Hola a todos...
¿Cómo están?, espero que muy bien y felices. He aquí el capítulo final de mi fic.
Disclaimer: Hetalia no me pertenece, de hacerlo hubiese habido un beso en "Buon San Valentino".
Después de ver como Feliciano se iba, algo se perdió en mi vida. No lo digo solo porque él se fue para no volver, sino porque perdí lo que quizás sería mi única razón de existencia.
Mientras volvía a la Universidad, comencé a recordar cada momento que viví con mi amado italiano. Desde ese día en que el destino quería que chocara conmigo, las veces que lo veía comer en la hora de almuerzo, la fiesta de bienvenida, un sinfín de recuerdos felices que se transformarían en tristes al saber que no podré seguir creando más de ellos con ese chico que acaba de subir a ese avión.
Al llegar, Katyusha y Gilbert me esperaban, quizás para darme el apoyo que necesitaría. Me abracé a ellos, conteniendo mis lágrimas.
-Tranquilo, Luddy.- dijo Kat, que sabía cómo me estaría sintiendo.
-Es fácil para ti decirlo, no viste como se fue.- la miré apenado.- Su madre no entendió nuestras razones y lo obligó a irse de todos modos.
-Lo sabemos, Lud.- dijo mi hermano.- Pero, debe haber algo que te haga quedarte aquí, cuando quizás quieras estar en Austria.
-Mi palabra, Gil.- dije serio.- Le prometí a Feli que me quedaría a terminar mis estudios.
-Entiendo.- sonrió a medias mi hermano.- Es un buen chico.
Después de esa mini-charla, les pedí que se fueran de mi habitación, esa donde tenía a Feliciano durmiendo a mi lado, donde lo veía decir "Buenas noches, Luddy", donde nuestras almas se unieron más de una vez… Me recosté en la parte que solía ser la suya y comencé a llorar.
Con el dolor presente todos los días, seguí mi vida en la universidad R. No quería decepcionar a Feliciano en ningún aspecto, quería demostrarle que lo amo demasiado como para olvidar mis deseos de ir a su lado y seguir mi promesa.
Al poco tiempo después, me di cuenta de que no podía comunicarme con él. ¿Estará bien?, ¿querrá alejarse de mí?, esas preguntas comenzaron a surgir en mi mente, mientras intentaba en vano llamarlo una y otra vez.
-Lud, ¿qué no escuchas tú teléfono?- comenzó a decir Kat, mientras me daba cuenta de que mi teléfono móvil vibraba.
-Lo siento.- tomé el aparato y lo conteste.- Hallo?
-Lud, soy yo.- dijo Gil del otro lado.
-Hola Gil.- dije apenado. De alguna manera, esperaba que fuese Feli.
-Tengo buenas noticias, Feli está bien.- dijo mi hermano.
-¿Por qué no recibe mis llamadas?- suspiré.
-Su madre le quitó el teléfono y le dio otro donde solo puede hablar con ella, con su abuelo y con su hermano… eso fue lo que me contó Antonio.- dijo apenado por la situación.- Mientras estaba allá, tuve la suerte de que llamara y pude hablar con él.
-¿Cómo está?, ¿Cómo le ha ido?- solté acelerado.
-Está bastante triste, la alegría se ha ido de su ser.- al escuchar eso, comencé a pensar que eso era mi culpa.
¿Qué hubiese pasado si Feliciano no me hubiese conocido?, quizás se hubiese ido alegremente a Austria y estaría con su hermosa sonrisa en el rostro en estos momentos. Algo que nadie sabrá porque no es la realidad que vivimos.
-Entiendo…- dije cada vez más apenado.
-Pero, me dijo que te extraña y que te ama.- murmuró Gil.- suena algo raro que yo te lo diga.
-Gracias por eso, Gil.- suspiré nuevamente.
-Bueno Lud, empezaré a grabar...- dijo risueño.- Espero que me desees suerte…
-Suerte, hermano.- sin más que decir, colgué la llamada.
Kat me miró sonriendo, ¿he dicho antes que su sonrisa me tranquiliza?
-¿Qué te dijo Gilbert?
-Habló con Feli, dijo que él me ama.- sonreí a medias.
-¿Acaso dudabas de su amor?- me miró extrañada.
-No es eso, es solo que hace tanto tiempo que no escuchaba esa frase.- suspiré, mientras mi cabeza se iba poniendo más cabizbaja.
-Entiendo.- comenzó a acariciar mi cabello, para tranquilizarme.
Después de ese momento, solo me concentré en mis estudios. Con suerte salía a caminar con Kat o viajábamos en mi moto.
-Deduzco que este casco es de Feliciano.- dijo, mientras tomaba el casco con la bandera italiana y le sacudía el polvo.
-Sí, lo compré para él.- bajé mi mirada.
-¿No lo puedo ocupar?, ya que no tienes otro repuesto.- dijo risueña mi mejor amiga.
Al principio dude sobre la decisión, porque recordé que le dije a mi amado que ese casco solo lo usaría él, pero Kat tenía un grandioso punto ahí. Al final solo asentí, accediendo a su petición.
De esa manera, cada vez que salíamos, ella usaba el casco que alguna vez usó mi italiano. Siento que al hacer eso, lo estoy traicionando con algo que quizás podría ser pequeño para alguien más, pero para mí no lo era.
Ese año universitario terminó sin muchas novedades. Volví a casa para las vacaciones, pensando en que me quedaba un año para ir en busca de Feliciano. ¡AY, FELI!, NO SABES COMO TE EXTRAÑO.
-Lud, necesito que vengas a mi habitación.- me llamó Gil, quien casualmente estaba en la casa.
Me levanté de mi cama y caminé a la puerta de al lado. Toqué, algo nervioso por lo que quizás pasaría.
-¿Para qué tocas, si te mandé a llamar?- rió mi hermano.
Entré y vi que estaba en su escritorio, con muchas hojas de papel arrugadas.- ¿Qué pasa?
-Necesito un descanso y ¿Qué mejor que preguntarle a tu hermanito cómo está?- sonrió.
-¿En serio?
-La verdad es que también estoy preocupado por ti.- suspiró.- He hablado con Kat y ella me cuenta que no has estado bien…
-Es algo obvio eso, tú estabas de la misma manera cuando dejaste a Elizabeta.- lo miré serio.
-Ese no es el punto, Ludwig.- me miró seriamente, algo que casi nunca pasaba.- Quiero que vayas a buscar a Feliciano, pero no sin dinero.
-¿Por qué me dices esto de repente?...- ¿Cómo es que sabía lo que pensaba?
-Porque quiero que vivan juntos sin problemas, pero en ese sentido no podré ayudarte.- me abrazó.- Quiero que pienses bien en lo que harás, Lud.
-Está bien.- suspiré.
Comencé a reflexionar lo que dijo Gilbert en esa charla y me di cuenta de que tenía razón. No podía ir a buscar a Feliciano solo con mi carrera ya terminada, debía tener dinero y eso no lo iba a ganar con mi título profesional inmediatamente. Debía trabajar un tiempo.
Volví a la universidad nuevamente y terminé mi último año con honores. Ahí vi al francés y al inglés que eran amigos de mi italiano. Sentí que susurraban cosas, pero no le di mucha importancia… hasta que se acercaron.
-Hola Lud.- me dijo el francés.
-Francis, no tienes derecho de decirme Lud.- lo miré seriamente. No me agradaba mucho el motivo de esta conversación.
-Te pido disculpas por eso, Ludwig.- sonrió el francés.
-Hay algo que queremos hablar contigo.- me dijo el inglés, muy serio.- Queremos saber si volverás por Feliciano.
-¿Por qué, después de dos años sin hablarme, vienen con esa pregunta?- los miré seriamente.
-Porque sabemos que Feli te extraña y hemos visto que tú no a él.- soltó el inglés.
-La bella Katyusha, ¿es tú novia?- me miró desafiante el francés.
-Lo que pase entre Kat y yo no es de su incumbencia.- los miré.- Ahora si me disculpan, me iré rápidamente de este lugar.- sin más que decir, me fui.
Ustedes se preguntarán: ¿Por qué les dijiste eso?, bueno, fue porque realmente no les incumbía lo que pasara en mi vida, son amigos de Feli, no míos. Además, entre más rápido empezaba a trabajar, más rápido iría por mi amado.
-Lud, espera.- sentí que Kat me detuvo en la puerta.- Quiero ir contigo.
-¿Por qué?- la miré sorprendido.
-Porque necesitas a alguien que te ayude a no ver el vaso lleno de las cosas y porque también necesito trabajar.- suspiró.
Kat se había graduado un año antes que yo, pero le había costado encontrar empleo. Eso me daba menos esperanzas de las que ya tenía de ir en un año más a buscar al italiano que amo.
-Está bien, nos iremos mañana a Alemania.- sonreí a medias.
-Gracias.- sonrió y me abrazó.
Así fue como volví a mi tierra natal, a conseguir rápidamente un trabajo que me ayudara a tener dinero. Mi búsqueda tardó 6 meses, porque nadie quería contratar a personas recién saliendo de la universidad. La experiencia laboral era, es y será lo que muchos recién egresados odiaran.
Comencé a trabajar con mucho esfuerzo, pero en un principio me pagaban el sueldo mínimo que, con la mayor suerte, me dejaba ahorrar un poco. Mi jefe, al ver lo eficiente que era, comenzó a ascenderme y fue así como comencé a ganar cada vez más.
A los 2 años y medio de conseguir el trabajo, me di cuenta de que tenía suficiente dinero como para ir a buscar a Feliciano, solo me olvidaba de un detalle… él se había graduado hace dos años atrás y ahora sería más difícil encontrarlo.
-Señor Beilschmidt, tiene visitas.- dijo uno de mis compañeros de trabajo.
-No necesito tantas formalidades para hablar con él.- escuché decir a mi hermano, que entraba en mi lugar de trabajo.
-Hola Gil.- dije serio.
-Veo que has declinado de ir a buscar a Feliciano.- me miró serio.
-¿Por qué vienes con eso ahora?- dije molesto.
-Porque quiero que estén juntos para mi boda.- suspiró.- Además, Francis me dijo que le había dicho por error a Feli que habían rumores donde tenías una relación con Kat…
-¿¡QUÉ!?- dije furioso.- FELICIANO AHORA CREERA QUE LO HE ENGAÑADO TODO ESTE TIEMPO…
-Pues, deberías buscarlo para aclarar la situación, sobre todo porque ustedes serán nuestros padrinos de bodas…
-¿Dónde puedo encontrarlo?- lo miré serio.
Sigue en Austria, consiguió un pequeño estudio en esta dirección.- me pasó un papel con la ubicación exacta de mi Feliciano.
-Danke.- tomé mi chaqueta y hablé con mi jefe. Le pedí vacaciones para arreglar un asunto importante, a lo cual aceptó sin mayores explicaciones.
Tomé el primer vuelo que me llevase a Austria. Tenía mucha prisa de ver como estaba mi pequeño italiano y abrazarlo nuevamente.
Mientras estaba en vuelo, comencé a pensar que quizás haya hecho su vida con alguien más, después de aquella descuidada declaración de Francis. Como me molesta este hecho, ¿por qué se involucró con algo que no le incumbía?
Al llegar a Viena, suspiré nervioso y tomé un taxi que me llevara a esa dirección. A medida que avanzaba el taxista por las calles, más nervioso estaba.
-Aquí es, señor.- dijo el taxista, al llegar a un pequeño edificio.
-Gracias.- le pagué y baje.
Al principio vi la arquitectura del lugar donde estaba trabajando mi amado. Sonreí porque a pesar de todo, mantenía su esencia cariñosa y alegre. Poco a poco me acerqué a la puerta y lo primero que observe fue que estaba Emma con un cliente.
Abrí y Emma me miró bastante sorprendida. Despidió al otro cliente y cerró el lugar, colocando un cartel que decía "Cerrado".
-¿Qué haces aquí?- fue lo primero que me dijo.
-Quiero ver a Feliciano.- dije serio.
-¿No te basta arruinar su vida, con una promesa estúpida de que vendías a buscarlo?- me miró desafiante.
-Me tarde un poco porque necesitaba conseguir dinero para poder estar juntos sin ser separados de nuevo.- suspiré.
-¿Tú crees que Feliciano es el mismo desde que se dio cuenta de que lo engañaste?... No ha sonreído en los últimos 5 años y se ha sumergido en una depresión de la que recién está saliendo.
-¿Emma, quién es?- sentí que dijo un chico desde el segundo piso.
-¿Ese es Feliciano?-la miré serio.
-No, es un chico que trabaja guardando los materiales.- mintió de una manera muy obvia.
-Sé que es Feliciano, no intentes engañarme…- la miré.- Déjame hablar con él, te lo pido como un favor.
-No quiero que termine más hundido de lo que ya está.
-Emma, ¿quién?...- sentí que dijo Feliciano, quien había bajado al no sentir respuesta.- Ludwig Beilschmidt.- rió con sorna.
-Hola, Feli.- sonreí un poco.
-Emma, déjanos solos.- ordeno el italiano.
-¿Estás seguro?- lo miró preocupada.
-Seguro, estaré bien.- besó su mejilla y vio cómo se iba su amiga belga.- ¿Qué haces aquí?
-Vine a buscarte.- lo miré.
-¡TONTERÍAS!- estaba bastante molesto, al parecer.- ¿Dónde está Kat, tú esposa?
-Con ella nunca tuve nada más que una amistad.- lo miré serio.
-Entonces estás diciendo que Francis es un mentiroso, pero que conveniente.- me miró serio.
En ese momento pensé en que realmente había cambiado, nunca lo había visto tan molesto conmigo y tan serio.
-Estoy diciendo que quiero que estemos juntos, como hace 5 años atrás.- bajé la mirada.
-Es tarde para que me pidas eso, yo ya no siento nada por ti.- al decir eso, mi pecho comenzó a doler intensamente.
-No te creo.- lo abracé. Obviamente, Feli puso resistencia.
-¡ALÉJATE DE MÍ, VUELVE CON TÚ VIDA Y DÉJAME TRANQUILO!- sentí que poco a poco dejaba de resistirse y comenzaba a llorar.
-¿Cómo me pides que te deje, si te necesito?- comencé a acariciar su cabello.- ¿Cómo me dices que vuelva con mi vida, si me faltas tú?
-Yo también tengo mi vida incompleta, solo me falta mi Lud.- sentí que dijo en un susurro.- Pero, él se ha demorado en buscarme y pensé que se había olvidado de mí…
-Nunca dejé de pensar en ti, nunca.- besé su frente.
-Sentía que Lud me había engañado al enterarme de que tenía una relación con Kat, sentía que me había reemplazado.- seguía llorando.- Me sentía como un idiota, ya que a pesar de saber esas cosas, seguía amando a Lud con todo mi ser…
-Feliciano.- lo abracé con más fuerza.
-No quiero perder a esa persona especial de nuevo…- me miró.- Por lo tanto, si viniste por mí, no te alejes nunca más…
-Lo prometo.- agarré su mentón y lo besé.
Como extrañaba esos labios tan dulces, que solo expresaban amor. Estuvimos de esa manera mucho tiempo, donde solo nos besábamos y nos sonreíamos mutuamente.
-Sé que quizás esto arruine el momento, pero ¿por qué te tardaste?- me miró con mucha curiosidad.
-Porque quería estar contigo sin tener que separarme nuevamente, por lo que decidí trabajar todo este tiempo para tener el dinero suficiente para ir donde tú quieras.- sonreí.
-Ahora entiendo.- suspiró.- Pero, no quiero ir a ninguna parte en específico…
-¿No quieres vivir en Italia, quizás?- lo miré serio.
-Bueno, extraño la pasta.- rió un poco.- mi pregunta aquí es: ¿estás dispuesto a sacrificar todo lo que has logrado, por mí?
-Por ti, haría lo que sea…- lo abracé.- Ya te perdí una vez, no pienso volver a hacerlo…
-Ti amo.- besó mis labios, mientras sonreía.
Después de ese encuentro, dejé mi empleo en Alemania y él le dejó a Emma el estudio. Nos fuimos a vivir a Nápoles, en una pequeña casa.
Todos se sorprendieron en el matrimonio de Gilbert y Elizabeta el vernos juntos y a muchos les alegró que Feliciano haya recuperado su hermosa sonrisa. Claro, en la boda tuve que evitar ser asesinado por el hermano de Feli, quién me gritaba que si dejaba a su hermano de nuevo, me castraría.
Ahora, en estos momentos, recuerdo la pequeña leyenda que corría sobre la Universidad R… esa que decía que cambiaba a las personas. Si se ponen a pensar, todos cambiamos en algún momento. Yo pienso que mi cambio es de ser un hombre serio a uno feliz y eso no lo hizo la universidad, eso lo hizo Feliciano. Él es mi mayor cambio.
¡ESPERO TE HAYA GUSTADO!
¿Qué puedo decir?, me da nostalgia subir este capítulo, pero toda historia debe tener final, ¿no? Con respecto al capítulo en sí, lo escribí desde la perspectiva de Lud para explicar muchas cosas. Espero les guste y espero que haya sido como prometí.
Como siempre, sus reviews me ayudan a saber su perspectiva de lector (ya no sé si poner "a continuar la historia", ya que no va a seguir después del epílogo y el extra uno que planeo hacer.) Tengo una pregunta... ¿Quieren que haga un extra dos y de qué quieren que trate ese extra?... Dejen en sus reviews sus respuestas.
Paso a comentar los reviews del capítulo 19:
dragonadetinta96: Lo siento si te hice llorar o algo por el estilo, pero espero que este capítulo te devuelva la alegría. Con respecto a la madre de Feli, por motivos de integridad física me especificó que no diese su dirección a ninguna fan xDDDD espero no te moleste. Con respecto a mis proyectos, bueno planeaba hacer un HeteroFrain después del FrUk, pero he cambiado de idea y haré un HeteroGerita. Espero que lo leas cuando lo suba.
Vivi Kaulitz: Ay querida, muchas gracias por leer mi fanfic a pesar de que no te guste el hard. Por otra parte, veo que te gustó mucho mucho y eso me alegra demasiado. Bueno, mención honrosa aquí para ti y muchos cariños.
BCharlotte: Siento casi hacerte llorar el lunes con este capítulo, pero me alegra demasiado que te haya gustado. Espero verte por mis otros fics.
Sin más que decir...
Au revoir.
