Notas al final
Mientras Estados Unidos se desahogaba con Canadá y pensaba una forma de arreglar las cosas, Inglaterra se encontraba en su habitación vistiéndose después de haber tomado un baño, Escocia se encontraba en la planta baja, tomaba un delicioso whisky escocés mientras fumaba un poco sentado en el comedor. Esperaba a su hermano para ir a reunirse con Gales quien les invitó a ir a cenar, hace tiempo que no actuaba como hermano sobre protector y le hacía falta hostigar a Inglaterra para distraerlo un rato.
Cuando al fin estuvo listo salieron juntos al auto del mayo. Gales les esperaba fuera del local sonriente como siempre
— ¡Hola hermanito! —saludó al menor el cual frunció el seño por lo dicho.
—No me llames así, Dylan ¿Me invitas sólo para molestarme o qué?
—Casi hahaha —rió mientras le revolvía el cabello y entraban al elegante restaurante.
—Dylan —llamó el pelirrojo— Quedamos en que no serías ninguna mamita.
—Scott, no seas un papá gruñón.
Le dijo en son de burla, su trabajo no sólo consistía en molestar a Inglaterra sino que también a Escocia. El cual le respondió con un simple "Idiota".
Ya sentados en la mesa y cenando el ambiente era relajante. Los tres la pasaban bien, Gales hacía comentarios torpes, Escocia le insultaba con propiedad e Inglaterra era tratado como niño gruñón.
Después de un rato Inglaterra comentó que quería volver a representar a su país propiamente, para Gales no hubo problemas y tampoco para Escocia ya que eso significaba que volvería a sus quehaceres, aunque una pregunta asaltó la cabeza del castaño:
—Arthur, ¿Estás seguro de volver a representar a Inglaterra?
—Claro, ya me siento bien, —sintió que su celular vibraba por lo que debajo de la mesa denegó la quinta llamada desde que estaban en el restaurante— Disculpen, pero sí, así que no es necesario que sigas cubriendo mi puesto.
—De acuerdo, —sonrió— ¿Entonces Scott fue un hermano mayor o una mamita para ti?
—No digas idioteces.
Le respondió el mencionado tomando un sorbo de vino. El rubio trató de responderle sin decir algo grosero: —Me estás tomando por un mocoso ¿No es así?
—Sabes que eres mi hermanito hahaha —se divertía en grande— pero me alegro que ya estés bien, ¿Cierto, Scott?
—Lo que sea —respondió serio e imperturbable.
— ¿Eh?
— ¿Ves que sí le importas?
—Nadie dijo eso, no pongas palabras en mi boca.
—Claro que sí, no evadas, apenas aceptaste venir y sólo tuve que decirte que también invitaría a Arthur.
—No digas estupideces, idiota.
Le fusiló con la mirada, no le gustó para nada que revelara ese tipo de cosas de esa forma tan ridícula.
El menor estaba confuso en todo sentido, claro que conocía la faceta protectora de su hermano pero no sabía a qué nivel podía llegar. Preguntó mirándolo incrédulo: — ¿Es en serio?
—No.
—Sí —contradijo el hermano del medio, disfrutaba el momento.
—No, eh dicho no, y lo repetiré sin cansancio —siguió con su mirada afilada, era sumamente incómodo y vergonzoso.
Gales continuó un buen rato, Inglaterra los miraba serio, en varios momentos se le quedó viendo a Escocia tratando de averiguar algo, no sabía qué, pero de alguna forma le hacía pensar en muchas cosas. A ratos tenía que seguir denegando llamadas de su teléfono, no quería nada que ver con trabajo o el mundo en estos momentos.
De un momento a otro las llamadas en el celular de Inglaterra se hicieron incesantes, una tras otra sin parar, mensajes entre llamadas, ni siquiera sabía quién era y se negaba a ver el teléfono. Eran alrededor de las diez de la noche y lo único que irrumpía la bella noche era el condenado celular. Sus dos hermanos sabiendo esto le aconsejaron revisarlo, tal vez así se calmarían y dejaran de molestar, él aceptó.
El rubio al mirar la pantalla abrió los ojos de par en par, sorprendido. Dieciséis mensajes y veintidós llamadas perdidas, todas de la misma persona, o mejor dicho, nación: Estados Unidos.
Los otros dos le miraron algo confusos al notar el cambio de su hermano. Escocia preguntó:
— ¿Quién es?
No hubo respuesta. Gales, quien en toda la noche sólo bromeaba y sonreía, cambió su expresión a una seria y con cierta molestia, diciendo:
—El representante de Estados Unidos; Alfred.
Escocia e Inglaterra le miraron sorprendidos.
—Pero aún no les he dicho nada, tampoco te he mostrado mi celular.
—No hace falta, volteen y miren quién está en la recepción —respondió Gales con la misma seriedad.
El pelirrojo y el rubio hicieron lo dicho. En efecto, aproximadamente diez mesas delante de ellos se encontraba el norteamericano. Estados Unidos lucía agitado, desarreglado y parecía desesperado. Le dio una descripción breve y rápida del menor de los británicos al recepcionista, había corrido casi cuatro calles por muchos restaurantes, esperaba que esta vez acertara. Cuando el recepcionista le dijo dónde se encontraba la persona que buscaba, no esperó nada, se giró para buscarlo con sus ojos, no quiso que le dijeran el lugar de la mesa, nada.
Al encontrarse con la mirada sorprendida de Inglaterra corrió hasta él, ignorando la mirada curiosa de las personas. Los tres británicos se levantaron de golpe, los mayores frente al menor, como un muro de hierro frente al norteamericano.
Escocia, con un tono amenazante, preguntó: — ¿Tú, qué haces aquí?
—Vine a hablar con Arthur —respondió rápidamente, soportando las miradas de ambos hermanos.
— ¿Cómo sabías que estaba aquí? —con la misma voz, preguntó Gales.
—Pues…Cían y Liam…
Gales, alterado: — ¡¿Qué?! ¿Qué les hiciste para que te lo dijeran?
— ¡N-Nada! Lo juro, les pedí el favor porque de verdad quería hablar con Arthur, costó, pero al fin me dijeron que ustedes estaban por estas calles —hablaba en serio, Estados Unidos además lucía muy mal.
Por dentro los dos más grandes fruncieron el seño. Inglaterra no decía nada, todavía no podía creer todo eso. El norteamericano continuó insistiendo:
—Por favor, créanme, Arthur —trató de dar un paso y extender su mano, mal hecho.
Escocia agarró su mano rápidamente, mirándole con verdadero enojo, volvió a hablar amenazantemente: —Ni si quiera te atrevas.
El norteamericano se quejó, al parecer Escocia quería más que sólo detenerlo, quería romperle los huesos, Gales lo notó al escuchar un "Crack" y un gemido de Estados Unidos, así que detuvo a su hermano:
—Scott, tranquilízate, no es necesario que hagas eso.
Este solamente bufó y le soltó con brusquedad.
—Vete si no quieres que busque romperte algo más importante que una mano.
—No, por favor, Arthur —nuevamente llamó al otro rubio, este despertó del trance en el que se había metido— Arthur, listen me, please.
—Scott dijo que te fueras, no me hagas arrepentirme de haberlo detenido —esta vez fue Gales quien amenazaba al joven.
—Arthur, diles que me dejen hablar contigo, por favor necesi—
Fue detenido por un golpe de parte de Gales, el castaño no trató de ser disimulado, lo mandó mesas detrás, destruyendo todo a su paso, estaba furioso con Estados Unidos.
Las personas presentes se asustaron, unas se fueron, otras se mantuvieron al margen. Inglaterra, que seguía sin decir nada, fue llevado por sus dos hermanos a la salida, rápidamente, Estados Unidos les siguió apenas se levantó.
Lamentablemente para los británicos, y para suerte del norteamericano, el auto estaba lejos así que a este le dio tiempo para alcanzarlos.
— ¡Arthur, espera por favor! ¡Tengo que decirte algo import—!
Nuevamente, le detuvieron, y esta vez fue Escocia quien le tomó del cuello, queriendo estrangularlo por la necedad de este.
—Que te fueras dije, ¿No entiendes o es que quieres que te vuelva a golpear, maldito idiota?
—N-No…tengo que…hablar con Arthur y…no m-me iré has-ta…hacerlo.
Trataba de zafarse al escocés pero el agarre de este era monstruosamente más fuerte que él en ese momento.
Inglaterra prefería observar, quería saber hasta dónde llegaba el menor. Gales por otro lado, se mantenía serio, interrogó al estadounidense aún en manos del escocés: — ¿Y por qué insistes en hablar con él?
—Porque es…es importante.
— ¿Qué es eso tan importante?
—Decir-le que lo lamento y… y decirle qu-que lo amo.
—Mientes, ¿Qué planeas realmente?
—S-Sólo eso…quiero que m-me perdone…porque lo amo.
— ¿Y qué harás si Arthur no quiere, si él te dice que te alejes para siempre?
—En-Entonces…yo…—no pudo contenerse, pequeñas lágrimas empezaron a brotar— Entonces tendré q-que aceptar…e irme…
— ¿Y si te digo que para poder hablar con él necesitas esperar un tiempo?
— ¿Esperar? N-No…yo no quiero es-perar…
—De acuerdo —suspiró— Tendré que aceptar eso, Scott, creo que puedes soltarlo.
— ¿Dylan? —Escocia quedó desconcertado— ¿De qué estás hablando?
—Si está tan desesperado como dice, habrá que darle la oportunidad de que hable, que Arthur decida si escuchará o no y punto.
—Me parece bien, si se pasa de la raya lo golpeo —advirtió Escocia antes de soltarlo.
El pelirrojo dio un paso atrás, esperando a que Estados Unidos se recuperara para hablar, Gales se quedó al lado de Inglaterra el cual solamente esperó de brazos cruzados y una mirada neutral.
—Arthur, yo en verdad lo lamento, lamento todo lo que te eh hecho, no solamente lo de hace poco, lamento lo que te hice desde el día en que me independicé.
Estaba nervioso y entonces buscó los ojos de Inglaterra, manteniendo su mirada con la de él, mostrado su sinceridad, prosiguió:
—Todo el daño que te hice fue porque yo simplemente soy un idiota y no noté…No noté nada de lo que era, es decir…todo era confuso y creía que te odiaba y lo pensé por mucho pero mi mente me jugó sucio y yo me tragué que lo único que podía sentir por ti era odio y deseos de dominio y destrucción… —tomó aire, no quiso llorar— Pero me di cuenta…cuando Scott me dijo todas esas cosas y lo que sentías por mí yo…yo me sentí culpable y no supe por qué y hasta me sentí estúpido, bueno, lo soy pero es que fue ahí donde me di cuenta de mis sentimientos y la verdad es que…yo me arrepiento de haberte herido de esa forma y tratarte así de mal, si me odias lo aceptaré pero por favor hazme saberlo…si me odias o…o me amas —bajó el tono de su voz— Arthur yo…yo te amo…te amo y sé que me enteré muy tarde pero es la verdad, me siento culpable de hacerle esas cosas a quien amo y…eso no es de un héroe, digo esas cosas sin sentido y…y…
Las lágrimas brotaron de sus ojos sin aguantar más, volvió a respirar hondo antes de seguir: —Yo te amo con locura Arthur…discúlpame por favor… Qui-Quiero sentir tu amor…pero también quiero que me perdones ¿Puede perdonarme, por favor?
Ante esto no hubo palabras de parte de los otros dos, sólo silencio, un silencio agotador, pesado, abrumador para la nación más joven. Inglaterra simplemente dio un largo y fuerte suspiro, mirándolo por última vez en la noche, buscando que entendiera algo en esa mirada, antes de tomar la mano de Gales y girarse:
—Scott, por favor ya vámonos de aquí —empezó a caminar jalando al mayor.
—Claro —le dijo sin más y siguiéndoles.
Estados Unidos quedó perplejo, con el sentimiento de que algo se partió en su interior, estaba peor, no sabía si Inglaterra lo disculpaba o no, si aún le amaba o no. Pero si bien es cierto que desconocía la respuesta del mayor, tenía que averiguarlo, no saber algo a este punto resulta algo serio, y eso, lo sabía.
Ahora bien, los tres hermanos se fueron y le dejaron ahí. Lo bueno es que, estando en el territorio de Escocia, el único lugar donde podrían llegar es a la casa del mismo.
Así que Estados Unidos buscó un taxi que lo llevara hasta la morada del pelirrojo. Tomó un rato y una tarifa muy considerable si fuera una persona normal, pero lo logró. La lluvia lo tomó por sorpresa por lo que cuando salió del auto no tardó nada para mojarse.
Tocó la puerta de la casa de Escocia, llamando casi a gritos el nombre de Inglaterra. Algo incesante, tardó cinco minutos para que le abriera el susodicho.
—Eres idiota ¿No? —fue el frío saludo de parte del rubio mayor.
—Sí, lo soy —admitió con pena y nervios— Soy un maldito idiota, pero no quiero seguir siéndolo, quiero saber cuál es tu respuesta, si me perdonas o no y si…y si me amas, también quiero saberlo, Arthur por favor respóndeme dos cosas: ¿Me perdonas o no? ¿Me amas o no?
—Eres obstinado, molesto, egocéntrico, no piensas lo que haces, te confundes con facilidad, no captas nada de lo que se te indique sea verbalmente o no, pero sobre todo un maldito idiota —no tuvo piedad, se sentía dolido pero a la vez aliviado y en cierto ámbito, feliz— ¿Cómo crees que puedes llegar y hacer tales cosas a alguien, y luego solamente pedir disculpas sin más? ¿Piensas que te puedo perdonar así no más?
—Yo…A-Arthur, yo haría lo que fuera por ti, ¿No puedes notar eso? Estoy congelándome bajo la lluvia, soporté a todos tus hermanos y me tragué todo el orgullo para venir hasta aquí y decirte lo que siento por ti ¿Eso no basta?
—No creo que lleguemos a algo si te digo todo lo que me has hecho, aún si incluyo sólo los últimos tres meses, esto no se trata de hacer más o hacer menos ¿Sabes cómo me siento, puedes ver a través de mis ojos? Te miré hace rato esperando a que entendieras algo ¿Lo hiciste?
Y volvió a hacerlo, mirarlo de una forma condescendiente, con muchas emociones cargadas, Inglaterra sabía que si Estados Unidos realmente lo amaba como decía podría entender. Quería saber si podía hacer eso, que después de insistir podría entender lo que sus ojos reflejaban.
—Alfred, sólo quiero que entiendas algo, no te deseo ningún mal pero no puedo tomarme todo a la ligera, claro que te perdono, ¿Pero amarte? No me hagas esa pregunta ahora, no puedo decir que sí y tampoco puedo decirte que no.
Estados Unidos se sentía tranquilo, un peso enorme se había ido de él. Detrás de Inglaterra, y sin que Estados Unidos se diera cuenta, se encontraba Escocia, atento a todo lo que el más joven dijera, después de escuchar lo último decidió irse a su habitación, sabiendo que entonces su hermano ya estaba lo suficientemente estable para pensar claramente.
No tardó mucho, la contestación de parte del norteamericano fue la siguiente: —Entonces, tendré que reparar el daño poco a poco, ¿No es así?
Este asintió.
—Arthur, lo lamento, otra vez, yo… Espero que algún día puedas amarme, igual o más que lo hacías antes, porque yo sí lo hago, quiero que lo sepas —le dedicó una suave sonrisa, con cierto miedo pero con sinceridad.
—No te preocupes, Alfred—devolvió la sonrisa, sólo que con seguridad y tranquilidad— Además yo todavía te aprecio.
— ¿De verdad? —sus ojos mostraban ilusión y alegría.
—Sí, así que por el momento te diré hasta luego ¿Te parece?
— ¡Yes! —dijo sonriendo con más seguridad.
Inglaterra cerró la puerta deseando buenas noches, Estados Unidos se despidió y lentamente se dirigió a casa, pensativo pero tranquilo.
Estados Unidos estaba empapado, le helaba hasta los huesos, pero era algo que ignoraba, se encontraba feliz de haber resuelto su problema con Inglaterra, era cierto que lo amaba y esta vez no dejaría que el puente que los separaba se hiciera más grande. E Inglaterra, a su vez, se sentía más libre, fresco; el dolor y el rencor se habían desvanecido casi por completo, resentido sí, pero en el fondo quería a Estados Unidos, sólo que quería saber si con el tiempo podría volverlo amar, probablemente no, probablemente sí, eso era algo que no lo sabía.
—Final Alternativo—
Hola! Espero que este final también les haya agradado. No tengo ni la más remota idea de quién me lo pidió, pero dadas las circunstancias y que además mucha gente también quería un final US/UK...
En fin, muchas gracias por leer. Chao!
