Hola a todos...

¿Cómo están?, espero que muy bien y felices. He aquí el extra I del fic.

Disclaimer: Hetalia no me pertenece, de hacerlo tendría una fiesta con todos los países.

Advertencia: Escenas de sexo, sino te gustan, no las leas.


Desde el punto de vista de Antonio.

-Lovi, no deberías jalarme de esa manera.- solté con dificultad, mientras caminábamos a nuestra habitación.

Nunca le había visto tan emocionado de estar juntos, pero se había emborrachado demasiado en la fiesta de Feli.

-Bastardo, no te resistas.- dijo con una notoria ebriedad y jalándome dentro de la habitación.

Dentro de ella, nos besamos con deseo y Lovino, como nunca antes, comenzó a deshacerse de mi ropa con mucha rapidez.

-Lovi.- solté una risita.- Cálmate…

-No te he visto en mucho tiempo, no me pidas que me calme.- volvió a apoderarse de mis labios, para luego empujarnos sobre la cama.

Bueno es oficial, amo a mi Lovi borracho. En realidad lo amo en todos los estados en los que está, pero más en este. Para cuando quería tomar el control, el italiano me tenía completamente desnudo, exceptuando mi ropa interior… pero ¿cuándo pasó esto?

-Te deseo tanto en este momento, bastardo.- sonrió y se lamió los labios. Esto me estaba gustando demasiado.

-Pues, aquí me tienes Lovi cariño~ -sonreí como siempre.

Ahora él que se apoderó de los labios del otro fui yo. Mientras lo hacía, le quitaba lentamente la ropa y besaba con demasía su cuello.

-Bas…- dijo jadeando con dificultad. Yo sonreí victorioso, es que creí que si seguíamos con él al mando, terminaría violado.

-Tranquilo Lovi, haré que todos tus deseos se vayan por un tiempo.- volví a sonreír y comencé a acariciar su entrepierna.

Mi querido italiano comenzó a gemir, mientras yo seguía con mis dulces caricias en esa parte tan sensible suya.

-Bastardo…- comenzó a besarme nuevamente, esta vez más sumiso.

Definitivamente, amo a Lovi borracho~

Desde el punto de vista de Francis.

Habíamos corrido con Arthur hacia el hotel. Nos tocaba la habitación continua a la de Antonio, así que nada me preocupaba. Tomé por la cintura al inglés y lo besé, mientras ingresábamos a ese cuarto que mantendría lo que quizás, sería la última vez que estemos juntos de esa manera.

-Francis, I can't.- suspiró bajo.

-¿Qué no puedes, mon amour?- lo miré apenado. Sabía que quizás me diría cosas sobre que no quería engañar a su nuevo novio o quizás "ya no te quiero como solía hacerlo antes"… sus típicas escusas.

-No puedo estar cerca de ti.- suspiró. Aquí viene la excusa que siempre me da.- ERES DE LO PEOR, TÚ NO ENGAÑAS A NADIE…

-Pues bien, sino quieres estar conmigo, no es necesario que compartamos la misma cama.- solté molesto, pero muy herido.

-Oye Francis, yo…- me miró serio.- Yo nunca dije que no quería estar contigo.- se sonrojó, pero mantenía su mirada firme.

¿Quién te entiende, Arthur?, tenías que ser tan bipolar, pero aun así, te amo.- Te tengo una propuesta indecorosa…

-Te escucho.- siguió su mirada firme, pero de a poco comenzó a bajar.

Alcé su rostro y sonreí.- Lo hacemos solo esta noche y después puedes volver a tu vida normal con el americano…-besé sobre sus labios. Sé que quizás no volveríamos a estar juntos de la misma manera, pero quería que esa noche fuese inolvidable tanto para mí como para él.

-Como si fuese tan fácil.- me miró molesto.

-¡AGH!- solté frustrado.- Has lo que quieras, mejor voy a pedir que me cambien de habitación…- comencé a caminar, hasta que sentí que algo me detuvo.

-Bueno, si lo pienso mejor, sería nuestra última vez que estemos juntos, no creo que sea del todo malo…

-¿y te decidiste?- arqueé una ceja.

-Sí, quiero estar una última vez contigo.- admitió avergonzado.

Sonreí a medias y lo volví a besar. En mi mente me preguntaba ¿por qué no solo le decía que se fuese a la punta del Big Ben y buscaba otra habitación? Eso es porque no quería sentir que se volvía a alejar de mí y quería sentir que era mío por última vez. Un deseo egoísta, pero un deseo de un enamorado que tenía a su amor por última vez.

Mientras entrabamos nuevamente a la habitación, suspiré por lo bajo para que no se percatara, no quería arruinar el momento. Cerré la puerta y comencé a conceder mi deseo egoísta, lentamente.

Desde el punto de vista de Elizabeta.

-Gil, detente.- suspiré.

Era cierto que yo deseaba volver a estar unida al alemán, pero había algo que me preocupaba y ese algo era Roderich. Hace un par de meses que habíamos empezado una relación y quería serle fiel, pero en realidad, amo a esta persona que está en frente mío.

-¿Por qué me debo detener, Eli?- sonrió, mientras besaba mi cuello nuevamente.

-Ro…- suspiré con dificultad.

-¿No me digas que mientras estás con mi asombrosa persona, te estás acordando del señorito de nuestro profesor?- me miró molesto.- Ya veo, así que me reemplazaste.- se detuvo.

-Yo no he reemplazado a nadie, Gil.- suspiré. ¿Debía decirle que el sustituto era Roderich y que no podía olvidarlo?

-Si claro, acabas de decir "Ro", mientras te beso el cuello.

-Es porque salgo con él, pero no es como si te importase que eso pase.- lo miré molesta.- Ya no te importo desde que descubriste que te mentí.

-De eso te equivocas, Eli.- suspiró.- Mi asombrosa persona no deja de pensar en ti, aunque duela hacerlo…- comenzó a alejarse, pero lo detuve rápidamente.

-Déjame ir…- murmuró molesto, mientras seguía abrazándolo para que no se fuera.

-No me dejes de nuevo, Gilbert.- suspiré lentamente. Era oficial, acababa de demostrar mi deseo oprimido por culpa de este idiota.

-Eli…- suspiró y se dio la media vuelta, quedando frente a frente.- Está bien, no me iré por hoy, pero debes agradecer a mi asombrosa persona porque no dejé sola a una dama tan torpe como tú…- sonreí y lo besé.

¿Qué puedo decir?, no quería que se fuera de esa manera. No había marcha atrás, sería una desgraciada por engañar a un chico que realmente me quiere, pero prefiero eso. Dejaría muchas cosas de lado, por ese idiota que amo.

Desde el punto de vista de Antonio.

-Lovi…- exclamé con dificultad.

-Bastar…- en ese momento, soltó un gemido que me producía choques en la espalda de solo escucharlo.

Seguía penetrando a mi amado, mientras se escuchaban otros gemidos de otras habitaciones. Bien, al menos no me sentiría tan culpable de que solo nosotros lo estuviésemos pasando bien.

-Estar dentro de Lovi se siente tan bien~ -sonreí y besé al italiano, antes de que pudiese decir cualquier palabra.

Me encantaba tener a Lovi de esta manera, sentía que era la única vez que le podía ver como realmente es. No me tomen como un pervertido, pero es la verdad, en estos momentos, él me dice lo que siente y lo que piensa de mí, o más bien, eso pasó en nuestra primera vez, antes de que fuera deportado.

Ni siquiera me di cuenta cuando mi amado italiano se corrió, pero por inercia, lo hice casi al mismo tiempo que él.

-Bastardo.- sonrió.

-Dime, Lovi cariño~ -sonreí amablemente, mientras acariciaba los cabellos castaños de mi amado y besaba su frente.

-¿Qué harás mañana, cuando me vaya?- suspiró.

-Eso es obvio.- sonreí a medias.- Volver a extrañarte como loco…

-Lo dices como si no hubiese otra opción, pero me alegra saber que me iré a España contigo…

-Y a mí me alegra saber que me queda al menos 3 meses para volver a estar así contigo.- lo miré y él se sonrojó.

-No seas idiota, él que me vaya contigo es porque no soporto a mi madre regañándome.- bajó la mirada.

-No te preocupes de eso ahora, Lovi.- acomodé las sábanas y lo acurruqué en la cama.- Mejor duerme, mañana tendremos un duro despertar y de locos…

-¿Por qué lo dices?- me miro confundido.

-No lo sé, un presentimiento…- sonreí y besé su frente.- Buenas noches, querido.

-Buenas noches, bastardo.- se acomodó mejor y se quedó profundamente dormido.

Me quedé mirándolo, mientras conciliaba lentamente el sueño y me abrazaba más a él.

Desde el punto de vista de Francis.

-Mon amour.- sonreí.

No sé si era un efecto extraño del alcohol o un deseo muy pero MUY reprimido de Arthur, pero estaba bailando sensualmente o eso intentaba.

-Cállate y déjame seducirte.- dijo, mientras se desnudaba.

No pude evitar emitir una sonora carcajada, mientras el inglés se caía y hacía movimientos poco seductores.

-No lo estás logrando.- solté finalmente, no quería que se siguiera humillando.

De repente, me tomó del cuello de la camisa y comenzó a besarme, con tanto deseo y pasión, que todo lo que el baile no provocó, regresó con este.

-Déjame tomar la situación.- sonrió con malicia y comenzó a quitar mi camisa de manera seductora. Ok, ¿qué mierda pasa por tu cabeza, Arthur?

-Oui.- sonreí y lo besé.

Mientras me desnudaba, yo comenzaba a masturbarlo. Poco podía hacer con su ropa, ya que solo se había quitado hasta los pantalones, intentando seducirme.

-Stupid shirt.- bufó molesto.

-Sí quieres te ayudo.- sonreí, mientras seguía masajeando suavemente su entrepierna.

-N-No, no necesito de tu ayu…- se estremeció. ¡Oh, como me agradaba tenerlo a mi merced!

-Ahora quizás sí.- sonreí.

-Eres un engreído, solo porque puedes presumir de tus ex coitos.- dijo, tratando de evitar estremecerse.

-No seas tan cruel conmigo.- volví a masajear en el mismo punto, así que el inglés no pudo evitar no estremecerse.- Sabes que con ellos fue solo sexo, contigo es distinto…

-Sí claro, a mí no me engañas.- soltó molesto.

-¿Por qué debería hacerlo?- sonreí y comencé a masturbarlo con más fuerza.- Yo nunca te he mentido en ninguna cosa que he hecho, además, no creo que deberías sacarme en cara lo que yo he hecho, ya que tú no eres nada un santo…

Arthur no se dignó a continuar la conversación, estaba demasiado ocupado disfrutando el momento de placer que le daba.

Una vez terminó de disfrutar de mi mano, comencé a prepararlo para un momento de mayor placer que ese roce, si saben a lo que me refiero. Haría que no olvidase jamás mi nombre, que cuando estuviese con el americano que me lo arrebató pensara en mí, que cuando estuviese solo y sin nadie en quien pensar, ser yo el primero por pasar por sus recuerdos… eso era lo que me pasaba con él y haré que sienta lo mismo que yo.

-Fran…- gimió, mientras tocaba el punto exacto.

-Solo disfrútalo, mon amour.- sonreí y lo besé.

Una vez que sentí que estaba lo suficientemente listo, comencé a penetrarlo, al principio con suaves y lentas embestidas, pero cuando ya no pude seguir controlándome, comencé con penetraciones más fuertes.

-Francis, Francis, Francis…- gemía el inglés.

¡Oh!, como extrañaba cuando este gemía mi nombre 3 veces seguidas, hacía que mis sentidos se apagaran por completo y solo reaccionaba esa parte de mi cuerpo, que me hacía seguir con el acto. Una vez terminado, se acomodó en la cama, sonriente.

-¿Ves que valió la pena esta última vez?- sonreí.

-No te luzcas, tampoco ha sido la mejor.- rió con sorna.

-Que cruel eres.- suspiré.- Pero bien que te lo pasaste gimiendo mi nombre y disfrutando de mí…

-Cállate, pervertido francés.- suspiró sonrojado.- Ahora, déjame dormir…

-Está bien, duerme.- reí.

-Good Night, Francis.- dijo, mientras se acomodaba en las sábanas.

-Bonne nuit, Arthur.- besé su sien, mientras este se sonrojaba.

Nos quedamos dormidos uno al lado del otro, como si nos hubiésemos casado y estuviésemos en nuestra luna de miel… Genial, ya estoy divagando demasiado, se veía en su cara que nunca más volveríamos a hacer eso, pero esta última vez, lo disfruté demasiado. Puedo decir con satisfacción que valió la pena.

Desde el punto de vista de Gilbert.

Estaba bastante nervioso. Hace mucho tiempo que no tenía a Elizabeta conmigo en una misma cama. Me costó un poco llevarle la corriente al acto.

-Gil…- dijo con satisfacción, mientras yo succionaba sus pezones.

Seguía haciendo lo mismo, mientas que con una de mis manos, acariciaba el abdomen de la húngara. Lo bueno es que provocaba que se estremeciera, lo que me tenía contento.

Después de eso, comencé a jugar con mis manos por todo su cuerpo, haciendo más roce en las partes que ella más disfrutaba. Ella no se quedaba atrás, porque mientras yo estaba en lo mío, ella comenzaba a masturbarme.

-Eli…- dije con dificultad.- No seas tan brusca…

-Lo siento.- rió con naturalidad y siguió con lo suyo.

Durante nuestra mutua estimulación, ambos soltamos unos pequeños gemidos y pedíamos a gritos que nuestros cuerpos se unieran. Yo no quería seguir haciéndome de rogar.

Ingresé con fuerza dentro de la húngara, esta al principio emitió un pequeño gemido de dolor, pero este fue disminuyendo una vez que el placer se presentó en nuestro acto.

-Gilbo…- gimió, mientras arañaba mi espalda.

-Ya sabes que no me gusta ese apodo, prefiero que me llames asombroso.- guiñé mi ojo y seguí con mi trabajo de hacer sentir bien a Eli.

-Pero ese es el apodo que te puse yo.- sonrió, mientras seguía aferrándose a mi espalda.

-Eli, yo…- la miré a los ojos y sonreí.- Yo aún te amo…

-Lo sé y yo a ti.- sonrió y me besó, mientras seguíamos en ese acto que nos unía, no solo en cuerpo, sino que en alma.

Genial, ya estaba sonando como Lud cuando me cuenta de las cosas que uno debe sentir cuando estas con la persona indicada en la cama. Es que a veces podía ser tan molesto, pero ahora entendía a lo que se refería.

Seguimos hasta que nuestros cuerpos alcanzaron el éxtasis y quedamos rendidos en la cama.

-Uf.- sonrió Eli.- Hace mucho que no lo hacía así con alguien…

-Es obvio, nadie se compara a mi asombrosa persona.- reí con mi peculiar risa.

-Lo sé.- besó mi mejilla.- Es por eso que lo dije.

-Es mejor que duermas.- sugerí. No quería hablar de lo que quizás pasaría una vez que regresemos a la universidad.

-Está bien.- se acomodó en la cama y me miró sonriente.- Buenas noches, Gilbo.- besó mi frente y se acomodó en mi pecho.

Mientras intentaba conciliar el sueño, comencé a inconscientemente acariciar los cabellos de Eli y suspiré. Ella no sabía cuánto la he extrañado desde que la dejé, pero no podía soportar la idea de que me hubiese mentido de esa manera, no me lo merecía. Aun así, todo me recordaba a ella y en las noches en las que estaba solo, sentía más ese dolor. Sacudí la cabeza y me quedé dormido, no quería malgastar la bella noche que había tenido con mis pensamientos.

Desde el punto de vista de Emma.

Eran las 10 de la mañana y yo tenía una horrible jaqueca. Cuando desperté, supe que había algo mal… No estaba en el salón de eventos y me encontraba sola. ¿Dónde demonios estaba Elizabeta?

-Buenos días, Em.- sonrió Feli, trayéndome el desayuno.

-Buenos días.- sonreí.- ¿Dónde están todos?

-Están abajo, discutiendo sobre la noche que tuvieron cada uno.- rió.- Decidí que era mejor traerte el desayuno para que no soportes la presión que hay…

-Ya veo, muchas gracias Feli.- sonreí.- A todo esto, ¿qué pasó anoche?

-Eli se acostó con Gil, Francis con Arthur y Lovi con Antonio.- sonrió el italiano.

-Ya veo.- suspiré y tomé el café que había en la bandeja.

-No te sientas mal por ellos, Em.- me miró.- Se lo pasaron de maravilla, todos despertaron con una sonrisa en el rostro antes de pelear…

-No es eso lo que me tiene así, Feli.- suspiré nuevamente.- Es que todos tienen parejas, menos yo…

-Descuida Em, no tardará en llegar.- guiñó su ojo y comenzó a caminar.- Te dejo para que comas y te vistas.- sonrió.

-Grazie, Feli.- ¿qué?, yo también sabía un poco de italiano.

Genial, ese viaje de regreso a la universidad va a ser muy largo y tedioso, pero me alegra saber que todos fueran felices aunque sean 5 minutos. Sonreí a la nada y seguí comiendo.


¡ESPERO TE HAYA GUSTADO!

¿Qué puedo decir?, este extra es "Lo que pasó después de la fiesta de Feliciano", en realidad soy una persona muy llevada a sus ideas y pensé que quizás les interesaría saber que pasó e.e

Bueno, a un capítulo de poner "fanfic complete", de verdad muchas gracias por leer y por comentar el fic, me hacen sentir muy feliz y que cumplo mi rol de escritora al transmitirles emociones e.e Por cierto, PERDÓN POR LA DEMORA, lo que pasa es que estoy en periodos de pruebas antes de cerrar el semestre en la escuela y necesito salvar mi promedio aunque sea un poco e.e Pero descuiden, pronto estaré de vacaciones de verano, así que me tendrán con muchos fics para ustedes (:

Paso a comentar los reviews del epílogo:

dragonadetinta96: Bueno, sentí que no te gustó mucho el epílogo, espero que no haya sido mi error al no tener mucha comprensión lectora e.e pero sino te agradó, me encantaría saber los motivos (: no es que me vaya a enojar ni nada. Con respecto a la madre de los Vargas, tienes razón que ella recibió mucho castigo de parte de sus dos hijos, pero eso también es una ironía. Lovi siempre con sus comentarios destroza cosas, pero menos mal que Feli no se lo tomó a mal (: En relación a los extras, aquí está el primero y el segundo es una reunión e.e Espero sea de tu agrado linda, nos leemos luego.

Amyranda: De nada, de hecho yo soy quien tiene que agradecer por leer. Me alegra demasiado que te haya gustado el epílogo, espero te guste este extra (:

natalia: asdkldaskldsalkdaskñlkdas, me alegra saber que te hice reír. Con respecto al complemento, es que muchos me dijeron que Feli le perdonó muy pronto y quería explicar lo que pasaba por su cabeza en ese momento. Gracias por perdonarme que te hayas reído, me alegra saber que soy perdonada e.e XDDDDD

BCharlotte: Ay queridísima amiga, aquí está el extra I, perdón si me tardé en subirlo e,e y no me retes porque lo hice enferma, estoy mejor (: Te amo hermosa y gracias por seguir el fic. Espero te guste e.e

Vivi: Ay Vivi, gracias por todo tu apoyo en el fic. Me alegra saber que te hice reír con la parte de Lovino, es que ese hermano mayor es demasiado sobreprotector, pero solo quiere que Feli sea feliz. Pues, espero pronto tu review sobre el extra y espero no haber parecido cartucha xDDDDD te adoro.

Bueno, sin más que decir...

Nos vemos en el siguiente extra...

Au revoir~