La Saga crepúsculo pertenece a Stephenie Meyer. La historia original es de Flamingo 1325. Yo me adjudico la traducción.

Este capítulo va para MaRiiCaArMeN d CuLleN porque el miércoles pasado estaba de cumpleaños!! Muchos Edward para ti!! ;)


Twice in a Lifetime Singer

Capítulo 21: Acuerdos Rotos

No pude contener los sollozos que tomaban el control de mi cuerpo mientras la comprensión de que mi matrimonio probablemente estaba acabado retumbaba una y otra vez sobre mí.

No pasó mucho tiempo antes que Jasper entrara a mi cuarto, luchando contra mis emociones para cogerme entre sus brazos. Me sostuvo cerca de él, usando hasta el último recurso que tuvo para tratar de calmarme. Yo sabía que el estar cerca de mi le estaba causando un dolor inmenso, y sabía que eso lo estaba agotando. Aún así, había demasiadas cosas que me recordaban lo que estaba pasando para permitirme permanecer calmada por mucho.

La esencia llena de lujuria de Tanya todavía quemaba mi nariz, dejándome con un recordatorio constante del lugar donde Edward había estado. Había una parte de mí que se preguntaba, más probablemente esperaba, que me hubiera saltado a conclusiones demasiado rápido. Tal vez él no había estado con ella de esa forma.

Aún así, la lujuria de ambos era densa. Si fuera sólo la de ella, probablemente podría sacármelo de la cabeza. Pero mezclada con la lujuria de él –eso no podía pasarlo por alto. A pesar de lo que haya pasado, su conversación debió haber sido lo bastante sexual para causar esa reacción en ambos.

Incluso si Tanya intentó seducir a Edward y él se negó, de todos modos estuvo en su compañía. Él fue hacia ella. Él se puso en esa posición; se dio a si mismo demasiada oportunidad para engañar. Aún si no lo hizo, la idea claramente estuvo ahí, o esas esencias no estarían sobre él.

No podía silenciar la voz en el fondo de mi cabeza que insistía en que él me había sido infiel. Él estaba acostumbrado a estar conmigo en cualquier momento que quisiera –lo que tenía que admitir, era seguido. Siempre pensé que eso mostraba lo fuerte que era nuestro lazo, qué fuera coquetearme a desearme de un momento a otro, pero ahora estoy comenzando a dudarlo.

No obstante, él ya no tenía eso. La voz me decía que él necesitaba algo que yo ya no podía darle. Me decía que la razón por la que él había ido era porque lo habían pillado y no por las palabras crueles que Rosalie inevitablemente le había dicho. Me decía que él encontró a alguien mejor. Que finalmente vio lo que yo había visto hace tantos años.

Por mucho que doliera saber que él quería a Annabelle, era algo que probablemente podría perdonar. Yo entendía que su obsesión con ella provenía de por como se había enamorado de mi cuando era humana. Era exactamente lo mismo que yo temía, perder aquellos rasgos haría que yo lo perdiera a él.

Pero con el tiempo, yo podría perdonarlo por eso. Podría tomar tiempo, y podría no ser un camino fácil, pero eventualmente lo superaría. Esto, sin embargo, no podía superarlo.

A pesar de todos estos pensamientos y de la rabia que incitaban en mi interior, a la larga, el poder de Jasper comenzó a tomar el control. Me descubrí estando menos inclinada a analizar la situación y más dispuesta a simplemente yacer en sus brazos.

Pude comenzar a sentir la tensión disipándose de sus músculos conforme su dolor físico disminuía, y no pasó mucho antes que ambos estuviéramos tirados sobre el piso. Aún cuando su cuerpo se rindió, Jasper no se liberó de su abrazo. Siguió usando las últimas reservas de energía que tenía para mantenerme calmada. En un esfuerzo por salvarme y calmarme, Jasper agotó cualquier energía que tuviese.

Una vez me tomé el tiempo para prestar atención, me sorprendió encontrar al resto de la familia ausente. Una pequeña ola de preocupación intentó encenderse, tratando de decirme que se había unido a Edward e ido, pero Jasper también eliminó fácilmente esa preocupación.

Una vez mis movimientos se calmaron, Emmett, Alice y Rosalie enteraron lentamente al cuarto. Sin decir palabra alguna, Emmett ayudó a Jasper a levantarse y a salir por la puerta. Sabía que iban a cazar, pero eso no evitó que deseara que Jasper pudiera permanecer aquí. No estaba segura de ser lo suficientemente fuerte como para luchar contra esto sin él.

Estaba tan concentrada en Jasper yéndose que ni me di cuenta que Rosalie y Alice me había alzado sobre el sofá. Sin embargo, una vez el cuero hizo contacto contra mi piel, me regresé de golpe al presente y traté de mantener el terror fuera de mis ojos.

Antes que tuviera oportunidad de volver a registrar por completo la situación, Rosalie me tenía dentro de sus fuertes brazos. Me susurraba sin parar en él oído, recordándome que soy fuerte, que podía hacer esto y que le hice una promesa.

Por mucho que no quisiera admitirlo, ella estaba en lo cierto. Le dije que intentaría, y lo haría. No podía irme hasta que hiciera por lo menos eso. Si lo intentaba, y no funcionaba, entonces me iría, aún si todo lo que quería ahora era correr.

"Bella, quiero que vayas a la escuela," dijo Rosalie, el mismo tono afectuoso aún presente en su voz.

Me quedé mirando fijamente a la nada, debatiendo las consecuencias de tal acción. Podría tener que enfrentar a Edward. No sólo a él, sino que también a Annabelle. Aún así, sabía que sólo me hundiría más profundo dentro de mi propia mente si me quedaba en casa. Necesitaba alguna clase de distracción, incluso si era una tan mundana como el colegio.

"Carlisle está cambiando tu horario. No tendrás ninguna clase con Edward, excepto por deportes e historia, pero yo estaré en ambas. Tu horario será igual al mío menos por latín." Dijo Alice, tono diciéndome que esta era una batalla que no iba a ganar.

Asentí de mala gana, aunque sabía que eso era lo mejor. Me quedé abrigada dentro de los brazos de Rosalie por un rato más antes de dejar que mis hermanas me ayudaran a prepararme para la escuela. Todo el tiempo pude ver una llama escondida dentro de los ojos de Rosalie, y supe que estaba planeando algo.

¿Qué? No tenía idea. Pero estaba segura que tenía que ver con Edward y me preocupaba aún más por él. A pesar de todo esto, y a pesar de sus acciones, todavía lo amo. Si no lo hiciera, esto no sería tan doloroso. Él es todo lo que deseo, pero también tengo que considerar qué consecuencias habría por pretender que esto no pasó.

Parte de mi se preguntaba si yo habría de culpar a Rosalie por la violenta partida de Edward, pero pronto decidí que eso no importaba. Sabía que a pesar de lo que ella le haya podido decir, lo hizo pensando en mí. Ella estaba luchando por mí, y haría lo que fuera que hubiera que hacer.

Estaba tan perdida en mis propios pensamientos que no me di cuenta cuando Alice y Rosalie terminaron mi cabello y mi maquillaje, acentuando todo mucho más de lo normal. Instantáneamente supe que estaban tratando de hacerme ver asombrosa para intentar poner celoso a Edward, pero yo no estuve de acuerdo.

"No," dije mientras Alice me largaba un conjunto que revelaría mucho más de lo normal.

"Bella, es parte de ser fuerte. Muéstrale a Edward que puedes sobrevivir sin él."

"Si fuera semanas después de esto, quizás. Pero él acaba de irse. No estoy lista para esto. No quiero esa clase de atención. Y no voy a lastimarlo más."

Me sorprendió la vehemencia de mi voz y estuve a punto de disculparme cuando Rosalie me dirigió una pequeña sonrisa. Sus ojos me dijeron que mi arrebato era suficiente. Estaba tratando. Aún si no estaba dispuesta a presumir mi inhumanamente perfecto cuerpo y a exhibirme frente a Edward, estaba tratando.

Alice hizo un pequeño puchero, pero fue a elegir un conjunto diferente mientras Rosalie le bajaba el tono a mi cabello y a mi maquillaje.

Emmett condujo de nuevo hacia la escuela, pero Rosalie se montó en la parte de atrás conmigo. Yo me senté entre ella y Jasper, sabiendo que ambos tendrían el efecto calmante más grande sobre mí. Por un momento me preocupe de que Alice se ofendiera, pero ella entendió.

"No te preocupes por ello, Bella. Ella es mucho más grande que yo. Yo también la elegiría sobre mí para protegerme," dijo Alice con su deslumbrante sonrisa.

No pude evitar reírme un poco mientras mi corazón se hundía ligeramente. ¿De verdad podría yo renunciar a esta familia?

Jasper envolvió mi mano con las dos suyas durante todo el trayecto, manteniéndome calmada. Sus ojos eran de un hermoso color dorado y supe que ya había recuperado sus fuerzas. Mantuve mis emociones bajo control, tratando de facilitarle esto a él. Me sentía culpable por haberle causado tanto dolor, pero lo conocía lo bastante para saber que no necesitaba disculparme.

Mi corazón decayó aún más cuando llegamos a la escuela y no vi el Volvo de Edward. ¿Su ausencia era coincidencia o de verdad se había ido?

Había sido capaz de sofocar los pensamientos de lo desesperadamente que quería que él estuviera en la escuela –necesitaba saber que no se había rendido- hasta ese momento. Sabía que se notaba en mis ojos y Jasper le dio un apretón a mi mano antes de bajarse del Jeep.

Como me lo esperaba, los estudiantes empezaron a mirarme embobados sin disimular una vez di un paso fuera del Jeep. Pude ignorarlos gracias a Rosalie. Ella marcó su lugar junto a mí, su rostro no dejaba duda alguna de a quién estaba protegiendo.

No pasó mucho para que los estudiantes regresaran a su usual cotilleo, demasiado intimidados por Rosalie para mirarnos de nuevo. Los pocos que si tuvieron la bilis para seguir mirando, cambiaron rápidamente de opinión una vez Emmett tomó su lugar acostumbrado junto a Rosalie.

Por el rabillo del ojo noté a Annabelle sentada en la misma banca, pero me forcé a mantener la atención enfocada en cualquier otro lugar. No necesitaba hacer esto más difícil para ninguno de nosotros, y simplemente seguí tratando de mantener mis pensamientos apartados de Edward.

Habíamos llegado levemente temprano y yo aún no estaba lista para caminar por entre los estudiantes. En su lugar, permanecimos junto al Jeep pretendiendo mantener tanta normalidad como fuera posible. Me permití actuar como si las cosas estuvieran bien mientras mis hermanos hablaban y bromeaban, aunque la tuve difícil para concentrarme.

Sabía que los ojos de Annabelle estaban pegados a mí, tuve que esforzarme por no devolverle la mirada. Sin embargo, sabía que para este momento ella estaba aterrorizada de mí y no quise empeorar eso.

Nos estábamos alistando para entrar cuando un auto conocido entró al parqueadero, yo no siquiera me di cuenta cuando me metí entre Jasper y Emmett. Mi inquietud aumentó cuando me di cuenta que había un lugar a sólo unos pocos metros de donde nosotros estábamos parados.

Como me lo esperaba, Edward aparcó sin problema dentro del espacio, pero sus ojos estaban enfocados en mí. No lo miré, aunque me costó aún más trabajo luchar por no hacerlo. Todavía me sentía atraída hacia él, de la misma forma en que lo había estado el primer día que lo vi.

No me di por enterada cuando abrió la puerta, o cuando dio unos pequeños pasos hacia nosotros. Sin embargo, Rosalie soltó un gruñido muy bajo, advirtiéndole que se alejara. Éste fue el mismo que me dio a mí la noche en que finalmente se abrió conmigo.

Por un momento me preocupé por Edward, pero decidí que era su culpa, ya que él la provocó. A pesar de eso, pude sentir sus ojos sobre mí y no pude evitar cuando mi cabeza se levantó lentamente y lo miré a los ojos. Todo desde la noche anterior se vino sobre mí, pero lo único en lo que realmente pude concentrarme fue en el dolor en sus ojos.

Él me estaba suplicando, en silencio; rogándome que entendiera y viera su lado. Podía ver la misma pasión, amor y deseo en sus ojos que él había tenido en el día de nuestra boda –su forma de dejarme saber lo importante y lo mucho que significaba para él-. Era una mirada que no creo pudiera ser fingida, pero también sabía que todavía no podía devolverla.

Edward extendió su mano sin decir nada, sosteniendo una carta doblada con mi nombre sobre ella. Alice la tomó, su rostro nuevamente traicionando la lucha interna que le estábamos causando. Edward dio una media sonrisa y sentí mis rodillas debilitarse levemente en respuesta.

Había pasado demasiado tiempo desde que había visto aquella sonrisa torcida que adoraba y tuve que luchar para mantenerme en la tierra. Me sorprendió mi propio deseo aparente de seguirlo, pero también me figuré que, en parte, era reacción a la idea de perderlo de antes.

Alice me largó la carta antes que siguiéramos a Edward hacia nuestras clases. Un lado de mí quería decirle que yo no estaría en sus clases, pero también sabía que sencillamente aún no era lo bastante fuerte para hablarle. Esta convicción sólo se profundizó cuando la misma esencia de anoche siguió su caminar, recordándome de a donde había ido después que dejó la casa.

Una vez Jasper y yo estuvimos sentados en latín, recibiendo sólo mínimas miradas y comentarios disimulados de los otros estudiantes, puse la carta sobre mi escritorio.

"No tienes que leerla," dijo Jasper, capaz de detectar mi confusión.

Por un lado, era Edward –mi esposo, mi amor, mi razón de existir. Por el otro, temía lo que me diría. Si decía que me amaba, lo cuestionaría. Si decía que las cosas se terminaban, no tendría otra opción más que irme.

Aún así, si Edward se tomó el tiempo para escribirla y enfrentó la rabia de la familia para dármela antes de la escuela, necesitaba ser abierta.

Respiré profundamente, agradecida cuando la mano de Jasper estuvo de repente sobre mi hombro, antes de abrir la carta.

Era simple y al punto, pero me destrozó muchísimo más rápido de lo que creí posible.

Te amo, y lo siento.

Eso fue suficiente para permitirme silenciar por un rato la vocecilla al fondo de mi cabeza. Fue suficiente para darme un pequeño indicio de esperanza del cual sostenerme –esperanzada de que Edward realmente tuviera una buena explicación, esperanzada de que las palabras de Edward no fueran mentiras.

Aunque aún tenía sentimientos encontrados, las palabras escritas en esa elegante letra que yo nunca era capaz de igualar tuvieron un efecto calmante sobre mí. Él no es tan cruel como para seguir mintiendo, especialmente después de un suceso como el de anoche, mas esa esencia aún controlaba mi mente.

Me sorprendió cuando Annabelle no vino a latín, pero de inmediato supe que era por causa mía. Hasta cierto punto me sentí mal por ella. Justo ahora, muy probablemente, vivía en cierto nivel de terror gracias a mí. Me pregunté si ella le contaría a alguien, pero rápidamente decidí que no tendría ninguna base real para tal acusación.

Mi segunda clase con Alice pasó sin problemas; ella estaba intentando ser la típica Alice animada y se las arregló para mantener mi mente alejada de todo durante la mayor parte de la clase. Caminamos del brazo hacia nuestra clase de historia, dándome la fuerza extra que necesitaba para enfrentar a Edward de nuevo.

El ya estaba sentado, su cara considerablemente decaída y sombría. De una supe que era porque yo había cambiado mi horario, pero no pasé por alto la pequeña chispa que entró a sus ojos cuando me vio entrar. Comprendiendo mis sentimientos y mi necesidad por espacio, no hizo ninguna otra inclinación de que yo estaba allí.

Alice se sentó entre nosotros, pero pronto se hizo obvio que la lealtad que sentía por ambos la estaba contrariando. Queriendo facilitárselo, rasgué un pedazo de papel y le pasé una nota para decirle que comprendía y que quería que ayudara si él lo necesitaba.

Por supuesto que todavía lo amaba, no quería que fuera ignorado y que todos estuvieran contra él. Yo quería y necesitaba el apoyo de la familia, pero tampoco podía soportar la idea de todo el mundo estando contra Edward. Esa idea me lastimaba tanto como todo lo demás que estaba pasando.

Ella me dirigió una sonrisa agradecida y se tranquilizó casi de inmediato. Edward, sin embargo, sólo pareció más abatido cuando me vio darle la nota a Alice y la pequeña sonrisa que compartimos después. Eso le dio un vuelco a mi muerto corazón, pero sabía que necesitaba permanecer firme en esto.

No obstante, estaba muy agradecida de que a pasar de lo que estaba pasando, y a pesar de cuales pudieran ser las verdaderas intenciones de Edward, él me estaba dando espacio. Yo había alcanzado el punto donde necesitaba encontrar una solución a las cosas tanto como él, lo cual requería su ausencia o al menos de un poco de distancia aparente. Aún así, lo que él decidía hacer durante esa ausencia me afectaba tanto como sus acciones iniciales, haciéndolo mucho más difícil para mí.

Una vez la clase se terminó, vi el dolor en los profundo de los ojos de Edward mientras yo reunía mis libros y lo pasaba de largo, mi cuerpo rígido en un esfuerzo por no tocarlo o hacer contacto visual con él. Había una pequeña parte de mí que sentía que él se merecía esto, pero una parte más grande que estaba comenzando a dejarse llevar por la culpa ante el esfuerzo que yo estaba haciendo.

Alice y yo nos dirigimos a deportes, con Edward siguiéndonos de cerca. No pasé por alto las miradas de los estudiantes mientras pasábamos, visualmente desvistiéndonos a Edward y a mí, como también las curiosas miradas de los que se preguntaban por qué no estábamos juntos.

Hoy era el día para trotar en deportes, lo que quería decir que teníamos que correr 2 millas, pero eso era todo lo que haríamos. Una vez termináramos, podríamos volvernos a poner nuestra ropa normal.

Edward arrancó de inmediato, sin molestarse por esperar a ninguno de nosotros, manteniendo una velocidad humana a poco más de 4 minutos por milla todo el tiempo (NT/ yo no se ustedes, pero a mi las cuentas no me salen, eso es muy rápido!!). Emmett comenzó a seguirle el paso, pero pronto entendió que Edward necesitaba correr. Incluso si ahora no podía hacerlo como quería, necesitaba hacer algo.

No queriendo atraer demasiado la atención hacia nosotros mismos, Jasper y Emmett mantuvieron un paso no muy atrás de Edward. Sumando sólo como 20 segundos a sus millas. Físicamente, Rosalie se veía mucho más atlética que Alice o yo, pero no se preocupó por eso hoy. Mantuvo el paso que Alice marcó para nosotras, poniéndonos más o menos a 30 segundos de Emmett y Jasper.

Como era de esperarse, el entrenador estaba asombrado de que pudiéramos correr de ese modo y que apenas pareciéramos jadear. Tratamos de pretender, pero la desesperada necesidad de respirar que tan seguido se asociaba con correr era algo olvidado hace mucho.

Naturalmente, el entrenador trató de reclutarnos a los seis para el equipo de pista, pero nosotros declinamos cortésmente.

La respuesta de Alice fue obviamente la más cómica, uniéndonos a todos por un momento. Ella le preguntó al entrenador si el equipo de pista corría la centro comercial y competía para ver quien podía comprar más y que qué diseñador producía los uniformes. La quijada del entrenador se abrió levemente mientras luchaba por inventar una respuesta que no pudiera ser interpretada como condescendiente.

Incluso Edward comenzó a reírse, aunque ésta no alcanzó sus ojos. Por un segundo deseé que estuviéramos en buenos términos de modo que pudiera preguntarle que estaba pensando realmente el entrenador, pero esa idea pasó rápidamente cuando la fachada distante de Edward regresó a su rostro.

Fue un cambió rápido, y uno que no había visto en años. Fue el mismo acto fingido de aquel día en que había tratado de dejarme en el bosque, o de todas esas veces que mi frágil vida humana estaba en peligro. Era la máscara que la mayoría no podía interpretar, pero que yo si podía. Era la máscara en la que él se estaba encerrando a si mismo, alejándose de todos volviéndose aquel extremista introvertido que yo de alguna manera había logrado corromper.

Fue en ese momento que me di cuenta del efecto negativo que esta situación estaba teniendo sobre Edward. A pesar de lo que yo haya podido decirle, principalmente por rabia, nunca podría cuestionar cuanto me amaba él. Fue una máscara escondiendo cuanto dolor realmente estaba sintiendo – una máscara que probablemente sólo había sido vista en una ocasión, durante la época que correspondía a mis propias épocas oscuras y ojos apagados.

Desafortunadamente, eso no hizo de la traición nada menos sustancial. Si algo, sólo la hizo doler mucho más.

Alice, Rosalie y yo nos duchamos rápido y nos volvimos a poner nuestra ropa antes de dirigirnos hacia la cafetería. Estaba ansiosa sobre si Edward se sentaría con nosotros o no, pero cualquier inquietud o esperanza que sostuve se desmoronó cuando Jasper y Emmett entraron detrás de nosotras, sin Edward.

"Dijo que necesita ir a encargarse de algo," dijo Emmett en voz baja, viendo la pena que estaba avanzando a través de mi rostro.

"Nos aseguró que sólo estaría fuera por el periodo del almuerzo." Dijo Jasper, pero noté que estaba cambiando de tema.

Algo lo estaba molestando, y yo no podía deducir que era. No hacía contacto visual conmigo y sabía que esto tenía que ver con cualquier emoción que Edward estuviese sintiendo cuando se fue.

Si Edward regresó antes de que el almuerzo se terminara, se quedó por fuera de la cafetería. Yo me fui a clase con Alice, preguntándome si me lo encontraría de camino a biología, pero también esperando que no me cruzara con él.

Ver su regresión comenzó a eliminar el sentimiento de engaño que me estaba haciendo entrar en crisis. Hizo que mi corazón se encogiera y me hizo no querer nada más que correr hacia él y asegurarle que las cosas estaban bien.

El problema era que al hacerlo, solamente aplazaríamos lo inevitable. Ignorar lo que pasó y pretender que todo estaba bien, incluso si era sólo por un momento, sólo nos lastimaría más cuando tuviéramos que enfrentar la realidad.

Alice me permitió encerrarme en mi mente durante la clase, escudriñando una vez más mis pensamientos. La mirada en los ojos de Edward me decía algo; ésta socavaba todo lo que sus acciones decían. Empujando a un lado todo lo demás, buscando en lo profundo y rogándome que entendiera su lugar.

Cuando el colegio terminó, todavía no había visto a Edward. Sin embargo, mi determinación para evitarlo estaba completamente aplastada. Por fin fui capaz de comenzar a convencerme que lo que sea que haya pasado con Tanya fue inocente. Podía creer sus palabras cuando él decía que me amaba, que ya me había elegido a mí y que me quería a mí.

Para cuando llegamos al parqueadero, su auto ya no estaba. Ignoré la tristeza que amenazaba con embargarme de nuevo, insistiéndome a mi misma que él quería llegar a casa para hablarme.

Estuve impaciente todo el camino a casa, la confusión todavía era incontrolable en mi interior. Aún estaba indecisa, pero me estaba decidiendo más y más por un lado de la cerca que nos dividía. La próxima vez que Edward se me acercara, no lo iba a alejar. Iba a tratar de permanecer calmada y le iba a hablar a mi esposo.

Mi esposo. La frase salió de mi boca de forma rara, casi como si tuviera un significado enteramente nuevo. No obstante, en vez de sentir dolor, sentí esperanza.

Todos pudieron sentir mi nueva decisión, y podía notar que todos la apoyaban, incluso Rosalie. Ella todavía quería que yo saliera y le probara a Edward que podía salir adelante, pero yo aún no estaba lista para ese paso. Nuevas convicciones o no, no me podía forzar a ir tan lejos.

Sin embargo, Edward no estaba en casa, lo que envió una pequeña fisura a través de mi decisión. Subí a mi cuarto, debatiéndome en si realmente podría soportar ir al cuarto que una vez compartí con él. Mis hermanos me dejaron sola, comprendiendo mi necesidad de estar sola ahora.

El crepúsculo arribó y Edward todavía no había regresado, decidí que era lo bastante fuerte para al menos tratar de ir a nuestro cuarto. Necesitaba una distracción de su retumbante ausencia.

Subí lentamente las escaleras, sorprendida al descubrir que no eran tan difícil como lo fue la última vez. Ya no me sentía como una intrusa en el espacio personal de alguien más.

A pesar de eso, mi reacción cuando entré fue la misma. Su esencia me rodeó y me dominó por completo. Tambaleé hacia atrás, sorprendida por la intensidad de ésta. A penas si podía detectar la esencia de Tanya, todavía impregnada en las fibras de su ropa de anoche.

La pequeña voz que había plantado tantas dudas en mi cabeza un poco antes trataba de provocarme de nuevo, pero yo estaba demasiado intoxicada para escuchar. Me permití una vez más ser envuelta por la fenomenal esencia de Edward: la esencia que podría detectar en cualquier lugar. Era una esencia que me calmaba y me confortaba, incluso ahora.

Me recosté sobre el sofá y cerré mis ojos, concentrándome únicamente en su esencia. Pude ignorar la lujuria de Tanya que aún había rememorando todas esas ocasiones que compartimos en el pasado.

Antes, no había sido lo bastante fuerte para pensar en todas esas ocasiones. Sin embargo, ahora era lo que necesitaba. Eso me permitía ser inquebrantable en mi nueva decisión de resolver esto.

Edward era terco, pero también era bondadoso. Él no me haría pasar por esta clase de dolor ni continuaría persiguiéndome si eso no era lo que él quería. Tal vez fue mi estado atontado el que, de modo inadvertido, me permitió aclarar la mente y pensar más racionalmente, pero ahora era capaz de ver algo bueno de esta situación. Ahora, solamente tenía que esperar a que mis conclusiones sobre Tanya fueran falsas, y esperar a que Edward no se diera por vencido.

Después de varias horas, Edward todavía no había regresado a casa. Podía sentir a mi familia esperando a que yo volviera a bajar hasta que finalmente decidí que podía complacerlos. Bajé con cuidado las escaleras, preocupada de que volviera a tener otro desgarrador encuentro con Edward. Aún con estas nuevas revelaciones, todavía no podía sacar por completo los eventos recientes de mi cabeza.

Edward por fin regresó a casa en la mañana, aquella misma culpa plagando sus emociones. Una vez más, la esencia de Tanya, pero era leve. No la noté hasta que Edward nos pasó, pero una vez más, había leves indicios de lujuria sobre él.

Giré mi cabeza, notando que mi necesidad por hablarle estaba eliminada una vez más. No queriendo empeorar la situación, juré no arremeter de nuevo contra él. Él respetó mis silenciosos deseos y subió para bañarse y cambiarse. Permaneció en su cuarto hasta que fue hora de irnos para la escuela, yendo directo a su volvo sin decir nada.

Eso fue suficiente para Esme y en sus ojos pude ver el alivio de que Edward hubiera regresado a casa. Le sonreí con timidez a ella mientras salía por la puerta, sintiéndome culpable por hacerla pasar por esto.

Seguimos a Edward al colegio, pero ni una vez él nos miró por el espejo retrovisor. Pude sentir un muy pequeño nivel de ira en su interior, pera más que nada, estaba decidido. Mantuvo su distancia todo el día en el colegio, partiendo otra vez durante el almuerzo. Esa noche regresó a la casa más temprano, pero se quedó sólo por unas pocas horas antes de irse.

Traté de no especular sobre a dónde iba, pero estaba segura que no había reconocido sólo indicios de Tanya, sino que también pensé notar la esencia de Annabelle. Traté de detener mi mente de sobrepensarlo, pero estaba segura que él todavía la estaba mirando.

Cuando su comportamiento se volvió más introvertido y dejó de tener interacción alguna con la familia, la determinación que antes tuve de arreglar las cosas se desquebrajó por completo. Después de tres días de esto, cualquier voluntad que alguna vez tuve de dejar que Edward regresara se había ido.

Él no me había hablado en toda la semana. A penas si me había mirado. Podía sentir como me volvía a encerrar en mi mente a pesar de lo mucho que tratara de oponerme. Eso me asustaba, y sabía que esta sería una caída de la cual no me recuperaría.

Para el viernes en la tarde, estaba convencida de que Edward y yo habíamos terminado. No había más espera ni duda. No habría más palabras crueles ni peleas mordaces. Iríamos en nuestros caminos separados, empezando, con suerte, con mi pacífica partida.

Estaba tan preocupada con mis propios pensamientos que ni se me ocurrió que Alice tuviera una visión. Últimamente sus visiones se habían vuelto un poco erráticas e ilógicas. Había intentado, numerosas veces, de ver a Edward y descubrir sus movimientos, con poco éxito.

Lo vio en Volterra, en las montañas, en Sur América, e incluso en la Antártica. Lo vio viajando a través del globo cuando había estado aquí todo el tiempo.

Aún así, Alice tuvo una visión de mi decisión de partir y de inmediato pegó el grito en el cielo negándose. Fingí un dolor de estómago durante mi última clase para tratar de alejarme por un rato, sentándome mejor en el baño, tratando de inventar un plan.

Viendo esto, Alice reclutó a Rosalie para que ayudara, diciéndole a Emmett y a Jasper que regresaran a casa después de la escuela. Yo me había vuelto como Edward en mi necesidad de correr, dándole a Alice una excusa para no tener el Jeep aquí.

De mala gana, los chicos obedecieron, queriendo sólo que fuera mejor para mí, fue apenas segundos después de que la última campana sonara, que Rosalie y Alice entraron al baño, deslizándose por la pared para sentarse conmigo.

Permanecimos en silencio por unos minutos, antes que Rosalie finalmente hablara.

"Lo prometiste." Su voz era severa, pero también pude escuchar el daño subyacente ante mi debilidad.

No la miré, sabiendo que me quebraría bajo su intensa mirada y me rendiría a quedarme.

"Rosalie, no puedo estar aquí. Si él de verdad me quisiera, hubiera seguido intentando. Pero no lo hizo. Ha estado con Tanya toda la semana. Ni siquiera sabemos dónde. Por todo lo que sabemos, él de verdad está viajando por el mundo con ella, haciendo cosas que nunca hizo conmigo. ¿Y si ha estado mirando a Annabelle, aún después que dijo que eso estaba acabado?"

"Pero no es sólo Edward al que estás abandonando," insistió Rosalie, su tono ahora más severo.

"Lo se, y me siento horrible por eso. Pero Rosalie, nunca seré feliz si me quedo aquí. Es que hay demasiado que me recuerda de él."

"Pero puedes superar esto, Bella. Estará bien. Nosotras te ayudaremos." Agregó Alice, tratando infructuosamente de cambiar mi opinión.

"¿A qué costo? ¿Cuánto dolor necesito sufrir antes de que ustedes me dejen ir?" Sabía que era jugar sucio decir eso, pero necesitaba que entendieran porque me tenía que ir.

"¿Y cuánto dolor más tiene que sufrir el resto de la familia?" Lanzó Rosalie, su rabia aumentándose.

No respondí, sabiendo que eso no haría bien alguno. Ella podría estar de mi lado contra Edward, pero de seguro se opondría a esto. Ella haría lo que fuera y no dudaba que la situación se volvería aún más caótica de lo que ya lo estaba como resultado.

Después de varios minutos más de silencio, Alice finalmente volvió hablar.

"Sólo unos pocos días más. Déjanos a mí y a Rosalie tenerte este fin de semana. Déjanos mostrarte que puedes hacerlo sola, que puedes sobrevivir esto. Si no hay cambio – si después de este fin de semana todavía estás así de determinada, así de dolida, entonces te puedes ir."

Consideré su oferta, preguntándome si había tenido una visión. Yo no apostaría contra Alice, pero este parecía un buen acuerdo. Si ellas de verdad podían probarme que podía logarlo, me quedaría. Eso era lo que yo quería, pero tarde o temprano el dolor lo superaría.

"¿Me voy el lunes?" Aclaré, asegurándome que supieran que tan solo tenían este fin de semana.

"Si," dijo Alice en voz alta, y me di cuenta que ella de verdad se estaba arriesgando –no había tenido una visión.

"Trato."

Rosalie sonrió, haciéndome sentir inferior una vez más, pero se la devolví de todas formas. Nos pusimos de pie y nos dirigimos hacia el parqueadero para correr a casa. Había pasado un buen tiempo desde que yo realmente había salido sólo a correr y lo estaba esperando con ansias. Esperaba que eso me ayudara a aclarar mi cabeza.

Sin embargo, me congelé en mi lugar cuando vi el Volvo de Edward entrando al parqueadero. Vi desde la puerta del edificio como Edward comenzaba a acercarse a su auto. Vi con horror como Tanya se bajaba del Volvo, dándole un abrazo antes de dirigirse hacia el lado del pasajero.

Mis manos se apretaron mientras la rabia fluía poco a poco a través de mí. Él todavía estaba con ella, y todavía lo estaba ocultando. Le permitió conducir su auto – su más preciada posesión. La tenía recogiéndolo cuando nosotros deberíamos estar en casa, de modo que no nos enteráramos.

"Se acabó el trato," dije suavemente, la ira que había vuelto a brotar saturando mi voz.

"No." Siseó Rosalie en respuesta, sus propias manos hechas puños.

Yo no reaccioné de inmediato, pero Rosalie si lo hizo. Ella fue directo hacia el Volvo, una leona al ataque.

Alice permaneció en su lugar conmigo, sus ojos revoloteando rápidamente entre Rosalie y Yo.

Rosalie a penas había dado dos pasos antes de que la cara de Edward se girara velozmente hacia nuestra dirección. Sus ojos se abrieron levemente y su fachada flaqueó. Estaba atrapado, y lo sabía.

Para mi sorpresa, Rosalie ni siquiera miró a Edward, marchando en cambio directo hacia Tanya.

Mientras Rosalie acusaba a Tanya de ser una adultera y de seducir a Edward para que la amara cuando él ya estaba debilitado, no me moví. No pude moverme.

Mientras Tanya trataba de mantener el tono defensivo fuera de su propia voz conforme intentaba asegurarle a Rosalie que nada estaba pasando con Edward y que las cosas eran inocentes, salté la cerca en mi mente.

Mientras Edward intervenía, defendiendo a Tanya y sus motivos para estar ahí sin dar realmente ninguna explicación lógica, tomé la decisión concreta de irme y juré no dejar que nadie cambiara eso.

Mientras Alice se ponía rígida a mi lado, sin duda teniendo una visión de esto, comencé a empacar mis cosas en mi mente.

Mientras Edward y Tanya compartían una rápida mirada y lo que estuve segura fue un leve asentimiento por parte de él, me vi a mi misma sacando mi anillo de bodas del cajón.

Mientras Edward se metía en su Volvo y aceleraba pasando de largo a Rosalie, al mismo tiempo que Tanya salía corriendo hacia la otra dirección, vi los rostros de mi familia.

Mientras Rosalie caminaba indignada hacia nosotras, una nueva represalia llameando a través de sus ojos, supe que ésta sería mi última vez regresando a Carlisle y a Esme.


¡¡Ah!! ¡El próximo es el final! xD

Discúlpenme las personas a las que no les envié adelanto del cap, no planeaba tardarme tanto por lo que desde el martes dejé de enviar adelantos xD

El próximo capítulo no lo subiré este miércoles, no me alcanza el tiempo para temrinarlo, por lo que lo subiré el siguiente, el miércoles 29 segurito lo subo. Lamento la demora.

¡Gracias por los comentarios! De verdad me alegra que les guste tanto la historia como para dejar uno ;) Ahora, si en este cap se les queda pegado el Mouse y me dejan uno, ¡no me quejo! Ya saben que son mis antidepresivos xD

Importante:

Chicos, en el próximo capítulo hay una nota largota de la autora, por favor, léanla. ¿Por qué lo anuncio tanto? Sencillo, porq la nota es importante y como ya dije, les resolverá dudas sobre le final y los propósitos del capi explicativo.

¡¡Nos hablamos gente linda!!