Tenía muchas ganas de volver a hablar con Paul, no lo veía desde…desde aquella noche en el Casbah, pero debía mantener las distancias, y más ahora que debía estar unido a Dot más que nunca. Necesitarían tiempo para estar los dos solos después de lo ocurrido, más adelante le preguntaría como estaba y podríamos volver a charlar. Al pensar en Paul, recordé el día que lo conocí junto a George en ese prado de Speke, así que decidí volver allí, no tenía nada mejor que hacer.
Cogí la bicicleta en dirección al prado, lo crucé contemplando la hierba y sintiendo el aire fresco en mi cara, que bonito puede ser Liverpool en un día de sol… llegué hacia un grupo de casas, estaba inmersa en mis pensamientos cuando no me percaté de un pequeño desnivel y me caí de la bicicleta.
De milagro no me hice ningún rasguño , pero me di un buen golpe en el trasero. De una de las casas salió un gato a toda velocidad y seguido de el… George.
George vivía en Speke, pero nunca había ido a su casa. Se acercó riendo con una gran carcajada
GEORGE: ¡Por fin esta vez te has caído de verdad! – lloraba de risa.
GINA: Eso parece, ¿ no te rías eh? – Me senté en la cera y George se puso a mi lado.
¡Qué flaco está George! –pensé
GINA: Me encanta Speke, debes estar muy bien aquí.
GEORGE: Si , me encanta , aunque a veces me da un poco de pereza hacer un camino tan largo para ir al centro. No entiendo como los chicos vienen a ensayar aquí.
Estuvimos hablando de tonterías durante bastante rato hasta que George cambió de tema.
GEORGE: ¿Ya has recuperado toda la saliva que te dejaste el otro día en el parque con Stu? – dijo pícaro.
Mierda.
GINA: ¿Se puede saber que hacíais detrás de los matojos?
GEORGE: Necesitábamos comprobar que por fin le habías hecho caso al bueno de Stu.
-reímos-
GINA: Bueno George, me voy ya.
GEORGE: OK, pero espera, ¿podrías hacerme un favor?
GINA: Sure.
GEORGE: El otro día cyn se dejó un pañuelo en mi casa y no puedo llevárselo hoy porque debo quedarme con mi madre. ¿te importaría pasarte por su casa y dárselo?
GINA: No problem, ahora iré.
GEORGE: Thank's, see you.
GINA: Bye George.
Cogí mi bicicleta y me dirigí al piso que compartía Cynthia con Dot, eran vecinas de Brit y si mal no recordaba vivían en el cuarto.
Llegué al bloque de pisos, dejé mi bicicleta en el portal y subí las escaleras.
- Mierda, ahora no sé si era la primera puerta o la segunda. -
Probé suerte, llamé al timbre de la puerta a mi derecha. No respondía nadie así que me dirigí hacia la otra puerta. Antes de llamar, sentí como desde la otra Cynthia gritaba – Ya voy, ¡un momento! - .
Tardó bastante en abrir pero al final lo hizo. Me miró con cara de gran sorpresa, era evidente que no esperaba ninguna visita mía.
CYN: Oh Gina, pensaba que eras la casera, que alivio.
GINA: hehe, no, pero puedes pagarme el alquiler si quieres .
-reímos –
CYN: Pasa por favor.
El piso era realmente pequeño, había un sofá en medio la salita que lo ocupaba casi todo, al lado me sorprendió ver un montón enorme de ropa. Cynthia era una chica que siempre iba hecha un pincel y daba la impresión de ser muy ordenada y limpia, ¿qué hacia ese montón allí en medio? ¿Sería de Dot?
CYN: ¿Puedo ofrecerte algo? ¿Un té?
GINA: No gracias, en realidad ahora me marcho, George me ha mandado a devolverte tu pañuelo.
CYN: Oh, el pañuelo…pensé que lo había perdido , muchas gracias.
GINA: De nada.
CYN: Por cierto… ¿es cierto que te ves con Stu?
Oh dios, Stu se fue de la lengua.
GINA: Bueno, no te hagas la idea equivocada…no tenemos nada, solo hemos quedado alguna vez y…
CYN: …. os habéis besado.
No tenía mucha confianza con Cynthia, no sabía si contárselo.
GINA: Bueno, eh …sí.
En eso que llamaron al timbre.
CYN: Discúlpame un momento por favor.
Cyn abrió la puerta y al otro lado estaba Paul.
PAUL: Hola Cyn, ¿está Dot?
Paul tenía el pelo más crecido e iba sin tupé, estaba muy diferente, pero le quedaba bien, entró a la salita.
PAUL: Oh Gina – dijo sorprendido – no te esperaba aquí.
GINA: Nadie me esperaba - dije sonriendo hacia Cyn.
PAUL: bueno chicas, perdonadme pero debo hablar con Dot.
No problem – dijimos las dos al unísono.
Cyn y yo estábamos sentadas en el sofá cuando oí claramente un estornudo proveniente del montón de ropa.
De debajo salió medio asfixiado John.
JOHN: Joder , ¡qué calor y cuánto polvo!
CYN: Oops, lo siento Gina, al pensar que eras la casera John se escondió , no permite chicos en el piso.
GINA: Oh, tranquila.
CYN: Debí advertirte si querías que no se enterase de lo de Stu, perdona mi indiscreción.
GINA: No importa, John lo sabía, estuvo con los chicos espiándonos el jueves en el parque ¿No es así?
JOHN: ¿Qué? Yo no sabía nada, estuve todo el jueves en casa sin salir.
Mierda.
GINA: Oh , ya veo…
John se levantó hacia Cynthia y la besó.
JOHN: Bueno Cyn honey, me voy. No debo hacer esperar al novio de Gina.
GINA: No es mi novio.
John se fue.
CYN: Lo siento de veras – se disculpó reiteradamente.
Estaba apunto de irme cuando salió Paul muy serio, se apresuró hacia la puerta para irse.
GINA: Paul , yo también me voy, te acompaño.
PAUL: No. – dijo secamente, aunque luego suavizó el tono – Vamos hacia direcciones opuestas.
Siempre íbamos en direcciones opuestas pero volvíamos juntos. ¿Qué le ocurría?
Paul cerró la puerta rápidamente y pude oír como bajaba las escaleras corriendo.
En ese momento Dot salió de la habitación con los ojos llenos de lágrimas llorando sin consuelo.
CYN: Dot ¿qué ocurre?
DOT: Paul, mi Paulie …me ha dejado Cyn, ha cortado conmigo…
CYN: ¿Cómo puede ser? ¡Eso es imposible!
DOT: Parece que no…dice que me quiere mucho pero que no está enamorado de mi … oh, ¿cómo podré vivir sin él?
CYN: Cálmate , todo se arreglará.
DOT: Seguro que ha cortado conmigo porque voy con estos bombachos horribles, no esperaba que viniese.
CYN: No dear, no es eso, estás preciosa…
Dot estaba destrozada. Vi que sobraba, así que me fui.
Demasiada información para mí. Paul había cortado con Dot y John no estaba espiando en el parque aquel día.
Pasé algunos días centrada en mis cosas, quedando con las chicas, planeando mi viaje a Amsterdam y preparando mi parada de madalenas para el festival del viernes.
El festival se hacía en el patio de la iglesia, había varias paradas con comida, juegos y música. Me levanté temprano para vestirme y hacer las madalenas. Me tocó estar al lado de una anciana irlandesa que hacia colgantes. Me cambió uno de ellos por una madalena y estuvimos hablando por un rato.
Todo el mundo estaba allí ese día. Bee y las chicas venían de vez en cuando a charlar y robarme algo de comida, también estaban Shotton y John embobados mirando a unos malabaristas.
Mamá vino a la parada conmigo.
MADRE: Cariño, puedo relevarte si quieres, así podrás ir a dar un paseo por los estanques.
GINA: Gracias mamá.
Fui con las chicas a dar un paseo, les pedí que me acompañasen a la parada de Mike, estaba exponiendo alguna de sus fotografías.
GINA: Hey Mike, bonitas fotos.
MIKE: Gracias Gina, cuánto tiempo.
GINA: Sí, oye Mike… ¿podrías darle esta nota a Paul?
MIKE: Vendrá en un momento, ha ido a por unos zumos, se la puedes dar tu misma.
GINA: Oh no, prefiero que se la des tu .
MIKE: Como quieras.
La nota decía "Te echo de menos" .
Fuimos hacia los malabaristas, Bee estaba saliendo con Shotton y quería ir a verle, Pete se había unido a ellos y enseguida fue hacia Jules, tenían una relación muy extraña, jamás pregunté.
Sin quererlo nos quedamos relegados a un lado yo y John, era una situación muy forzada.
Miré a John de reojo. Olía muy bien y se le veía sereno esa mañana, no vi a Cynthia por ningún lado.
John me devolvió la mirada y me cogió del brazo llevándome a un lugar apartado al otro lado de la iglesia, cerca del muro.
Debí deshacerme de él en cuanto tiró de mí, pero sinceramente, no me importó que llevara a la fuerza.
Se plantó delante de mí.
JOHN: ¿Te gusta stu?
GINA: Creo que es la segunda vez que preguntas esto.
Tuve un deja vú.
JOHN: ¿TE GUSTA?
GINA: Venga John, ¿qué más te da? No, no me gusta.
JOHN : ¿Y por qué lo besas?
GINA: ¿Te molesta?
JOHN: Dijiste que yo sería el primer chico de Liverpool al que besarías.
GINA: Dije quizás. Además, ya no es válido, lo dije cuando creía que no tenias novia.
JOHN: quizás no es un no, y era una promesa, y las promesas se cumplen. Ahora Stu es el primer chico de Liverpool al que has besado, ese debería ser yo…
GINA: Bueno, en realidad no…
JOHN: ¿Cómo?
Tragué saliva, y por fin se lo dije.
GINA: En realidad, el primero fue … Paul.
