Hacia las 20:00 nos dirigimos hacia The Cavern,

en la situación en que me encontraba me vendrían bien dos o quizá tres cervezas. Me resultaba extraño estar en el The Cavern sin ver a los chicos actuar, pero hoy era su día de descanso, el día de John. O quizá debería decir el día de John y Cynthia … ¿ Porque me dolía tanto? Tenía lo que quería, a Paul a mi lado, le quería con todas mis fuerzas, e incluso había renunciado a John, ya que sabía que no era para mí después del daño que me había hecho. Pero ahí seguía, ese sentimiento amargo, amargo por ver como dejaba el hombre que tanto me había hecho sufrir y que no podía dejar de amar. Me encontraba en una encrucijada, en medio de un mar de miedos y sentimientos. Los amaba, a los dos, como antes sí, pero ahora sabía que tanto John como Paul querían estar conmigo y si antes era difícil, ahora todo se complicaba. ¿Podría desear ver el rostro de John cada día y no sentirme culpable?

Nos sentamos en la pequeña mesa de madera vieja y pintarrajeada del lado del escenario. Sabía que no era bueno beber por mi embarazo pero lo hice igual.

GEORGE: Venga Stu, solo un poco de whisky!

STU: Vale solo un poco…
ASTRID: ¡ni lo sueñes! Te estas medicando Stuart!
JOHN: uh, parece que a alguien le tienen cogido de los huevos , eh.
PETE: ¡pues a ti te los han cortado directamente esta mañana de manera oficial!

Todos reímos.

JOHN: venga, no me jodas, mis huevos están donde siempre, además esta noche no está Cyn, así que voy a beber lo que quiera.

PAUL: ¡siempre lo haces aunque no esté!

Después de un rato de risas Ringo entró al The Cavern así que los chicos fueron a charlar con él para hablarle de la oferta que habían recibido de parlophone.

Ya que el grupo se separó, nos quedamos solo las chicas, Astrid, Bee, Jules y yo. Hacía tiempo que no estábamos solas juntas así que fuimos al centro del pub a bailar al ritmo de un grupo estilo "mersey beat" .

Yo no paraba de mirar a Paul al otro lado del pub, de vez en cuando me veía mirándolo y me sonreía e inmediatamente se me ponía cara de boba ¿porque tenía ese efecto sobre mí? A lo largo de la noche fue disminuyendo mi preocupación , estaba distraída y además John no estaba por ninguna parte, así que nada me estorbaba ni me impedía pasármelo bien. Mientras estábamos hablando con las chicas me entraron ganas de ir al baño así que fui esquivando la gente hasta que llegué. Siempre había odiado ese maldito baño, era claustrofóbico y sucio. Entré y me miré al espejo, no tenía muy buen aspecto, seria por la humedad y estar en un sitio cerrado. El baño constaba de tres puertas con sus respectivos váteres y normalmente siempre uno de ellos estaba averiado así que probé suerte abriendo la puerta delante de mí.No sé si fue el calor, la rabia o la impotencia pero quise aporrear la puerta a más no poder. Ahí, beodo y sudado, se encontraba John , sentado en la tapa con sus pantalones por las rodillas, ojos cerrados y encima de él ... Dot. La escena era para huir o quedarse y vomitar. Quise llorar pero no se lo merecía. GINA : ¡¿pero qué diablos...?! John echó rápidamente a Dot de su regazo mientras ella se subía las medias a toda prisa. La escena era lamentable y dolorosa. Dot se apresuró a salir mientras John se levantaba ignorándola y dirigiéndose hacia mí. JOHN: Lo siento Gina... - dijo con cara asustada mientras yo daba un paso atrás. GINA : No lo debes sentir por mí, sino por Cynthia - hice una pausa - tu... Tu esposa. JOHN: A ti jamás te lo haría, lo sabes ... GINA: Jamás tendrás la oportunidad de demostrarlo John. Siempre lo echas todo a perder, siempre que pienso que puedes cambiar, que podría darte la oportunidad de empezar de cero vuelves con algo peor... Estoy empezando a creer que no tienes remedio. JOHN: no lo tengo, vengo estropeado de fábrica... O quizás tú puedas cambiarme, solo... Podríamos... GINA: no John, no hay marcha atrás para nosotros, has ido demasiado lejos JOHN: sé que aún me amas - dijo acercándose. GINA: siempre te amaré John, siempre pensaré como hubiese sido estar contigo y que las cosas hubiesen sido diferentes, pero jamás podrá ser porque la has cagado. JOHN: quiero besarte ... - John se acercó aún más, me agarró por los hombros con intención de darme un beso. Nos quedamos unos segundos uno delante del otro, pero no pude, por Paul y porque aún olía a Dot. GINA: mójate la cara un poco y vuelve con nosotros, nos vemos en la barra.Me giré y salí del baño con un nudo en la garganta, sentía que mi relación con John era como un bucle de altibajos constante y estaba agotada. Al llegar a la barra me abracé a Paul mientras Dot estaba al lado de Shotton sonriente e impune. Me estaban a punto de saltar las lágrimas, no sé si por lo que acababa de pasar o por darme cuenta de la suerte que tenía de tener a Paul a mi lado. PAUL: ¿Dónde has estado todo este rato ? Ya te echaba de menos... - dijo con su adorable sonrisa. GINA : demasiado lejos de ti. - le dije cogiendo la cerveza de su mano para dar un trago. En ese momento Paul me quitó la botella con un gesto ágil. PAUL : eh, no tan deprisa señorita Jones, no debe beber tanto en su estado de buena esperanza! Me puse de morros cómicamente a lo que todos rieron. ASTRID : Oye Gina, ¿me acompañas a fuera? Quiero hacer un cigarro tranquila y tomar el aire. GINA: Sure.Nos dirigimos hacia las escaleras claustrofóbicas para ir a la salida, el The Cavern estaba bastante hondo en el suelo y habían dos pisos de escaleras hasta llegar al exterior. Nos encontrábamos en mitad de la escalera cuando sentimos la voz de Dot.

DOT: eh tú, señorita de compañía!

ASTRID: ¿cómo?

GINA: Déjala Astrid, mira Dot, no quiero problemas ,¿vale? Y por lo que a mí respecta no he visto nada en ese baño, pero tendrás que lidiar con tu conciencia, me importa una mierda lo que hagáis, es vuestro problema.

En ese momento vi como Dot rompía a llorar desde el principio de las escaleras.

DOT: … Tu… Eso es lo que menos me preocupa - dijo roja y sollozando- tú me quitaste a Paul…. Me lo quitaste … Me lo arrebataste todo ….

GINA: yo no te he quitado nada

Sentía una extraña sensación de rabia y empatía hacia Dot mientras la veía llorar desconsoladamente.

Dot subió las escaleras y se puso a la distancia en donde estábamos Astrid y yo.

DOT: Tú - dijo señalándome con el dedo - estás esperando un hijo de Paul, tú le darás el hijo que yo nunca pude darle, el que perdí …

GINA: no …

Dot me agarró del pelo y no tuve ni tiempo de respirar que ya me había tirado contra las escaleras abajo.

Me tiró con tanta fuerza que caí bruscamente contra los escalones dándome golpes en la cabeza piernas y vientre . Al encontrarme echada al final de las escaleras mi cuerpo no podía reaccionar, se me nubló la vista y perdí el norte sumiéndome en una profunda oscuridad. ASTRID: ¡Qué alguien llame a una ambulancia!