Disclaimers:
Los personajes le pertenecen a la mejor escritora S. Meyer. La historia es una adaptación y le pertenece a la escritora Tracey Garvis G.
Capítulo 25
Edward
Cargue la última caja por las escaleras hasta la nueva casa de Bella, un pequeño apartamento de una pieza a quince minutos de Nessie y David.
-¿Dónde quieres que ponga esta? –pregunte cuando cruce la puerta, sacudiendo la lluvia de mi pelo.
-Solo ponla en cualquier lugar –me paso una toalla y me seque la camiseta mojada y a mí mismo.
-Estoy tratando de encontrar las sabanas –me dijo Bella-. Entregaron la cama un poco después que te fueras.
Buscamos hasta que las encontramos y la ayude a ponerlas.
-Vuelvo en un momento –dijo, regreso con un pequeño objeto y lo puso encima de la mesita de noche, conectándolo en un enchufe cercano.
Presiono un botón y el sonido de las olas del mar llenaron la habitación, casi ahogando el sonido de la lluvia golpeando la ventana.
-Es una máquina de sonidos, la encargue de Ben, Bath & Beyond.
Se acercó a mi lado, cogí su mano y la bese, y luego la presione contra mí. Se relajó su cuerpo derritiéndose en el mío.
-Soy feliz, ¿lo eres tu Bella?
-Si –susurro.
La sostuve en mis brazos, escuchando la lluvia y el romper de las olas, casi pude pretender que estábamos aun en la isla y que nada había cambiado.
No me pregunto si quería mudarme; simplemente nunca me fui. Paso algunas noches en mi casa, porque hacía a mis padres felices, y Bella y yo nos deteníamos bastante para pasar el rato o cenar. Bella llevo a Rosalie y Alice de compras un par de veces, lo cual las emociono a ambas.
No tomaría ningún dinero para la renta así que pagaba por todo lo demás, lo que ella apenas permitía. Tenía un fondo de mis padres de cuando era más joven. Hubiera tenido acceso a él cuando cumplí dieciocho y el dinero era mío ahora. El montón de la cuenta hubiese cubierto fácilmente de nuestra vida, un auto y el costo de mi universidad. Mis padres querían saber, y me lo preguntaban todo el tiempo, cual eran mis planes, pero no estaba seguro de que quería hacer. Bella no había dicho nada, pero sabía que quería que empezara a estudiar para obtener mi GED.
La gente a veces nos reconocía, especialmente cuando estábamos juntos, pero Bella lentamente se sentía más cómoda estando en público. Siempre salíamos, al parque y a largos paseos, incluso cuando aún faltaba varias semanas para la primavera. Salíamos al cine y a veces a almorzar o cenar, pero a Bella le gustaba comer en casa. Me cocinaba lo que sea que quisiera, y de a poco comencé a ganar peso. Ella también. Cuando recorría su cuerpo con mis manos, ya no sentía huesos. Sentía suaves curvas.
En la noche, Bella abrochaba sus zapatillas de deporte y corría hasta estar exhausta. Volvía al apartamento, se sacaba la ropa sudada y tomaba una larga ducha caliente, venía a la cama conmigo después de eso. Tenía la energía suficiente para hacer el amor y luego colapsaba, durmiendo sonoramente. Todavía tenía algunas pesadillas o problemas para quedar dormida pero nada como antes.
Me gustaba nuestra rutina. No tenía deseos de cambiarla.
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-Jasper me invito a pasar un fin de semana con el –le comente a Bella en el desayuno una semana después.
-Está en la universidad de Iowa, ¿cierto?
-Sí.
-Me encanta ese campus, lo pasaras muy bien.
-Me voy el viernes, me llevara un amigo suyo.
-Mira la universidad, no solo el bar. Podrías considerar ir ahí después de terminar tu GED.
No le dije a Bella que no tenía ningún interés en ir a una universidad que estaba en otro estado, lejos de ella. O a cualquier universidad para ser sinceros.
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Una pirámide de seis pies de cerveza estaba en la esquina de la habitación de Jasper. Pase sobre cajas vacías de pizza y pilas de ropa sucia. Cuadernos, zapatillas y botellas vacías de Moutain Dew cubriendo cada centímetro del piso.
-Jesús, ¿Cómo puedes soportar esto? –pregunte-. ¿Y alguien orino en el ascensor?
-Probablemente –respondió Jasper-. Aquí tienes tu ID.
Mire la licencia de conducir. -¿Desde cuándo mido uno y ochenta, soy rubio y tengo veintisiete?
-Desde ahora, ¿estás listo para ir al bar?
-Seguro. ¿Dónde quieres que ponga mis cosas?
-A quién le importa tío-. El compañero de habitación de Jasper se había ido a casa por el fin de semana así que tire mi bolso en su cama y seguí a Jasper hasta la puerta.
-Vamos por las escaleras –dije.
Estábamos muy agitados a las nueve. Revise mi teléfono pero no había mensajes de Bella. Pensé en llamarla, pero sabía que Jasper me mandaría a la mierda por eso así que puse mi teléfono de vuelta en mi bolsillo.
Invito a otra gente a pasar el rato en nuestra mesa. Nadie me reconocía, me mezcle en la multitud como cualquier otro universitario, la cual era exactamente en que quería estar.
Me senté entre dos chicas muy borrachas. Una de ellas drenaba un vaso de vodka mientras la otra se detuvo, sosteniendo el vaso en sus labios. Se inclinó hacia mí, sus ojos vidriosos y dijo-. Eres realmente caliente.
Luego se tomó el trago y vomito encima de la mesa. Salte empuje mi silla hacia atrás.
Jasper me dijo que lo siguiera y nos fuimos de bar. Tome aire helado para sacar el olor de mi nariz.
-¿Quieres algo para comer? –me pregunto.
-Siempre.
-¿Pizza?
-Seguro.
Nos sentamos en una mesa del final.
-Bella me dijo que mirara el campus. Menciono que quizás debería pensar en venir aquí después de dar mi GED.
-Tío, eso sería asombroso. Podríamos tener nuestro propio lugar. ¿Vas a hacerlo?
-No.
-¿Por qué no?
Estaba lo suficientemente borracho para ser sincero con Jasper. –Quiero esta con ella.
-¿Bella?
-Sí, imbécil. ¿Con quién más?
-¿Ella que quiere?
La mesera vino a nuestra mesa y puso una pizza grande de salami y salchicha en frente de nosotros. Puse dos pedazos en mi plato y dije-. No estoy seguro.
-¿Estás hablando de, como casarte y tener un hijo con ella?
-Me casaría con ella mañana. –Tome un mordisco de mi pizza-. Quizás podamos esperar un poco para el hijo.
-¿Esperar?
-No lo sé.
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Bella
Ángela y yo ordenamos una copa de vino en la barra mientras esperábamos por una mesa.
-¿Así que Edward fue a visitar a su amigo este fin de semana? –pregunto Ángela.
-Sí. –Le di un vistazo a mi reloj, ocho y tres-. Mi suposición es que están recuperando todo el tiempo perdido, al menos eso espero.
-¿No te importa si se mete en problemas?
-¿Recuerdas lo que hicimos en la universidad? –Ángela sonrió-.
-¿Cómo es que nunca fuimos arrestadas?
-Faldas cortas y mucha suerte. –Tome un trago de vino-. Quiero que Edward tenga esa experiencia. No quiero que sienta que se está perdiendo las cosas.
-¿Estas tratando de convencerte a ti o a mí?
-No estoy tratando de convencer a nadie. Es solo que no quiero privarlo de nada.
-Ben y yo queremos conocerlo. Si es importante para ti, nos gustaría conocerlo.
-Gracias, eso es muy lindo de tu parte, Ang.
El barman puso dos copas de vino en frente de nosotras. –Estas son de los chicos sentados en la esquina.
Ángela espero un minuto y luego agarro su bolso que estaba colgado en el respaldo de la silla. Rebusco en él y saco un pequeño espejo de mano y un brillo de labios, aprovechando para mirar a los chicos.
-¿Y bien?
-Son apuestos.
-¡Estas casada!
-No me iré a casa con ellos. Además, Ben sabía que era coqueta cuando se casó conmigo. –se aplicó brillo de los labios y uso una servilleta para eliminar el exceso-. Y nadie me ha enviado una copa desde que tenía diecinueve, así que cierra la boca.
-¿Tenemos que agradecerles, o simplemente podemos ignorarlos? –pregunte.
-¿No quieres hablar con ellos?
-No.
-Demasiado tarde, aquí vienen.
Mire por encima de mi hombro mientras se acercaba. –Hola –dijo uno de ellos.
-Hola, gracias por el vino.
Su amigo empezó a charlar con Ángela. Rodé mis ojos cuando ella sacudió su cabello y soltó una risa.
-Soy Drew. –tenia cabello castaño y estaba usando traje y corbata. Parecía tener unos treinta años. Atractivo, si te gustaba del tipo banquero.
-Bella –sacudí su mano.
-Te reconocí por la foto en el papel. Fue todo un calvario, así que estas cansada de hablar de ello.
-Lo estoy.
La conversación se quedó estancada por lo que tome otro trago de vino.
-¿Están esperando por una mesa? –pregunto.
-Sí, debería estar lista pronto.
-¿Tal vez podríamos unirnos a ustedes?
-Lo siento, no esta noche. Solo quiero pasar tiempo con mi amiga.
-Seguro, lo entiendo. ¿Quizás podrías darme tu teléfono?
-No lo creo.
-Oh vamos –dijo, sonriendo y volviéndose encantador-. Soy un buen tipo.
-Estoy viendo a alguien.
-Eso fue rápido –me miro extrañado-. Espero, ¿no estas saliendo con el niño cierto?
-No es un niño.
-Si lo es.
Ángela toco mi hombro. –Nuestras mesa esta lista.
-Gracias de nuevo por el vino, discúlpame. –agarre mi bolso y mi abrigo, me deslice fuera de la barra y seguí a Ángela.
-¿Qué te dijo? –Pregunto cuando nos sentamos en la mesa-. No te ves muy complacida con él.
-Descubrió que no estaba soltera. Luego llamo a Edward un niño.
-Su ego esta probablemente herido.
-Edward es joven, Ángela cuando la gente lo mira, no ven lo que yo veo. Ven a un niño.
-¿Qué ves tú?
-Solo veo a Edward.
Vino la noche del domingo, cansado y con resaca. Dejo su maleta en el suelo y me empujo en sus brazos. Le di un largo beso.
-Guau –dijo cogiendo mi cara entre sus manos y me beso de vuelta-.
-Te extrañe
-También te extrañe.
-¿Qué tal estuvo?
-Su habitación es un pozo, una chica casi vomita encima de mí y alguien orino en el ascensor.
Arrugue mi nariz. -¿Enserio?
-Tengo que decirte, no estaba muy impresionado.
-Tal vez te sentirías diferente si hubieras ido a la universidad inmediatamente después de la escuela.
-Pero no lo hice, Bella. Y aún sigo atrás.
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Edward
No tengo que llevar corbata, ¿cierto?
Tenía un par de caquis y una camiseta de vestir blanca con botones. Una chaqueta deportiva azul marina sobre la cama. Nos reuniríamos con Ángela y su marido Ben para cenar, y estaba más elegante de lo que quería.
-Probablemente deberías –dijo, caminando hacia el dormitorio.
-¿Tengo una corbata?
-Te compre una cuando Ángela me dijo que quería ir a cenar. –llego a su armario y lo abrió, la saco enroscándola en el cuello de mi camisa y ajustándomela.
-No puedo recordar la última vez que use una de estas –dije, tirando del nudo para aflojarlo un poco. Conocí a Ángela y Ben la semana anterior, cuando nos invitaron a su casa. Me agradaban. Era fácil había con ellos por lo que cuando Bella dijo que querían que saliéramos a cenar con ellos dije que sí.
-Voy a estar lista en un minuto. Solo tengo que decidir que ponerme.
Se paró frente a su armario en su sujetador y ropa interior, así que me recosté en la cama y disfrute la vista.
-Pensé que habías dicho que las tangas eran incomodas.
-Lo son, pero me temo que esta noche es un mal necesario. –Bella saco un vestido de su armario-. ¿Este? –pregunto, sosteniendo un largo vestido negro sin mangas contra su pecho.
-Es bonito.
-¿Qué tal este? –el otro vestido era azul oscuro, corto, con una mangas largas y un frente de corte bajo.
-Ese es sexy.
-Creo que tenemos un ganador –dijo, poniéndoselo. Se ceñía a ella. Se calzo un par de zapatos de tacón alto.
Nunca la había visto vestida así antes. Generalmente llevaba jeans, principalmente de levi's, y una camiseta o suéter. A veces usaba faldas, pero nada como esto, sus pechos se habían agrandado ahora que estaba más cerca de su peso normal, y el sostén que llevaba los levantaba. Lo que pude ver entre ese gran escote en forma de V de su vestido me hizo querer ver más.
Torciendo su cabello, lo junto en un nudo en la parte posterior de su cuello y se puro aretes, lo mismo colgantes que había utilizado como anzuelos en la isla. Llevaba lápiz labial rojo. Me quede mirando a su boca y quise besarla.
-Te vez increíble. –sonrió-.
-¿Lo crees?
-Sí. –parecía elegante, hermosa como una mujer que tenía todo en orden.
-Vamos –dijo.
Yo era más joven que todos en el restaurante por diez o veinte años. Llegamos unos minutos antes, porque lo que Bella y yo seguimos a Ángela y Ben hacia la barra para esperar por nuestra mesa. Más de una cabeza se volvió cuando Bella entro.
Ángela comenzó a hablar con un chico. Ben y yo estábamos debatiendo, luchando a nuestra manera, para obtener algunas bebidas cuando una mujer sosteniendo una pila de menú se acercó a nosotros a través de la multitud.
-Su mesa esta lista –dijo.
Ángela se volvió hacia el chico con el que había estado hablando. Vestía un traje, pero había aflojado su corbata y desabrochando los dos botones superiores de su camisa. Sostenía un vaso de algo que parecía whisky. Estaba allí solo, y me preguntaba si había venido después del trabajo.
-¿Por qué no te unes a nosotros para cenar? –Le dijo Ángela-. ¿Les importa? –nos preguntó.
-Está bien –dijo Bella.
Me encogí de hombros. –Seguro.
Cundo nos sentamos Ángela lo presento.
-Este es James, trabajamos en la misma cuenta el año pasado.
Ella y Ben se sentaron junto a el mientras que Bella y yo nos sentamos frente a ellos, estreche su mano notando sus ojos inyectados de sangre y me di cuenta de que estaba borracho.
Ben ordeno dos botellas de vino y la camarera nos sirvió un vaso a cada uno después de que le hiciera pasar por la rutina de olor de vino y eso. Tome un trago del mío. Era rojo y tan seco que me esforcé para no hacer una cara.
James puso toda su atención sobre Bella inmediatamente. Le veía tomar un sorbo de su vino. Sus ojos se desviaron de su boca a hasta su pecho.
-Me pareces conocida –dijo.
Sacudió la cabeza. –No nos hemos conocido antes.
Eso era lo que Bella odiaba sobre conocer gente nueva. Tratarían de ubicarla y, recordaría su rostro de todos los medios de comunicación. Luego empezarían las preguntas, primero sobre la isla y luego sobre nosotros.
Afortunadamente, estaba los suficiente ebrio como para no hacer la conexión y Bella pareció relajaste. No podría haberla reconocido, pero aún no había terminado con ella.
-Tal vez salimos una vez.
Bella levanto su vaso y tomo un trago. –No.
-¿Tal vez podemos salir algún día?
-Hey –dije bruscamente-. Estoy sentado aquí.
Bella puso su mano en mi pierna e hizo presión. –Está bien-. Susurro.
-Espero. ¿Ella está contigo? –james pregunto-. Pensé que eras su hermano o algo. –comenzó a reír-. Tienes que estar bromeando. –La comprensión apareció en su rostro mientras dirigía su mirada a mí luego a Bella-. Ahora sé quién eres. Vi tu foto en el periódico. –Soltó el aire-. Así que eso explica como la conseguiste, pero no porque está todavía contigo.
Ben miro a Ángela y luego le dijo a James. –Ya déjalo.
-Si estoy con él. –la manera en que Bella lo dijo, con tanta confianza, y la manera que lo miro como si fuera un completo idiota, me hizo sentir mejor que las palabras en sí.
Nuestra camarera se acercó. –Lo siento-. Me dijo. –necesito ver tu identificación.
Me encogí de hombros. –Soy menor de edad, no me gusta el vino de todos modos, adelante lléveselo.
Ella sonrió, dijo lo siento y se llevó mi vaso, James no pudo soportar.
-¿Ni siquiera tienes veintiún años? –su risa apenas contenida rompió el silencio en la mesa, mientras todo el mundo trato de actuar como si lo que está sucediendo no fuera totalmente humillante para mí.
Bajamos nuestra mirada hacia nuestros menús. Bella y yo todavía teníamos problemas para elegir algo de comer un restaurante. Demasiadas opciones.
-¿Qué pedirás? –le pregunte.
-Filete. ¿Y tú? –sujeto mi mano, entrelazando sus dedos entre los míos.
-No lo sé. Tal vez pasta, te gustan los ravioles, ¿verdad?
-Sí.
-Está bien, pediré eso y podemos compartir.
Ángela intento mantener la conversación. Nuestra camarera regreso y tomo nuestra orden. James miro fijamente el pecho de Bella y sonrió burlonamente, sin siquiera tratar de ocultarlo. Sabía lo que estaba pensando cuando la miro así y me tomo todo lo que tenía no golpearlo.
Cuando James se levantó para ir al baño, Ángela dijo-. Lo siento, escuche que su esposa lo dejo y pensé que invitarlo a unirse a nosotros sería un buen gesto.
-Está bien, simplemente ignóralo –dijo Bella-. Yo lo hago.
Nadie lleno el vaso de vino de James y, para cuando terminamos de comer parecía un poco más sobrio.
Nuestra mesera nos ofreció el postre, pero nadie quería nada. Nos dijo que volvería con la cuenta.
-Ángela y yo vamos al baño –dijo Bella-. Los esperamos por la puerta.
Ben y yo intentamos recoger el cheque y finalmente accedí a dividirlo, cada uno sacando dinero en efectivo. James arrojo un puñado de billetes sobre la mesa. Guarde mi cartera en mi bolsillo y me levante.
Ben empujo su silla hacia atrás, se despidió de James sin estrechar su mano, y se dirigió a la parte delantera del restaurante.
James no se levantó. –Lamento que no seas los suficientemente mayor como para beber con los adultos –dijo balanceándose en su silla.
-Lamento que no puedas tocar a mi caliente novia. Y realmente no me gusta el vino de todas formas.
Me reí de su expresión y me uní a Bella, Ángela y Ben en la puerta delantera.
-¿Qué le dijiste? –pregunto Bella.
-Le dije que fue agradable conocerlo.
-Lo siento por esta noche –dijo Bella cuando entramos al taxi.
-No fue tu culpe. –puse mi brazo alrededor de ella.
No poder beber en un restaurante no me molesto, pero la manera en que James miraba a Bella lo hizo, sabía que no estaba interesada en él, pero me preocupaba el próximo tipo. Aquel que no era un imbécil borracho. Que tenía un título universitario, le gustaba el vino y no le importaba usar una corbata. Me preocupaba que algún día, quizás pronto, le importara a ella que yo no estuviera interesado en alguna de esas cosas.
Y cuando pensé en ella con otro chico, no pude soportarlo.
La bese tan pronto como estuvimos dentro de su apartamento, y no fui suave, sosteniendo firmemente su rostro en mis manos fuertemente contra los de ella. Ella no era nadie para tener dueño, lo sabía, pero justo en ese momento era mía.
Cuando llegamos a la habitación, saque el vestido por encima de su cabeza. Su sostén fue el siguiente en irse y luego baje su ropa interior hasta que cayeron al piso. Desanude mi corbata y me quite el resto de mi ropa. Recostándola sobre la cama, coloque mi cabeza en el lugar que James había mirado fijamente durante toda la noche, chupando y dejando una huella que llevaría días desvanecerse. La toque y hasta que estaba lista y, una vez que estuve dentro de ella, lo hice lento, como le gustaba. Cuando se vino. Dijo mi nombre y pensé: yo soy el que le hace eso, yo soy el que la hace sentir de esa manera.
Después, fue a la cocina y agarre una cerveza de la nevera. La lleve de regreso al dormitorio y encendí el televisor, manteniendo el volumen bajo. Bella dormía con la sabana enredadas alrededor de su cintura.
Levante la cobija suavemente alrededor de sus hombros con una mano y abrí mi cerveza con la otra.
PERDOOOOON
por no poder publicar la historia pero tuve un pequeño accidente, que no me dejaban estar cerca de la computadora ni nada :c me aburrí mucho pero aquí estoy, y espero les guste el capitulo.
Maldito James, ¿quién mas no odio a este idiota? Pero nuestro Edward no tiene nada de niño :3 y marco lo que es de el xD
