N/A: En esta ocasión usaré la palabra "mae" como una especie de muletilla verbal para Costa Rica, aunque se refiera a una persona como "tío" en España. No pretendo ofender ni hacerle caer mal ningún personaje a nadie —ni a mi propio país.


Estados Unidos se sentía miserable pero no podía hacer nada más que lamentarse por lo que hizo. Inglaterra por otro lado trataba de ser fuerte y seguir, sus hermanos lo cuidaron mucho, a decir verdad no tenía quejas, ya no se sintió tan solo.

Pasaron dos semanas y el cuerpo de Inglaterra regresó a su estado natural, lo único que resentía aún eran sus recuerdos pero esos tardarían más tiempo en alejarlos de su constante presencia. Por ahora Inglaterra quiso estar al lado de Escocia por más tiempo, este no se lo negó, pero cada vez que salía lo dejaba con Gales o los mellizos Irlanda quienes por un momento podían ser maduros y amables con él.

Pero no se puede mantener oculto por mucho y tampoco se puede fingir un dolor emocional por tanto tiempo sin que tu propio cuerpo te pase la factura.

Los Estados Unidos había bajado casi tres kilos por no comer como antes, estaba más depresivo y ni las hamburguesas que tanto le gustaban le levantaban el ánimo, hacía lo mejor que podía riendo y pareciendo infantil pero el problema recaía en que se le olvidaba actuar incluso en una reunión.

En esta ocasión no había tanto alboroto, se reunieron varias naciones de todo el mundo en toda esa semana, para arreglar discusiones, papeleos o tratos, así que al menos se hacía algo productivo.

—Oye, Amérique —le llamó Francia acercándose un poco a su asiento.

— ¿Qué? —le miró tranquilo.

— ¿Te sientes bien, cher? Se te nota distraído.

— ¿Eh? ¡Ah! No pasa nada, Francia ¡Hahahaa! —según él, eso funcionó, según el francés, tenía un serio problema.

—Alfred, si te pasa algo sólo dilo, nadie te va a reprochar nada —le dijo algo preocupado— Además…—se giró y habló con la nada— Ya voy, dame un segundo —volvió con el menor— Lo siento, tengo que ir con Arthur antes de que le dé una rabieta —hizo una pausa mientras se levantaba— Claro que no lo soy, mon cher.

— ¿Eh? ¿Francis, estás bien? —le miró totalmente confundido.

—Claro Alfred, pero creo que deberías de mejorar tus modales con todos.

Le gruñó y se fue tranquilo, por un segundo al americano le pareció ver que el francés tomó del hombro a… ¿El aire?, no vio nadie y además este se comportaba extraño. Pensó en qué le pasaría al francés.

Alfreeed —llamó una voz femenina, de acento latino.

— ¿Lucía? —volvió a ver a la tica y sonrió tratando de olvidar lo de segundos antes.

—Sí, necesito un pequeño favor suyo.

— ¿Otra vez? —bromeó.

—Mae, no piense que me gusta su presencia, es puro trabajo y ya —hizo puchero y le entregó una tabla de notas.

—El héroe podrá hacer esto —sonrió— ¿Por qué dice que vaya a América si lo soy?

Este mae tenía que ser gringo —suspiró— Porque usted sólo es un país en el norte, no el continente Americano —se acomodó el cabello y prosiguió mientras este ojeaba los quehaceres, por así decirlo— Y luego de hacer eso creo que tiene que ir donde Arthur, está en la última hoja si no me equivoco, sé que es de Europa…

— ¿Esta? —alzó varias hojas y mostró una en específico.

—Entonces sí es para Arthur, pero él sabrá que hacer al leerlo así que no se preocupe.

—Arthur —bajó su tono de voz, distraído— Pero él no ha estado en toda la semana…si siquiera sé en donde está.

— ¿Qué…? —le miró, confusa y sorprendida— Alfred mae, ¿Usted está bien de los ojos?, Arthur ah estado aquí en todas las reuniones de esta semana —lo buscó con la mirada y siguió— Mírelo, ahí está.

Señaló con la boca y este se giró pero solamente vio a Francia, Corea del sur y Nueva Zelanda hablando, a veces volviendo a ver a su alrededor.

Estados Unidos se notaba confuso, se lo dijo a Costa Rica:

—Pero no está, ¿Me están jugando una mala broma? —ante esto ella no supo cómo reaccionar.

—Sé que usted lo trata peor que a su hermano últimamente pero madure un poco, Alfred —se refirió a tomarlo como un cero a la izquierda aún cuando necesite hablar con él por necesidad— Si no quiere hablar con él nada más me dice y ya —le dijo tomando la hoja relacionada al europeo y miró con desaprobación y algo preocupada al rubio— Se lo daré yo entonces, hasta luego.

Se giró para ir en dirección de aquel trío en el cual también estaba Inglaterra.

—Pero…

No podía creer nada, no sabía lo que pasaba, es que no veía al europeo desde aquella vez, y ahora miraba a Costa Rica hablando animada con el aire cerca de esos tres "¿Pero qué demonios pasa?" Se preguntaba angustiado restregándose los ojos impaciente y no lograba ver a quien buscaba.

Costa Rica le dio el papel a algo que…lo hizo flotar…

¡¿What?!

Entonces el objeto pasó, después de ser volteado y manipulado por el viento varias veces, a Corea del sur el cual entonces le dijo algo a Nueva Zelanda y se fueron hacia otro espacio lejos de ellos. Decidió acercarse a ver si podía entender la situación, dejó la tabla en la mesa y se dirigió a ellos.

—Oye, Lucía.

—Dígame —le dijo amablemente.

— ¿Por qué le diste esa hoja a Yong Soo? ¿No era para Arthur?

—Claro…—le miró extrañada y se giró por un momento para regresar con él— Y ya se la di… No había mucho que hacer… Él ya hizo su parte así que ya está bien.

— ¿Alfred, estás bien? —le preguntó Francia.

—Arthur, que malo —exclamó Lucía a la nada— De seguro que este mae sólo está enfermo.

—Oigan paren esta broma —dijo algo molesto Estados Unidos— Ya sé que aquí no está Arthur, no finjan que no es nada gracioso y no tiene sentido.

¡Mon cher! ¿Acaso estás ciego? ¿O sólo estás de malas? Arthur está frente tuyo.

—¡No está!

—Arthur, no grite, cálmese por favor —la pelinegro trató de calmar a alguien inexistente para el rubio americano— No es…

—Alfred, ya te pasaste —le regañó, molesto, Francia.

— ¡Dejen de decir esas cosas! ¡Arthur no está! ¡¿Por qué le hablan al aire?! —exasperado y de inmediato sintió una leve brisa pasar por su lado.

— ¡Arthur! —exclamó la latina— Mae Alfred, no sea tan hijo'e puta —se enojó y le fulminó con su mirada marrón llena de reproche— Si algo lo jode nada más dígalo pero no sea tan malnacido ¡Arthur, espéreme!

Costa Rica salió corriendo atrás del aire que se supone era el nombrado.

Francia, cruzado de brazos y verdaderamente molesto, le riñó: — ¿Alfred, cuál es tu puto problema?

—No tengo ningún problema, ustedes son los que juegan al amigo imaginario.

— ¿Acaso nos estás jodiendo? Arthur estaba frente a ti, te gritó a todo pulmón, tú eres el de la broma inmadura.

— ¡Es que no lo puedo ver! —le gritó acalorado— No puedo ver a Arthur, entiende, ¡Si te digo que no lo veo es que no lo veo y punto! Sea una broma de ustedes o que tomé algo en mal estado ya será pero no veo ni escucho a Arthur.

— ¡¿Cómo que no lo ves?! No estás ciego, nos ves a nosotros y demás ¡No pongas excusas inválidas a tus estúpidas bromas! ¿No te bastó con la última vez? Ahora hasta hacerlo llorar, eres un verdadero mal nacido —le dijo despectivo y ya bastante hastiado.

— ¡Ya estoy harto! Ya no seguiré en sus juegos —se cruzó de brazos, obstinado y furioso.

Alfred ¿Sabías que ni Francis ni la señorita Lucía hacen ese tipo de bromas tan pesadas e inmaduras? —apareció Escocia, fumando.

—Al fin —suspiró pesadamente el francés.

— ¿Qué quieres decir con eso, Scott?

—Al parecer te di muy fuerte que ni su voz oyes —se burló— Pero ese era el chiste así que me complace.

— ¿Tú usaste magia con Alfred? —preguntó Francia entendiendo.

—Claro —respondió orgulloso y mirando con gran burla y altivez al menor.

— ¡¿Qué fue lo que me hiciste?! —preguntó enojado el americano.

— ¿Se te olvidó tu golpiza?

De inmediato recordó el momento en que le golpeó con los puños en el rostro.

— ¡¿Entonces eso fue lo que me hiciste?! ¡¿Impediste que pudiera sentir la presencia de Arthur?!

—No eras tan ignorante.

— ¡¿Por qué lo hiciste, Scott? —le preguntó Francia.

—Para que sufriera, —luego se dirigió al menor— En realidad disfrutaré de esto sin cansarme, te ves verdaderamente estúpido buscando a alguien que ni tu cerebro ni tu alma pueden sentir.

—Eso es algo cruel, ¿Pero no le hace daño a Arthur?

— ¡Sí! ¡¿No querías protegerlo?!

—En realidad eso sólo hará que te odie por idiota, es como una balanza que se cambia de cantidades en los extremos, estás echándole peso al lado del odio.

El francés suspiró diciendo que no se metería más en el asunto y que no diría nada. Dio media vuelta, sabía a la perfección eran temas personales, se fue con otras naciones.

Escocia le agradeció terminando su cigarrillo, tiró la colilla al suelo y lo pisó sacando uno nuevo del bolcillo.

Estados Unidos, con la sangre hirviéndole, espetó: —Tienes un grave problema en mi contra ¿No?

En respuesta sonrió burlón, se satisfacía con lo que estaba logrando.

— ¿Qué planeas hacer por él? Se podrá dar cuenta y se colocará en tu contra.

—No, primero que todo, Arthur evita tener todo lo que tenga que ver contigo, segundo, aunque se dé cuenta ya te estaba comenzando a odiar desde que le hiciste aquello.

— ¡Scott, eres un hijo de puta! —le gritó enfurecido— ¡Tú provocaste esto!

—Yo no, quería hacer que estuvieran juntos como muestra de mi humanidad pero lo echaste todo al retrete.

—Maldito infeliz.

—Exacto, estoy infeliz porque te atreviste a tocar a mi hermano y no te eh hecho lo suficiente.

— ¡Estoy harto! —gritó furioso y salió de la sala azotando la puerta.

—Al parecer ya te diste cuenta de tus sentimientos —suspiró para sí mismo, dando una cala a su cigarrillo— Alfred, se te hizo un poco tarde para eso ¿Lo sabías?

.

.


Y la pregunta clave ¿Estados Unidos siente amor por Inglaterra o solamente está obsesionado? Hahaha. Gracias por leer ;)