Hola a todos...
He aquí el segundo capítulo de este fanfic. Espero les guste.
Disclaimer: Hetalia no me pertenece, solo ocupo sus personajes para escribir.
-¿Es tu hermano?- dije con un tono de asombro.
-Cuesta creerlo, pero lo es.- dijo con un tono medio cómico.
Empecé a sentir miedo de que Ludwig me odiara por el hecho de que su hermano me odie, no quería soportar un infierno en mi habitación también.
-Oye…- dije para llamar su atención y preguntar lo que de verdad me tenía dudoso.
-Dime.- dijo mirándome a los ojos.
-Tu…- tome aire y continúe- ¿Tu no me odias porque tu hermano me odia?
-¿Qué?... No, para nada- dijo y di un suspiro de alivio.- No eres un mal chico, pero tampoco creas que soy tu amigo, debo conocerte mejor.
-Claro.- dije sonriendo- tienes toda la razón, pero de verdad me agradaría mucho tenerte como mi amigo. Como verás, es mi primer día y al parecer me he ganado la burlas de algunos y el odio de tu hermano.- suspiré.
Noté como Ludwig se compadeció un poco de mi situación, pero no quería que fuera mi amigo porque le di lastima. Me da rabia que las personas se acerquen por lastima o por conveniencia, solo quería tener amigos con quien confiar. Por eso, Antonio era mi mejor amigo, porque desde el principio vio eso en mí y quiso ser mi amigo, él realmente se ganó mi amistad.
-Tranquilo, me encargaré un poco de que Gil no te haga tanto problema, pero no me pidas más.- Me sorprendí un poco por su reacción.
-No te preocupes.- dije intentando sonar tranquilo- No quiero que te moleste por defenderme.- sonreí para demostrar que estaría bien con Gilbert o sin Gilbert.
-No, insisto. –Lo miré sorprendido.- tómalo como una ayuda de un compañero a otro. –vi algo en su cara, parecía ser una sonrisa.
-Está bien.- dije resignado. Ludwig era bastante obstinado.
El resto de los 30 minutos que me quedaban para ir a clase lo pase con Ludwig, le conté que vengo de Italia, que mis padres al principio no querían que fuera a la universidad R y que los convencí solo si decía que mi hermano me cuidaría, en fin, cosas sobre mi familia.
-¿Tienes un hermano?- dijo con un tono de sorpresa, me pareció muy extraño.- Pensé que eras hijo único.
-No, no.- reí un poco con lo que dijo.- Mi hermano estudia aquí, como te dije. Su nombre es Lovino.
-Lovino… ¿Lovino Vargas? –dijo esperando a que me haya equivocado.
-Sí, él mismo.- sonreí
-No lo creo, él dijo que no tenía hermanos.
Al escuchar eso, mi pecho comenzó a doler y solo quería llorar. Una de las personas que más quiero en el mundo negó mi existencia. Pensé que mi Lovi estaba orgulloso y feliz de que yo vendría a estudiar con él, siempre ha sido muy sobreprotector conmigo, pero nunca imagine que me negaría como su hermano o que quisiera estar en un mundo sin mí.
-Feliciano, ¿estás bien?- de repente escuché como Ludwig me pregunto.
-Oh, ya es tarde… debo ir a mi segunda clase.- dije al ver el reloj y me fui, tomando las cosas que necesitaba.
Me sentía muy mal después de que me enteré de que Lovi me negó, lo único que quería era hablar con él, pedirle una explicación, salir de mis dudas, pero por ahora no podía porque realmente estaba atrasado un poco para mi segunda clase.
Entré al salón y vi a Eli, ella me devolvió la mirada y sonrió. ¿Por qué lo hace?, ¿Por qué ella oculta sus gustos por una persona como Gilbert? Si yo fuera ella, no dejaría que nadie se interponga en mis gustos, por mucho que lo quiera.
-Feli, siéntate aquí- señaló un asiento al lado suyo. Decidí sentarme con ella, para no oír como las otras chicas se burlaban de "la nena" que soy.
En eso se me acercó la otra chica, quien también acompañó a Eli en la primera clase. Por fin pude ver mejor su apariencia, es rubia, ojos verdes y se veía muy tierna con su delantal blanco puesto.
-Hola, siento sino me presenté anteriormente.- dijo con una sonrisa muy dulce.
-No, no… discúlpame a mí por no presentarme.- dije devolviendo la sonrisa.- Soy Feliciano Vargas, mucho gusto.
-Emma… -dijo con su misma sonrisa.- Sé que suena muy pronto preguntarte algo, pero quiero salir de una duda.
Sabía que quería preguntar, pero no tenía miedo a lo que digan los demás por mi condición sexual.- Claro, dime.- dije sonriendo.
-¿Tú eres gay?
-Pues sí, lo soy.- dije para sacar a todas de dudas, ya que se formó un silencio con la llegada del profesor. Sentía como nuevamente todas hablaban a mis espaldas. ¿Acaso estaba mal ser gay y que te gusten las artes? La respuesta pareciera ser un sí, oculto con sonrisas hipócritas y con miradas de burla.
El resto de la clase siguió normal, todos veíamos como el profesor de escultura (sí, era de escultura. No voy a explicar que clases me hacen, sería salir del contexto de lo que estoy relatando) hacia un modelo para crea la escultura de un rostro. Noté como llevaba experiencia en lo que hacía, no esperaba menos de un profesor de la prestigiosa universidad R.
Saliendo de la clase, noté como Eli y Emma se acercaban a mí, era hora del almuerzo.
-¿Quieres comer con nosotras, Feli?- dijo Emma con su sonrisa tierna de siempre.
-Claro- dije contento por la invitación.- pero, ¿Eli nos acompañará?- comencé a dirigir mi mirada a la castaña de ojos verde, quien ocultaba su verdadera pasión por alguien que no lo valía, según mi humilde opinión.
-Lo siento chicos, debo comer con mi novio- dijo Eli, algo triste por dejar a sus amigos comer solos.
-Tranquila, mándale saludos a tu chico.- dijo Emma con un tono de lastima, tal parece que ella sabe porque Eli estaba haciendo eso.
-En tu nombre, Em.- dijo la castaña, para caminar a la cafetería, alejada de nosotros.
-Bueno, creo que seremos tu y yo, Feli.- dijo sonriendo Emma.
-Lo sé, al menos que quieras invitar a alguien más.- dije sonriendo, quería dejar de lado un poco el tema de Eli, no podía hablar de su relación sino le importaba mis consejos de cómo llevarla.
-No hay nadie a quien quiera invitar Feli, además sé cómo te tratan todos por ser distinto y la verdad es que me agrada mucho que seas así.- dijo, mientras caminábamos a la cafetería.
-Gracias, al parecer eres la única que piensa así.- Comencé a recordar lo que hace dos horas me tenía triste, la verdad es que me apena demasiado que Lovi fuera así, pero aun no podía hablar con él, no era el momento.
-No te sientas mal por eso, Feli. La gente no importa en realidad, solo importan las cosas que te gustan y él que lo acepte, bienvenido sea.- mi nueva amiga rubia es tan dulce que me consolaba por las cosas que veía, me alegré un poco al escucharla.
- Gracias Emma –dije sonriendo.- ¿Te puedo decir Em?
-Claro Feli, ni siquiera te pregunté si podía decirte Feli.- dijo riendo de su despreocupación, yo también reí con ello. Es genial por lo menos tener una persona de mi lado.
-No te preocupes, es normal que me llamen Feli. Lo anormal sería no hacerlo- dije mientras abríamos la puerta de la cafetería (debo añadir que estaba tan concentrado hablando con Emma, que no me di cuenta de que habíamos llegado.)
El resto del almuerzo, me reí mucho con las anécdotas que contaba Emma sobre su familia y amigos en Bélgica. De verdad era una chica muy amigable y sociable.
Las personas que pasaban por nuestro lado nos miraban raro, quizás pensando que como yo, el nuevo, estaba con ella, pero a mí no me importó los posibles pensamientos que tenían sobre mí, solo me importaba estar con Emma riendo.
Cuando acabé de comer, vi a mi querido Antonio, sonriendo como siempre, rodeado de sus amigos. Me acerqué a ellos.
-Toñi- dije feliz al ver por fin una cara conocida (el sobrenombre que tenía yo para Antonio era solo mío, me aburría decirle Toni y no me gustaba llamarlo por su nombre completo)
-Feli… -dijo sonriendo y abrazándome. Por fin alguien que quiero me daba un abrazo, que obviamente, necesitaba.- ¿Cómo han estado tus clases?
-Bien, bien… me han gustado del todo.- dije sonriendo de lado.
-Pero aun así, hay algo que no te gusta.- lo miré. Realmente me conocía tan bien, que sabía cuándo estaba mal.
-Bueno, todo el mundo me ha juzgado sin conocerme y se burlan de mí a mis espaldas.- dije con un tono triste.- Además me enteré de que Lovi me negó como hermano.
En ese momento, se formó un silencio muy extraño entre nosotros dos, lo único que hizo Antonio fue abrazarme y decirme que todo estará bien. Lo más extraño de su reacción fue que no intentó defender a Lovi como algunas veces hacía.
-¿Entonces es cierto?- dije triste, notando que podrían salir lágrimas en cualquier momento.
-Sí, Feli, es cierto.- dijo para confirmar lo que ya sabía.
No pude evitar llorar y salir corriendo a mi habitación. Solo deseaba que Ludwig no estuviera ahí, no quería que nadie viera mi momento de debilidad, debía ser el chico nuevo que a pesar de que lo discriminen, seguía en pie.
Corrí lo más rápido que pude hacia mi habitación, como todos almorzaban no había nadie en los pasillos. No pude evitar pensar en que había hecho yo para que Lovino me odiara tanto. Bueno, es verdad de que siempre fui el "favorito" de la familia, pero no es para que decidiera de un día para el otro que no éramos hermanos. No puedo soportar el hecho que quizás sea mi culpa que todo esto esté pasando.
Llegué a la habitación, por suerte, no estaba Ludwig, quizás estaría almorzando. Cerré la puerta y comencé a llorar libremente. Me recosté en mi cama y coloqué mi cara en la almohada para que no escuchen mis sollozos. No quería ver ni hablar con nadie, solo quería desahogar mi triste corazón.
De repente sentí como abrieron la puerta.
-Lud, tu asombroso hermano está aquí.- Genial, la persona que más me detesta está aquí.
-Ludwig no está.- No lo miré, no quería que nadie me viera así, sobre todo él.
-¡Qué mal!... cada vez que quiero sorprenderlo, no está. Eso no es asombroso- dijo cerrando la puerta, gracias a Dios no se dio cuenta de que con quien hablo era "la nena", como me empezó a decir.
-¿Feliciano?- dijo Ludwig cuando llego a la habitación, 5 minutos después de Gilbert.
Sequé mis lágrimas como pude y sonreí.- Si, hola Ludwig, ¿Qué tal tu día? –lo miré.
-Bien, muy bien diría yo –dijo sonriendo.- Pero, te vi correr de la cafetería, ¿paso algo?
-No, no pasó nada. Puedes estar tranquilo.- dije sonriendo lo más convincente que pude, pero mis lágrimas ganaron la batalla y salieron de su jaula, hacia su libertad.
-Pues, esto no dice que estés bien –dijo secando la lágrima que tenía en mi mejilla.- ¿Fue Gilbert?
-No, no es algo que haya hecho él, no lloraría con algo tan vacío para mí.- dije riendo un poco.- Es algo más complicado que eso, es algo en lo que nadie puede ayudar.
-Está bien.- se recostó en su cama.
Volví a llorar un poco más, mientras abrazaba la almohada cerca de mi cara y secaba todo con ella. En un momento sentí como una mano grande acariciaba mi cabeza, era tan reconfortante y muy cariñosa. Alcé mi rostro y vi quien era la persona detrás de esas caricias tan tiernas y llenas de cariño y lo que vi fue muy impactante. Ese chico (si, es un chico) es Ludwig.
Espero les haya gustado...
Agradezco los review que me han mandado, de verdad me animan a seguir con esta historia (:
Bueno nada más que decir...
Adieu!
