Cynthia … Cynthia estaba esperando un hijo de John.

Sentí un cúmulo de sentimientos. Estaba feliz por Cynthia, pero angustiada, ella estaba embarazada, como yo, y quizás del mismo hombre. Todos empezaron a felicitarla y yo busqué a John con la mirada, quizá buscando una justificación. John estaba forzando una sonrisa mientras hablaba con Stu.

STU: Caray John , ¿Qué puntería ,no?

JOHN: Jamás dudes de mi hombría Stu, tengo para este y otros 50 hijos más.

Oh John, 50 quizás no, pero dos…quien sabe.

ASTRID: ¡Ahora lo entiendo todo! Por eso ibas con jerseys gruesos y holgados y no quisiste beber una copa con nosotras en Hamburgo.

CYNTHIA: Así es.

¿Hamburgo? Mi rostro cambió por completo, ¿de cuánto estaría Cynthia? Podría ser que …

GINA: ¿Y de cuánto estás?

CYNTHIA: De unos 3 meses.

No podía creer lo que oía, John sabía todo este tiempo que Cyn estaba embarazada, y aun así…. Y aun así me persiguió hasta que caí. Me sentí mal, muy mal. ¿Cómo pudo acostarse conmigo estando su novia embarazada? Era el mismo Lennon de siempre, no había cambiado.

Volví a mirarlo amenazante, esta vez no buscaba una explicación, ni una excusa, no quería oír nada, no me creería jamás nada de lo que me dijera.

Cruzamos la mirada y pude ver su rostro nervioso mientras se tocaba la chaqueta y mordía el labio.

Estaba tan enrabiada que no me percaté de que estaba apretando con fuerza la mano de Paul.

PAUL: Si no me sueltas la mano no podré tocar el bajo nunca más…

GINA: OH, lo siento Paul, no me había dado cuenta, lo siento.

PAUL: No importa honey, ¿estás bien?

GINA: Sinceramente… no.

PAUL: Lo entiendo, yo no sabía nada si no…

GINA: Lo sé, tranquilo.

PAUL: Oye… me preguntaba si querrías…

GINA: Paul, estoy cansada del viaje y un poco aturdida, ya hablaremos en otro momento.

Paul acarició mi cabello con ternura.

PAUL: Como quieras, yo solo quiero que estés bien.

Le abracé y fui a sentarme con las chicas para aparentar normalidad. Me sentía muy extraña, tenía a Cynthia y a John delante, quería decir tantas cosas… pero no podía. Quería odiar a John, de echo lo odiaba, y lo amaba, no sabía lo que sentía.

Estaba echada en el sofá viendo la gente hablar, pero mi mirada estaba fija en el techo. De pronto alguien llamó al timbre, Astrid se levantó para abrirla, era Bee.

BEE: ¡Hola chicos! - Bee estaba radiante con su abrigo rojo y su melena rizada - Tú debes ser la alemana de Stu , no?

ASTRID: Así es, ¡un placer!

BEE: Oh chicas, como os he echado de menos…

Bee se dirigió hacia nosotras y casi nos ahoga con su abrazo, Bee era tan cercana, Jules y ella habían sido mi apoyo en Liverpool desde que llegué y ahora Astrid se uniría al grupo.

GEORGE: Vamos Bee, coge una copa y brindemos por la futura mamá.

BEE: Sí por supuesto, ¡felicidades Gina!, Jules me llamó esta mañana para contármelo, ¡aquí tienes a la tía Bee!

Noté un leve mareo y me estremecí. Todos se giraron hacia mí y Bee.

PETE: ¿Cómo? Quien está embarazada es Cynthia, ¿ya no sabes ni cómo se llaman tus amigas?

BEE: No , no, Jules me dijo que…

Todos en la sala estaban mirando expectantes, deseando saber si Bee se había equivocado o si realmente había dicho la verdad. Esto era demasiado para mí, sentía que me ahogaba, no podía aguantar esa situación por mucho más tiempo, me levanté de golpe y me dirigí torpemente hacía la cocina para salir al patio trasero.

Era de noche, me encontraba en medio del patio, sobre el césped , buscando el aire, sintiendo mi sangre bombeando con fuerza y paralizada. Bee salió al patio en mi busca.

BEE: Oh Gina, lo siento, no sabía que…

GINA: Bee déjame sola por favor, de verdad, quiero estar sola, vete.

BEE: Pero yo.

GINA: ¡Vete!

Sentía enojo, pero ¿por qué? No estaba preparada, no quería que lo supiesen ahora…aun no sabía que decir, ni que hacer…¿cómo volvería a entrar al salón? Me acerqué al cerco de madera y apoyé mi cabeza en él. John salió al patio y se dirigió hacia mí poniéndome un brazo en el hombro.

GINA: No me toques

JOHN: Gina yo…

GINA: Déjame John, no quiero saber nada de ti

JOHN: No puedes decirme eso Ginie', no puedes… - dijo con la voz entrecortada.

GINA: Tú lo sabías

John se quedó un momento en silencio.

JOHN: Sí… - dijo en voz baja.

GINA: Y aún así…

JOHN: Y aún así hice lo que sentía Gina, ¿no lo ves? ¿Realmente crees que lo planeé? Oh gina, por eso no podía dejar a Cyn, por eso no me fui contigo en cuanto pude… no tengo otra elección que estar con ella.

GINA: ¿Estar con ella? ¿Qué significa Cynthia para ti? Vamos John, ¿acaso no tienes remordimientos? Cómo pudiste estar conmigo mientras Cynthia…

JOHN: Soy una mierda, soy un puto pedazo de mierda, lo sé … pero cuando estaba contigo… estaba feliz… sabes que te …

GINA: Deberás aprender a ser feliz con Cynthia, no voy a perder más el tiempo contigo, se acabó.

Se acabó. Estaba exhausta, tantos sentimientos, tantas emociones… mi cabeza echaba de mi vida a John, pero mi corazón no podía.

JOHN: No puedo, jamás podré, y menos ahora que …

GINA: No John, este hijo no es tuyo

JOHN: Lo ha de ser Ginie' … lo sé… aquella noche…

GINA: Nunca te lo diré, ni a ti ni a nadie, - dije haciendo un gran esfuerzo por no llorar – aléjate de mi Lennon, sólo me traes disgustos.

JOHN: No Gina , por favor… ¿Qué quieres que haga? No me voy a alejar de ti.

John se acercó y me cogió del brazo.

GINA: Deja que me marche John, por favor…

John me miraba con esos ojos tristes, con esos ojos sinceros, con esa mirada de cuando estamos solos y baja la guardia.

JOHN: No te vayas, quédate… - Se le humedecieron los ojos. –

Jamás vi a John tan débil, tan vulnerable.

JOHN: Estoy enamorado de ti.

Sus palabras me hicieron llorar de inmediato, todo se volvía más difícil, ¿Por qué me lo pones tan difícil? John abrió su corazón por completo justo cuando había tenido la fuerza de dejarlo ir. Debía huir, estar con John era igual a sufrimiento seguro, y no quería sufrir más, no ahora que debía mirar por dos. Me deshice de la mano que sujetaba mi brazo, me giré hacia a él y le di un bofetón en la cara con todas mis fuerzas.

Su mejilla se volvió de un rojo intenso y él se quedó de pie mirándome con una expresión impasible. Dejé a John en el jardín, y entré a la casa a paso ligero.

STU: Gina dear, ¿estás bien?

GINA: Necesito irme a casa, dormir, estoy cansada, lo siento chicos, continuad con la fiesta, yo…

Cogí mi abrigo y me dirigí hacia la puerta.

PAUL: Te acompaño

GINA: No Paul , por favor , quiero ir sola.

PAUL: No. – dijo mientras me cogía con fuerza el brazo.

Paul me dirigió hacia fuera de la casa con fuerza.

GINA: No Paul, puedo ir sola.

PAUL: No, vamos.

Paul me acompañó hacia casa sin decir nada. Estuvimos los dos en silencio hasta llegar al portal, recordé los momentos en cuando Paul me había acompañado a casa, hace tiempo, pero las cosas eran tan diferentes entonces…

No sabía que decirle, así que decidí que lo más conveniente era acabar con ello rápido y que se marchase.

GINA: Bueno Paul, me voy a dormir, gracias por acompañarme…

PAUL: ¿A dormir? De eso nada, creo que me merezco una explicación.

GINA: ¿A qué te refieres?

PAUL: Lo sabes perfectamente,

¿cuándo pensabas decirme lo de tu embarazo?

GINA: Lo supe justo ayer…

Paul caminó unos pasos y se pasó la mano por el cabello nervioso.

PAUL: Ginie' por favor… dímelo, dímelo ya, ¿es mío?

No podía decirle la verdad, no lo sabía.

GINA: Paul yo… no puedo decírtelo, entiéndelo, es mi decisión…

PAUL: Gina por favor, ya perdí un hijo una vez… no me hagas esto, debo saberlo…

GINA: Lo siento… Paul tengo miedo …

Paul se acercó y me abrazó, noté su abrigo, olía a flores, ¿dónde habría estado? Lo eché tanto de menos en Irlanda…

GINA: Te quiero tanto Paul… tanto…

PAUL: Y yo Gina, estoy aquí, tranquila…

GINA: No te vayas de mi lado Paul, no quiero perderte, no te vayas nunca…

No podía soportar la idea de perder a Paul ahora que ya había perdido a John para siempre.

PAUL: No lo haré, no puedo vivir sin ti… no puedo. Por eso… Gina, no me importa de quien sea tu hijo, ni si estas confundida… voy a estar aquí para ti – Paul me besó el cabello – y por eso quiero que … quiero que seas mi novia.

Paul me sacó una sonrisa de entre mis lágrimas, él sabía cómo hacer desaparecer mis miedos y mis angustias.

GINA: Paulie… claro que sí, .

Subí la cabeza para besarlo. Ese beso fue como los de Hamburgo , pero no sabía a despedida, sino a promesas de días felices a su lado.

PAUL: Te quiero.