Los personajes de Dragon Ball no me pertenecen, son propiedad de Akira Toriyama. (Creo que no hace falta que lo repita; todo el mundo lo sabe…)
Bueno, bueno… Ni he empezado los deberes… Me sentía con el deber de continuar un poquito más esta historia… Y bueno, los días nublados son mi fuerte y hoy como se ve la sierra "plena de núvols baixos" me encuentro más inspirada. (Mi habitación tiene vistas a las montañas y lo adoro…)
Bueno… ¿Empezamos? *sonríe*
Capítulo 3: Tengo que irme a casa.
El resto del día transcurrió sin novedades.
-Bueno alumnos –dijo el maestro carraspeando varias veces-, ahora voy a escribir en la pizarra el horario que llevaréis durante unas semanas. Conforme vaya escribiéndolo lo iré borrando así que sed ágiles.
Eliza sacó una hoja de su libreta y la partió en dos. Viendo que con un trozo le sobraba se la ofreció directamente a Gohan.
-¿Quieres? –sonrió.
-Gracias… -ni se inmutó cogiendo el papel.
-Hombre de pocas palabras, ¿eh? –dijo mirándole directamente.
El aludido se ruborizó centrando su atención en el papel y el bolígrafo esperando que su compañera le ignorase aquella subida de presión sanguínea.
-Podrías habérmelo dado a mí… Estoy a falta de folios… -se enfadó Videl.
Unos toques amistosos hicieron que la "coletas" se girase.
-No te preocupes, yo te doy uno mío –le dijo muy galán Shapner con una sonrisa coqueta.
Como si solo le quedasen tres segundos de vida, Videl cogió el folio y lo estampó en la mesa para escribir apretando lo máximo posible el bolígrafo. Todos los de clase ya estaban acostumbrados de cursos pasados a los cambios de humor de la joven Satán cuando era Shapner quién le dirigía la palabra. Todos menos Gohan que se giró extrañado del cambio de humor tan repentino de la chica.
¡Qué asco de tío…! Como odio cuando me sonríe así… –pensó Videl furiosa con la cara enrojecida de rabia.
Shapner empezó a molestarla dándole pequeños empujones con el dedo. Videl le miró con furia pero eso solo hizo que le golpeara un poquito más fuerte.
-Estate quieto… -le susurró.
-No quiero.
-Te lo advierto… Para.
-¿Por qué debería…?
-Porque te lo digo yo.
-¿Y desde cuándo te hago yo caso?
-Shapner. Para.
-No.
-Que pares te digo.
-No quiero.
-Te doy tres segundos.
-Que generosa…
-Tres…
-¿Enserio crees que voy a parar?
-Dos…
-No me hagas reír.
Videl le dio un puñetazo en las costillas que hizo que Shapner cayese entre la mesa y la silla.
-¡Oye! ¡Qué te faltaba el uno y el cero! –le gritó poniéndose de pie.
El profesor, esta vez cogió el borrador y sin pensárselo dos veces lo lanzó hacia atrás dándole en toda la sien a Shapner. Debido al golpe, el egocéntrico joven se sentó automáticamente en la silla.
-Maldito viejo chocho y su afinada puntería… -dijo frotándose la sien enrojecida.
-Señor Shapner… -anunció el profesor sin girarse.
-¡S…SÍ! –exclamó nervioso temiendo que le hubiese oído.
-Venga aquí con el borrador.
Shapner bajo las escaleras y le entregó el borrador al preceptor. Cuando se dispuso a subir de nuevo las escaleras, el maestro le llamó la atención.
-¿Quién ha dicho que suba?-levantó una ceja.
Shapner se quedó petrificado.
-Al pasillo.
-¡Pero si no he hecho nada!
-Bueno, pero según usted soy un viejo chocho con buena puntería.
La clase entera se rió ante la repetición y el arte con el que el profesor había imitado a Shapner. El joven egocéntrico cerró la puerta tras de sí haciendo que las pareces retumbasen.
¡Ahí te mueeeraaaaaaaas viejoooooooo! –gritó para sus adentros -. Videl, juro que te conseguiré cueste lo que cueste.
El profesor le dio la espalda a la pizarra.
-Espero que toméis ejemplo y no habléis.
La clase asintió a la vez.
-Oye… -susurró Gohan a Videl – buen golpe.
La muchacha se ruborizó por completo obligándose a apartar la mirada.
-Gra… Gracias… Supongo…
Gohan se sonrojó y siguió copiando el horario. Eliza se acercó al oído de Videl.
-¿Has visto cómo te gusta? –le preguntó provocando que se sonrojara más.
-No me gusta.
-Te parece mono.
-No.
-Cabezota.
-Yo no soy… Puede que me caiga simpático…
-Eso me basta de momento –sonrió.
Videl apretó nerviosa el bolígrafo más fuerte de lo corriente provocando que la carcasa de cristal se rompiera clavándosela en los dedos. Eliza al ver esto dio un gritito.
-¿Estás bien? –preguntó muy preocupada.
-Tranquila… Solo necesito ir al baño… Profesor…
-¿Sí, señorita Videl? ¿Hay algo que no entiende?
-No es eso… ¿Puedo ir al baño un momento a lavarme las manos? –dijo levantando la mano en poco ensangrentada.
El profesor dio un respingo.
-Claro que sí… Tómese su tiempo…
Videl se levantó y pasó por el lado de Gohan para bajar las escaleras. El chico se fijó en los diminutos cortes que adornaban sus dedos y se preguntó por qué se ponía tan nervioso al ver sangre en su mano.
La chica en vez de ir a la enfermería, corrió al baño. Primero se lavó las manos con agua para poder ver los cristalitos. Con la destreza equivalente a la de un pato y con las pocas uñas que tenía intentó quitarse los cristales pero no lo logró; es más, se los clavó más internos en la carne Suspirando agobiada decidió no ir a la enfermería. El chico que había ahí le conocía y siempre le hacía daño cuando se hacía alguna herida. Salió del aseo hacia su taquilla para coger unas vendas que siempre guardaba "por si acaso". Se vendó los dedos y parte de la mano, cosa que parecía haber sido hecho por una estudiante de primer curso de primaria. La joven volvió a la clase y nuevamente pasando al lado de Gohan (que nuevamente se quedó mirando) se sentó al lado de su mejor amiga.
-¿Mejor? –preguntó preocupada.
-Claro que sí –mintió.
La chica fue a coger un boli pero unas pequeñas descargas eléctricas le daban en la base de las yemas cada vez que la joven intentaba apretar un poco el boli debido a que los cristalitos le dañaban los dedos. Al final se quedó ahí, sin poder hacer nada, mirando como los demás tomaban apuntes de la última clase. Al acabar la clase, Videl con ganas de ir a casa con sus sirvientas para que le quitasen los cristalitos estaba guardando las cosas cuando Gohan se le acercó.
-Te espero fuera de clase, Videl… -le sonrió su amiga con un guiño. Cuando se fue no pudo hacer nada más que sonrojarse.
-¿Me dejas un momento tu mano? –pregunto el joven muy cortado.
-¿Para qué? –dijo ella de mala gana.
Al final acabó rindiéndose a la cara de pena que le puso el joven. Ambos se sentaron y el chico empezó a quitarle las vendas lentamente con suavidad. Tanteó los dedos en busca de los cristalitos y cuando la cara de Videl cambió supo que había encontrado uno. Con una destreza increíble y unos movimientos veloces, el muchacho fue capaz de quitarle todos los cristalitos de los dedos. Cuando se dio cuenta estaba cogiéndole de la mano mientras la cara de la chica se ponía cada vez más roja. Como si fuera un impulso se levantó soltándole bruscamente la mano.
-¡Pe… perdona! ¡N… No era mi intención! –tartamudeó muy nervioso.
-No te preocupes… -suspiró sonrojada.
-Esto… Toma… -le entregó un papel con borrones de tinta –he acabado tu horario pensando que no ibas a poder escribir después –dijo con la mano detrás de la cabeza.
La chica aceptó el papel y ambos se despidieron muy avergonzados.
Antes de salir, Videl intentó no ponerse más nerviosa de lo que estaba. Le había cogido de la mano, ¿y qué? Sus amigos también lo hacían. Pero aquella vez fue diferente. No se sintió como el que la tocase fuera un amigo. Aún notaba el calor de su mano sobre la suya.
Cálmate… O Eliza te preguntará hasta el segundo exacto de tu nacimiento…-se intentó auto calmar mientras salía por la puerta para ser arrollada por Eliza.
-¿Y bien? ¿Qué ha pasado? –preguntó la chica emocionada.
-Es un amor… -confesó Videl.
-Te gusta… -canturreó ella.
-¡No me gusta! ¡Simplemente es un amor porque me ayudó a quitarme los malditos trocitos de cristal que se me habían quedado dentro!
-Ajá… ¿Y qué más? –deseaba que su amiga le contara todas y cada una de sus palabras.- ¿Qué te dijo?
-¿Literalmente? Me dio mi horario… Acabado.
-¿¡Qué!?
-¿De qué te sorprendes tanto?
Asombrada, la muchacha se llevó una mano a la boca.
-Pero si… No le he visto moverse del sitio…
-¿No se lo has dado tú?
-No…
-A lo mejor te ha pillado despistada cuando lo ha cogido…
-Puede ser… Pero… Aquí está pasando algo muy raro…
Videl puso los ojos en blanco.
-¿Ahora intentas decirme que tú piensas que él es el raro? –preguntó sarcástica.
-No sé qué pensar Videl… -se llevó un dedo a los labios en gesto de silencio.
El joven se apresuró a que nadie le viese para salir de la escuela.
-¿A dónde crees que vas, bicho raro? –preguntó una voz conocida.
-¿Qué quieres? –preguntó a Shapner.
-De ti no quiero nada.
-¿Entonces? –preguntó extrañado.
-Quiero que te apartes de Videl.
-¿Cómo?
-Mira niño… Llevo intentando ligármela desde que tengo uso de razón y un niño mimado como tú no me la va a quitar –dijo seriamente.
-¿Y no se te ha ocurrido pensar en la posibilidad que puede que a ella tú no le gustes? Quizás no eres su tipo… -le contestó inocentemente.
-¿Vas a darme tú clases de cómo ligarme a una mujer? ¿¡Tú… Con esas pintas!? –rió.
No… Claro que no…
-No sé si sabes que la reina del instituto en artes marciales es Videl y por consiguiente, yo soy el rey. Nunca vas a poder superarme…
¿Superar? ¿A un humano corriente? Claro que no… Si los saiyans somos muy débiles- pensó irónicamente.
-Aunque bueno, te daré una oportunidad de fracasar estrepitosamente delante de ella. Si logras derrotarme dentro de unos meses te concederé el honor de salir con ella una vez –sonrió muy seguro de sí mismo.
-¿Desde cuando tienes tú derecho sobre ella? –preguntó molesto por ver como hablaba de ella tratándola como si fuera un objeto.
-¿Vas a rechazar mi propuesta?
-No. Por supuesto que no –sonrió igual que Shapner.
Ten por seguro que podría vencerte aquí y ahora.
Ya verás cómo vas a quedarte… Niño de mamá… Vas a avergonzarte delante de todos.
-Me voy a mi casa…
-Cuidado no te caigas que la calle está seca –dijo irónicamente.
¡Piérdete! –pensó Gohan mientras se alejaba enfadado rezando por no girarse y darle una buena paliza al chulo playa de Shapner. Llamó a Kinton y se fue a su casa. Su hermano estaría esperándole. Al fin y al cabo; se lo había prometido.
Bueno; aquí el tercer capítulo…
Este es un poco rollo, lo admito, pero… Ni he tocado los deberes por escribir *risa avergonzada*.
Todo por culpa de que estaba nublado y ahora por la noche ha empezado a llover… Y me encanta escribir cuando llueve *-*
Gracias a todos los que estáis comentando TT^TT me animáis a seguir intentándolo… (Y alguien me lee desde Argentina *-* Graciaaas ^^)
Por cierto, quiero haceros una pregunta… Si Gohan se cayera desde un quinto piso… ¿Le pasaría algo?
Me despido que dentro de nada hacen Dragon Ball Z y tengo que grabarlo (posiblemente aparece Trunks y tengo que saber como dibujarlo en papel... Es tan... Adorable *-*).
Bueno, ahora si que intentaré hacer los deberes para tener tiempo para escribir…
Muchas gracias a todos
Hasta dentro de poco (pacieeencia).
Adiós :3
