Me he vuelto a retrazar y por lo mismo pido disculpas, los exámenes y presentaciones de la "U" me han dejado mareada y preguntándome ¿Dónde estoy? Me he vuelto a encontrar con tiempo y actualicé espero que sea de su agrado.
Amor en los viñedos
Cáp. 9
Basado en la novela de Ivonne Whittal, "Volverás a mi".
El sol se había elevado sobre las montañas de Klein Drakesntein cuando Hermione se despertó al escuchar que alguien entraba en su dormitorio. Abrió con dificultad los ojos para ver que Ferdie se acercaba a su cama. Se encontraba ya vestido con sus favoritos jeans y una camisa a cuadros, caminaba de puntillas para no hacer demasiado ruido, pero cuando se dio cuenta de que Hermione estaba despierta, salto de inmediato a la cama.
-¿No vas a levantarte esta mañana? –le pregunto con disgusto infantil.
-Es la primea en muchas semanas, que puedo permanecer en la cama un poco mas.
-Salomé ya esta preparando la omelette de queso.
-Supongo que eso quiere decir que debo levantarme.
-Si –le respondió excitado- ¡levántate… levántate… levántate…!
-¡Oh, que he hecho para merecer esto! ¿Qué he hecho? –pregunto de buen humor, después lo levanto para ponerlo de pie en la alfombra y simulo luchar con él.
-¡Te quiero mucho mamita! –exclamo de improvisto en cuanto cesaron las risas de ambos y la abrazo con todas sus fuerzas por el cuello.
-Yo también te quiero mucho –le respondió con ternura acariciándolo en su cabeza.
-También quiero mucho a papito – añadió, retirándose un poco para observarla con cierta cautela.
-Me da mucho gusto que lo quieras –murmuro.
-¿Tu también quieres a papito?
Tal pregunta la tomo por sorpresa y se quedo sin habla por uno momento.
-Mis sentimientos hacia tu padre no quiero discutirlos ahora; ¿Por qué no te vas y esperas en la cocina mientras me visto y así podemos desayunar juntos?
-Está bien –se desprendió de sus brazos y cuando llegaba a la puerta, se volvió para verla y decirle-: Me gusta mucho estar aquí en la hacienda.
Después que el niño se marcho, se quedo sentada, preguntándose que propiciaría que Ferdie le hiciera esa pregunta. ¿Seria posible que el se hubiera adaptado tan fácilmente a su nuevo estilo de vida y el medio que lo rodeaba le gustaba tanto que temiera que lo alejaran de allí y de su padre a quien había aprendido a querer? ¿Su hijo se sentiría feliz al permanecer en la hacienda aun si ella?
Procuro alejar esos pensamientos depresivos de su mente y, media hora mas tarde, cuando entro en la cocina para desayunar con Ferdie estaba vestida con pantalones y suéter. Disfruto plenamente esos momentos que estuvo con su hijo a solas, aunque tales oportunidades se volvían menos frecuentes a medida que el tiempo transcurría debido a su exagerada carga de trabajo.
Este era el primer sábado que tendría libre desde que llego a Bordeaux y cuando Ferdie salio a jugar, tomo su cuaderno de apuntes y formulo la lista de todo lo que debería buscar en la cuidad. Ya casi terminaba cuando sonó el teléfono que Severus mando a instalar en la sala, desde hacia alguna semanas.
"¡Oh no!", pensó desalentada, "No me digan que Severus encontró que debo hacer algo en éste que iba a ser mi primer fin de semana libre."
Contesto enojada y por ello cuestionó Luna:
-¿Interrumpo algo importante?
-Por supuesto que no –contesto aliviada-. Creí que era Severus y me preparaba para darle batalla.
-Hablando de él, la otra noche me excedí y debo disculparme. Quise ayudarte y empeore la situación yo…
-¡Luna, por favor! Lo que hiciste fue porque eres mi amiga y te lo agradezco.
-Quisiera perdonarme yo tan fácilmente –dijo casi con un gemido y en seguida cambio el tema-: ¿Estas libre esta tarde?
-Hasta ahora si.
-¿Te gustaría venir a tomar el té con migo y charlar un rato? Dios sabe que te veo muy rara vez.
-¡Gracias, me encantara!
-Magnifico.
Hermione regreso a la cocina para terminar la lista de las compras que debería hacer, pero ahora se encontraba de mucho mejor humor y cuando se dirigía a Paarl con Ferdie a su lado, estaba muy animada.
Era una mañana tibia y con sol, en el cielo ni una nube empañaba el azul radiante. Le compro ropa al niño, quien había crecido durante los últimos meses. Terminaron la mañana en un salón de té, donde contemplo con deleite a su hijo que se comió varios pastelillos de crema. Resultaba difícil creer que su hijo fuera el mismo que ella tuvo que cuidar con tanto esmero cuando luchaba angustiosamente para respirar. Ya no estaba débil, pálido ni apático, si no que se había convertido en muchachito alegre, de aspecto sano, con ojos vivaces y mejillas sonrosadas. A pesar de las circunstancias de su llegada a Bordeaux, le agradecía a Severus el que hubiera propiciado el cambio tan notable en la salud del hijo de ambos.
El hijo de ambos. Esta frase que, por lo regular muestra unidad familiar, no podía aplicarse en su caso.
Regresaron a Bordeaux poco antes del de la hora del almuerzo. Salomé salio para ayudarle a bajar los paquetes con las compras. Los pastelillos y el té le quitaron el apetito pero Ferdie lo tomo todo a pesar de lo que había comido antes.
-Lávate la cara y las manos y ponte una camisa limpia –le ordeno cuando termino su almuerzo-. Vamos a visitar a tía Luna.
-No puedo ir –le respondió cuando la seguía hacia la sala.
-¿Qué quieres decir?
-Que voy a recorrer los viñedos con papito esta tarde.
-¡Oh!
-Tú también puedes venir con nosotros.
-No, no lo pienso así, pero de todos modos, debes asearte y cambiarte esa camisa por otra limpia –procuro ocultar su disgusto
-¿Tengo que hacerlo?
-Obedece a tu madre –ordeno Severus desde la puerta que Hermione había dejado abierta para permitir que el aire fresco entrara.
-Si, papito –y se marcho son mayores protestas.
-Vamos a supervisar los trabajos de poda de las vindes y a prepararlas para la nueva cosecha; también examinaremos los nuevos injertos –le explico Severus-. Ferdie estará seguro conmigo en el camión.
-Lo se muy bien, él te ha tomado mucho cariño.
Hubiera querido no decir lo anterior cuando vio el destello de ironía con la que contesto:
-Supongo que eso te disgusta.
-No, en absoluto –volvió el rostro para que no pudiera darse cuenta de su disgusto, pero agrego-: Todo niño nenecita a un padre a quien querer y respetar.
Severus se acerco a ella por su espalda. Apoyo sus toscas manos en los hombros de la chica, cuyo pulso se acelero.
-Un niño también necesita a su madre –aseguró con tono grave y severo, haciéndola volver el rostro hacia él.
-Estoy listo, papito –anuncio Ferdie en tanto que su mirado iba alternadamente de uno a la otra. Severus retiro sus manos de los hombros de Hermione.
-Vamos entonces –lo sujeto de una mano.
-Voy a ir a Solitaire esta tarde –le anuncio Hermione con si esperara que Severus tuviera algo que comentar a ese respecto; pero él solo respondió con un simple asentimiento de cabeza.
Ella los siguió con la vista hasta el camión que había quedado fuera. Pocos momentos después se quedo sola contemplando las nubecillas de polvo que levantaban las ruedas.
Bordeaux era una hacienda hermosa, pero la tensión que en ella había era mucho mayor que en Solitaire, por lo que esta parecía un oasis de tranquilidad y paz cuando las amigas tomaron el te en la terraza. Eloise jugaba sentada sobre una manta, rodeada por sus juguetes, feliz bajo el tibio sol de la tarde invernal.
La conversación de Luna variaba, con naturalidad, acerca de las actividades en la hacienda. Tenía un activo interés en todo lo que se relacionaba con Solitaire y Hermione se dio cuenta de que estaba aprendiendo mucho mas respecto a la vinicultura de lo que se pudo imaginar. La poda de las vindes era una operación muy delicada y se necesitaba que se le pusiera mucha atención, pues de esa labor dependía en gran parte el éxito de la siguiente cosecha.
La charla derivo, inevitablemente hacia Severus cuando Luna dijo:
-Ya se que no es cosa que me interese, Hermione, pero ¿Cuánto tiempo vas a trabajar bajo las actuales condiciones?
-Para siempre, si es necesario –le respondió con determinación-. No quiero perder a Ferdie.
-Severus me recuerda en muchos aspectos, a mi padre –precisó Luna-. El nunca acepto que se discutieran sus decisiones y muy rara vez se decidía a dar explicaciones de sus actos. No nada mas esperaba, sino que exigía plena confianza y obediencia de quienes estaban a su alrededor. Esto hizo que los extraños no pudieran comprenderlo –sonrió maliciosa-. Hubo ocasiones en que ni yo misma lograba entenderlo.
-Esa podría ser una descripción de Severus, ni siquiera cuando nuestro matrimonio estaba en juego olvido sus rígidos principios para dar una explicación.
-¿No confías en él?
-Si, al principio, pero… -suspiro, hizo un gesto de desconsuelo-, pero la confianza necesita que la cultiven, como todo en este mundo y la mía empezó a desvanecerse cuando constantemente me encontraba a Bellatrix adherida a él. Al preguntarle la causa, no me satisfizo su repuesta y mis sospechas empezaron a construir una barrera entre nosotros que llego a ser demasiado sólida para derribarla.
-Debe haber algún motivo para esto.
-La hay. El se ha preocupado siempre más por Bellatrix que por mí.
-No quiero ni puedo creer eso.
-No hay otra explicación, según mi modo de pensar –encogió los hombros y sutilmente cambió la conversación-. Eloise ha crecido muchísimo desde la primera vez que la vi.
-Y es el delirio de su padre –sonrió al tiempo que subía a su hija en su regazo y le quitaba de las manos un pastelillo, limpiándoselas después con una servilleta.-. Draco dice que tiene mi detestable temperamento y su férrea determinación, lo que hace una combinación electrizante.
-¿Eres feliz en tu matrimonio, Luna?
-Si, desde luego –le contesto sorprendida-. ¿Por qué lo preguntas?
Se sintió de repente muy incomoda bajo la mirada de su amiga y, para ocultarlo. Aparento sacudir una macha inexistente en su falda.
-Hay rumores, creo que son simples rumores. De que te viste forzada a casarte con Draco.
Durante el silencio que siguió, Hermione observo los destellos de ira en los ojos de Luna, pero pronto se esfumaron para dar paso a una expresión triste y extraña en ella.
-Si, es cierto. Mi padre insistió en este matrimonio si es que quería heredar la hacienda. Lo odie por eso, casi tanto, como pensé que odiaba a Draco en aquel tiempo.
-¿De veras?
-En realidad era resentimiento –le explico, mientras colocaba a Elipse en la manta en la se encontraban sus juguetes. Enseguida se sirvió otra taza de té y otra para Hermione antes de reanudar su explicación-. Siempre pensé que algún día me haría cargo de la administración de la hacienda, pero mi padre tenía una opinión diferente y contrato a Draco para que dirigiera Solitaire además de La Reine. Desde el primer momento me gusto Draco. Pero mi resentimiento fue mayor. Entonces, en el testamento de mi padre se descubrió que La Reine perteneció a la madre de Draco.
-No era una buena base para iniciar un matrimonio –destaco Hermione con un sentimiento de horror.
-No, no lo era. Resentimiento y sospechas difícilmente pueden constituir una cimentación adecuada para un matrimonio. Pero Draco tuvo extraordinaria paciencia conmigo.
-Pienso que tú también contribuiste para superar las barreras que surgieron entre ambos.
-Solo hasta que recapacite lo suficiente para admitir que mi resentimiento destruiría la felicidad, que no era nada más mía, sino también de Draco –los ojos de Luna se llenaron de lagrimas ante los dolorosos recuerdos-. Nunca podré olvidar como me sentí cuando mi irritabilidad hizo que una noche, él me gritara que yo no poseía ninguna de las cualidades que él admiraba en una mujer.
-Lo siento, Luna.
-Por favor no te disculpes. Me hace bien desenterrar, en ocasiones, las cosas del pasado, pues así puedo corregir mis errores.
Estas palabras permanecieron en la mente de Hermione cuando regresó a Bordeaux, ya avanza la tarde. Quizás si ella también analizaba su pasado, descubriría los errores que cometió y aprender de ellos. ¿No era eso exactamente lo que intentaba hacer desde que Severus volvió a entrar en su vida?
Los cipreses y los robles lanzaban prolongadas sombras sobre el césped cuando se aproximaba a la casa principal de la hacienda. Había luz en la sala de su apartamento y salía humo de la chimenea. Era un aspecto agradable para darle la bienvenida. Cerro mejor su abrigo para protegerse del frío que ya se sentía al aproximarse la noche y camino de prisa por el sendero pavimentado. Entro en su apartamento pero se detuvo al darse cuenta de que Severus y Ferdie estaban tendidos en la alfombra, enfrente de la chimenea con un tren de juguete.
-¡Mamita… mamita… mira! –exclamo con jubilo el niño. Tiro de la manga de su abrigo, para que observara a Severus que en ese momento le daba cuerda a la locomotora-. Papito me arreglo el tren –le explico, al tiempo que veía a su padre con admiración.
-Es muy bonito –cerro lo puerta para evitar que entrara mas frío.
-¿Se quedara a cenar Señor Severus? –pregunto Salome, quien llego a la sala.
-¡Por favor, papito!
Sus ojos se fijaron en los de su esposa, quien no huyo del reto y un tanto nerviosa, le confirmo:
-Serás bienvenido a la cena, si deseas quedarte.
Los esposos se sostuvieron la mirada por un largo momento. Después él se puso de pie y, dirigiéndose hacia Salome, que esperaba en la puesta, le dijo:
-Gracias, si me quedare a cenar.
La respuesta fue sorpresiva. Reto primero a Hermione para que lo invitara a cenar, pero ella supuso que no aceptaría. Sus manos temblaban cuando se quito el abrigo.
-La cena estará lista dentro de media hora –dijo Salome con una amplia sonrisa y salio para preparar los alimentos.
-Guarda tu tren y báñate antes de cenar –ordeno Severus y, para sorpresa de Hermione, Ferdie obedeció son la menor protesta.
-Lamento no poder ofrecerte un vaso de vino antes de la cena –se disculpo nerviosa, pero Severus soluciono el problema.
-Tú prepara los vasos y yo traeré el vino de las cavas de la casa.
De inmediato salio a grandes zancadas. Hermione se sentó por un momento e intento calmarse. A continuación fue por dos vasos que limpio cuidadosamente. Termino de asearlos poco antes de que Severus regresara con una botella de Steen.
Hermione se sentía tan tensa y perturbada como una adolescente ante su primera cita y sus intentos de llevar una conversación cortés casi resultaron trágicos. El vino que tomo antes de la cena la relajo un poco. Pero la presencia de Severus era para ella intensa y perturbadora, hasta que condujo la charla hacia los planes que tenía para exportar sus vinos por medio de la empresa Stellenbosch.
Lo observo muy atenta durante el transcurso de la cena y escucho con atención sus explicaciones de todos los aspectos de la vinicultura, pero se distraía de vez en cuando. Ferdie también lo miraba con fijeza, la admiración le brillaba en los ojos, desmesuradamente abiertos y también se mantenía cautivo por el sonido de la voz de Severus. Al comparar el parecido de ambos, padre e hijo. Sintió un "nudo en la garganta".
"¡Oh, Dios mío!", se dijo. "¿Cuando tiempo podré ocultar mis sentimientos?"
Salome se llevo al niño para costarlo poco después que termino su cena- Hermione y Severus pasaron a la sala para tomar el café. Severus se reclino contra el respaldo de su asiento, frente al fuego de la chimenea. Esto despertó recuerdos en Hermione, cuando se pasaba las noches sentada en el suelo y con la cabeza cómodamente reclinada en la rodillas de él. En cambio, ahora, se mantenía rígida, sentada en una silla.
-¿Mas café? –le pregunto en un intento de romper el silencio que reinaba entre ambos. El la miro con fijeza.
-No gracias –sus ojos brillaron burlones; el reflejo de las llamas acentuaba los rasgos de su rostro austero; el corazón de ella latía apresuradamente cuando Severus recorrió muy despacio toda su figura-. Esta situación se parece a la de los viejos tiempos, sentados frente al fuego, tú y yo, pero estamos ante otra chimenea y en otro tiempo.
La mano de Hermione temblaba cuando dejo su taza vacía en mesita que tenia junto a su asiento.
-Nuestro matrimonio fue un error.
Severus se puso de pie con brusquedad.
-¿Insinúas que quieres divorciarte?
-¿No es preferible el divorcio a vivir así? –siguió de espalda para que él no notara la desolación que la agobiaba.
-El día que puse este anillo en tu dedo selle nuestro destino para siempre –le aseguro tomándole la mano izquierda para jugar con la sortija de compromiso-. Serás mi esposa para el resto de tu vida.
-Es absurdo ya que vivimos como enemigos –replico con la vista fija en su mano, que descansaba en una de él.
-Tú lo quisiste así, Hermione; tú decidiste abandonar el que tuvimos juntos.
-No lo niego, pero…
-Continúa –la impulso cuando ella hizo esa pausa para evocar el pasado.
-Nunca me diste motivos para que yo creyera que nuestro matrimonio seria estable y duradero –le confeso, encontrándose cada vez mas dificultas para pensar con coherencia mientras él se mantenía de pie junto a ella.
-Nuestro matrimonio tuvo las mismas oportunidades que cualquier otro, pero se perdieron por tus absurdos y exagerados celos –le recrimino en tono brusco y tomándola con fuerza por uno de sus hombros la obligó a enfrentarlo.
-Lo único que yo necesitaba era una explicación, pero tú te negaste a dármela. Era lógico que en tales condiciones las sospechas y los celos surgieran.
-Sospechas y celos nunca han sido buenos ingredientes para conservar feliz a una pareja.
-Ya lo se, peri tu esperabas demasiado, Severus –su mirada descendió antes que la de el para quedarse fija en los vellos de su pecho que salían por la abertura de su camisa azul. El deseo de oprimir sus labios contra ese pecho musculoso fue tan intenso que se sintió estremecer y, para ocultarlo, continúo hablando-. Tú querías que confiara en ti, que tuviera la certeza de que tu relación con Bellatrix era solo amistosa. ¿Puedes culparme por pensar lo peor cuando te negaste a dar los motivos por lo que estaban abrazados cuando entré en tu estudio? ¿Esperabas que me mantuviera ecuánime en tanto que ella te adulaba y te controlaba con si le pertenecieras?
-Te dije que podías pensar lo que quisieras.
-Y lo mismo se puede decir ahora, ¿verdad?
-Exactamente.
Surgió una gran amargura en su ser pero cuando levanto su mirada hacia él, se sintió atrapada en un vacío del que no tenía escapatoria. El temblor de sus manos cuando la tomo por sus hombros y su mirada sombría le dijeron que, a pesar de todo, aun la deseaba.
-Creo que es mejor que te vayas –le murmuro con voz ronca, intentando separarse, pero él la aprisiono con fuerza.
No hubo tiempo para protestar pues sus labios descendieron sobres los de ella. Su beso fue un insulto, una mezcla de ira y deseo; la forma como sus manos exploraron el trémulo cuerpo fue degradante más que apasionada. Hermione lucho contra él, pero no tenia forma de escapar de la prisión de esos brazos poderosos hasta que él quiso liberarla y, cuando lo hizo, ella se sintió demasiado débil y trastornada para hacer cualquier cosa excepto permanecer inmóvil.
-Gracias por la cena –le dijo con una sonrisa que no era sino un gesto satánico de sus labios y cuyo recuerdo permaneció con ella mucho tiempo después que se marcho.
-¡Oh, Dios mío! –exclamo dejándose caer en una silla. Con la cara entre las manos-. ¿Qué he hecho para merecer eso?
Era una pregunta ingenua. Sabía muy bien lo que había hecho. Había puesto en duda su integridad y lesionado su orgullo, pero sobre todo, le había robado la dicha de ver crecer a Ferdie desde su nacimiento. Lo peor de todo era comprender que nada podía hacer; nada, excepto seguir trabajando y aceptar en silencio todo lo que llegara.
Durante las semanas que siguieron trabajo con mayor empeño. Se levantaba cada mañana antes del amanecer y rara vez se iba a dormir antes de la media noche. El gran comedor de la antigua casa solariega se había usado como almacén, pero Hermione, con consentimiento de Severus, saco todo. Después aseo paredes y pisos; estos recobraron pronto el antiguo color amarillento de la madera antes que colocaran sillas y mesas, quedo muy apropiado como salón de degustación al que llevaba a todos los visitantes para que cataran los deliciosos vinos elaborados en Bordeaux. Allí podían descansar los posibles compradores, ante un vaso de vino de su preferencia, en tanto que se les mostraba una proyección del proceso de elaboración.
Cada uno de sus momentos libres los destinaba a redactar folletos y publicitarios y a requisitar formas de pedidos. Los envió a la imprenta y después los distribuyo en zonas propicias. Fue una labor agotadora que empezó a rendir frutos cuando llegaron numerosos pedidos para adquirir los diversos tipos de vinos.
-No me explico porque nadie puso mayor empeño en la publicidad de este negocio –destaco Lavander cierta mañana ciando atendía los numerosos pedidos que llevo el correo de la mañana.
-El auge de los vinos de Bordeaux debe alegra al señor Snape –subrayo Parvarti, guiñándole un ojo a Hermione.
No respondió a esto pues se disponía a atender la correspondencia, pero en su interior dudó que algo entusiasmara a Severus. Entre las cartas había una tarjeta del doctor Dumbledore que decía:
"Es tiempo de que examine otra vez a Ferdie. Venga a visitarme el próximo viernes a las diez y media. Le dedicare una hora".
Hermione verifico las fechas en el calendario que tenia sobre su escritorio y exclamo asombrada:
-Viernes veintisiete… ¡Es mañana! –tendría que hablar con Severus para que le concediera el día libre.
Esa noche después de cenar tomo el teléfono de su apartamento y se comunico con la casa principal. Severus contesto casi de inmediato con un seco y cortante:
-¿Si?
-¿Puedo ir para tratar un asunto muy importante? Será muy breve.
-Estoy en m estudio –le respondió y corto la comunicación.
Si se encontraba de tan mal humor como le pareció no podía abrigar muchas esperanzas se que le concediera el permiso.
Las noches eran todavía frías aunque ya se aproximaba la primavera por lo que se abrigo con una chaqueta y salio de su apartamento para recorrer la corta distancia que la separaba de la casa de Severus. La luna lucia en todo su esplendor e iluminaba el camino, pero ella estaba tan preocupada que hizo caso omiso de la belleza nocturna, el frío la hizo temblar… ¿o serian los nervios?
-¡Maldición¡ -murmuro y acelero su marcha.
Severus era su esposo legalmente, mas no podía considerarlo así después de cuatro años de separación. Ahora era su jefe, sin embargo, los dos tenían algo que los ligaría para siempre, lo quisieran o no: Ferdie, el niño que adoraba aun antes de que naciera, y era de Severus también…
Las palmas de sus manos estaban húmedas por su nerviosismo cuando entro en la casa y se dirigió hacia el estudio. La puerta se encontraba abierta y él levanto la vista en cuanto ella llegó. Sobre el escritorio estaba un documento que reconoció de inmediato como el proyecto de ventas que ella formulo esa tarde.
-¿Qué deseas? –le pregunto con brusquedad y le indico con la mano una silla para que tomara asiento. En cuanto lo hizo. Sintió que sus piernas temblaban y casi no la podían sostener.
-¿Puedo tomarme el día de mañana libre, por favor? – le pregunto también en el mismo tono seco que él empleo y sin informar las causas que originaban esa petición.
-¿Por qué?
-¿Por qué? –repitió Hermione de mal humor por la hostilidad que le demostró, olvidando por completo todo lo que antes pensó explicarle, pero se controlo en cuanto vio el gesto impaciente que había en aquel rostro adusto y agrego-: Quiero llevar a Ferdie para que lo vea el doctor Dumbledore.
-¿Esta enfermo?
-No –le aseguro en cuanto vio que su expresión cambio para denotar angustia-. Le prometí que de lo llevaría para que lo examinara después de tres meses y recibí hoy una tarjeta indicándome que me había asignado una cita para mañana a las diez y media.
-Ese medico, ¿es el mismo que te atendió cuando nació Ferdie?
-Si.
Hermione se sintió muy incomoda bajo la fría mirada con la que la estudio en silencio.
-Esta bien, puedes tomarte el día.
La forma en que se lo dijo dio a entender que la entrevista terminaba por lo que se puso de pie y se despidió.
-Hermione… -la voz casi gutural la detuvo antes que llegara a la puerta.
Se volvió para ver a Severus. Sostenía en una mano el informe que ella formulo en la tarde. Para ocultar su nerviosismo, hundió las manos en los bolsillos de su chaqueta cuando él empezó a hablar.
-Tu trabajo ha requerido un gran esfuerzo y casi lograste duplicar las ventas del vino de Bordeaux.
Tal alabanza de labios de Severus resultaba algo extraordinario; lo observó sin poder hablar durante unos instantes.
-La calidad de los vinos que elaboras garantiza el aumento en la ventas, no obstante, me da gusto y satisfacción que apruebes mi trabajo.
Temerosa de que a este halago pudiera seguirle cualquier acción mezquina o sarcástica murmuro:
-Buenas noches –y regreso a su apartamento.
La belleza de la luz de la luna volvió a pasar inadvertida porque marchaba absorta tratando de frenar a la explosión de esperanza que inundaba su corazón.
Fin del capitulo 9
Algún review?
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En el próximo capitulo:
-…esta parte despertara a los ecos dormidos en el valle…
…
-No uses a Ferdie para que las cosas sean más fáciles para ti…
…
-¿Tienes miedo de salir conmigo?
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Casi nunca (mejor dicho nunca) me he imaginado a Severus con pelo en pecho. Imaginemos que los tiene, pero tampoco como si fuera un mono.
Muchas Gracias a:
AnitaRickman: Por favor, no digas que los castigué, me hace sentir peor aun.
Jean-Slytherin: Un gusto que te guste.
Maju: En esta historia Severus es bastante cruel, de hecho, a veces Hermione lo ve "satanico", como en el cap de hoy.
DanySnape: Sabes, yo creo que Hermione no se defiende por que entre otras cosas (Ferdie) se siente culpable.
Laura: Intriga? Para eso estoy!! Espero que te haya gustado este cap.
AfRi PoTtEr: Severus sufre, a su manera, pero sufre, a veces le dan ataques de celos.
HoneyBeeM: Puede ser que si, Sev es un "poco" detestable y creo que lo será un poco mas todavía, pero no desesperes la recompensa llegara. Extrañaba tus besos de sabores.
Titiz: Me alegra que te guste la historia, si es bastante fiel a la original. Me he vuelto a retrasar pero esta vez no han sido dos años igual me siento culpable. Por cierto, me encanta pronunciar tu nick ¡Titiz!
Kambrin Potter: la voz le tiembla mientras habla la historia no es mía, sin embargo es un honor que te guste, si tu propuesta de amistad aun prevalece me sentiría honrada, y sobre lo loca y lunática, es una descripción que me calza también a mi además por supuesto de paranoica. nn
Miss Merce Snape: Me temo que no puedo decir mucho sobre la relación de Bellatrix y Severus, porque si, él es medio histérico.
Hestia.Phoenix: Aquí esta este cap, espero que te guste.
HADA: Perdónnnn, de verdad que me sigo sintiendo mal por no haber actualizado en tanto tiempo. Hermione, la pobre, esta pasando por todo.
floh black: Gracias, no es una actualización muy pronta, pero aquí estoy.
RociRadcliffe: uno podría llegar a tener un ataque de nervios por culpa de Severus, espero que te haya gustado el cap.
CiNtHiA: Aquí esta el cap. Espero que lo hayas disfrutado.
LunaXoXoNeville: Gracias, aquí esta el cap.
Lina Snape: noooo, esa pregunta no la puedo contestar uu, realmente lo siento, ni siquiera puedo comentar mucho sobre ella.
Un beso y un gran abrazo a tods por sus comentarios, que me hacen feliz.
Por cierto ¡65 cometarios!! Soy feliz.
