JOHN: ¿Bromeas?

GINA: No…

JOHN: No quiero saber nada, nada más. – dijo con cierto dolor.

Pude sentir como John se lo tomaba realmente mal, Paul era su amigo, casi su hermano.

GINA: John yo…

John se fue otra vez hacia el bullicio sin mirar atrás, yo me quedé sola y desolada. Mis rodillas se doblaron débiles hasta que toqué el suelo y rompí a llorar.

Sentía una sensación de vacío y angustia , no quería perder a John , aunque no entendía su reacción, él amaba a cyn, y así me lo hizo ver en múltiples ocasiones , sabía que yo le gustaba , pero … ¿tanto como para reaccionar así?

Dios sabe cuánto lloré esa tarde…

PAUL: Ahora cada vez que escuche "Till there was you" pensaré en ti, quizá algún día podríamos cantarla a dueto.

-sonreí-

GINA: Será un placer McCartney.

PAUL: Me gustó más aquella vez que me dijiste Paulie.

GINA: OK Paulie. Por cierto… ¿cómo estás? Después de lo de Dot digo…

Paul bebió mucho esa noche, olía a whisky, ron y quizá ginebra ¿qué más había mezclado?

PAUL: Todo es una mierda Ginie – dijo arrastrando las palabras, Paul nunca decía palabras mal sonantes, cosaq ue me sorprendió – no quiero a Dot ¿sabes? O sea, era todo por el bebé… bueno, si la quiero , pero no estoy enamorado , ya no, fue un amor de adolescencia, ahora busco algo más, algo que me llene.

El alcohol lo pone filosófico – pensé.

GINA : Te entiendo, eso es lo que busco yo y no lo acabo de encontrar.

PAUL: Yo pienso que ya lo has encontrado, en John, estás enamorada de John

¿cómo? ENAMORADA, con todas las letras. Sentía algo fuerte por él, pero de ahí al amor…

GINA: No sé, no creo…

PAUL: Eso solo lo puedes saber tu.

GINA: Lo sé …

Paul se quedó mirándome fijamente.

PAUL : Quiero besarte – dijo de golpe como sin pensar.

¿Besarme? Wait! Eso estaba totalmente fuera de contexto para mí, Paul queriendo besarme, Paul, mi amigo, el dulce Paul al que le contaba mis dolores de cabeza por John. ÉL.

GINA: ¿cómo? Oh Paul, has bebido mucho…

PAUL: Paul no, Paulie…

Paul cogió mi mano suavemente acariciando sus dedos con los míos. Estábamos en el balcón a oscuras, sólo nos iluminaba la luna y la luz tenue de una vieja bombilla. Se acercó lentamente hacia mi hasta que nuestros cuerpos se tocaron, podía sentir su latido sobre mi pecho y su calor, Paul era tan cálido… con la mano que tenía libre me acarició el pelo siguiendo por mi mejilla y acabando en la barbilla.

Acercó su cara hacia la mía , podía sentir cerca de mí. Sin yo oponerme ce acercó finalmente para besarme, muy lentamente… me dio un largo y caluroso beso, no quería que se apartase nunca. Cuán dulce era Paul… me derretí. Un escalofrío recorrió todo mi cuerpo, tenía mis brazos a los costados casi paralizada, pero los levanté para corresponder a Paul y acercarlo hacia mí. Terminó el beso y Paul se retiró unos centímetros sin

dejar de mirarme, la mano que tenía cogida a la mía pasó a rodearme por la cintura . Estábamos uno enfrente del otro, sus ojos marrones no paraban de mirarme y le besé como respuesta. Esa vez Paul me correspondió con un beso como el anterior pero siguió jugando con mis labios hasta que empezó a jugar con mi lengua. Sabía a whisky, pero no me importaba. Estaba inmersa en Paul. Todos mis preocupaciones se fueron durante el rato que estuvimos besándonos, no podía creer que estuviese allí con Paul, tan a gusto, dejándome llevar por sus labios y perdiéndome en su olor a colonia.

PAUL: ¿What am I to do? (¿Qué voy a hacer contigo?) – me dijo al oído.

GINA: Por ahora sólo bésame.

Y lo hizo , por un buen rato, no quería que nada ni nadie nos molestase, no estaba así desde hacia mucho tiempo, sentía una gran conexión con John y hizo que se disiparan todos mis pensamientos acerca de John mientras estuvimos en ese balcón.

De repente Paul se apartó bruscamente hiendo hacia la barandilla, se inclinó y empezó a vomitar sin parar.

Fui a buscar a los chicos para que le llevasen a casa, quería cuidarlo pero era mejor que me fuese . John subió al balcón, al verlo bajé la cabeza avergonzada por lo que acababa de pasar. ¿por qué? "

Los días pasaron lentos. Estaba profundamente triste. No había tenido noticias de John desde el día del festival…ni tampoco de Paul.

Lo he jodido todo – pensé. Rompí mi amistad con Paul, y si tenia esperanzas de algo con John, ya podía olvidarme de ello.

Me pasaba las tardes en casa, cómo mucho iba a casa de Jules, o George venía a verme para irme informando de todo. Con Stu ya no quedaba, los dos nos dimos cuenta que era una tontería y dejamos de vernos, aun así éramos amigos, él sabe cuánto lo aprecio.

Era principio de verano, y en dos semanas los chicos se iban a Hamburgo. Irían a tocar a un pub llamado Kaiserkeller en el barrio de . Para ir allí cambiaron su nombre a The Silver Beetles, y Shotton dejó el grupo uniéndose definitivamente Pete Best a la batería.

El viernes darían su último concierto en The Cavern antes de irse, pero yo no tenía fuerzas para verlos una vez más. Pronto me iría a Amsterdam y eso me despejaría de mis problemas.

Algunas mañanas , al despertarme, daba vueltas en la cama, pensando en esa noche en el balcón del casbah… no sabía si los besos de Paul eran propiciados por el alcohol o si realmente le salió de dentro. Desde ese día pensé mucho más en Paul, pasó de ser mi confidente a ser el primer chico al que besé en Liverpool, él, y no John.

Como dijeron Bee y Jules , me gustaban ambos , pero ninguno de los dos era para mi .

Ese jueves fui a Speke, George me llamó para que lo visitara.

Hice mi camino habitual hacia speke, no me cansaba nunca de ir hacia allí, por muy lejos que estuviese.

Al entrar a casa de George vi que estaba acompañado de Stu, los dos me saludaron y se pusieron serios.

GEORGE: Oye Gina, en breve nos iremos por un tiempo a Hamburgo y tan siquiera nos vemos, ya no vienes a las partidas de cartas en casa de Stu ni a los conciertos, ¿Qué ocurre?

GINA: Chicos.,.cúanto os echaré de menos… bueno, el caso es, que supongo que no puedo veros marchar. – mentí, aunque era medio verdad.

STU: Te echaremos mucho de menos Ginie – dijo con cariño – pero queremos pasar los últimos días con la gente a la que apreciamos. Sólo estaremos los meses de verano de momento, pero quien sabe…

GINA: Lo sé, lo sé … - no podía contarles que me moriría si volvia a ver al dueto Lennon-McCartney otra vez.

GEORGE: Ven mañana, hazlo por mi, hazlo por Stu!

STU: O por Jules, Pete se irá y necesita que estés ella.

GINA: Ok chicos, allí estaré… -tragué saliva.

Los abracé, me despedí y salí de la puerta con un nudo en el pecho. Al día siguiente debía afrontarme a ellos, ¿cómo podría si quiera mirarlos?

Apenas dormí, me levanté con unas ojeras espantosas. Me despediría de los chicos con mi peor cara, pero tampoco importaba, no me importaba lo que pensasen de mi…

Eran las 20:00 pm cuando Jules llamó a mi puerta. Estaba ilusionada por el concierto pero visiblemente afectada por la partida de Pete hacia Alemania.

Esa noche no llevé coleta, dejé ir mi pelo y lo cepillé. Me puse una blusa roja muy fina de tirantes, un pantalón estrecho negro y mis botas de siempre.

BEE: Vamos Gina, o llegaremos tarde al pub.

No iba a The Cavern desde el primer día que vi a los Quarrymen… buenos tiempos – pensé.

Llegamos al The Cavern, ese noche había cola y tuvimos que esperar .

Al entrar el local estaba lleno de gente, y pude ver a los chicos a punto de salir al escenario, cuero y más cuero.

John estaba pletórico, se le veía feliz y desenfadado, Paul, a su lado sonriente se lo pasaba en grande.

George empezó a entonar Roll Over Beethoven y en esos momentos todas mis néuras desaparecieron, empecé a bailar como una loca de un lado para otro.

Los chicos, ahora The Silver Beetles, llegarían lejos, estaba segura, y los echaría mucho, muchísimo de menos, a todos y cada uno de ellos.

EL concierto terminó entre aplausos gritos y ovaciones, John no paraba de

poner caras y Pete tiró sus baquetas al público. Bajaron de escenario rodeados de chicas, como ya empezaba a ser costumbre.

Jules se abalanzó sobre Pete y lo besó apasionadamente. Pobrecilla – pensé, pasará muchas semanas sin poder verle.

Stu se me acercó y me dio un fuerte abrazo levantándome del suelo.

STU: ¡Has venido! Que bien, hoy invita el pub así que bebe todo lo que quieras, vamos a celebrar nuestro ultimo concierto a lo grande

Le abracé efusivamente .

Se respiraba un ambiente festivo perfecto. Todo eran risas y bromas, se acercaba un final, pero todos nos olvidamos por unas horas y estuvimos más unidos que nunca.

Miré el reloj, eran las 4 a.m , la noche estaba pasando muy rápido. Levanté mi cabeza y vi a Paul enfrente de mi .

Sin decir nada sacó un pequeño papel de su manga y me lo puso en mi mano.

PAUL: Ten – y volvió a unirse al resto.

Era un papel doblado, mojado por su sudor y rasgado.

Lo abrí y pude leer la nota que mandé a Mike para que se la diese a Paul, "Te echo de menos", a lo que Paul había respondido debajo " Yo también". Había guardado la nota hasta hoy.

Me puse muy feliz. Paul también me echaba de menos, y parecía que mis preocupaciones eran en vano.

El amo del pub nos hizo una señala para que nos marcháramos, era hora de cerrar.

Subimos por las escaleras a modo de manada hasta reunirnos todos en la salida.

Estábamos Bee, Shotton, Pete,Paul, Jules, George, Brit, John, Stu y yo.

BEE: Os echaremos de menos chicos, ¡cuidado con las alemanas!

GEORGE: Oh si, tranquila, las cuidaremos muy bien.

-reímos-

Estuvimos un rato bromeando, no queríamos despedirnos, pero el sol empezaba a salir y era hora de decir adiós.

Nos abrazamos unos a otros en silencio, mi último abrazo fue para John. Era la primera vez que lo abrazaba y sentía que no quería dejarlo ir. John me apretó fuerte, pude sentir su respiración entrecortada cerca de mí oído. "Echaré de menos a Ms. Mantequilla…mucho" dijo en voz baja, "Y yo te echaré de menos a ti, John". Nuestras palabras sonaban 100 % sinceras por primera vez, sin burlas , sin reproches, era lo que sentíamos en ese momento, no podíamos estar juntos, pero tampoco separados, sería duro para los dos, o al menos para mí.

Me deshice del abrazo de John , era hora de dejarlo ir, su mirada oscura se alejó en el silencio de la mañana.

John…

No pude reaccionar, me dejó rota por dentro otra vez.

Las chicas fueron finalmente a casa en bus, pero preferí ir andando. Era una mañana muy fría y yo aún no había dormido. Mis oídos aun zumbaban por el sonido de las guitarras y podía sentir el abrazo de John en mi piel, lo recordaría hasta que lo volviese a ver.

Antes de llegar a casa me senté en el banco del final de la calle. El barrio estaba en silencio ya que era muy temprano, el césped estaba cubierto por el rocío de la mañana y Liverpool estaba bañada en una inusual tranquilidad.

Lloré.