A las 3 de la tarde quedé con Bee y Jules para comprar algo para la boda de John. Estuvimos más de 4 horas por culpa de la indecisión de Jules, que no se decidía por ningún vestido. No entendía por qué tanto alboroto por una boda íntima sin una gran comida ni muchos invitados. La semana había pasado inusualmente rápido aun habiendo visto poco a Paul, los chicos habían estado en Londres grabando y solo vinieron el miércoles para descansar. No nos quisieron decir que temas grabarían, imagino que querían que fuera una sorpresa.
Echaba de menos a Paul… Y más ahora que empezaba a notar los síntomas de mi embarazo ,ya había vomitado más de una vez. Afortunadamente por eso, aun no se notaba en mi físico, pues mi vestido para la boda era de lo más ceñido.
Hoy los chicos tenían sesión de fotos para el álbum, todo estaba hiendo muy rápido. Hacía un mes aún tocaban en el Cavern, cansados de tantas horas y ni se imaginaban lo que se les venía encima. Este cambio tan repentino, ¿sería bueno para los chicos?
Era domingo por la mañana y me desperté inquieta.
Hoy era el día de la boda y aun no había visto a Paul ya que había llegado el sábado por la noche de su sesión de fotos con los chicos.
Seriamos muy pocos en la boda y por lo que tenía entendido, nadie de la familia de John había accedido a acudir a su repentina boda. Me sentía mal por John pues era un día importante en su vida, un día en el que cambiarían muchas cosas, aun así, no se ha de ser muy listo para ver que su decisión de casarse con Cyn vino de lo más propiciada por su embarazo inesperado.
Aún estaba con bata y rulos cuando alguien llamó a la puerta.
GINA: ¡Ya voy!
Al abrir la puerta me encontré a un elegante Paul, con traje, bien peinado y perfumado. ¡Oh dios mío! - dije por dentro.
PAUL: Hola mi amor, ¿aun estás así?
GINA: ¡la boda no es hasta las 11!
PAUL: ¡no! ¡Es a las 10!
GINA: oh mierda… Y yo aquí con los rulos…
PAUL: Podrías ir con rulos y aun serias la más bonita de la boda…
GINA: venga, entra que me voy a cambiar.
Los dos subimos a la habitación. Paul se quitó la chaqueta y se echó en la cama. Debía cambiarme pero Paul me estaba mirando fijamente y jamás me había visto desnuda ya que siempre estuve con la luz cerrada al estarlo. En realidad no debía sentirme avergonzada, pues era mi novio.
Me quité el batín y lo dejé en la silla para ir a buscar mi vestido al armario.
PAUL: aun no tienes nada de barriga…
GINA: ya, por suerte … Cynthia deberá ir con su panza de 5 meses a su boda.
PAUL: si, es raro … Y, ¿tú de cuánto estás?
Preguntas, eso es lo que me temía. Si le decía a Paul de cuanto estaba podría pensar que era suyo, que quizás lo era, pero también podría ser de John y eso es una cosa que no podría explicarle…
GINA: oye Paul…
PAUL: tranquila, lo siento, no debí preguntar…
La habitación estaba en un silencio tenso mientras me quitaba los rulos, así que tuve que empezar una conversación.
GINA: ¿Sabes quiénes son las damas de honor?
PAUL: Sí.
GINA: Dime, ¿quiénes son?
Entiendo que ni yo ni las chicas teníamos una relación tan estrecha con Cyn como para que nos pidiese ser su dama de honor, así que sentía curiosidad por quien sería.
PAUL: Una será la madre de Cynthia.
GINA: ¿Su madre? Vaya… ¿y la otra?
Desde el reflejo del espejo pude ver a Paul pasándose el dedo por el cuello de la camisa.
PAUL: La otra será … Dorothy .
GINA: ¿Dorothy?
PAUL: Dot.
GINA: ¡¿Dot estará allí?!
PAUL: Eso parece …
GINA: Oh Paul … ¿con qué cara voy a mirarla? Yo misma la consolé por todo lo que le pasó contigo y ahora …
Paul se levantó y se acercó hacia mí abrazándome.
PAUL: Ey cariño, todo va a ir bien, no tienes que darle explicaciones de nada, ella es el pasado, y tú eres mi presente, ¿de acuerdo?
Ah … mi dulce Paul de nuevo …
De repente un claxon sonó desde la calle.
PETE: Venga chicos, ¡o llegaremos tarde!
GEORGE: Venid, ¡no debemos llegar tarde por si a John se le ocurre salir corriendo!
Me puse mis zapatos rojos y bajamos hacia el coche, Pete conducía, George iba de copiloto y Jules nos esperaba en el asiento trasero.
Al cabo de un rato llegamos delante de la Oficina de Registro Civil de Mount Pleasant.
Bee estaba con Astrid y Stu fumando en la puerta.
PAUL: Stu ¿cómo estás de esa cabezota?
STU: Mejor, un poco aturdido, pero bien.
Stu acababa de salir del hospital , estaba débil y se le veía cansado, pero jamás se hubiese perdido la boda de su mejor amigo y compañero de piso. Astrid estaba preciosa, llevaba un vestido amarillo con detalles rojos, pero que he de decir, todo le quedaba bien a Astrid.
BEE: Venga subamos, John está arriba ya.
La boda no era religiosa, sino en una oficina del registro civil, así que todo fue mi informal. Subimos las escaleras y nos dirigimos a una sala de reuniones con unas sillas y una gran mesa en un extremo. Vi a la tía de John, Mimi , tan seria como siempre, hablando con la madre de Cynthia y Brian, y cerca de ellos Shotton y John hablando animadamente. Nos dirigimos hacia ellos.
BEE: Caray John , ¡qué elegante!
John iba con un traje marrón ajustado con corbata y pañuelo rojos, cabello bien peinado y semblante serio.
JOHN: Estoy esperando a que esto acabe para quitarme la puta corbata.
BEE: ¿Dónde está la novia?
JOHN: No sé…
SHOTTON: Han ido al baño …
BEE: ¿Han?
JOHN: Si, eso… han ido al baño, ella y Dot … Cynthia y Dot, porque se le había movido una horquilla o algo así, yo que sé .
Veía a John nervioso, se trababa al hablar y tenía las mejillas rojas.
GINA: ¿Nervioso?
JOHN: Lo he estado más.
En ese momento de la puerta de cristal del final de la sala entraron Cynthia y Dot. Cyn estaba realmente hermosa, llevaba un vestido color crema , sencillo y por las rodillas a conjunto con una chaqueta.
CYN: Gracias a todos por venir. - Dijo con una sonrisa.
Dot pasó a mi lado para dirigirse a la mesa principal. Iba con un vestido verde y un corte de pelo nuevo, al estilo de Astrid.
GINA: Dot – le dije dudosa
DOT: Dorothy – me dijo altiva y siguiendo su camino.
Si realmente esperaba una respuesta cordial, era una ilusa. Agarré la mano de Paul a lo que él me besó la frente, no debía preocuparme por nada.
Era el momento de que empezase la boda, así que todos nos sentamos en la primera fila de sillas mientras John y Cynthia se ponían delante del alcalde. En un primer momento dijo algunos parlamentos, y John estaba inusualmente formal.
ALCALDE: Así pues, os pregunto, ¿quieres contraer matrimonio con John Lennon y efectivamente lo contraes en este acto?
CYN: Sí, acepto – dijo con una gran sonrisa.
Todos estábamos en silencio en medio de ese momento tan solemne, yo estaba inquieta, me entró una mala sensación en todo el cuerpo, veía moverse los labios de Cynthia pero no la podía oír, no estaba cómoda en esa situación, ya sabía que no sería plato de buen gusto ver a John casarse, pero no sabía que me afectaría tanto hasta que la boda empezó y me di cuenta que iba enserio, que era real.
ALCALDE: Sr. Lennon, ¿quieres contraer matrimonio con Cynthia Powell y efectivamente lo contraes en este acto?
John se pasó la lengua por los labios en un acto de nerviosismo, miró a Stu, su gran amigo, imagino que para tranquilizarse y luego me miró a mí.
ALCALDE: Si… acepto.
Tragué saliva.
ALCALDE: Ahora podéis proceder al intercambio de anillos.
JOHN: Yo, John, te tomo a ti, Cynthia, como esposa y prometo … y prometo … serte fiel y cuidar de ti en la riqueza y en la pobreza, en la salud y en la enfermedad… - John tragó saliva - todos los días de mi vida.
Yo, Cynthia, te tomo a ti, John, como esposo y prometo serte fiel y cuidar de ti en la riqueza y en la pobreza, en la salud y en la enfermedad, todos los días de mi vida.
Quería huir, sentía que si ahora quería hablar no saldría ninguna palabra de mi boca, quemaba por dentro, me desvanecía, John se estaba escapando. Me preguntaba si hubiese sido una boda religiosa y el cura dijese "si alguien tiene algún impedimento para que esta boda se realice, que hable ahora o que calle para siempre" , ¿habría sido capaz de levantarme y detenerlos? . Me sentía egoísta, no lo quería conmigo, pero no podía verlo marchar y eso que tenía a Paul, a mi amado Paul a mi lado.
ALCALDE: Yo, Lewis Mayer, alcalde del ayuntamiento de Liverpool , en virtud de los poderes que me confiere la legislación del condado del Merseyside , os declaro unidos en matrimonio. Enhorabuena, podéis besaros.
Cynthia se acercó para darle un tímido beso en los labios a John y yo quería llorar. Todos se levantaron y fueron a felicitar a la pareja.
PAUL: Venga, vamos a felicitar a los tortolitos.
GINA: Ahora voy.
Me quedé en la silla haciendo el mayor de los esfuerzos por no soltar ni una lágrima, aunque mi cara lo decía todo.
BEE: Eh Gina ¿qué te pasa? – dijo sentándose a mi lado.
GINA: Nada, me he emocionado…
BEE: Ya… - Bee me conocía como si me hubiera parido - . Mira Gina, ya se lo que te pasa, ¿y sabes? No hay nada de lo que yo te pueda decir que vaya a arreglar esto pero … es lo mejor que podía pasar.
GINA: ¿Cómo?
BEE: Si, tú y John no podíais estar juntos de todos modos, además… tienes a Paul, y él no se merece que estés llorando por John.
No respondí a Bee porque tenía razón. Callé y me aguanté mis lágrimas.
STU: Venga chicos,¡ todos a Reeces a celebrar!
ASTRID: No tan deprisa Stuart ¿ No estabas tan mal de tus heridas en la cabeza?
-Rieron -
Todos empezaron a bajar las escaleras para ir a la comida, yo hice igual, ya que no me sentía con fuerzas de felicitar a los novios.
La comida fue rápida, pues el menú era humilde y escaso y todos tenían ganas de acabar de comer e ir rápido a la fiesta de verdad , en el The Cavern.
BRIAN: Bueno chicos, me gustaría hacer un brindis. Me gustaría brindar por dos cosas, la primera por la nueva pareja recién casada, chicos, os deseo lo mejor. Y por otra parte, me gustaría brindar porque el camino que vayáis a empezar chicos, sea un camino lleno de éxitos y que vuestro primer disco arrase en todas las radios.
JOHN: Por eso no hay que brindar Brian, lo será.
GEORGE: Sí, ¡lo será!
Brian alzó su copa y le seguimos haciendo lo mismo. El salón de baile no tenía licencia de alcohol así que nuestras copas no tenían champán. Aquella tarde brindamos con agua, augurio de mala suerte.
