Esa mañana la pasé paseando por Reeperbahn con Jules,

nos marcharíamos pronto y quería aprovechar hasta el final nuestra estadía en Alemania. Compré algunos recuerdos par mamá y el tío Bill, y aproveché para dar un vistazo a las tiendas de ropa, aún no había ido.

En cinco días los chicos se marchaban de vuelta a Liverpool para tocar en el The Cavern, en Hamburgo habían hablado bien de ellos y los querían de vuelta.

Fuimos al piso de Ástrid para visitarla. Al entrar encontramos a George y Stu en el sofá. Cual fue nuestra cara de asombro al ver que sus tupés habían desaparecido.

STU: Eh, no nos miréis así!

GEORGE: Son peinados al estilo de Astrid… - dijo excusándose - no lo veo muy claro.

Astrid estaba en el baño con la puerta abierta.

ASTRID: Ya era hora de cambiar el look de estos chicos! – gritó – me aburría su ridículo peinado al estilo Elvis.

John y Paul salieron del baño con cara de avergonzados.

JOHN: Oh dios mío…que he hecho, ahora parezco hasta más gentleman que Paul.

PAUL: ¡Anda ya , John!

Astrid les había cortado el pelo a todos por igual. Sin tupé, con el cabello a modo de seta o como el caparazón de un escarabajo. Les veía muy raros, pero seguro me acostumbraría, y tampoco les quedaba del todo mal.

ASTRID: Bueno chicos, ahora si sois una banda decente!

GEORGE: No sé yo…

JULES: No os van a reconocer en Liverpool!

JOHN: Por supuesto que sí! ¡Los Beatles vuelven a Liverpool!

JULES: ¿Los Beatles?

JOHN: Si, nos hemos cambiado el nombre, hemos pasado de Silver Beetles, a simplemente Beatles.

GEORGE: ¿Os gusta?

GINA: ¡Sí!

GEORGE: Oye, y vendréis a nuestro primer concierto oficial como The Beatles al The Cavern? Va estar bien.

GINA: De hecho…

ASTRID: Nos vamos de vacaciones a Irlanda – espetó Astrid sin dejarme terminar.

PAUL: ¿Cómo? – dijo Paul con cara de desilusión.

GINA: Sí, nos iremos dos semanas a Irlanda, Astrid, Jules y yo.

JOHN: Ya veo… bueno, nuestros conciertos no serán lo mismo sin vosotras.

JULES: No creo que nos eches en falta con todas las chicas que se amotinan debajo el escenario para veros.

GEORGE: Ah sí… eso, bueno, me está empezando a dar un poco de miedo todo esto de las fans, de momento sólo son las chicas de Liverpool, pero quien sabe el día de mañana si somos más conocidos…

PAUL: Toquemos con los pies en la tierra, de momento nos va bien, pero quien sabe…

JOHN: Si Elvis pudo, nosotros también.

STU: ¡Iluso! – Stu le tiró un cojín a John y se echaron a reír.

GINA: Bueno chicos, nos vamos ya, debemos preparar nuestras maletas, nos marchamos mañana temprano.

STU: Muy bien chicas, nos vemos esta noche .

Bye

Hacia media tarde fuimos al piso , estábamos cansadas y debíamos ir a dormir temprano. Allí también encontramos a Cynthia , quien nos dijo que nos acompañaría en el viaje de vuelta. En Londres ella iría hacia Liverpool y nosotros cogeríamos nuestro avión hacia Irlanda.

ASTRID: Recordad que el tren sale a las 9 de mañana, ¡no os durmáis! Os veo en la estación.

CYNTHIA: Si, yo también me voy chicas.

JULES: No duermes aquí?

ASTRID: No, hoy volverá a dormir en mi piso con John, ya sabes… para despedirse – Astrid guiñó un ojo.

Cynthia se puso roja como de costumbre, era realmente tímida.

GINA: Adiós chicas.

Esa noche Cynthia dormiría al lado de John…

Nos despedimos y me fui a la azotea, estaba totalmente oscura pero podía ver las luces del puerto y del barrio de . Hacia una brisa suave y cálida y se sentía el murmullo de la calle y gente hablando en el piso de abajo.

Pensé en que tendría que separarme de los chicos otra vez. Pero esta vez no sería tan duro ya que ya lo había vivido una vez. Estaba realmente feliz de ver como a los chicos les iban las cosas bien , aunque un poco angustiada por la no-respuesta de John y mi culpabilidad por el sufrimiento de Paul. Como dice mamá: No existe amor sin sufrimiento. ¿porqué el amor era así?

De pronto se abrió la puerta metálica y pude ver una silueta en las sombras, era George.

GEORGE: Hello Little Ginie'

GINA: Hola George ¿qué haces aquí?

GEORGE: ¿Y que haces tú aquí?

Sonreímos.

GINA: ¿cómo ha ido el ensayo?

GEORGE: Bien, cada vez sonamos mejor y estamos empezando a tocar temas propios,

GINA; ¡Qué bien!

GEORGE: bueno…temas de Paul Y John.

GINA: Oh, tienen buenos temas, he escuchado alguno, ¿tu no compones?

GEORGE: Bueno, si , alguna canción, pero sabes… son mejores las suyas.

GINA: No digas eso, seguro que tienes canciones buenas ahí dentro que aún no han salido – le dije tocando su frente con el dedo.

GEORGE: Ojalá… de momento me conformo con ser el mejor guitarrista de toda Inglaterra.

GINA: haha, bueno, tampoco exageres.

George era realmente un guitarrista extraordinario.

GEORGE: Hace un poco de río ya, ¿entramos?

GINA: Sí.

George era un chico callado , pero siempre que hablaba soltaba algo ingenioso, tenia un humor admirable, aunque a veces un poco sombrío, humor inglés.

Él siempre fue como la balanza en la banda, el estaba en medio de John y Paul, y todo era perfecto.

Nos dijimos buenas noches y cada uno fue a su respectiva habitación.

Paul estaba sentado en la cama escribiendo algo en una hoja de papel.

GINA: Hola Paul, ¿aún no vas a dormir?

PAUL: No, estoy acabando de escribir una canción.

GINA: Oh, ¿y de que trata?

PAUL: ¡Eso es un secreto!

GINA: Eh, dímelo!

PAUL: No, te lo diré cuando la termine, debo acabarla con John, siempre componemos juntos, ya lo sabes…

GINA: Bueno….

PAUL: A propósito… -miró su guitarra – tu y yo tenemos un dueto pendiente.

O si, la canción…

PAUL: Till there was you ( watch?v=Y2n661Y13N8 )

GINA: Lo sé, algún día la cantaremos juntos

PAUL: No, ahora.

GINA: Es tarde Paul, y hay gente durmiendo en la habitación de al lado..

PAUL: Cantemos flojito!

GINA: Pero..

Sin dejarme terminar se levantó para coger la guitarra y volvió a sentarse.

PAUL: Venga, one , two , three "There were bells on a hill … " – Paul empezó a cantar la canción pero no le seguí.

PAUL: Eh Gina, no tengas vergüenza, ¡estamos los dos solos!

Hacía días que no veía la sonrisa de Paul, volvía a ser el mismo , parecía estar pasándoselo bien.

GINA: Por favor no me hagas cantar…

PAUL: No te dejaré dormir hasta que cantes como mínimo una estrofa conmigo, one two, three, "There were bells on a hill … "

GINA: … but I never heard them ringing …

no I never heard them at all , till there was you…. – Los dos empezamos a cantar a la vez, en voz baja, Paul, la guitarra y yo. Paul me miraba con sus ojos brillantes color miel y sonreía mientras sus labios dejaban salir las palabras, tan bien cantadas por esa voz, su voz tan llena, tan dulce. Creía poder ver al Paul de siempre, al Paul de Liverpool, al que cantaba son su guitarra en el jardín y tocaba el piano junto a su padre.

La canción terminó.

PAUL: Eh, no cantas del todo mal eh

GINA: Lo sé – dije con un gesto de superioridad.

Reímos.

Paul dejó su guitarra en la cama vacía e John y yo me senté a su lado.

GINA: Sabes… John jamás dejará a Cynthia…

PAUL: John… nunca sabe lo que quiere, lo quiero , pero admito que a veces daña a las personas con su actitud, sobre todo a Cyn…y a ti.

GINA: Lo sé…y pensar que por un momento se te pasó por la cabeza intentar ser cómo el.

PAUL: Lo intenté pero no funcionó, aunque de echo, quería que volviese a mi lado, y aquí estás.

GINA: Jamás vuelvas a intentar ser alguien que no eres, estos últimos días no te reconocía, no eras el Paul del que me enamoré.

Upps, no podía creer lo que acababa de decir.

PAUL: ¿Cómo?

GINA: Paul yo…no se porqué lo he dicho..

PAUL: No te hagas atrás Gina … no me confundas, ¿eso es lo que sientes por mí?

GINA: Yo …

¿Realmente estaba enamorada de Paul?, o ¿esas palabras salieron de mi interior por despecho después de lo acontecido con John? Lo que tenía claro es que lo mío con John había terminado y que con la persona que quería tener a mi lado en ese momento, era Paul.

GINA: No quiero irme de tu lado.

PAUL: Ni yo que te vayas…

Paul me abrazó y nos dejamos caer en la cama.

PAUL: Quiero que aclares bien tus sentimientos, y que cuando sepas de verdad a quien pertenece tu corazón, me lo digas, yo estaré esperando, mientras tanto… deja que yo te muestre mi amor por ti.

Paul cogió mis piernas y me puso en horizontal en la cama, apartó la manta y se puso a mi lado. Se quitó la camiseta y me dio un dulce y corto beso en los labios.

Estábamos los dos echados en la cama, uno enfrente del otro, mirándonos … Paul movió su mano hacia mi mejilla para acariciarla sin dejar de mirarme y luego me besó. Empezó a besarme como sólo el sabía hacer, lento y suave… ¿ de verdad debía irme a la mañana siguiente? No quería marcharme si todos los besos de buenas noches eran así…

Bajó su brazo sutilmente hacia mi espalda y sin dudar pinzó mi sujetador para que se desabrochara, lo hizo con la izquierda, ya que Paul era zurdo, recuerdo la torpeza de John con esa mano… Me sentía bien a su lado, sentía que fluía con el , la habitación estaba en silencio y solo se podía oír el pequeño sonido que hacían nuestro labios al besarnos. Ya sabia a donde iba todo aquello, así que me desabroché la blusa y me la quité, Paul hizo lo mismo con sus pantalones y luego me ayudó a quitarme los míos. El torso de Paul era hermoso. A diferencia que John, Paul era flaco pero con un cuerpo medianamente musculado. Pasé mi mano por su pecho hasta su ombligo para reseguir todas las líneas de su figura perfecta, sentí como a Paul le daba un escalofrío el contacto de mi mano con su piel.

GINA: Paulie…

PAUL: Shtt… - Paul me hizo callar con un beso y se puso encima de mí.

Inviablemente sentí un dejavú. Hacía poco había estado así con John. Fue un momento muy bonito pero estaba debajo la presión de la infidelidad…pero ahora… no tenía que justificar ni rendirle cuentas a nadie. Me sentí libre para hacer lo que quisiese esa noche, y decidí hacer el amor con Paul.

Paul hacía el amor de un manera muy distinta a John, disfruté cada momento de aquello mientras duró, pues no le vería en un tiempo.

Yo agarraba su suave pelo mientras Paul acariciaba mis piernas y besaba mi barbilla. Paul me trataba muy bien, y como dijo Erika… era un muy buena amante. A diferencia de otros él estaba pendiente en todo momento de mí, era igual dentro que fuera de la cama, dulce, dulce cómo el azúcar.

Podía tocar su nuca y espalda sudadas mientras veía su rostro con los ojos cerrados y mordiéndose el labio,… también podía oír su respiración acelerada en mí oído. Me perdí en el olor de su piel… su olor a jabón y ropa limpia mezclada ahora con el olor de ese momento de profunda intimidad entre nosotros dos. De vez en cuando soltaba algún gemido leve que me ponía el bello de punta y me retorcía debajo de él.

Hicimos el amor tres veces hasta quedarnos dormidos completamente exhaustos. Estuve toda la noche abrazado a él, esta despedida no sería como la otra.