Hola a todos...

¿Cómo están?... espero que muy bien y que disfruten de lo que sea que hagan... He aquí el quinto capítulo de mi fanfic.

Disclaimer: Hetalia no me pertenece, sino habría una orgía mundial (?)


Durante un largo tiempo (3 meses exactos), mi vida se ha transformado en una extraña rutina. Donde Gilbert me molesta, Eli no comenta su verdad, Em sigue siendo la única chica que ha estado conmigo por mi forma de ser (digo esto porque las chicas de mi clase, al ver que sabía hacer una escultura de rostro, empezaron a acercarse y a llamarme Feliciano) y mis obligaciones solo han ido en aumento. Por lo mismo, no he hablado mucho con Lud además de cosas sobre nuestra habitación.

Si se preguntan por Lovino, no lo he visto en estos tres meses, pero por las cosas que me escribe en sus cartas, sé que está bien y que ha estado preocupado de cómo han ido las cosas con Lud.

Con respecto a cómo me siento frente a Ludwig, bueno cada día se comporta de manera dulce conmigo (sé que dije que no hemos hablado mucho, pero cuando lo hacemos, ha sido muy cariñoso.) Sé que no debería ilusionarme con su carácter, pero cada día me gusta más (creo que lo que dije de confundir hospitalidad con amor, es una mentira para ocultar mis sentimientos. Aun no sé si Lud me vería de la misma manera si le digo que me gusta.)

-Feli… -escuché de repente a Lud.

-Lud, lo siento mucho. ¿Qué habías dicho?- dije suspirando. Era normal que me perdiera en mis pensamientos y no escuchara parte de las conversaciones, pero no quería demostrar desinterés, ahora que sé lo que siento.

-Acabo de decir que necesito unas cosas para mis clases y que iré a la ciudad. Sé que quizás tengas planes, pero ¿Quieres ir conmigo?- dijo con un leve sonrojo.

-Claro, no tengo nada que hacer y además, también necesito ir a comprar pinturas y espátulas- dije sonriendo.

-Entonces, ¿te despierto el sábado temprano?

-Claro, gracias por llevarme.- dije con una amplia sonrisa.

-No, gracias a ti por aceptar mi invitación.- dijo con una sonrisa bastante peculiar. No era alegría ni nervios, era algo que no entendía.

En ese momento no entendí porque estaba tan agradecido conmigo por ir con él, quizás sea porque no quería ir solo y no tenía a nadie más que lo acompañara.

Salí de la habitación, directo a mi clase de escultura, con una sonrisa muy grande en mi rostro, tanto que los otros chicos se daban vuelta a verme. Escuchaba diferentes expresiones como: "¿Qué le pasó a la nenita?" o "Seguramente un chico se le declaró, sabemos que hay muchos detrás de él". El último es el que más me llamó la atención.

Cuando llegué, me encontré con Eli sonriendo, Em tratando de mejorar su escultura y muchas chicas gritando "Ay, llegó Feliciano". Yo solo pude sonreír a mis verdaderas amigas y sentarme a su lado.

-Hola Feli.- dijo Em con su hermosa sonrisa felina.

-Hola Feli.- dijo Eli con una sonrisa tímida.

-Hola chicas.- no me contuve de darles un abrazo muy apretado y sonreír.

-Parece que alguien viene muy animado hoy.- dijo Em, haciendo énfasis en toda la oración.- ¿Quién se te declaro?- dijo riendo.

-No ha habido declaraciones- dije riendo.- Solo desperté de buen humor.

-Si claro, y nosotras somos Da Vinci.- dijo Eli riendo.

-Creo que pueden llegar a ser mejores que él.- sonreí.

Vimos como de repente llegó el profesor y empezó a corregir nuestros trabajos, él solía ser muy estricto y el único trabajo que le agradaba era el mío. No sé aún el por qué, lo único que esperaba era no causar envidia. Como tarea del mes, nos pidió que hiciéramos un retrato de un rostro conocido, Eli escogió a Gilbert, Em aún no sabíamos porque no reconocíamos a la persona y yo escogí a Lud.

-Mira que tenemos aquí, como siempre Vargas cautivando con sus retratos y sus detalles.- dijo sonriendo el maestro.- ¿Quién es? –dijo dudoso.

-Es una persona que me agrada mucho.- sonreí bobamente y recordé nuestra "cita".

Empecé a escuchar los sonidos de las chicas, quienes querían saber quién atrapo a su "querido Feliciano". Yo solo reí y seguí trabajando con mi retrato. Em y Eli sonriendo sospechosamente cuando empecé a acariciar la mejilla de Lud.

-Feli, ¿tu sonrisa se debe a él?- escuche a Em decir, mientras me percate de donde estaba y deje de acariciar a la escultura.

-No quiero hablar ahora de eso- dije sonriendo.- te explico cuando vayamos a almorzar.

-Bueno, pero quedamos con Eli de ir a comer a la ciudad… ¿vienes?- dijo sonriendo.

-Claro, vamos.- sonreí y volví a concentrar mi atención en mi retrato.

En cuanto terminó la clase, Em nos tomó a Eli y a mí y salimos corriendo de la sala a la salida. Esa extraña reacción quizás fue para que Eli no nos cancelara en último minuto, como siempre hacia. Llegamos a la salida y esperamos un taxi, de repente vi dos caras conocidas.

-Esperen un momento, me avisan si llega el taxi.- Eli y Em sonrieron y miraron a mi dirección, mientras yo me acercaba a Francis y Arthur.

-¡FRANCIS, ARTHUR!- grité y ellos sonrieron mutuamente (siento no mencionar que ellos me acompañaron en el almuerzo, cuando Emma no podía hacerlo, así que nos hicimos muy amigos)

Me di cuenta de que Francis, a pesar de sus frases pervertidas y sus ganas de que todos seamos "su territorio", es un chico muy agradable y es un buen consejero sentimental. Cada día me daba cuenta de que su sueño de ser "psicólogo sexual" era una gran idea del francés de ojos azules. Él era uno de los pocos que sabían quién era la persona que me atrapó.

Por otra parte, Arthur era un chico mágico y caballero. Siempre hablaba de lo bien que se ven las personas en atuendos formales y de lo mucho que le gustaba "Harry Potter". Pobre, aún está convencido de que su carta de Howgarts no llegó porque la lechuza se perdió. Estaba en segundo año de medicina y quería ser cardiólogo, una decisión muy razonable desde su punto de vista.

-Feli…-dijo Francis y me abrazó. Usualmente me tocaba el trasero cuando lo hacía, al menos que estuviera Arthur.

-Feliciano… que gusto verte.- dijo Arthur sonriente. Él es el único que me llamaba por mi nombre completo.

-Deja de ser tan formal con el chico.- dijo Francis.- Además, sabes que tiene confianza con nosotros, por muy raro que seamos.- dijo guiñando su ojo en dirección a mí.

-Una cosa es tener confianza y otra es ser desubicado. No me hables de cómo tratar a Feliciano, you idiot.- dijo para finalizar.

-No te preocupes mon ami, esta noche lo solucionamos.- dijo guiñando su ojo en dirección a Arthur, mientras él le lanzó una mirada asesina.

-Bueno, sé que no debo interferir en sus noches de passione, pero no lo hagan por mi.- dije riendo.

-No lo haremos.- dijo Arthur manteniendo la compostura.

-¿Vas a comer fuera?- dijo Francis, tratando de cambiar el tema.

-Sí, con unas amigas de mi clase.- dije sonriendo.

-Mira Arthur, nuestro pequeño está creciendo.- dijo Francis sobreactuando.

-¿Cuántas veces te debo decir que Feliciano no es nuestro pequeño?- dijo Arthur, aguantando el enojo.

-Tranquilo, mon amour, algún día tendremos a nuestro pequeño.- dijo Francis, sonriendo como un soñador.

-In your dreams, stupid lazy frog. - dijo Arthur a regaña dientes.

No pude evitar reír con su discusión sobre el futuro. Aún hay cosas que no entiendo, como la actitud de Lud, los problemas de Lovi y ¿cómo ellos terminaron siendo pareja? En fin, quizás el tiempo se encargue de resolver mis dudas.

-Feli, el taxi llego.- gritó Eli, quien tenía una voz muy fuerte.

-¡En un momento!-grité y miré a los "enamorados que se odian".- Debo irme…

-Está bien, Feliciano, nosotros también nos íbamos a comer fuera.- dijo sonriendo Arthur.

-Bueno, lo que él llama comer, yo lo llamo el día en que él me deja tomar su trasero y… -no pude escuchar el resto, porque Arthur le tapó la boca.

Empecé a reír.- Bueno, disfruten su momento.- abracé a Francis y le estreché la mano a Arthur. – Vendere.- sonreí y comencé a caminar donde Eli y Em, quienes me esperaban.

En el taxi, Em pregunto cómo conocía a los chicos que se llevaban como el perro y el gato.

-Bueno, los conocí en la bienvenida, cuando decidí sentarme al lado de Francis.- dije sonriendo.- A pesar de las cosas que dicen sobre ellos, yo sé que se aman.

-Si tú dices, aunque el cejotas (casi toda la escuela se refiere de esa manera a Arthur, la verdad es que no me gusta ese sobrenombre) es muy gruñón y serio.- dijo Eli, riendo.

-Bueno, hay algo de Arthur que atrae aun a Francis.- dije sonriendo.

-Espero que no sean esas cejas tan mata pasiones.- dijo de manera tierna Em.

-Dejen que vivan su vida.- dije algo molesto por su actitud frente a ellos.- Si se aman o las cejas de Arthur no les importa a ustedes.

-Tienes razón.- dijeron a unísono.

El resto del camino al restaurante, nos fuimos en silencio; ambas estaban impactadas porque las regañe, pero me molestaba que no aceptaran las diferencias de los demás y estuvieran hablando que ser diferente es lo mejor. Cuando llegamos al restaurante, cambiaron su ánimo, estaban más alegres y pidieron una mesa. En la mesa, empezó el interrogatorio.

-Estamos alejados de la escuela, dinos que te pasó en la mañana.- dijo Em, ansiosa por saber la historia.

-Bueno, primero que todo, ¿Conocen a Ludwid Beilschmidt?- dije sonrojado.

-¿No me digas que te gusta el hermano de Gilbert?- dijo Eli sorprendida.

-Veo que sabes quién es.- dije sonriendo.- Exactamente, es Ludwig, Eli. Tu cuñado.

-No puedo creerlo.- dijo Eli, aun sorprendida.- ¿Sabes que es heterosexual?

-No lo creo, Eli.- dije suspirando.- Siento que Lud siente algo por mí, algo más fuerte que una amistad.

-No lo sé, Feli.- dijo Em, interrumpiendo.- Se ve que Ludwig es un chico muy diferente a lo que pensábamos que te gustaría.

-Por eso me gusta, porque es diferente a todo lo que he visto aquí.- sonreí.- Si vieran su mirada cuando me ve o su actitud cuando estamos solos, dirían que es para pensar que le gusto.- dije convencido.

-No lo sé, Feli. Lud y yo somos muy unidos, me habría dicho si le gusta alguna persona.- dijo Eli, convencida.

-Apóyenme en esto, chicas. De verdad me gusta y creo que hasta lo quiero.- dije apenado.

-Yo te apoyaré, Feli…-dijo Em con su sonrisa felina.- Además, uno nunca termina de conocer a las personas.

-Lo siento Feli, pero no puedo apoyar que te humilles- se levantó de la mesa y caminó al baño.

-¿Por qué se puso así?- dije molesto. ¿Qué le pasa a Elizabeta?, ¿por qué lo hace?

-No te lo tomes a mal, Feli.- comenzó a decir Emma.- Ella solo quiere que Gilbert no te siga molestando como lo hace, porque quiere protegerte. Debió sentir que le diste un golpe bajo al confesar tus sentimientos hacia Lud.- dijo suspirando.

-Nadie puede controlar a su corazón Em, ella mejor lo sabe.- suspiré.- Quiero que me apoye y no que me proteja, eso puedo hacerlo por mi cuenta.

-Tranquilo, deja que lo asimile y te dará su opinión con la cabeza fría.- La voz de Emma te da tranquilidad y más si te aconseja.

-Está bien.- concluí.- Bueno, estoy feliz porque Lud me invitó a la ciudad con él.- el solo recordar eso, me devolvió la sonrisa.

-Me alegra oír eso, Feli.- Em realmente es muy dulce.- Nos iremos de compras después de comer.- finalizó con una sonrisa y un guiño.

-No es necesario, iré con ropa italiana, siendo yo mismo.- sonreí.

-Insisto, es una cita por lo tanto debes usar algo que no haya visto.

-Más aun sabiendo que es mi compañero de habitación.- dije riendo.

-Trabajas rápido, me agrada.- comenzamos a reír.

El resto del almuerzo fue silencio, no sé si es porque teníamos hambre o porque Eli hacia el ambiente más tenso. Terminamos de comer y Eli nos miró como si la hubiéramos traicionado de alguna manera.

-Lo siento, me iré a ver a mi novio.- dijo Eli cuando salimos del restaurante.

-Claro, ve.- dije cabizbajo. No entendía como una de mis mejores amigas me trataba así.

-Nos vemos… búcsú.- dijo y corrió a tomar el taxi que estaba en frente.

De solo pensar que quizás se reúna con Gilbert y que puede contarle que "la nena" está enamorado de su hermano, me deja con una gran tristeza.

-No te preocupes, Feli.- dijo Em, sacándome de mis pensamientos.- No le dirá a Gilbert.

-Gracias por el consuelo, Em.

-Tranquilo, vamos de compras ahora.- dijo riendo.- Hay un centro comercial cerca y podremos escoger el atuendo perfecto.- guiñó un ojo y me tomo la muñeca. Comenzamos a correr al centro comercial que quedaba en un par de cuadras.

El resto de la tarde, estuvimos viendo un montón de distintos trajes, la verdad es que fue una búsqueda muy larga y muy graciosa, ya que Emma hacia que me riera con cada traje erróneo, hasta que vi un conjunto en un maniquí y decidimos que era el adecuado.

Llegamos a la universidad alrededor de las siete de la tarde y Em se fue a su cuarto. Yo fui a buscar a Francis al salón de psicología para mostrarle mi traje y tener su opinión. En ese momento pasé por el salón de música y noté como salían ruido de ella, y por ruido no me refiero a la música.

-¿Quién te crees tú para juzgar mi estilo?- dijo una voz familiar.

-Soy tu profesor de música clásica, por lo tanto en mi clase, no puedes hacer conciertos de rock.- dijo una voz desconocida.

-Sino fuera porque necesito pasar tu asignatura, te partiría la cara.- sentí como Gilbert salía del salón y me miró.

-Ah, nena.- dijo con su voz de siempre, ni siquiera se reflejó su enojo.- El asombroso yo no puede atender tus dudas, aunque me importará.

-No te preocupes, no necesito consejos de idiotas egocéntricos que odia a todos sin ninguna razón.- dije serio.

-Te golpearía, pero eso no sería asombroso.- dijo molesto.- la siguiente vez no tendrás la misma suerte.- comenzó a caminar.

El profesor de música clásica salió del salón y me miro.

-Siento mucho si te molestamos con nuestra discusión.- dijo suspirando.- Beilschmidt no se toma en serio mi clase y lo reprobaré si es necesario.

-Tranquilo, profesor, yo no soy nada del chico.- dije riendo.

-Pensé que eras su novio.- dijo confundido.

-No, no, no… no somos nada parecido a eso.- sonreí.

-Discúlpame, pero eres el único que puede encararlo de esa manera.- dijo sonriendo.- Ah, mis modales. Mi nombre es Roderich Edelstein, mucho gusto.

-Feliciano Vargas, señor.- dije sonriendo y estrechando mi mano.

-El chico de Artes.- dijo sorprendido.

-Perdón, pero ¿Cómo sabe eso?- dije confundido.

-Tu profesor de Escultura me hablo mucho de ti y del gran artista que te vas a convertir, dice que tienes mucho talento.- me miró seriamente.

-Gracias señor.- dije sonriendo.

-Bueno, debo continuar mi clase. Que te vaya muy bien.- dijo despidiéndose y entrando al salón.

Yo volví a buscar a Francis al salón de psicología, pero cuando llegue me dijeron que no volvió a clases y que no sabían dónde se encontraba. Lamentablemente, yo sabía dónde estaría y que estaría haciendo ahora. Suspiré profundamente y volví a mi habitación.

Dejé mi ropa en una mesita que Lud no ocupaba y la dejó para mí, ¿no es tierno? Y me senté en mi cama, pensando en que podía hacer para pasar el tiempo. Se me ocurrió sacar el álbum familiar que llevaba en mi maleta y comencé a verlo. No pude evitar sonreír con lastima cuando vi una foto mía y de Lovino cuando niños. Después de 30 minutos, me quedé dormido, aunque no olvidando decir mis "Buenas noches, Lud" y quedar mirando su cama vacía.


Espero les haya gustado este capitulo, en mi opinión fue el más gracioso de escribir (:

Recuerden que sus reviews son muy importantes para la continuación de esta historia...

Bueno, nos veremos en el siguiente capítulo

Adieu!