¡Hola~! Cuanto tiempo, rayos. n3n Se que me tarde horriblemente con este capitulo, ¿Qué puedo decir? La inspiración y tiempo no están de mi lado, por lo que parece, no quiero ni ponerme a contar la cantidad de meses que me tarde. Pero de ahora en adelante, por que sí, adivinen ¡Salí de vacaciones! Tendré mas tiempo y podre actualizar cada una o dos semanas, y espero terminar este fic pronto.

Bueno, gracias a todas las personas que me dejaron Reviews, favoritos, alertas o que se toman la molestia de leer, nos vemos abajo.

Disclaimer: Fairy Tail y sus personajes no me pertenecen, si no a su creador El trolleador Hiro Mashima. Yo solo tome a sus personajes según mi loca imaginación y altere las cosas.


La Magia de Sanctuary.

El silencio volvió a reinar en el lugar, algo que se estaba haciendo costumbre en esas ultimas horas, Gray mantenía la cabeza gacha y su respiración era entre cortada, sus ojos contenían varias lágrimas de impotencia, esta vez Erza se acercó y le puso una mano en el hombro transmitiéndole su apoyo y Natsu que había querido golpearlo a lo largo de aquellos minutos en esos momentos sentía que quizás debería abrazarlo, lo cual no haría ni admitiría haberlo pensado, Mirajane sirvió de forma rápida una malteada de fresa como hacia el joven cuando estaba molesto o estresado, cuando Gray tuvo entre sus manos aquella malteada no pudo más y las lágrimas cayeron por sus mejillas mientras intentaba cubrirse los ojos con una mano, no dejando caer el vaso de malteada.

- (flashback) -

Apenas pudo, levantó su vista de las rocas del suelo, intentando vanamente divisar algo ante la capa de polvo alzado durante la ardua batalla, la famosa batalla final. Esa que trazo el destino de muchos, que se convirtieron en nada. Tantos compañeros caídos que llorar, pero a él solo le importaba una, una hada de brillo incomparable. Lucy. Arrastro su cuerpo varios metros buscando su cabellera rubia, cuando al fin la encontró se arrastró con más presura, llegando a su lado y tomando su mano y su rostro con ambas manos, elevándolo, queriendo encontrar de forma desesperada algún indicio de vida en aquel cuerpo. La zarandeo de forma leve, hasta disimulada, solo logrando –Siendo más que suficiente- la pequeña abriera sus ojos levemente, apenas pudiéndose asomar el par de luceros, parpadeó, confundida, sin mover su cuerpo, sabiéndose incapaz de lograrlo y apenas logrando vislumbrar el pálido y dañado rostro de su amigo; Gray.

Apenas lo identifico sonrió débilmente, no logrando mantenerla en su rostro, sus daños eran demasiados.

-Gray…-

El mago de hielo acerco su frente a la de la rubio sorbiendo y aguantando las lágrimas, sintiéndose débil, impotente.

-…Estas bien…-

Una sonrisa se posó en los labios de Gray, temblorosa, llena de dudas, y a la vez, llena de dicha.

-Tú también te pondrás bien Lucy.-

Susurro con ahínco, sorbiendo de nueva cuenta y manteniendo la sonrisa temblorosa en su rostro, intentando aguantar más lágrimas en sus ojos.

-Te lo prometo.-

Ante dichas palabras, como pudo, Lucy se acurruco en el abdomen de Gray, sintiendo en él el calor que su cuerpo perdía.

-Gray.-

Fue lo único que salió de sus labios antes de volver a cerrar por completo sus ojos, su respiración se volvió más lenta, más tortuosa, Gray ya no pudo contenerse más y varias lágrimas saladas chocaron con el pálido rostro de la pequeña rubia. Rápido y desesperado Gray cargo muy a su pesar, el cuerpo ligero de su compañera, caminando de forma lenta y pesada, a pesar de que intentaba ir tan rápido como podía, pero eso no era suficiente, necesitaba ir aún más rápido.

-Aguanta Lucy, ya casi llegamos.-

- (Fin FlashBack) -

Fue la cruel y vil mentira que dijo en aquel entonces, y aunque lo deseaba, y aunque su desesperación lo hacía alucinar con la cercanía del lugar, no pudo llegar a tiempo. Ni ese día, ni nunca.

Las lágrimas botaban como si de una fuente se tratara, recorriendo sus mejillas acaudaladas y yendo a parar a un destino incierto, pero la sola imagen de un Gray, fuerte y luchador, bañado en lágrimas y roto de mil maneras diferentes podía con el alma de cualquiera. Mirajane se llevó una mano a la boca agobiada, sin saber que hacer o decir, sintiéndose inútil, igual que la mayoría de sus compañeros.

-Debe haber una explicación razonable, a lo que sea que te refieras, Gray.-

Comento Laxus, desde el fondo del salón, mirando a la nada, y después, a Gray, incapaz de ignorar su llanto. Esta vez fue el turno de Wendy de acercarse, intentando usar su magia para –Sin tener realmente lógica- curar sus heridas, sin lograrlo, porque al final, esas heridas no eran superficiales, si no. Internas, muy internas. Pero en cambio, en base a su magia, pudo ver aquello que lo atormentaba, aquello que lo afligía.

-No fue tu culpa Gray, en verdad no lo fue.-

Gray la observo, atento, inquisidor, como un cazador a su presa, aun con lágrimas saliendo como cataratas por sus negros ojos, atemorizando a Wendy, haciendo que su espalda vibrara del miedo y su sereno rostro se descompusiera.

-Mentira.-

Susurro, con la voz quebrada, con el corazón herido. Alzo su rostro al cielo y más lagrimas salieron de sus ojos, cerrándolos por fin, para poder vislumbrar lo que más odiaba, lo que más odiaba de sí mismo; Débil. Era débil.

-No es así, Gray, tal vez tomaste una mala decisión, pero al final fue él quien decidió dar su vida.-

Cerro con más fuerza sus ojos, intentando apartar de su mente la imagen de aquél viejo hombre; De su antiguo maestro.

-Mentira.-

- (FlashBack) -

Golpeo con sus puños de nueva cuenta la pared, haciendo un hoyo más, agregándolo a su reciente colección, aventó con furia un miembro más de la inmobiliaria del lugar, estrellándolo.

-Para de una vez ¿Quieres? Apenas y tenemos donde sentarnos.-

Regaño Amelia, con su larga cabellera enredada y con varios vendajes repartidos por su cuerpo, quien lo observaba desde la esquina del salón, con enfado.

-Cállate.-

Mascullo, escupiendo las palabras como acido, aquel no era el Gray de siempre ¿Y quién lo culpaba? Habían perdido, retóricamente, a todo su gremio, con suerte sobrevivieron 15 personas. Eso contando al maestro, y las 10 hadas de Sanctuary. No era algo alentador para aquellos que no pertenecían a la lista de los 10 primeros, o en otras palabras, Las 10 hadas de Sanctuary.

-Algún día despertara, no es como si pueda dormir por siempre.-

Murmuro, molesta, medio a modo de broma, medio enserio. Pero aquello no le cayó en gracia a Gray, su cara lo decía todo, giro su rostro de forma rápida para observarla de forma severa.

-¿Te da risa el estado de Lucy? ¿Amelia?-

El rostro descompuesto por el odio causo una mueca de desagrado en Amelia, que hundió su rostro entre sus hombros y vacilo. No le hacía gracia, nada de gracia. Pero no podía hacer más, no podía hacer más que sentarse a esperar que Lucy despertara del coma, porque si, había caído en un terrible coma, en el que llevaba 3 míseros meses. Una tortura total.

-Nunca dije eso. Idiota.-

Contesto al fin, chocando su mirada con la negrura de la de Gray. Vivian hizo acto de presencia, atrayendo la mirada de ambos, su pierna se encontraba completamente vendada y con un tabique, mientras que alrededor de su cabeza una venda la cubría.

-G-gray, ya no destruyas más cosas. Por favor.-

Susurro apenas, todavía no recuperaba del todo el aire perdido en la batalla, nadie lo había hecho, a decir verdad. Gray giro el rostro, sintiéndose culpable, pero la agonía de no saber qué hacer lo ponía violento. Más de lo que quisiera, debía aprender a controlarse, antes de dañar a alguien.

-Gracias…-

El encanto se había perdido en el lugar, la iglesia estaba medio derrumbada, y en los lugares de pie es donde descansaban los miembros restantes, los sobrevivientes. Gray metió las manos en sus bolsillos y salió del cuarto, dejando sola a Amelia, que lo resintió levemente. Camino unos cuantos cuartos y después entro, cerrando la puerta tras de sí hasta llegar a la cama y sentarse en la orilla.

-…Lucy.-

Acaricio su rostro, quitando un mechón rubio de sobre sus ojos y posándolo detrás de su oreja.

-Perdóname, pero es la única salida.-

La cargo, como aquella tarde, después de la gran batalla, y camino con ella por los pasillos, salió de la iglesia, e ingreso al bosque, siguiendo un sendero, hasta llegar a un manantial, un hermoso manantial. El tesoro de Sanctuary; El manantial santo. Una vez la profundidad del agua le llego a la cadera sumergió levemente el cuerpo inerte de Lucy, dejando su rostro en la superficie, la miro, la observo por largo rato y después suspiro.

-Tú, Hada del tiempo, de la Luz y la Obscuridad. Te invoco, para que despiertes de su letargo a tu fiel servidora; Lucy Heartfilia y me pongas a mí en su lugar, o si así lo prefieres, llevarme contigo.-

Pronuncio aquellas palabras con los ojos cerrados y los puños enmarcados en el cuerpo de Lucy, apegándola así mismo. Un aura deslumbrante lo rodeo, sin tapujos, y una vez una gran cantidad de poder estuvo a su alrededor, Gray la dirigió a la cascada del manantial, de donde se abrió un portal y una luz cegadora salió.

-¡Sálvala! Fairy Time ¡Sálvala ahora!-

Aquella luz se dirigió rápida, veloz como nadie contra Gray, chocando en el lugar donde tenía su marca y retorciéndolo de dolor.

-¡Agh!-

Se quejó, con fuerza, mordiéndose la lengua en el camino, debía resistir, debía ser fuerte. Por Lucy. La fuerza se le iba, y Lucy, aunque recuperaba color y toda su magia se transfirió a ella, no terminaba de despertar, al parecer su poder no sería suficiente. El dolor hizo que soltara de golpe el cuerpo de Lucy que se hundió, como roca en el manantial, pudo observar su rostro sereno y su cabello rubio mecerse, desesperado intento alcanzarlo, pero el dolor era demasiado. Cuando menos se lo espero y su vida era arrebatada, y aun sin salvar a Lucy, sintió un empujón y el cuerpo del maestro lo cubrió, dando su poder. Entonces lo vio, hundiéndose, Lucy se movió, boqueo sacando burbujas y apretó sus ojos; Viva. Pero el precio de una vida siempre sería otra, y aunque Gray había intentado pagarla con la suya esta al parecer no tenía valor. Pero la de alguien más si, alguien que no debía pagar por sus ideas.

-¡MAESTRO!-

- (Fin FlashBack) -

Llevo sus manos a sus ojos y los cubrió, intentando esconderlos, intentando alejar sus recuerdos y ya no poder ver su tormento interno, aquellas palabras, aunque fueran con la idea contraria, lo herían, profundamente lo herían.

-Es mentira.-


Bueno, espero les haya gustado, cualquier falta de ortografía o critica constructiva por favor dejen un mensaje, lo aceptare con gusto, y bueno, esta de mas decirlo pero... ¡Dejen review! ¡Eso me haría mas que feliz! ¡Enserio~! Por favor, díganme que les pareció.

Hasta luego.

¡Éxito!