guiaba mis pies en los estribos-. Teniendo en cuenta tu falta de peso, me sorprendiera si pudieras tener periodos. ¿Algún otro problema?
-No
-Casi listo –dijo-. Te mandare los laboratorios habituales pero tu ciclo menstrual se reanudara tan pronto como consigas un poco de peso, estas obviamente desnutrida, pero es relativamente fácil de revertir. Asegúrate de tener una dieta equilibrada. Quiero que empieces a tomar un complejo multivitamínico todo los días.
-¿No tener el periodo por largo tiempo hace que sea difícil quedar embarazada algún día?
-No, una vez que tu periodo regrese, deberías ser capaz de quedar embarazada. –Se quitó los guantes y los boto en la basura-. Puedes vestirte ahora.
Me senté en la mesa, se detuvo en la puerta y dijo-. Te voy a escribir una receta para las pastillas anticonceptivas.
-Está bien.
Pensé que sería más fácil aceptar la receta que explicar que mi novio de veinte años de edad era estéril.
Visite al dentista y me senté incómodamente en una silla más de una hora, mientras que el higienista tomaba radiografías y raspaba y pulía mis dientes.
Cuando anuncio que no tenía caries, me considere afortunada.
Nessie me había prestado algo de dinero. Después de mi visita al dentista tome un taxi hasta el salón de uñas. Cuando Jessica vio mi cara salto de su silla y se dirigió rápidamente hacia mí.
-Oh, cariño –dijo envolviéndome en un abrazo, cuando se alejó tenia lágrimas en sus ojos.
-No llores Jessica, me harás llorar también.
-Bella, estas en casa. –dijo, sonriéndome.
-Sí, estoy en casa.
Me hizo manicura y pedicura y hablo con tanta emoción que entendí incluso menos de lo que hacía antes.
Menciono a Jacob un par de veces pero pretendí no entender. Cuando termino me dio otro abrazo.
-Gracias, Jessica regresare pronto –prometí.
Salí del salón de belleza y eche un vistazo a mis manos. Se congelaban, sin guantes, pero no quería dañar la manicura. Mis dientes se sentían limpios y suaves cuando pase mi lengua por ellos. El olor de los perros calientes de un vendedor ambulante llenaba la calle mientras miraba los escaparates, mirando la última moda. Decidí volver el día siguiente y comprar ropa que me ajustara.
Irreconocible, esperaba, en las gafas de sol y sombrero de lana que tome de Nessie, me acerque por la acerca con una sonrisa en la casa, sintiéndome como si hubiera manantiales en mis zapatos. Hice señales a un taxi en la esquina y le di la dirección de Nessie al conductor. Incluso los periodistas que me invadieron cuando llegue al apartamento de Nessie no pudieron frenar la alegría que sentía. Me abrí camino a través de ellos, abrí la puerta y la cerré rápidamente detrás de mí.
Edward llamo más tarda esa noche. -¿Cómo te fue con el oncólogo?
-No van a tener mis escáneres ni mis exámenes de sangre hasta unos días, dijo que era optimista, aunque no he tenido ningún síntoma. También, fui a mi médica de cabecera.
-¿Cómo fue?
-Tengo que ganar peso, pero por lo demás estoy bien. Le hable de que enferme en la isla. Esta bastante seguro de lo que tenía. Tenías razón, era viral.
-¿Qué era?
-Dengue hemorrágico, trasmitido por mosquitos.
-Siempre estabas cubierto de picaduras. ¿Así que es como la malaria?
-Supongo, lo llaman fiebre rompe huesos.
-¿Qué tan grave es?
-Tiene un índice de mortalidad del cincuenta por ciento. El medico dijo que fue una suerte que no haya entrado en shock o sangrado hasta la muerte.
-No puedo creer las cosas que has sobrevivido, Edward.
Yo tampoco. ¿Cómo estuvo tu cita con el medico? ¿Está todo bien?
-Estaré bien tan pronto como gane algo de peso. Mi doctora me dijo que la desnutrición no sería difícil de revertir. Se supone que debo tomar vitaminas todos los días.
-No puedo esperar para verte mañana en la noche, Bella.
-Tampoco puedo esperar para verte.
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En la víspera de año nuevo, tome una ducha, peina mi cabello y me puse el maquillaje que compre cuando fue de compras. Mi nuevo lápiz labias no se mancharía cuando besara a Edward lo que nos daría un montón de tiempo. Corte las etiquetas de mi nuevo par de pantalones vaqueros y el suéter azul marino de cuello V, luego me los puse sobre el sujetador pushup y el interior de encaje.
Cuando Edward toco, corrí a la puerta y abrí.
-¡Tu pelo! –dije, recorto su pelo castaño enmarcando su cara y pase los dedos por el bien afeitado, llevaba pantalones vaqueros y un suéter gris. Inhale su aroma-. Hueles bien.
-Te ves hermosa –dijo, inclinándose para besar mis labios.
Se había reunido con Nessie y David en el aeropuerto, pero lo presente de nuevo. Los niños robaban miradas de Edward escondidos detrás de Nessie.
-Deben ser Joe y Chloe. He oído mucho de ustedes –dijo Edward.
-Hola –respondió Joe.
-Hola –hizo eco Chloe, se escondió detrás de Nessie otra vez, echando a escondidos otro vistazo de Edward segundos más tarde.
-Es mejor apurarnos, David si queremos las reservaciones –dijo Nessie.
-¿Se van? –pregunte.
-Por un par de horas, pensamos que sería mejor sacar a los niños por un rato. –tomo su abrigo y me sonrió, le devolví la sonrisa.
-Está bien, nos vemos más tarde.
Sale a los brazos de Edward tan pronto como se cerró la puerta, envolviendo mis piernas alrededor de su cintura. Me llevo por el pasillo mientras yo besaba su cuello.
-¿Dónde? –pregunto.
Agarre la puerta cuando llegamos a la habitación de invitados.
-Aquí.
Edward pateo la puerta con el pie para cerrarla y me deposito en la cama.
-Dios, te he echado de menos. –me beso, metió las manos debajo de mi suéter y susurro-. Vamos a ver lo que tienes aquí abajo.
Apenas regresamos al sofá cuando Nessie, David y los niños volvieron a casa dos horas después.
-¿Te estas divirtiendo con tu novio, tía Bella? –pregunto Chloe.
Nessie y yo nos miramos la una a la otra y arqueo la ceja hacia mí antes de desaparecer en la cocina.
-Sí, estoy teniendo un montón de diversión con él. ¿Tuviste una buena cena?
-U huh. ¡Tuve nuggets de pollo y papas fritas y mami me dejo beber jugo de naranja!
Joe se acercó y se sentó junto de Edward.
-¿Qué hay de ti? –Pregunto Edward-. ¿Qué tuviste?
-Tuve un bistec –respondió-. No ordeno del menú de bebe.
-¡Guau, un bistec! –Dijo Edward-. Estoy impresionado
-Sí.
Nessie volvió a entrar en la habitación con un vaso de vino para mí y una cerveza para Edward. –Les hemos traído la cena, está en el mesón.
Le dimos las gracias y nos dirigimos a la cocina para calentar la comida. Bistec, patatas al horno y brócoli con salsa de queso.
Edward se comió un trozo de carne. –Tu hermana es increíble.
Nessie puso a los niños en la cama a las ocho y treinta y los cuatro nos sentamos a hablar, la música baja.
-¿Así que estás diciendo que tenían una gallina de mascota llamada pollo? –pregunto David.
-La que solía sentarse en el regazo de Bella –dijo Edward.
-Increíble –dijo David.
Más tarde, cuando fue a la cocina para volver a llenar nuestras bebidas, Nessie siguió.
-¿Edward se va a quedar?
-No sé. ¿Puede?
-No me importa, pero tendrá que responder a las preguntas de la señorita Chloe en la mañana porque te aseguro, van a haber algunas.
-Está bien, gracias Nessie.
Volvimos a la sala, Edward me atrajo a su regazo David encendió el televisor. La pelota estaba a punto de caer en Time Square, contamos hacia atrás desde diez y gritamos ¡Feliz año nuevo!
Edward me beso y pensé que nunca podría ser más feliz de lo que era en ese momento.
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BESOS.
MARY.
