Hola a todos...

¿Cómo están?, pues yo espero que bien (:

He aquí el capítulo 14 de esta historia e.e

Disclaimer: Hetalia no me pertenece, de hacerlo pediría que Francis fuera mi instructor (si saben a lo que me refiero XDD)

Advertencia: Contiene escenas subidas de tono, si no te gusta, no lo leas.


Luego de pasada la semana y media que estaba en Italia, volví a la universidad. Estaba muy emocionado de empezar el segundo semestre, pero cada vez que lo pensaba, recordaba lo que me esperaría al final.

Lo primero que hice, casi como un reflejo, fue correr hacia mi habitación para saber si había llegado Lud, pero para mi asombro, él no estaba. Cabizbajo, fui a reencontrarme con mis amigos.

-Bonjour, Feli…- sonrió el francés que se acercó sin previo aviso.

-Hola, Fran…- sonreí y lo abracé.- Ni se te ocurra agarrarme el trasero…

-¡Que cruel eres, hijo mío!- rio.- Como si solo te quisiera para agarrarte el trasero…

-Solo lo digo como precaución…- sonreí.- ¿Cómo estuvieron tus vacaciones?

-Muy bien, aproveché de comprar ropa de temporada y de comer los platos que prepara mi madre…-sonrió.

-Me alegra oír eso…- suspiré cabizbajo. A veces me apenaba demasiado que mi madre fuera más sobreprotectora que otras madres, y a diferencia de lo que pudieran pensar, eso no es sinónimo de cariño.

-¿Hubo más problemas en tu casa aparte de tu madre?- dijo preocupado.

-No, es solo que quiero quedarme aquí, con mi Lud…- suspiré nuevamente.

-Ya veo, pero no te preocupes, mon ami…-sonrió.

-Ya es algo tarde para esa frase…- lo miré con una sonrisa torcida.

-Bueno, ¿por qué no vamos a saludar a los demás?

-Tienes razón, no puedo andar apenado si recién llegué…- lo miré y vi cómo se acercaba Arthur.

-Hello…- sonrió.

-Bonjour, Arthy…- dijo con media sonrisa el francés.

-Hola, Arthur…- dije con indiferencia.

-¿Les pasa algo?- nos miró preocupado.

-Nada…- dijimos casi al unísono.

-Está bien, les creeré por ahora…- siguió sonriendo.

-Arthur, ¿podemos hablar después?- lo miré serio.

-Si quieres hablar conmigo, debes hacerlo ahora… después estaré ocupado…- sonrió.

-Pues mejor.- lo miré serio.- Francis, nosotros iremos a hablar…

-Está bien, au revoir…- guiñó su ojo y caminó hacia sus compañeros de psicología, mientras yo llevaba al inglés fuera del campus.

-What happen?- dijo preocupado.

-Te diré un par de verdades, Arthur…- dije serio.- La razón por la que te esquivo es por todo el daño que le haces a Francis…

-What?- dijo incrédulo.

-Lo que acabas de oír…-tomé aire.- ¡¿NO TE DAS CUENTA DE QUE ESTÁ IDIOTAMENTE ENAMORADO DE TI?!

-Sé que sonará extraño, pero también estoy enamorado de él…- dijo el inglés, sonrojado.

-Sí de verdad sintieras amor, dejarías que te amara y no pensarías en nadie más…- ¿Qué se cree el inglés para manchar el nombre del amor en vano?

-No es que me acueste con otros porque no quiero a Francis…- bajó la mirada.- La verdad es que Francis es demasiado ligón y tengo miedo a salir lastimado de eso…

-Sí de verdad amaras a Francis, no te importaría el pasado, solo el presente y el posible futuro que tendías con él…

-¿¡Tú crees que no pienso en eso!?- dijo molesto.- Para ser italiano, juzgas muy rápido a la gente y no le das la oportunidad de escuchar la otra versión.- suspiró.

-Pues, no sí la primera versión tiene fundamentos y es verdadera…- dije serio.

-A veces no todo es blanco o negro, puede haber gris…- y después de decir eso, se fue.

Yo regresé donde se encontraría Francis, cuando de repente vi a Emma y Eli hablando de sus vidas. Quería retomar mi amistad con ellas, aunque sea para que me ayuden en clases de pintura al óleo.

-Hola chicas…- me acerqué tímidamente.

-Hola Feli…- sonrió Emma.

-Hola.- Eli fue más seca al saludar.

-¿Cómo estuvo sus vacaciones?- las miré nervioso.

-Ven aquí, Feli…- de repente sentí como Emma me abrazó.- ¿No te quieres unir?

-No, debo irme…- dijo Eli con una media sonrisa.- Nos vemos después Em.- vimos cómo se iba a la sala de música.

-¿Es que acaso Elizabeta es masoquista?- dije incrédulo.

-No es eso Feli…- dijo mientras volvía a sentarse.- Creo que está saliendo con alguien más…

-¿En serio?- me senté.

-No me quiere decir nada, pero se le nota algo más feliz que cuando se fue…- suspiró.

-Bueno, si tú no sabes, menos sabré yo…- sonreí curioso.

-Me da la idea de que quizás no te perdone por lo de Gil, aunque se ve que "lo olvidó"- dijo haciendo comillas.

-Está bien, la entiendo…-suspiré.- ¿Cómo estuvieron tus vacaciones?

-Bien, aunque no hay mucho que rescatar además de que comí muchos waffles…- sonrió.

-Me alegro…

-¿y cómo estuvieron las tuyas?- sonrió.

-Bien, bien… con Antonio en mi casa y Lud también me visitó…

-¿No que estaban peleados?- dijo con curiosidad.

-Sí, pero después de la visita y de decir cosas en la tumba de mi ex novio…-al solo recordar sus palabras, sonreí bobamente.

-Ya entendí…- sonrió la belga.

-Bueno, mi madre quiere separarme de Lud…- bajé la cabeza apenado al recordar eso.- Me quiere llevar a Viena a seguir estudiando…

-Tranquilo, Feli…- me acarició el cabello.- Ya lo resolverás.

-Eso intenté, pero ella no entendió mis razones…- la miré apenado.

-Tranquilo, disfruta el tiempo presente y no pienses en el futuro…- sonrió y se levantó.

-¿Ya te vas?- dije al ver su gesto.

-Sí, debo ordenar mi ropa en mi habitación.- sonrió.- Me alegro que seamos amigos…

-Pienso lo mismo…- sonreí y vi cómo se marchaba.

Me quedé observando entre las personas, por si veía una señal de Luddy o de Gilbert, me preocupaba saber que no había llegado. De repente sentí como mi teléfono vibró, había un mensaje de Lud.

"Feliciano… tengo una sorpresa para ti, ven a la parte trasera del campus. Ich liebe dich".

Cuando acabé de leer, salí corriendo a la parte trasera del campus, para encontrarme con mi querido Lud. Al llegar, busqué por todas partes a mi novio, pero solo veía sombras que eran más claras gracias a la luz de la Luna.

-Feli… cariño.- escuché a Lud decir, pero no lo veía.

-¿Dónde estás?- dije al escuchar la voz.

-Solo sigue el sonido de mi voz y me encontrarás…- No sabía qué camino tomar, así que comencé a caminar con los ojos cerrados, siguiendo la voz de mi querido novio.

Lo que quizás pensé que sería como las películas, que al seguir la voz de un ser querido, llegaría sano e ileso, para mí resultó un montón de golpes, tropezones y más de alguna caída estrepitosa que debieron grabar para hacerme famoso en esos sitios de videos graciosos.

-Feli…- escuché decir a Lud, mientras se acercaba a mí.

Al ver a mi novio con traje y corbata, deduje que mi sorpresa quizás sería una cena romántica, pero que debía arruinar con mis estrepitosas caídas.

-Lo siento, no soy bueno siguiendo las voces.- reí nervioso.

-Tranquilo, debí haber hecho otra estrategia…- dijo suspirando y tomando mí brazo para levantarme.

-Hola…- sonreí al verlo finalmente.

-Hallo…- me besó la frente.- Espero que te guste mi sorpresa…- dijo guiándome hacia unos arbustos, para después ver una pequeña casa.

-Lud…- lo miré sorprendido.

-Lo siento, todo lo planee hoy y no pude preparar nada mejor…- sonrió.

-Es hermoso…- sonreí.

-Pensé que dirías que es perfecto.- rio.

-No, porque nada es perfecto…- sonreí y caminé a la casa.

Al entrar, me di cuenta de que acerté. Había una mesa con unas velas para dar ambiente y unos platos con comida. Sentí como Lud se acercó a mi oído y me dijo "¿Qué desea servirse, señor?". Al darme la vuelta para mirarlo, descubrí que vestía como un camarero.

-Lud…- reí.

-¿Qué?, ¿Me veo muy extraño?- me miró algo avergonzado.

-No es eso, me agrada que hagas estas cosas por mí.- sonreí.

-Tome asiento por favor y disfrute de la comida ofrecida por este humilde servidor.- me hizo un gesto de que me sentara y obedecí.

Me sirvió la comida y comenzamos a cenar. Puedo decir que estaba muy desconcentrado en lo que comía porque solo tenía ojos para mirar a Luddy comer y disfrutar.

-Feli…- sonrió.

-Lo siento… ¿dijiste algo?- genial, otra vez me distraje demasiado.

-Por primera vez en lo que llevamos de relación, no…-rio.- Solo te vi distraído y quise llamar tu atención.

-Pues, mi atención estaba puesta en ti…- sonreí.

-Genial, porque quería comentarte las cosas que compré en Alemania…- de repente su sonrisa cambió y no me refiero a que dejo de sonreír. Era una sonrisa que solo le había visto a Francis.

-Claro…- lo miré nervioso.

Se levantó de la mesa y fue por una caja. La miró concentradamente y luego la tomo para llevarla a la mesa.

-¿Para qué decirte, si puedes ver?- me miró tierno.

-Claro…- me asomé a ver el contenido de la caja.

Para mi sorpresa, la caja contenía condones, sogas, trajes eróticos, vibradores y todas las cosas que quizás Francis se pueda imaginar.

-¿Lud?- lo miré preocupado.

-¿Algún problema?- me miró sonrojado.

-El contenido de la caja es demasiado sexual…- lo miré.

-Lo sé, pero piensa que no pude contenerme…- me miró tierno.- Dije que la segunda vez sería menos suave contigo, y soy un hombre de palabra…- acaricio mi mejilla.

-Está bien…- sonreí nervioso.

-¿Es todo lo que me dirás?- me miró preocupado.

-Claro, no creo que puedas devolver todo eso y no quisiera que lo ocuparas en otra persona que no fuese yo…- estaba realmente nervioso y sonrojado.

-Así se habla…- se acercó a mí y me abrazó.- Te extrañé demasiado desde que nos separamos, Feli…

-Luddy, tontito…- reí un poco.- No nos hemos separado.

-Realmente pensé que te perdería después de que volvieras a la Universidad y por eso hice las compras en parte…- me miró serio.- Pensé que si te mantenía amarrado, te mantendría conmigo…

-Luddy.- lo miré nervioso.

-Pero, Gil me convenció de que no era buena idea, así que por eso fui a visitarte…- sonrió.

-¡Ay, Lud!- lo abracé fuerte, mientras él acercó sus labios a los míos.

Otra vez experimentamos esa unión tan fuerte que no puedo expresar ni con palabras ni con canciones, ese sentimiento más poderoso que un "te quiero" y un "te amo" juntos, algo que iba más allá de todo lo conocido y que solo sentía cuando Lud me besaba.

-Feli, ¿quieres probar los objetos?- sonrió pícaramente.

Yo solo reí al principio, para después asentir con la cabeza.

-Vamos a nuestra habitación…- sonrió y me hizo subir a su espalda.

Caminamos desde la casa oculta en los arbustos hasta nuestra habitación. Aun no comprendo del todo el hecho de que Lud me tomara como caballito y que pudiera llevar la caja con todos los objetos, sin que se callera nada o sin caerme. Al entrar a nuestra habitación, dejó la caja sobre la cama y a mí me bajó con mucho cuidado.

-Feli…- dijo un poco nervioso.- Antes de empezar, solo quiero que sepas que no estoy contigo solo para hacer estás cosas…- antes de que siguiera, puse un dedo sobre sus labios.

-Lo sé.- sonreí y lo besé.

Esta vez no caminábamos apresurados a la cama, nos tomamos un tiempo para besarnos tranquilamente, mientras nuestras ganas de tener a la otra persona cada vez más cerca y unida, aumentaba con cada segundo que pasaba.

-Feli…- dijo mi amante al separarse y al abrir los ojos.

-Dime, Luddy.- sonreí, mientras veía que Lud sacaba las sogas de la caja.

Pero no dijo nada, solo besó mi cuello mientras usaba las sogas y ataba mis manos. Debo admitir que el calor había aumentado en el milisegundo que mi novio había amarrado por completo. Sentí como me acorralaba hasta la cama, haciendo que callera.

Me acomodó a lo largo de la cama y comenzó a besar nuevamente mi cuello, mientras desabrochaba uno a uno los botones de mi camisa. Después empezó a besar mi cuello, casi devorándolo.

-Feli…- dijo jadeando.

Yo no pude contestar, estaba demasiado concentrado en sentir más a mi amado. De repente sentí como comenzó a jugar con mis pezones con una mano, mientras con la otra acariciaba mi entrepierna, que para ese momento, necesitaba ser liberada. Cuando quise acariciarlo, tenía presente que estaba atado de manos y después de quitar mi pantalón, me di cuenta de que estaba atado de pies.

-Nunca lo olvidarás, Feliciano…- dijo en un susurro excitado.

Comenzó a recorrer cada rincón de mi piel con su lengua, partiendo desde mis labios, que pedían a gritos que los besara. Después bajó a mi cuello y lo mordió, a lo que no pude evitar soltar un gemido audible para Lud. Posteriormente comenzó a darle atención a mis pezones, besándolos, mordiéndolos y succionándolos.

-Luddy…- dije jadeando.

-Tranquilo, Feli… estamos recién empezando.- rio con el término de la frase y empezó a lamer mi abdomen.

Al llegar a mi pene, se quedó mirándolo un momento, quizás esperando a tener una reacción mía. Lo miré y el dibujó una sonrisita algo picara y comenzó a lamerlo lentamente, mientras mi cuerpo respondía a los estímulos recibidos.

No pude evitar emitir gemidos sonoros cada vez que eso pasaba, haciendo que Lud se llevara mi miembro a su boca, lo que provocó que mi cuerpo entrara lentamente al éxtasis y la necesidad de que siguiera con esa acción. Luego de correrme en su boca, mi amado se acercó a mí y liberó mis manos.

-Quiero que arañes mi espalda…-sonrió, mientras yo respiraba agitadamente.

Luego de eso, comenzó a preparar mi entrada, primero con dos dedos, moviéndolos en círculos. Al insertar el tercero, hice un gemido de dolor, que fue poco a poco se fue convirtiendo en placer.

Sentí como de repente, Lud quitó los dedos y comenzó a dirigir su miembro a mi entrada, obviamente con uno de los condones puestos, mientras que con una gran habilidad, soltó mis pies.

-Quiero que coloques tus pies en mi cintura, Feli…- dijo mientras se introducía por completo.

Yo obedecí a las órdenes de mi Luddy, mientras sus estocadas eran lentas y mantenían un ritmo suave. Poco a poco, aumentó el ritmo y la fuerza de las penetraciones, haciendo que ambos gimiéramos pidiendo a gritos que eso nunca acabara. Comencé a aferrarme a su espalda, arañándolo como pidió.

-Ludd…- dije con dificultad.

-Dime, Feli…

-Te amo.- gemí después de esa declaración y él besó mi frente.

-También te amo, Feli…- sonrió mientras penetró por última vez, ya que llegamos al orgasmo.

Después de eso, nos quedamos uno al lado del otro, respirando agitadamente.

-Luddy…- dije al regular mi respiración.

-Dime, Feli…- me miró sonriente.

-¿Me podrías enseñar alemán?- dije con un poco de tristeza.

-¿Quieres aprender alemán?- me miró sorprendido, a lo que yo asentí.

-Necesito aprender alemán.- lo miré triste.

-Adivino, sientes que tu madre te llevará igual a Viena y no quieres estar incomunicado…- dijo serio.

-Sí, además de que nunca sé lo que planea mi madre…- me acerqué a él y lo miré a los ojos.

-No quiero que te vayas…- me miró triste.

-Yo tampoco quiero irme, pero sabes que aún sigo dependiendo de mi mamá y no quiero cometer los errores de Lovi…- sonreí a medias.

-Lo sé…- suspiró.- Está bien, te enseñaré alemán.- bajó la mirada.

-Pero, piensa que tenemos 6 meses para nosotros y que debemos aprovecharlos al máximo…- acaricié su mejilla.- Te amo…

-Guten Nacht, Feli…- besó mi frente y cerró los ojos.

-Buonanotte, Lud…- sonreí y me sumergí en el mundo de los sueños.


¡ESPERO TE HAYA GUSTADO!

¿Qué puedo decir?... además de que Lud está en parte desesperado porque siente que puede perder en cualquier momento a Feli, espero que logre controlarse.

Como siempre, sus reviews me ayudan a continuar la historia y tener su perspectiva de lector.

Un especial agradecimiento a dragonadetinta96, me alegro mucho que te gustara el momento romántico de la pareja. Sí, creo que fue hermoso que Lud perdonara de esa manera a Feli y más aún que decidiera hacer eso por él.

También agradecer a BCharlotte por todo su apoyo y por comprender mi fanatismo por las cosas subidas de tono 1313 sabes que te quiero 3

Sin más que decir...

Au revoir.