MOTHER: Gina cariño, ¡hay una llamada para ti! – dijo mamá desde la sala de estar

GINA: Ya voy, ¡un segundo!

Dejé el cubo con la ropa mojada que estaba tendiendo en el patio y me dirigí hacia la sala de estar.

GINA: ¿Diga?

PAUL: Good morning beautiful

Oír la voz de Paul de buena mañana me alegraba el día. Me puse roja como un tomate y me entró un hormigueo en el estómago, me encantaba esa sensación.

GINA: Paulie, ¿cómo estás?

PAUL: Bien, ¿y tú?

GINA: De maravilla.

PAUL: Oye, me gustaría estrenar mi nueva novia dando un paseo hoy por la tarde, ¿te apetece?

Aún no me había hecho a la idea que estaba saliendo con Paul y sus palabras me hicieron ruborizar. ¿Yo la novia de Paul?

GINA: Oh, sí claro, pero… entonces ¿nos verá todo el mundo , no?

PAUL: Sí, por supuesto, ¿no quieres que nos vean? Si no lo ves claro…

GINA: No, no es eso, pero sólo lo saben mamá y las chicas.

PAUL: Bueno, pues será la presentación oficial. Quería verte hoy ya que mañana tenemos concierto en Litherland Town Hally y pasaremos parte del día ensayando.

GINA: De acuerdo, ¿a las 7 en Albert Dock?

PAUL: Allí estaré. Tengo ganas de verte…

GINA: Y yo… te quiero.

PAUL. Yo también, nos vemos sweetheart.

GINA: Bye Paul.

Era agosto y las calles de Liverpool estaban llenas de vida bajo el sol. Mamá parecía estar más animada desde que supo la noticia de mi embarazo y yo me encontraba más serena que nunca. Aunque aún me dolía lo de John sabía que debía mirar por mí, y John debía lidiar con sus problemas y responsabilidades.

A las 6:30 salí de casa para ir al Albert Dock.

Sentía como un nudo en el estómago, como si fuera algún tipo de primera cita.

Llegué y vi a Paul apoyado en la valla al lado del agua mirando al vacío. Iba impecable, y se le veía el pelo más largo de lo normal pues no llevaba gomina.

Me le acerqué por detrás y le abracé por la espalda.

PAUL: Hey, ¡mira a quien tenemos aquí!

Paul se giró y me rodeó con su brazo. Al ver su rostro sonriéndome hacia mí no pude evitar empezar a besarlo sin parar, sentía la necesidad de tenerlo cerca, quizá por haberlo tenido lejos tanto tiempo, quería sentir que era real, que estaba allí conmigo.

PAUL: Ey, calma Gina, ¡me vas a ahogar!

GINA: Uh, lo siento… - me sonrojé.

PAUL: Bueno, ¿nos vamos?

Paul me cogió de la mano y empezamos a andar calle arriba hacia el centro, tener a Paul cogido de la mano me hacía correr electricidad por todo el cuerpo.

Aunque pensaba que todo el mundo nos miraría, la verdad era que la gente de la calle ni se inmutaba con nuestra presencia, pasaban a nuestro lado y nos miraban cómo una pareja más y poco a poco mis nervios y vergüenza desaparecieron. De hecho, me sentía orgullosa de tener a Paul a mi lado, sobre todo cuando las chicas me miraban de reojo echándome miradas asesinas.

El hecho de que las chicas estuvieran tan pendientes de los chicos me preocupaba un poco. Estaba feliz porque empezaban a ser conocidos, pero el bullicio de gente que había en sus conciertos en el The Cavern era demasiado.

PAUL: Y bueno, supongo que vendrás mañana al concierto.

GINA: Por supuesto que iré.

PAUL: Bien, así nos podremos despedir de Stu.

GINA: ¿Despedir?

PAUL: Sí, se va a Hamburgo a vivir con Astrid y preparar la boda

GINA: Oh… entonces ¿ya no hay modo de que vuelva a unirse a la banda?

PAUL: No… lo suyo es pintar no tocar.

GINA: Ya veo …

PAUL: Aprovecharán que estaremos en Hamburgo para tocar los conciertos que nos quedan por contrato para celebrar la boda y que estemos todos allí.

Ya no recordaba que debían ir a Hamburgo más adelante y mi rostro se entristeció.

PAUL: Hey sweetie, no pongas esta cara…será solo un mes, además, puedes venir con nosotros si dices a tu madre que te vas de viaje a Amsterdam – me dijo guiñando un ojo.

Estuvimos paseando hasta que anocheció, Paul me acompaño a casa y mamá me estaba esperando con la cena preparada en la mesa.

Al día siguiente quedé con George para desayunar, me estuvo contando acerca de sus audiciones, después de que Decca los rechazara estuvieron un tanto desanimados pero estaban decididos a llegar hasta el final. Siempre era un placer hablar con George, sentía que se había convertido en un amigo de verdad.

GEORGE: Oye Gina, no quiero entrometerme pero… me sorprendió que Paul me dijese que estabais juntos después de haber visto cómo te besabas con John en Hamburgo …

GINA: Lo entiendo, pero lo de John fue un … fue un error – sentí una punzada en el corazón – ya no quiero saber nada de él.

GEORGE: Tus labios dicen una cosa pero la expresión de tu cara otra. Mira, Yo quiero que mis amigos estén bien, os quiero tanto a ti como a John y Paul y quiero que las cosas vayan bien, no lo jodáis todo por favor.

GINA: Intento hacer las cosas lo mejor que puedo.

GEORGE: Lo sé, y cuida de paul, es el chicos más noble que jamás he conocido e intenta no hacer daño a John, cuando se siente mal se encierra en si mismo y se deprime…

GINA: Lo sé George…

Sentía como si George me estuviese regañando, pero en realidad me estaba dando consejos porque se preocupaba por mí.

GEORGE: Y si no te va bien con ninguno de los dos… ¡aquí estoy! – dijo torciendo el labio como de costumbre.

Hacia las 6 fui a casa de Shotton con Bee , Jules , Astrid y Stu para ir a Litherland Town Hall, al Norte de Liverpool, en dónde los chicos tocaban esa noche, era un pueblo muy bonito pero conocido por múltiples peleas.

Al llegar nos dejaron entrar por la Puerta trasera ya que la principal estaba abarrotada de gente. ¿toda esa gente era de Liverpool? No me lo podía creer.

Dentro era todo muy oscuro, los chicos estaban en el escenario haciendo la prueba de sonido y preparándolo todo. El escenario era mediano y había un dibujo de una telaraña en el fondo.

Stu y Shotton fueron a buscar unas bebidas mientras yo y las chicas nos sentamos en la barra cerca del escenario. El público empezó a entrar y enseguida se abarrotó la sala con chicas dándose codazos por ir a primera fila.

El concierto empezó más enérgico que nunca, esta vez tocaron los temas de siempre pero añadiendo temas propios, temas Lennon- McCartney que fueron muy bien recibidos por el público. Los chicos iban con un look muy distinto al de sus inicios como The Quarryman , camisa negra e incluso corbata , menos el rebelde de John , por supuesto.

Aunque la gente los iba a ver porque iba corriendo la voz de que eran muy buenos, era obvio que muchas chicas iban a los conciertos con intención de tener algo con algún Beatle.

Esa noche tuve la mirada puesta en una chica con turbante de la primera fila que se comía con la mirada a Paul, estaba tan cegada por Paul que incluso en un momento se atrevió a arrojarle… ¡un sujetador! Mi cara era un poema, en ese momento la hubiese cogido por los pelos y le habría dado una patada hacía fuera del local.

PETE: Uh Paul, parece que alguien te ha hecho un regalo! – dijo Pete desde la batería.

La cara de sorpresa de Paul era de lo más divertida, entonces se acercó al micrófono.

PAUL: Muchas gracias señorita – dijo forzando su acento – pero creo que los únicos sujetadores que quiero son los de mi novia, que está allí sentada – dijo señalándome con el dedo.

En ese momento me morí de vergüenza y me sentí un poco incómoda viendo como las chicas murmuraban , seguramente acerca de mí. De repente John empezó a tocar la melodía de Movin' N' Groovin' ( watch?v=hcibtCXe1e8 ) de manera brusca con la guitarra, aporreando las cuerdas. Los chicos lo miraron alucinando por lo que estaba haciendo John, parecía ido . Acabó la canción dando una patada al amplificador y con un desgarrador acorde desafinado. Luego, como si no hubiese pasado nada, se acercó al micrófono para hablar.

JOHN: Ahora que la señorita Mccartney os ha deleitado con su momento romántico del día podemos tocar el último tema de la noche, ¡Hippy Hippy Shake!

George y los otros se miraron entre ellos sin entender nada, pero siguiendo a John empezaron a tocar. Por la reacción de John, enseguida vi que no sabía nada de mi relación con Paul, y que una vez más le había cogido por sorpresa. ¿Por qué Paul no se lo contaría?

Al acabar el concierto los chicos vinieron hacia la barra , John estaba todo rojo y sudado, visiblemente aturdido. Estuvimos sentados un rato hasta que el organizador nos dijo que era mejor que no nos fuésemos tarde pues por la noche era una zona peligrosa.

Los chicos empezaron a recoger los instrumentos mientras Shotton y las chicas fueron a esperar al coche. Yo me ofrecí a ayudar, así que cogí unos cables y me fui a cargarlos a la furgoneta de Neil que estaba aparcada delante de la puerta de incendios la cual conectaba con el escenario. Todos estaban poniendo las cosas bien en la furgoneta mientras Stu se quedó solo frente al pasillo . En ese momento de entre la oscuridad de la calle aparecieron una banda de teddyboys acercándose hacia él. De pronto empezaron a darle puñetazos y patadas en el suelo, al oírlo John salió corriendo y comenzó a pelear contra los chicos. Yo estaba muerta de miedo, pero enseguida apareció Pete para separarlos y la pelea terminó. Todo fue muy rápido , estábamos muy nerviosos.

George fue a la puerta delantera a buscar a Shotton para que llevase a Stu a su casa, ya que no quiso ir al hospital, yo iría en la furgoneta. Pusieron a Stu en el asiento trasero junto a Astrid, pálida y asustada. Durante el viaje estuvimos todos en silencio, John estuvo todo el camino tocándose la mano con cara de dolor.

Shotton pensó que era mejor llevarlo a casa de su madre , al 37 Aigburth drive y que se hiciera cargo de él. Al llegar todos bajamos de los coches para ayudarlo, y en ese momento se desplomó bañado en sangre con el rostro negro y azul.