La Saga crepúsculo pertenece a Stephenie Meyer. La historia original es de Flamingo 1325. Yo me adjudico la traducción.


Twice in a Lifetime Singer

Capítulo 18: Bienvenida a casa

Bajé las escaleras, preparándome a mi misma para al día que venía. Parte de mí todavía quería echarse para atrás. ¿Podría realmente lidiar con ver a Edward justo ahora? ¿Y si él sí la escoge a ella? ¿Y si no puedo perdonarlo? No se si podré enfrentarlo cuando estoy tan insegura.

"¿Bella, estás lista?" Me preguntó Rosalie cuando volvía a entrar después de sacar unas cosas al auto.

"No realmente, pero vamos," dije, tratando de poner una sonrisa sobre mi rostro.

Ella sonrió en respuesta mientras nos encaminábamos al exterior. De inmediato, me situé en el asiento trasero, queriendo un poco de privacidad para prepararme para esto.

Originalmente, había querido regresar a casa cuando Edward estuviese en la escuela, pero decidí lo contrario. Alice nos vería viniendo y se quedaría en casa. Él se daría cuenta que algo estaba pasando y probablemente también se quedaría en casa. Si íbamos cuando él hubiese terminado la escuela, cabe la posibilidad de que estuviese viéndola, y yo podría evitarlo por un rato más largo.

Sintiendo mi ansiedad, Emmett y Rosalie dejaron que el camino a casa fuese silencioso, sin siquiera molestarse en encender la radio mientras Rosalie aceleraba hacia la casa. Ella, por supuesto, se había metido con el auto la semana pasada, haciéndolo alcanzar una velocidad máxima más alta. Eso estaba bien conmigo –sólo quería terminar con esto.

Cuando finalmente subimos a la calzada de nuestra casa, no me sorprendió ver a Alice esperando con impaciencia en las escaleras del frente. Cuando vio nuestro auto, su rostro se iluminó y corrió hacia nosotros. De forma poco común, esperó a que me saliera por mi cuenta, sin presionar mis límites por apurarme.

"Hola, Bella," dijo con voz chillona, atrayéndome dentro de un muy breve abrazo una vez tuve la puerta cerrada.

"Hola" dije, alivio inundando mi interior al verla; realmente la había extrañado.

Eché una rápida ojeada alrededor, tratando de ver si Edward estaba aquí. Vi su auto, pero sabía que eso no significaba nada.

"Él no está aquí. Sabe que algo está pasando porque bloqueé mis pensamientos después que tuve la visión, pero lo convencí de que siguiera con sus actividades normales," dijo Alice, gracias al cielo formulando las acciones de Edward de una forma indirecta.

Asentí antes de comenzar a caminar hacia dentro, queriendo ver a Esme.

"Esme está consiguiendo algunas cosas más para tu cuarto. Estará de regreso pronto," dijo Alice, ya conociendo mis intenciones.

Estaba en el primer escalón del porche cuando un olor familiar vino hacía mi, acompañado por una imperceptible pero familiar voz. Me congelé, incapaz de hacerme dar otro paso conforme sentía a Edward.

"¿Bella?"

"No," dije, mi voz fría.

"Por favor," comenzó él, pero yo sacudí mi cabeza.

Me obligué a descongelarme, ya siendo capaz de escuchar el dolor en su voz. Este me golpeaba, pero eso no importó. No podía hacer esto; no aún por lo menos. Comencé a caminar hacia el interior, tratando de alejarme, pero de repente él estaba frente a mí.

"Por favor," dijo de nuevo, sus ojos tratando de encontrar los míos.

"Aléjate de mí," dije, mi rabia estallando conforme capté la esencia de ella sobre él. Él había estado en su cuarto de nuevo.

"Déjala sola," dijo Jasper de manera calmada directamente desde detrás de mí, su mano tocando levemente mi hombro.

Edward le gruñó, causando que Emmett interviniera. De inmediato, los brazos de Emmett estaban encerrando a Edward y jalándolo hacia el lado.

"Entra," me dijo Emmett como comenzaba a pelear con Edward.

Les lancé una mirada furtiva, la ansiedad corriendo a través mí como me di cuenta que una vez más estaba obligando a esta familia a elegir. Sintiendo esto, Jasper agarró mi brazo y me llevó dentro, directo al cuarto suyo y de Alice.

Alice y Rosalie nos siguieron de cerca, cerrando la puerta una vez todos estábamos dentro. Colapsé sobre la cama, tratando de contener los recuerdos de cuánto acostumbraba amarme Edward.

"No debería haber regresado," dije finalmente mientras me obligaba a sentarme.

"Por supuesto deberías haberlo hecho. Esta es tu casa," dijo Alice mientras se sentaba a mi lado.

"No soy lo suficientemente fuerte para esto. No puedo enfrentarlo"

"Eres lo suficientemente fuerte, Bella. Necesitas mostrarle lo que se está perdiendo y que puedes sobrevivir sin él," dijo Rosalie, sentándose a mi otro lado.

"Yo no debería tener que pelear por mi esposo," dije, pero no había indicio de rabia en mi voz.

"Bella, él sabe que podría perderte en esto. Pero lo que él no nota es que tú podrías dejarlo por ello. Si él ve que no lo necesitas para ser feliz cambiará todo para él," dijo Alice.

"Pero yo lo necesito. Yo no era nada sin él cuando era humana -¿por qué habría de ser esto diferente?"

"Porque eres una fuerte y hermosa vampiro ahora. Puedes sobrevivir esto, Bella. Simplemente tienes que creerlo antes que los demás lo hagan." Dijo Rosalie.

Miré fijamente enfrente, procesando lo que habían dicho. Finalmente, asentí.

"Trataré," dije, aunque no pude silenciar la voz en mi mente diciéndome que esto no funcionaría.

"Tú puedes hacer esto," dijo Rosalie de nuevo, justo cuando hubo un golpe sobre la puerta.

Me congelé, preocupada porque fuera Edward, pero la suave voz de Esme pronto llegó.

"¿Bella? ¿Te gustaría ver tu cuarto?"

Respiré profundamente antes de ir a la puerta para encontrar a Esme con una radiante sonrisa sobre su rostro. Ella me abrazó instantáneamente, más emocionada de verme de lo que yo me sentía merecer.

"¿Qué cuarto es?" Pregunté una vez me soltó, todavía insegura de cuál cuarto habían elegido sería el de "huéspedes".

Esme simplemente sonrió de nuevo antes de caminar bajo el pasillo, guiándome directo a la más pequeña biblioteca en la que Jasper pasaba la mayoría de su tiempo. Me giré para mirarlo, pero él simplemente sonrió y se encogió.

"No tenías que hacer eso," dije, comenzando a sentirme mal porque él renunciara a su cielo por mí.

"No es nada. Hay muchos lugares donde puedo leer. Incluso podría usar la verdadera biblioteca," dijo Jasper con una pequeña riendo.

"Pero a ti te gustaba esta por su proximidad a Alice," traté de discutir, pero Alice me detuvo.

"Bella, está bien. Fue su idea de todas formas. No lo sacamos a patadas, así que deja de preocuparte."

Asentí de nuevo y me giré para mirar dentro del completamente transformado cuarto. Una pequeña sonrisa vino hacia mi rostro cuando vi cuanto trabajo habían puesto en esto por mí. Entré y miré alrededor antes de finalmente sentarme sobre el sofá, deleitándome en lo suave que era.

Esme entró conmigo, pero rápidamente noté que nadie más se nos unió.

"Me alegra que regresaras," dijo mientras se sentaba junto a mí.

"Yo también, aún si es duro," dije sinceramente.

"No entiendo lo que Edward está haciendo, y ni siquiera sé qué acepto con ello, pero sabes que no estoy eligiendo su lado, ¿cierto?"

"Si."

"No puedo simplemente darle la espalda." El dolor que sentía al ver a dos de sus hijos sufriendo era evidente. Aún más obvio, sin embargo, era el agujero que claramente se estaba formando en su interior como resultado.

"Lo se. No lo pediría de ninguna otra forma," dije, mirándola a los ojos de modo que supiera que no guardaba resentimiento hacia ella por apoyar a Edward.

Yo sabía que ella me apoyaba exactamente igual; si no lo hiciera, no estaría en este cuarto justo ahora.

"No es simplemente porque él fue mi "primero" después que fui cambiada," apremió, su tono saturado con el amor y el dolor que sentía.

"Se que siempre tendrás un vínculo especial con él, pero también se a pesar de eso yo llené un vacío en ti. Yo fui la hija que necesitabas cuidar, por fugaz que fuese, cuando yo era humana. Se que no escogerías lados, y se que no estás haciendo favoritismos."

Esme me sonrió y pude ver el alivio recorrerla conforme se daba cuenta que yo decía en serio cada palabra. Ella estaba jugando de ambos lados, luchando con todo el corazón para volvernos a unir.

"Bella, ¿puedes prometerme que permanecerás en la familia, no importa lo que pase?"

Instantáneamente bajé mi mirada, conforme el rechazo y la vergüenza me invadían.

"Sabes que no puedo hacer eso," dije suavemente.

Esme permaneció en silencio, esperando que a yo continuara.

"No es justo para mí o para Edward. Aún si encuentro a alguien más, todavía tendríamos que vernos el uno al otro. Todos esos recuerdos siguen ahí e inevitablemente nos devolverían a este sencillo momento. Ambos sufriríamos siempre y posiblemente nunca podríamos superar al otro. Simplemente no estaría bien."

"Él te quiere, Bella." Dijo Esme en voz baja.

"Quizás, pero también la quiere a ella, o al menos la quiso. Sencillamente no se si puedo perdonar eso, no importa cuanto lo ame y cuan miserable sea yo. Parte de mí siempre se preguntará si él todavía la quiere a ella y si lamenta su decisión. ¿Y si esto pasa de nuevo?"

Sacudí mi cabeza, enfadada de que este mismo tipo de pensamiento me hubiera afligido durante la semana anterior y aún no obtuviera respuesta.

"¿Bella, sabes cómo de horrible se siente él por todo esto?"

Levanté mi cabeza para mirarla, sabiendo que realmente nunca había pensado en cómo debía estar afectándolo esto a él. Si, él dudó. Si, él me lastimó. Pero algo cataclísmico debió haber pasado para que él que estaba esperando que el día de escuela se acabara para que pudiéramos tener tiempo solos en la cama de repente cambiara a él ni siquiera regresando a casa.

Mi rostro traicionó mis egoístas pensamientos, haciéndola sonreír levemente.

"Puedo verlo en sus ojos, aunque él no mire a ninguno de nosotros. Él está sufriendo, Bella. Se está volviendo casi loco a si mismo tratando de entender porqué tiene tal repentina e incontrolable reacción hacia esta chica. Él no puede entender como siquiera pudo pensar en alguien más que tú. Por décadas estuvo sólo. Él no necesitaba a nadie, no quería a nadie. Entonces tu viniste, y su universo entero cambió."

No me había dado cuenta, pero había inclinado mi cabeza levemente. Estaba intrigada por lo que ella estaba diciendo, y necesitaba entender como se estaba sintiendo Edward.

"Él no lo reconoció de esa forma al principio, pero yo lo hice. Él te amaba, te quería y te necesitaba. Él peleó consigo mismo por ello, dado que eras humana. Pero Bella, ahora él está sufriendo y luchando más de lo que lo hizo entonces. Él lucho contra su atracción hacia ti porque quería protegerte. Ahora, él está luchando contra su atracción hacia ella porque todavía quiere protegerte."

"Nunca pensé en eso," admití al final, aunque aún no entendía completamente cómo pudo hacer esto.

"Me habrías sorprendido más que de costumbre si lo hubieras entendido," dijo Esme riendo un poco.

"Esto lo está lastimando, Bella. Tal vez sea difícil de creerlo, pero él podría estar pasando por más dolor que incluso tú."

Bajé mi mirada, no segura de si eso era posible. Sin embargo, si lo era, entonces no podría ni imaginarme como debería estarse sintiendo él ahora que estoy en casa, pero ignorándolo.

"A veces me pregunto si Edward la querría todavía si yo la transformara," admití al cabo de un largo silencio.

"¿Por qué harías eso?" Preguntó Esme, su voz un poco horrorizada por mi admisión.

"¿Es realmente porque ella es humana que atrae su atención? Si él está tan enamorado de ella porque es humana, y eso le recuerda de la yo humana de la que se enamoró, entonces él no le prestaría atención si ella fuera transformada, ¿cierto?"

"Sabes que no es tan simple," dijo Esme, su tono teñido con la preocupación.

"Lo se, y no haría eso. Ella no lo merece. No hizo nada."

"A ella le gusta Jasper, sabes," dijo Esme muy suave.

Mi cabeza se levantó de golpe y mi mirada se fijó instantáneamente con la suya.

"¿Qué?"

Esme se encogió de hombros, pero tenía una sonrisa sobre su rostro.

"A ella le gusta Jasper. Francamente, ella piensa que Edward es un idiota sobre- protector, y tiene un resto de sospechas de donde estás y porqué él no está contigo. Ninguna es correcta, por supuesto, pero de todas maneras están ahí."

No pude evitar reírme; de alguna forma, esta era una placentera forma de reivindicación.

"Apuesto a que Jasper no está demasiado complacido con eso," dije, la sonrisa aún sobre mi rostro.

"No particularmente," dijo Esme, devolviendo la sonrisa.

Volvimos a quedar en silencio, y pronto Esme me dio un rápido abrazo antes de ponerse en pie.

"Te dejaré sola para pensar," dijo mientras salía por la puerta, cerrándola tras de sí.

Acerqué mis rodillas a mi pecho, dejando mi mente divagar. No fue mucho antes de que escuchara a Edward entrar, y pude sentir su presencia afuera de mi puerta. Por suerte, no tocó ni trató de entrar. En cambio, volvió a bajar las escaleras y comenzó a tocar el piano.

Pronto comencé a escuchar mi nana tejiendo su camino a través de la casa, haciendo que numerosos recuerdos fluyeran por mi mente.

Inconscientemente, me encontré a mi misma levantándome lentamente. No fue hasta que tuve mi mano sobre el pomo de la puerta que me di cuenta de lo que estaba haciendo y me detuve.

No podía enfrentarlo, y no podía simplemente dejarlo tocar alguna canción significativa y dejar que todo de repente quedara olvidado. No todavía, al menos.

Dejé que mi mano cayera, pero no pude hacer que mis pies me llevaran de regreso al sofá. En cambio, me paré ahí, escuchando el familiar tono.

Me paré ahí por lo que fue probablemente una hora, escuchando las varias canciones que Edward había escrito para mí a lo largo de las décadas. En la forma típica de Edward, estaban en orden cronológico. Cuando las canciones finalmente terminaron, lo escuché encaminarse de regreso hacia las escaleras. Me congelé, más de lo que ya estaba, ni siquiera respirando mientras escuchaba sus pasos bajar por el pasillo.

De nuevo, se detuvo fuera de mi cuarto. Cerré mis ojos, disponiéndome a no hacer ningún ruido. Finalmente, después de lo que pareció como una eternidad, susurró "lo siento" y subió hacia nuestro cuarto.

En el momento en el que escuché la puerta cerrarse, colapsé sobre el piso conforme mi cuerpo comenzaba a sacudirse por los sollozos sin lágrimas. Supe cuando Jasper estaba fuera de la puerta, tratando de calmarme.

"Detente," dije suavemente, sabiendo que todo sería sencillamente más duro si lo demoraba.

"Lo siento," masculló Jasper mientras regresaba a su cuarto con Alice.

Podía escuchar a Alice tratando de consolar a Jasper, pero no podía detener los sollozos. Sabía cuan miserablemente estaba sufriendo él como consecuencia de Edward y yo, pero no podía poner eso frente a mí en este punto.

Pasé un buen rato sobre el piso, mis audibles sollozos coincidiendo casi perfectamente con el trayecto de la caminata de Edward. Cada vez que el daría la vuelta, yo sollozaría. No obstante, conforme mis sollozos se fueron apagando, también lo hizo su paseadera. Al final, cuando había regresado al sofá, lo escuché volver a bajar las escaleras y salir por la puerta.

Yo permanecí en mi cuarto, comprendiendo a donde había ido él. Esa misma sensación de traición que sentí el primer día comenzó a avanzar lentamente por mí, haciendo que todo me golpeara a toda fuerza una vez más. Aún ahora, él estaba escogiendo verla a ella sobre estar aquí conmigo. Me di cuenta que yo fui la que lo alejó hoy, pero ahora parecía que el se había rendido así como así.

Con el tiempo me levanté del sofá. No estoy segura de porqué, pero tenía la urgencia de subir a nuestro cuarto. Estaba segura que cada miembro de mi familia sabía de mis acciones, pero me alivió cuando nadie trató de detenerme. Si algo, creo que Jasper me dio un poquitico de confianza en que podría hacer esto.

Subí hasta el tercer piso, contemplando al fondo del pasillo la puerta cerrada de nuestro cuarto. Nos habíamos acostumbrado a mantenerla cerrada, pero eso fue mayormente porque era simplemente a lo que Edward estaba acostumbrado. Me acerqué a la puerta, más asustada de entrar de lo que había estado la primera vez que fui traída a esta casa hace todos esos años.

Cerrando mis ojos, dejé que mis dedos rozaran el frente del pomo hasta que finalmente encontré la fuerza para abrirlo. De inmediato, su esencia me golpeó. Me obligué a caminar hacia adelante, intoxicándome cada vez más por el aroma al que estaba acostumbrada.

Dejé que mis ojos vagaran por el cuarto, viendo cuanto de él estaba realmente aquí dentro. Los cuartos de Alice y Rosalie las reflejaban a ellas, en su mayor parte, con toques de Jasper y Emmett. Aquí, sin embargo, el cuarto parecía ser más de él que mío. No me importaba; casi lo prefería así. Me acerqué a su pared de CDs; la última vez que estuve aquí, todo estaba todavía en cajas.

Seguí con mis dedos de un lado a otro sus lomos, notando que su orden era diferente; era como yo había sugerido, y como incluso había intentado hacerlo una vez cuando quise sorprenderlo. Estaban exclusivamente de modo alfabético, sin referencias al año o al género. En su mayor parte, era más fácil para mí encontrar cosas de esta forma. Él lidió con ello por un corto tiempo, pero lo dejé re-arreglarlos después de unos pocos días. Supe que le molestaba demasiado no tenerlos en el orden que había pulido a lo largo de las décadas.

Me di la vuelta, incapaz de comprender completamente por qué escogería seguir un nuevo sistema de organización ahora. Mis ojos encontraron rápidamente su camino hacia la puerta abierta del closet. La fuente principal de su esencia que estaba impregnando cada una de mis fisuras.

Caminé hacia éste, deseando poder hacerme un ovillo y envolverme a mi misma en su esencia una vez más. Yo había desempacado nuestro closet cuando llegamos aquí, sin molestarme totalmente en separar sus cosas de las mías. Todo estaba simplemente organizado por artículo de ropa.

Tomé una de las camisas que él amaba en ver mí, mi corazón cayendo instantáneamente como comprendí que su aroma estaba infundido por toda esta. Regresé la camisa, sabiendo que volvería a perder el control si continuaba atormentándome de esta forma.

Caminé fuera del closet, finalmente permitiendo que mis ojos miraran el sofá sobre el que habíamos pasado tantas noches. Descansando abierto, estaba uno de nuestros álbumes de boda; era el álbum que Edward y yo habíamos hecho juntos. Estaba abierto en la página donde estábamos compartiendo nuestro primer baile, junto con nuestro primer beso durante la ceremonia.

Seguí con mis dedos su perfecto rostro, preguntándome que había hecho para hacerlo incluso querer pensar en otra chica. Me devolví al inicio del álbum, dejando finalmente que los recuerdos me invadieran.

Este tenía de todo en su interior, desde todas las fotos que Alice tomó mientras estábamos comprometidos, a las de la boda y la recepción, y continuando por nuestra luna de miel. El amor que ambos sentíamos irradiaba fuera de nosotros, visible aún el fotografías. Sonreí con satisfacción ante las constantes miradas de celos de Jessica, junto con las claramente lujuriosas de Mike.

Recordé cuán increíble se veía Ángela en su vestido de dama de honor, a pesar de cómo probablemente se sintió parada junto a Alice y Rosalie. Perdí todo sentido del tiempo mientras leía todas las leyendas que habíamos escrito y captaba cada detalle de cada fotografía. Estaba a medio camino de nuestra luna de miel cuando fui sacada de mi ensueño.

Me congelé, no queriendo levantar la mirada cuando escuché un suave golpecito contra el borde de la puerta. Dejé de respirar conforme los primeros rastros de su recientemente agudizado aroma flotaban hacia mí, luchando para no ser vencida por el impulso de correr hacia él.

"¿Bella?" Dijo finalmente, una vez comprendió que yo no iba a hablar primero.

No respondí ni lo miré.

"Bella," dijo mientras caminaba hacia mí.

"No," dije suavemente, pero no estaba segura si él me escuchó.

"Por favor, déjame hablarte," dijo mientras se sentaba sobre el sofá.

Me tensé más antes de alejarme cuidadosamente de él.

"Bella, cometí un error."

"Si, lo hiciste," dije mientras cerraba el álbum de bodas.

"Te amo, Bella. Te amo más que a nada. Tú eres mi vida."

Finalmente lo miré, aquel mismo fuego que sentí en el claro comenzando a jugar en mis ojos.

"¿Tú me amas?"

"Si, Bella. Te amo." Dijo Edward, tratando de mantener la actitud defensiva fuera de su voz.

"Deseaste a otra mujer. Me abandonaste y me ignoraste por otra mujer. Miraste a otra mujer. ¿Y me amas?"

"Por favor, Bella, fue un error."

"No, Edward."

"Te quiero a ti, no a ella." Urgió Edward, deslizándose un poco más cerca de mí.

"¿Qué? ¿De repente estoy en casa y tú me quieres?"

"Te quise antes que regresaras a casa." Dijo Edward en voz baja mientras me rogaba con esos orbes topacio.

"Que conveniente," dije suavemente mientras trataba de permanecer seria.

Todavía no estaba segura de si podría perdonar esto y no iba a guiarlo por ningún camino hasta que no estuviera segura.

"Por favor, Bella, te quiero. Te amo. Te necesito." Dijo de nuevo, situando su mano sobre la mía.

Alejé mi mano y me puse de pie.

"No, Edward. No puedo hacer esto aún."

Sacudí mi cabeza levemente antes de girarme y caminar hacia la puerta, sin molestarme en mirar atrás mientras la cerraba tras de mí. Es que no podía hacer esto; si no fuera por Esme y Alice ni siquiera estaría aquí.

No queriendo estar sola, fui al cuarto de Alice. Comprendiendo, ella me dejó entrar y nos pusimos a ver películas, estableciendo al instante un cómodo silencio. No pasó mucho para que Jasper, Emmett y Rosalie se nos unieran, dándome bastante para mantener mi mente alejada de Edward por ahora.

Pronto, escuchamos a Edward dejar la casa de nuevo. Miré fuera de la ventana y me di cuenta que era el crepúsculo. Él iba a ir a verla, y estaría fuera toda la noche. Sacudí mi cabeza y regresé a ver la película, tratando de pretender que era alguien más, completamente controlada.

"¿Bella?" Preguntó Carlisle cuando entró varias horas después.

Levanté mi cabeza y lo miré, segura de que mi voz flaquearías si la usaba.

"¿Va a ir a la escuela mañana?"

Me quedé mirándolo, notando que no había pensado en eso para nada. Sabía que debería; ya había faltado demasiado.

"Creo que deberías," dijo Alice.

"Tengo clases con ambos," dije suavemente.

"Nosotros te protegeremos," dijo Jasper, poniendo una mano sobre mi hombro para calmarme.

Cerré mis ojos y lo dejé controlar mis emociones, sabiendo que era para mejor ahora. No queríamos atraer demasiada atención o sospechas hacia nosotros, y mi regreso a la escuela ciertamente ayudaría a mantener los ojos en línea.

Cuando pude mirar a todos de nuevo, acepté.

"Si, iré."

"Gracias," dijo Carlisle con una sonrisa antes de volver a bajar las escaleras.

Respiré profundamente antes de girarme de regreso a las películas, ya comenzando con la preparación mental que sabía necesitaría para pasar un día en la escuela con ambos, Annabelle y Edward.


Antes que lancen acusaciones y amenazas traten de entender a Bella un poco por favor.

Primero que todo, todos sus miedos desde humana se hicieron realidad, su autoestima y amor propio están por el piso, el claro ejemplo está cuando ve el álbum. A eso súmenle pensar que Edward no la quiere, que ella dejó todo por él y ya se cansó de ella, además de verlo perseguir a otra chica que según ella es mejor. Y eso sólo desde el punto de vista de Bella. Imagínense como se estará sintiendo Edward con lo mucho que le gusta torturarse. Uff, me deprime pensar en traducir ese cap xD

Yo se que da piedra que le haya dicho que no, pero vamos, yo soy de las que no perdonaría una cosa así, la primera fue tu culpa, la segunda es mi culpa y de seguro no quiero que sea mi culpa, así que ¡hasta la vista! Claro, eso lo digo yo como un tercero y porque no me ha pasado, Dios no lo quiera, pero bueno, la vida no está escrita en piedra… al caso, tenía ganas de hablar de algo xD.

El siguiente cap está más largo que este, dudo mucho tenerlo para el lunes pero espero tenerlo para el miércoles. Ténganme paciencia gente linda n.n

¡Y No se olviden del review! Tanto lío me deprime y sus comentarios son mi medicina (changos, eso sonó…-inserten palabra ingeniosa- xD)

¡Saludos!