N/A: Si no han entendido, USA e Inglaterra ya no saben ni lo que tienen por dentro de tanta presión, en especial Inglaterra. Costa Rica habla así a propósito no son errores ortográficos en ese ámbito.


Estados unidos, después de volver a quedar mal con el resto de sus compañeros por tanto griterío de lo mismo, decidió ir a buscar a Inglaterra, al menos decirle algo sobre el tema. Odiaba a muerte a Escocia.

Corrió por todos los pasillos, a todos los que pasaban les preguntaba lo mismo "¿Han visto a Inglaterra?" pero la respuesta fue siempre la misma "No".

Terminó topándose con Costa Rica. Ella le contestó molesta e indiferente: — ¿Por qué tendría que contestarte?

— ¡Porque…! Ehm…sólo…

Cayó de nuevo, sabía que quería mucho al británico pero decirlo en voz alta… O que quería disculparse le era aún difícil y…en sí, él era un idiota.

— ¿Ves que no tenés nada para decir? Lo detestás y punto.

— ¡No lo detesto!

— ¡¿Y porqué putas le hicistes esas cosas?!

— ¡Porque no sabía lo que sentía!

— "No sabía", qué raro, yo pensé que era odio, ¿Me vas a decir que te diste cuenta de que lo amás o qué?

—Pues…

—Arthur no está aquí. Y no planeo decirte nada de él.

— ¡Por favor! Quiero decirle algo importante.

—No tenés ni una pizca de importancia en este momento, Alfred.

—Lucía, entiende —rogó.

—No, vos entendé, no se puede ir y hacerle de todo hasta violar a alguien a quien supuestamente odiás y luego decir: "Lo amo, estoy arrepentido por todo".

—Pero… ¡Es que no estaba bien de la cabeza! No tenía claro mis sentimientos hacia Art—!

Se detuvo al recibir un fuerte golpe de pecho por parte de una patada delantera de Costa Rica, fue lanzado hasta casi el fondo del pasillo. Se quejó tratando de elevar su cabeza y mirar a la nación que se acercaba con el seño fruncido.

—No te atrevás a hablar de esa forma, si no entendías lo que sentías simplemente vos te apartás hasta que se te arregle la cabeza, no era necesario lo que le hiciste a Arthur —no soportaba que lastimaran a sus amigos, lo que hizo Estados Unidos le sacó verdadero enojo.

— ¡¿Y crees que no estoy arrepentido?! —le gritó aún desde el suelo— Quiero arreglarlo.

— ¡Eso no se arregla así de fácil, Alfred! —le devolvió el grito dejándolo callado— Los malos tratos que le diste Arthur… él los confundió con errores o estupideces tuyas, una especie de etapa como le pasó con su piratería; la independencia le costó olvidarla pero lo logró porque pensó que al menos lograrían llevarse, creyó que vos y él podrían ser al menos amigos, eso le confortó un poco pero, ¿Llegas y lo destrozas de tal forma y lo violas? ¿Qué clase de amor es ese? ¿Y qué clase de persona o nación perdona con facilidad que la persona que más ama le haga tal cosa? ¡Decíme en qué maldito mundo maltratas a alguien que amas! ¡No sientes amor por él!

No respondió, miró con los ojos muy abiertos a la latina frente a él. Costa Rica suspiró y trató de calmarse, antes de irse le dijo con decepción al rubio: —Esto no es una novela, ni tampoco la historia de un esposo que maltrata a su esposa, sos un verdadero estúpido hijo de puta si creés que se resuelve con decir "lo siento".

Si Estados Unidos tenía una crisis mental ahora era un apocalipsis, se volvió a confundir ¿Qué hacer? No lo sabía.

Porque Estados Unidos fue ciego. Si se dice "No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes" por algo será, se sentía torpe, estúpido y desesperado, adolorido por dentro. Jamás imaginó que de quién quiso hacerle daño en un principio ahora le amaba, tal vez siempre lo hizo pero el orgullo y la gula por el poder le hizo no ver lo que tenía en frente. Se dedicó en burlarse a sus espaldas y hacerle daño cuando pudo, alegando "Fue un accidente, lo lamento, no fue mi intención, discúlpame, se me pasó la mano, fue un error de mi parte, fueron mis jefes, yo no tuve la culpa" Y un sinfín más, ganó confianza y cariño por la parte de Inglaterra, así que cuando Escocia le dijo aquellas cosas lo primero que pensó fue hacerle daño de la peor forma posible usando el conocimiento a su favor.

El que le dijera que lo que el mayor sentía era amor profundo y real por su persona lo desconcertó, el sentimiento de culpa fue lo que le extrañó y así después de mucho pensarlo llegó a la conclusión de que sí amaba a Inglaterra, amaba su sonrisa que creyó detestar, amaba su carácter sin igual a pesar de creer odiarlo; según él, odiaba hasta sus ojos, pero como siempre en gran parte de su vida eso fue un error, amaba con locura esos ojos esmeralda que daban luz al alma de Inglaterra. A pesar de que ahora se estaban opacando por culpa de sus actos.

Era un verdadero bastardo, y la palabra le quedaba corta.

No obstante "Lo hecho, hecho está" dijo un escritor muy famoso, se merecía eso, apostaba lo que fuera a que Inglaterra lo odiaba y no podía culparlo. Tal vez Escocia se la jugó muy bien para alejar a su hermano de su presencia.

Y hablando del pelirrojo… Este se encontraba en su casa con su hermano más pequeño el cual estaba metido en su cama llorando sin parar, a este punto el orgullo se dejaba de lado, su sangre era la misma y como hermano lo amaba, precisamente la razón de que no soportaba el hecho de que le hicieran daño.

Se acercó a él, despacio y suspiró mientras se sentaba en la cama, acarició su cabeza en gesto de fraternidad y cariño. Después de un rato Inglaterra decidió hablar, apenas se escuchaba, con un hilo de voz: —S-Scott…

Se giró para mirarle con los ojos llenos de lágrimas y algo irritados por el mismo motivo. Él le miró neutral, acariciándole la cabeza: —Dime.

— ¿Por qué sigues insistiendo en usar magia con Alfred?

Escocia dio un largo suspiro, resignado y agotado, pero algo culpable también se sintió, sabía que también le causaba daño a su congénito a pesar de tener buenas intenciones. Le miró por unos segundos y pasó su mano al hombro del menor.

— ¿Cómo te diste cuenta?

—Me acabo de dar cuenta.

Arqueó una ceja, confuso.

—Acabo de sentir…lo mismo que sentí cuando estaba con…él…

Desvió la mirada, a pesar de sentirse mal eso no implicaba que pudiera dejar de presentir la magia a su alrededor y menos la de sus hermanos.

—Hm…bueno…

—Responde…por favor, a mi pr-pregunta…

—Eso…es porque yo no quiero que siga haciéndote daño.

—Pero me lastimó lo que hiciste…es decir…hacer que parezca que no me ve o me oiga para…—volvió a llorar— Ya no quiero seguir así…lo odio, —se sentó y miró con dolor al pelirrojo— Odio sentirme así…hermano, ayúdame por favor…

—Escucha…—suspiró profundamente, tenía que decirle que en base la mitad del problema era su culpa— Yo fui quien le dijo de tus verdaderos sentimientos a ese bastardo…

— ¿Q-Qué? —lo miró desconcertado y confundido.

—Que yo le dije a Alfred que tú lo amabas —desvió la vista.

— ¿P-Por qué? ¿Por qué lo hiciste? —su voz se quebró más y las lágrimas dieron rienda suelta.

—Porque no pensé en lo que podía pasar…lo lamento, Arthur…

— ¡Hubiera vivido tranquilo aunque él me odiara en secreto! ¡Al menos no me hubiera hecho tal humillación!

Le gritó con enfado y tristeza, reforzando la capa de dolor en su pecho. "Lo sé" Fue la respuesta del mayor, cerrando los ojos para no verle.

— ¿Entonces él no me ignoró porque sí? ¿Quiso disculparse al menos?

—Sí…él quiso disculparse contigo pero como te diste cuenta usé magia en él —admitió todo menos lo de amor.

—Scott ¿Acaso me odias? ¿Quieres dañarme más o qué? Bastard —le dijo aún llorando, ahora los motivos se acumulaban y el dolor también.

—No es eso…pensé que…

— ¡No piensas! ¡Nunca lo haces! Te detesto, pensé que eras un buen hermano, al menos soportable pero resulta que eres igual o peor a Alfred —espetó, verdaderamente dolido.

—Quería que al saber eso él se te confesaría o algo…pero no creí…—trató de verle y de mostrarle su sinceridad.

— ¡Aún así!

Ya no aguantó más y gritó, gritó, llorando, posó las manos en su rostro y seguía desahogándose de esa forma, su mente estaba hecha un caos total al igual que lo que sentía su alma.

Escocia no dijo nada, lo atrajo hacia su pecho y lo abrazó protectoramente, no quería que su hermanito pasara por tanto. Inglaterra se aferró a él mientras lloraba desconsolado, ya no sabía qué pensar o hacer así que simplemente optó por eso.

Inglaterra pasó de ese modo tiempo indefinido, tiempo que Escocia le dio con mucho gusto y paciencia. Hasta que el menor se quedó dormido aún aferrado en su pecho como un niño pequeño. No lo soltó en ningún momento, sentía su dolor emanar y eso a la vez también le producía dolor en su interior, sin embargo por las mismas razones tenía que hacer lo que hacía.

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