¡HOLA A TODOS!

¿CÓMO ESTÁN?, ESPERO QUE MUY BIEN. HE AQUÍ EL PENÚLTIMO CAPÍTULO DE ESTE FANFIC.

¡SIENTO MUCHO TARDARME!, HE ESTADO OCUPADA CON LA ESCUELA Y NO HE TENIDO TIEMPO DE SUBIR NADA.

Disclaimer: Hetalia no me pertenece.


Después de ir con mi madre en ese avión, ella decidió que le entregara mi teléfono y todo lo que me hiciera tener contacto con Lud y el mundo en general.

-No quiero que te distraigas, Viena es mucho más estricto.- sonrió, mientras se llevaba la única cosa que me mantenía feliz.

Luego de las vacaciones de verano, fui a Austria a terminar mis estudios. Lo que no sabía era que mi nuevo profesor sería Roderich Edelstein, el ex profesor de música clásica de Gil.

-Buenos días alumnos.- dijo con un aire superior, que se quebró al verme.

-Buenos días, profesor.- suspiré.

La verdad es que no me importó que ese señor fuese mi profesor, todo me daba igual. Mi felicidad se había quedado en Estados Unidos, junto al alemán que amo.

Al finalizar mi primera clase, el austriaco me llamó para conversar.

-Joven Vargas…-me miró serio, mientras me ofrecía una silla.- ¿Qué hace aquí?

-Pues, estudiar.- murmuré con la mirada baja.

-¿Por qué en Viena?- sentí algo de preocupación en sus palabras.- ¿Le fue mal en la universidad R?

-No es eso, salí con el mejor promedio del semestre.- suspiré.- Mi madre no confía en que yo pueda cuidarme solo, así que escogió algo que quedara más cerca de Italia, en caso de que la necesitara.

-Ya veo.- suspiró.- Necesito pedirle que por favor no comente lo que pasó con Elizabeta en la universidad R.

-¿Por qué debería hacer eso?- lo miré.

-Porque me ha costado volver a encontrar empleo, además hasta yo sé que eso fue un error.

-Está bien, yo no diré nada.- le estreché mi mano, cerrando el trato.

-Gracias.- después de esa charla, me dejó en la sala, solo.

Bueno, debo decir que aprovechaba cada oportunidad de pensar en Lud, sobre todo cuando me encontraba solo… en esos momentos, no me daba vergüenza llorar.

Una vez "liberado", me fui a mi habitación, donde nuevamente me encontraba solo. Había tan pocos estudiantes, que cada uno tenía una habitación individual.

Tomé mi teléfono nuevo, ese que mi madre me había comprado en Italia, ese que solo tenía su número, el de mi abuelo y el de Lovi, a pesar de vivir en España con Antonio. ¡ENVIDIO SU SUERTE!, él puede estar con su amado sin las estúpidas órdenes de mi madre. Comencé a marcar el número de Lovino, porque gracias a Dios, él está al tanto de mi situación y por su boca me entero de lo que pasa en el mundo del que mi madre me intenta apartar.

-¿Feli?

-Ciao, Lovi.- esa frase, la solía decir con tanta alegría. Ahora hasta eso se desvaneció.

-¿Cómo estás?- su tono de voz reflejaba preocupación.

-¿Cómo quieres que esté?- esa se había vuelto mi respuesta a esa pregunta.

-Tranquilo, idiota.- suspiró.

-¿Cómo está Antonio?- dije, para cambiar el tema.

-Está bien, ahora está con Gilbert.- suspiró.

En ese momento, mi corazón se aceleró demasiado. Tendría noticias de Lud, eso me hacía ser feliz, aunque sea 5 minutos.

-¿Me puedes pasar con Gil, por favor?- dije aceleradamente.

-Espera, idiota.- sentí que se alejó del auricular.

Esa espera de que Lovi le pasara el celular a Gil se me hizo eterna. Nunca había sido una persona impaciente, pero esto me mataba por dentro. Quería saber cómo se encontraba Lud, como han estado sus estudios, si me extrañaba de la misma manera que yo a él.

-Hola Feli.- dijo Gil del otro lado.

-Hola Gil, ¿cómo estás?- quería acelerar la conversación, pero conservando la cortesía.

-¿A quién quieres engañar?- dijo riendo.- Sé que te mueres por saber cómo está mi hermano.

-Bueno, ¿cómo está Lud?- "Gracias, por entender la situación", eso cruzó por mi mente en esos momentos.

-Está bien, extrañándote como loco.- suspiró.

En ese momento, supe que mi sentimiento era compartido y que aun Lud me extrañaba. Bueno, eso también me hace quedar como alguien que dudaba de su amor, pero amar no es sinónimo de extrañar.

-Yo también lo extraño demasiado, Gil.- no pude evitar que lágrimas se asomaran por mi rostro.

-Sé lo que sientes, así que cuando le envié un mensaje para saber de su estado, le diré que lo extrañas y que lo amas.

-Grazie, grazie.- dije, secando mis lágrimas.

-Por cierto, con Elizabeta estamos muy bien y Francis está genial con Arthur.- dijo, para cambiar el tema.

-Me alegro tanto por ustedes.- a pesar de que en ese momento estaba llorando, mi alma se llenó de paz.

-Bueno, debo irme.- suspiró Gil.- Mañana debo viajar para grabar mi primer demo y no quiero llegar tarde al aeropuerto. Schüss.- después de eso, cortó la llamada.

Me quedé en cama, entre feliz y triste, el primero porque he sabido cosas de Lud y de su estado y el segundo porque deseaba estar ahí con él.

En estos tiempos, la vida pasa tan rápido. En un momento naces y en otro estás en la universidad, todo en un abrir y cerrar de ojos. Con esto me refiero a que el año en la Universidad de Artes en Viena pasó demasiado rápido. Como estaba sumergido en una horrible depresión, no quise hacer amigos de mi clase y mucho menos, fijarme en alguno de ellos.

Me quede en Austria para las vacaciones de verano, soñando con que quizás, Lud pasaría a buscarme en ese lugar tan solitario y gris, llenándolo de color y felicidad. ¿Se vale soñar en grande, no?

El siguiente año universitario, todo el mundo me conocía como "el chico del alma en pena" o "el idiota sin amigos". No le di mucha importancia a ese asunto, poco me importaba la verdad.

-El siguiente trabajo, necesito que traigan una pintura de lo que más desean.- dijo el profesor Edelstein, quien tenía muy buenas referencias sobre mí.

Después de esa frase, comencé a escuchar a mis compañeros decir "traeré un cuadro de un celular nuevo" o "quizás deba llevar un cuadro del chico que me gusta", cosas por el estilo. Yo solo pensaba en alguien en ese momento, en un joven de ojos azules como el agua más cristalina, su cabello que parecía una mina de oro, sus labios tan dulces y su semblante de hombre serio, pero que siempre me dedicaba una sonrisa cálida.

Ese día me había ido más rápido que de costumbre a mi habitación, y ahí comencé a dibujar y a pintar un cuadro que de solo mirarlo, me producía lágrimas, a pesar de no estar terminado. Me quedé toda la noche haciendo el cuadro de mi amado, evitando besarlo porque me mancharía la boca.

Al día siguiente, todos quedaron anonadados al ver que yo había hecho en un día un trabajo que tenía de plazo un mes más.

-Esto es lo que deseo.- fue lo único que dije.

El austriaco mayor miró la pintura con mucho detenimiento, sin olvidarse de ningún detalle.

-¿Quién es esta persona para ti?- sentí que dijo un compañero de clase.

-Eso a usted no le incumbe.- lo miré seriamente.

-Es muy bello.- sentí que dijeron las chicas.- ¿Es un chico que te gusta?

-Es más que eso, es mi novio.- en cuanto dije eso, bajé la mirada.

-Tú trabajo está mal entonces.- se levantó un compañero, muy serio.- Se trata de cosas que deseamos, no de cosas que tenemos.

-¿Usted sabe de lo que habla?-lo miré muy serio.- No soy un idiota que no entiende nada, sé perfectamente lo que pidió el profesor presente…

-Pues, no parece.- se cruzó de brazos.

-Bueno, por motivos que a usted no le incumbe, no puedo estar con él.- bajé la mirada.- Es por eso que hice su retrato, esto refleja cuanto deseo estar a su lado.- después de decir eso, me fui corriendo a mi habitación, no sin antes llevarme mi cuadro.

Al llegar, comencé a llorar desconsoladamente. ¿Por qué la vida es tan injusta?, ¿por qué me mantiene alejado de Lud?, ¿acaso no sufrí lo suficiente con Oton y debo sufrir con Lud?, ¿ahora la vida quiere que sufra de alguien que no puedo tener por la distancia?, son muchas las preguntas que se formulaban en mi mente, que el único que podía responder era el tiempo. Este pasaba muy rápido, llevaba 2 años en la universidad. Me quedaba uno para graduarme.

En ese momento, en las vacaciones comencé a recordar mis últimas palabras para Lud: "Sí en dos años más, quieres seguir conmigo, puedes ir a buscarme". Eso me daba esperanzas, porque sabía que Lud vendría por mí.

Para mi sorpresa, ese año pasó sin muchas novedades, solo seguía con mi pena de siempre. Para mi graduación, asistieron mi madre, mi abuelo y Lovi con Antonio.

-Feliciano.- dijo mi madre, sonriendo.- Me alegro que te hayas graduado.

-Qué bueno, porque es lo último que haré por ti.- me alejé inmediatamente de ella y me acerqué a mi abuelo.

-No seas tan duro con tu madre, hijo.- suspiró.

-Se lo merece.- fue lo único que dije.

-¿Qué pasó con mi Feliciano?, ¿ese que sonreía por todo y que irradiaba felicidad?

-Pasó que vio la crueldad del mundo y se sumergió en el vaso medio lleno.- suspiré.- Lo siento, abuelo.

-Bueno, si ese es el Feliciano que quieres ser, pues bien.- me abrazó.- No soy quien para juzgarte, pero no quiero que cambies.- sonrió.- Adoraba la sonrisa del pequeño Feli.- se alejó de mí, no sé si decepcionado o apenado.

-Idiota.- sonrió mi hermano.- Felicidades.

-¿Me ves feliz?- dije apenado.

-Lo siento, no he sabido mucho de macho patatas, y en cuanto lo vea, me las pagará por hacerte sufrir.- me miró serio y me abrazó.

-Gracias por todo, Lovino.

-Sabes que te quiero, aunque seas un idiota sin remedio.- rió con esa pequeña broma.

-Nosotros también te queremos.- sentí que dijeron dos voces conocidas, pero que no escuchaba hace 3 años.

-¡FRANCIS, ARTHUR!- los miré emocionados.

-Feliciano.- dijo el inglés, sonriendo.

-Espero que no interrumpamos la fiesta.- dijo el francés, abrazándome.

-Esto no es una fiesta, así que no interrumpen nada.- dije serio.

-¿Qué te pasó, mon ami?- sentí que Francis pasó de la alegría a la preocupación.

-Pensé que Lud vendría hoy.- bajé la mirada.

-Feli, siento decirte que no hemos sabido nada de Ludwig desde que se graduó.

-¿Por qué?- comencé a llorar.- Le pedí que me viniera a buscar en dos años y han pasado tres.

-Feliciano, hay algo que debería decirte.- suspiró el inglés.- Terminó su carrera y quiso alejarse de la universidad R, como si fuese el peor lugar donde hubiese estado jamás.

-Además, se dice que se fue a Alemania con Katyusha, su mejor amiga, con la que quizás mantenía un romance secreto.

Después de decir eso el francés, sentí que algo se rompió en mí. No pude llorar después de esa declaración, lo único que pude hacer fue decir:

-¡Ah!, me alegro tanto por él.- mientras bajaba la cabeza.

-Lo sentimos, de verdad.- fue lo último que escuché decir a Francis, porque salí corriendo.

Desde ese día, no tenía ya la esperanza de volver a ver a Lud de nuevo, todo se había desvanecido. Ya nada más me quedaba que seguir viviendo por las personas que me amaban, aunque eso significaba tener que vivir sufriendo. Con ese pensamiento egoísta me mantendría con vida y con la historia de amor que viví con Lud recordaría que nunca debo confiar en el amor de nuevo, porque solo sabe hacerme sufrir.

Después de graduarme, más bien a los dos años más tarde, abrí mi propio estudio de arte, donde la gente me iba a comprar pinturas. Era un buen negocio, rendía bastantes frutos.

Con respecto a mi madre, no la volví a ver después de la graduación, solo sé que se arrepiente mucho de su decisión ahora. Está bien arrepentirse, pero eso no arreglará el daño ya hecho.

Lovi y Antonio se casaron al año de graduarme, así que me invitaron a la boda. Una ceremonia muy linda, donde después de 4 años sin sonreír, se me vio una media sonrisa en el rostro, que alegro a todos.

Francis y Arthur se fueron a vivir a Inglaterra, donde el inglés comenzó a trabajar en urgencias y el francés en su propia consulta psicológica.

Gilbert le propuso matrimonio a Elizabeta, cuando yo estaba recién abriendo el estudio. Su boda se celebrará en 6 meses más. Ellos me pidieron que fuese el padrino de bodas, pero el solo pensar que me toparía con Lud me da miedo, aunque no les dije que no, solo que lo pensaría.

Emma, después de saber lo de mi estudio, decidió trabajar conmigo. Así que la compañía me sobra en ese sentido. Ella hacía que mis días no fueran tan grises.

De Lud, no he sabido nada más. Ahora se iban a cumplir 5 años desde la última vez que lo vi, y a pesar que dije nuestra historia me recordaba lo triste que es el amor conmigo, nunca dejé de amarlo y eso me hacía más daño que odiarlo quizás.

Ya no espero nada de nadie, en mi vida llena de desesperanza.


¡ESPERO TE HAYA GUSTADO!

¿Qué puedo decir del capítulo?, siento que no hayan mejoras en la relación de Lud con Feli, pero las cosas pasan por algo. En el capítulo final habrán muchas explicaciones que quizás todos necesitan. Siento que haya quedado más triste, pero es necesario para el final glorioso (:

Como siempre, sus reviews me ayudan a continuar la historia y a tener su perspectiva de lector.

Agradecimientos:

dragonadetinta96: Definitivamente ahora te tengo miedo, más con este capítulo. Pero descuida, querida, habrá un bello final. Gracias por seguir el fanfic, de verdad no tenía mucha esperanza de que a alguien le gustara y me alegra demasiado que te haya gustado. Descuida, tengo más proyectos GerIta en mi mente.

Natalia: Ay, querida. No eres a la única que le gusta el drama, pero siento que me acabo de pasar ahora xDDDD... Me alegra que te guste el FrUk que estoy escribiendo, de hecho después de subir este capítulo, subiré el segundo del otro e.e para que te pases a leerlo. Como le dije a dragonadetinta96, muchas gracias por leer mi fanfic, de verdad me alegra que no solo a mi y a mis amigas les gusten mis proyectos (: Por cierto, sabrás mucho más de las cosas que hago, ya que ahora somos amigas en Facebook e.e

BCharlotte: Ay querida, lo siento tanto. Cuando despiertes, vas a tener este capítulo tan triste en tu muro de Facebook, pero como dije antes, habrá un final glorioso. (:

Bueno, adelantando un poco que este fanfic tendrá el capítulo final, el epílogo y el capítulo extra de "¿Qué pasó después de la fiesta de Feliciano?" según cada pareja 1313 esperen con ansias, por favor.

Sin más que decir...

Au revoir 3