Mientras tanto Inglaterra se fue a encerrar a una sala apartada y casi en desuso. Costa Rica trataba de razonar con él y ayudar a calmarlo intentando que le abriera para hablar civilizadamente.

—Arthur, por favor ábrame, sólo quiero ayudarlo —sonaba preocupada.

No quiero hablar de eso, no tienes por qué ayudarme —sollozaba desde adentro.

—Sí tengo, los amigos hacen eso, usted me ah ayudado mucho y quiero ayudarlo ahora.

No lo entenderías…

—Entonces explíqueme para entender.

E-Es complicado…y no quiero que me veas…

—Trataré de comprender…me quedaré afuera si no quiere que lo vea ¿Sí? —se sentó en el suelo pegándose a la puerta.

—Lucía…

—¿Sí?

—Si te dijera que…pue-pues…me gustara alguien…q-que no es un chica… ¿Dejarías de ser mi amiga…?

—Qué pregunta la suya —rió levemente— Por supuesto que no, nadie escoge de quién se enamora, si le gusta un hombre sea cual sea la razón no importa… Soy tolerante y lo respeto.

—Gracias…

—No hay de qué…

Inglaterra esperó unos segundos tratando de formular algo, la conoció cuando era apenas colonia de España y a decir verdad ella era de confianza. Poco después decidió hablar, le contó lo sucedido semanas antes, ella escuchó atenta cada palabra del británico.

Esa semana, a diferencia de Estados Unidos que pasó de la presencia de Inglaterra, este vio de un modo diferente las cosas.

La primera semana fue normal, en casa de Escocia estaba más tranquilo pero cuando se invocó a esa semana de reunión su tranquilidad se esfumó, el maldito de Estados Unidos actuaba como si nada, como si ni siquiera existiera, su corazón no se podía romper más de lo que ya estaba y realmente se encontraba harto de todo eso. Pero no podía evitarlo, simplemente no podía, no importa lo que le había hecho el menor, realmente lo amaba. El problema es que ahora su amor se confundía con otro sentimiento que no entendía bien, al menos por ser dirigido hacia el americano.

Primero fue cuando tuvo que presidir un pequeño informe delante de las demás naciones.

Flash Back

Escuchen atentos —ordenó Alemania frente a todos— Se les dará un breve informe con respecto a esta semana y tienen que prestar atención si no quieren quedar mal.

Todos asintieron.

Adelante, Arthur.

Thanks.

Se acercó en su lugar reemplazando el puesto y comenzó a hablar. Un rato después cuba hizo una pregunta:

Pero si con eso se busca ayudar también a las micro naciones, entonces, ¿Por qué no las meten en esto?

Es simple, la idea es involucrarlas más pero al mismo tiempo nosotros tenemos que reorganizarnos y a eso podremos continuar con su reconocimiento.

¿Todos ellos están de acuerdo? —esta vez fue Bulgaria.

Por supuesto, son parte de.

Pero debe haber otro motivo para esta semana ¿no? —fue Suiza quién habló esta vez.

Claro, voy a eso.

Todos preguntaban y comentaban. Todos menos Estados Unidos que miraba a todos con sorpresa y miedo, parecía que estaban hablando con un fantasma o una criatura sobrenatural y en vez de interrumpir para comentar otra cosa…Optó por hablar airadamente:

¡¿Qué le pasa a todo el mundo?!

¿A qué te refieres con eso? —le preguntó muy extrañada, Colombia.

No se hagan, ¿Qué clase de broma es esta? No hay nadie ahí en frente.

¿P-Pero de qué demonios estás hablando, Alfred? —le preguntó seriamente Alemania, totalmente confuso.

Inglaterra, molesto, le gritó: — ¡¿Te soy un maldito fantasma o qué? ¡Maldito yanqui!

Y Estados Unidos, respondió, ignorando olímpicamente al europeo: —Estoy hablando que no hay nadie y actúan como si alguien les hablara.

¿Estás drogado? —le preguntó Dinamarca.

¡¿Cómo lo voy a estar?! ¡Esto no es divertido!

¡Alfred, eres un malnacido! —le gritó enfurecido y dolido el ojiverde frente a ellos.

¿Tú eres el de la broma, estúpido gringo? —le riñó, muy molesto, México del Norte.

No creo que sea una broma favorable, Alfred-san —comentó Japón calmado y preocupado.

¡No! ¡No escucho ni veo a nadie! No me tomen el pelo así de fácil que yo no soy el de la bromita —estaba molesto.

¡Bloody hell! ¡Estoy aquí, ciego estúpido!

Todos se encontraban sorprendidos, miraban estupefactos a Estados Unidos diciendo y gritando a todo el mundo que le negaba lo que opinaba, este se veía muy real, diciendo que no había nadie al frente de ellos.

Francia, descolocado, le preguntó: — ¿Cómo no escuchas los gritos de Arthur?

¿Arthur…?

Sí…Arthur…el representante de Inglaterra —le respondió, aún extrañado.

Pues no lo veo por ningún lado —dijo simplemente.

¡Maldito bastardo!

Inglaterra se lanzó sobre él, tratando de golpearlo pero Alemania, Francia y Japón le detuvieron.

¿Ahora se supone que lo detienen?

¡Sí! ¡Para que no te parta el culo, malnacido de mierda! ¡Suéltame, Ludwig, Francis, Kiku!

Después del incidente quedaron en que sólo estaba loco por algo que tomó y todos le dejaron en paz, Inglaterra esa noche lloró de furia y dolor.

Pasaron los días en que sucedía lo mismo pero Estados Unidos ya no reñía a nadie. La razón es que Escocia empezó a representar a Gran Bretaña para que Inglaterra quedara con Gales en su casa.

Pero creyó que el sentimiento raro que sentía le hizo tranquilizarse y así poder regresar a sus deberes, por lo que insistió en ir. Entonces en el mismo día estaba acompañando a Francia por cuestiones de trabajo. Le acompañó hasta que alguien lo llamó por un momento. Vio de reojo.

Oye, Amérique —le llamó Francia acercándose un poco a su asiento.

¿Qué? —le miró tranquilo.

¿Te sientes bien, cher? Se te nota distraído.

¿Eh? ¡Ah! No pasa nada, Francia ¡Hahahaa! —según él, eso funcionó, según el francés, tenía un serio problema.

Alfred, si te pasa algo sólo dilo, nadie te va a reprochar nada —le dijo algo preocupado— Además…

Oye, idiota del vino, termina ya con eso y ven —le gritó el isleño algo molesto.

Ya voy, dame un segundo —volvió con el menor— Lo siento, tengo que ir con Arthur antes de que le dé una rabieta.

Hizo una pausa mientras se levantaba para ir con el mencionado el cual ya estaba de brazos cruzados esperando.

¡Que te apures! ¡Eres una tortuga!

Claro que no lo soy, mon cher.

¡¿Eh?! ¿Francis, estás bien? —le miró totalmente confundido.

Claro, Alfred, pero creo que deberías de mejorar tus modales con todos.

Le gruñó y se fue tranquilo acercándose al ojiverde, diciéndole con pacioencia en su voz y tomándole del hombro: —No te alteres, Arthur, deberías ser más paciente.

No debería serlo contigo, frog.

Ya ya…—susupiró y le quitó el brazo de encima— Tenemos que mejorar tu temperamento —se rió.

¿Qué te crees?

Estuvo a punto de gritarle pero alguien les saludó. Apareció Corea del sur, abrazándolo cariñosamente. Sin embargo, tranquilamente, Nueva Zelanda le aconsejó que no debiera de tratarlo como a un muñeco. Este refunfuñó haciendo un puchero infantil y se apartó.

Francia les saludó amablemente: — ¿Cómo les va, mon amis?

¡Muy bien! —respondió animado el castaño.

No me quejo —le respondió el otro.

Hablaron un poco y llegó Costa Rica hasta ellos, en busca del británico, disculpándose por interrumpir.

No te preocupes, petitte —le sonrió Francia.

¿Qué ocurre? ¡Da-ze!

En realidad es sólo bret—se corrigió— Trabajo, Arthur, esto es para usted.

¿Esto? —tomó la hoja que le dio la latina— ¡Oh! —giró la hoja verificando lo que leyó en general— Esto primero tienes que rellenarlo tú, Yong Soo.

¿En serio? —lo tomó y lo miró— Es verdad ¡Da-ze!, ¿Me acompañas, Andrew?

Nueva Zelanda asintió sonriendo y se fueron, despidiéndose.

Entonces no era mucho, ¿Verdad? —le preguntó ella.

No, un formulario…

No lo leíste completo ¿Verdad? —se rió el rubio mayor.

Cállate.

Reaccionó divertido y ambos presentes rieron con él. De repente se acercó Estados Unidos llamando a la latina. Costa Rica hizo un además de disculpa hacia los otros y se giró para atender al norteamericano.

¿Por qué le diste esa hoja a Yong Soo? ¿No era para Arthur?

Claro…—le miró extrañada y se giró por un momento para regresar con él— Y ya se la di… No había mucho que hacer… Él ya hizo su parte así que ya está bien.

¿Alfred, estás bien? —le preguntó Francia.

Nunca lo estará, al menos no su cabeza porque no tiene cerebro y es un maldito idiota —espetó Inglaterra, molesto.

Arthur, que malo —exclamó Lucía— De seguro que este mae sólo está enfermo.

Oigan paren esta broma —dijo algo molesto Estados Unidos— Ya sé que aquí no está Arthur, no finjan que no es nada gracioso y no tiene sentido.

¡Mon cher! ¿Acaso estás ciego? ¿O sólo estás de malas? Arthur está frente tuyo.

¡No está!

¡Fucking bastard, estoy aquí! ¡Deja tus estupideces!

Arthur, no grite, cálmese por favor —la pelinegro trató de calmarlo— No es…

No me voy a calmar con él —estaba rojo en furia y dolor, sobre todo furia, se giró y le gritó a Alfred— ¡Ya deja de tratarme así!

Alfred, ya te pasaste —le regañó, molesto, Francia.

¡Dejen de decir esas cosa! ¡Arthur no está! ¡¿Por qué le hablan al aire?! —exasperado— ¡Ni siquiera me importa su presencia!

¡Infeliz de mierda!

Inglaterra salió corriendo pasándole de lado, dolido y con las lágrimas de emociones varias suspendiéndose al aire.

Corrió, antes de salir escuchó a la latina insultar a Estados Unidos y luego llamarle, sin embargo no le hizo caso y azotó la puerta, era una broma muy pesada y aunque le tuviera que molestar más bien le dolía muy en el fondo.

Fin Flash Back

Costa Rica, anonada por lo que escuchaba, no podía pensar claro. Inglaterra se desahogó con ella ya que no quería parecer una carga para sus hermanos, aún así le contó desde el día de la violación hasta esa semana.

— ¿V-Ves por qué….no puedo soportarlo?

—Yo…A-Arthur… Lo siento…no puedo hacer n-nada para ayudarlo…d-discúlpeme por favor…

—No…soy yo quien debe disculparse…—sonrió burlándose de su propio patetismo— Te cuento cosas que ni deben de importarte.

— ¡Claro que no! Es decir…sí me importa y…ahora es usted el que ocupa ayuda y… ¿Recuerda cuando me entrenó para tener un fuerte ejército?

—Sí…me sentí orgulloso porque fue de los mejores ¿Por qué?

—Pues…sé que lo abolí pero igual me enseñó a no rendirme y luchar…Arthur, sé que Alfred ahora se comporta como un verdadero hijo'e puta… y sé que usted lo ama y…—pensó por un momento— Y no es que yo deba meterme en sus asuntos pero…no creo que el llanto solucione algo…

Este no respondió nada, abrió la puerta lentamente y se acercó a ella para abrazarle, ella lo aceptó, su hombro estaba dispuesto a recibir las lágrimas del británico.

Poco después llegó Escocia y se llevó a Inglaterra, vio cómo lloraba de rabia y pena así que pensó que sería mejor que se alejara de todos, no le haría daño seguir representando a Gran Bretaña, bueno, eso hasta que Costa Rica le aconsejó que le dejara el trabajo a Gales para que pudiera cuidar mejor del menor, aceptó.

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