Feliz Año Nuevo, que este año que empieza les traiga alegrías y dichas por montones.

Basado en la novela "Volverás a mi" de Ivonne Whittal.

Capitulo 11

Hermione sintió como si la distancia hasta la hacienda se hubiera duplicado porque sus nervios se encontraban tensos. Recorrieron el trayecto en silencio que era consecuencia del deseo que broto en ambos durante el baile. Hermione nunca se había sentido tan vulnerable y debería mantenerse atenta para evitar la tormenta que estaba a punto de desatarse entre ellos.

Se tranquilizo un poco cuando las luces del automóvil iluminaron el largo y recto comino de Bordeaux. Tenía la intención de escapar de Severus tan pronto como fuera posible, pero su nerviosismo aumento en cuanto se detuvieron frente a la entrada. El no tenia la intención de despedirse de ella con un cortes "Buenas noches" según pudo comprobar al ver su aspecto y la forma en como entro y cerro la puerta.

-Gracias, Salome, te puedes retirar –le dijo a la sirvienta, quien hizo una reverencia de acatamiento y se marcho a su casa.

El pánico la invadió al saber que estaba sola con Severus en su apartamento y solo mediante un gran esfuerzo lograba aparentar calma interior.

-Haré un poco de café para los dos.

-No deseo nada –la sujeto de un brazo y la aproximo a si-. Lo que yo quiero no se bebe.

Tuvo la breve visión de unos ojos centelleantes de pasión que la devoraban. Quiso protestar, pero su protesta fue silenciada cuando los labios de él descendieron sobre los suyos y con experta habilidad la obligo a entre abrirlos. Ya esperaba algo de ese tipo, pero no con tal intensidad. Severus había actuado con celeridad y ella no tuvo tiempo de pensar en tácticas defensivas. Con una mano le acaricio el cabello y le quito los pasadores, de modo que sus dedos pudieron recorrerlo libremente, con la otra mano la sostenía de la cintura con fuerza.

Sintió como si se ahogara en el borrascoso mar de sus emociones. Los labios de Severus prepararon el camino y las manos le despertaban, a través de la tela del vestido, un cúmulo de sensaciones ya casi olvidadas. Comprendía que si claudicaba ahora, lo haría como un acto de amor, pero en Severus no podía haber amor, nunca lo hubo y nunca lo habría.

-¡No puedes hacerme esto! –le exclamo y con sus manos rechazo débilmente a Severus, pero su corazón latía con violencia.

Un instante mas tarde se dio cuenta de que le bajaba el cierre y una corriente de aire frío le estremeció la espalda.

Sus labios calidos y húmedos volvieron a aprisionar los de ella y comenzó a acariciar su piel, por toda respuesta. No pudo reprimir un suspiro de deseo cuando aquellas manos ansiosas recorrieron sus senos hasta causarle dolor.

-No te niegues –le ordeno con voz ronca y otra vez volvió a besarla. Hermione supo que ya no era capaz de negarle nada.

Su cuerpo se sobre puso a la razón y con lo brazos le rodeo el cuello cuando él la levanto en brazos y así la llevo desde la sala hasta el dormitorio. Cerró la puerta con el pie y cuando la coloco en la cama, ella permitió que le quitara el vestido y la ropa interior. Sus caricias más allá de su capacidad de resistencia y sus besos fueron como una droga cuyo efecto invadía todo su ser. No supo ni como ni cuando él se desvistió, más el contacto de la piel de él la éxito todavía más.

Los labios y las manos de Severus recorrieron sus curvas con una intimidad que en otra ocasión la aterrorizo, pero que ahora era bienhechora. Si no podía confesarle que lo amaba, por lo menos podía demostrárselo y, por primera ocasión, ella también lo acaricio, desde los fuertes y musculosos hombros hasta los muslos. Lo escuchó gemir de deseo, lo cual la sorprendió un poco; después, con lo que le pareció un suspiro tomo posesión de ella. No hubo ternura en la fusión de sus cuerpos, solo una violenta pasión, la misma que ella ya conocía, pero los años de abstinencia acrecentaron el deseo que la consumía y su cuerpo respondió con el mismo ardor. Los dos terminaron extenuados y satisfechos. Apoyo la cabeza en el pecho de Severus y pudo escuchar el latir, rápido y fuerte de su corazón, con el mismo ritmo que el de ella.

No hablaron, pero sabía que en esos momentos, las palabras no se necesitaban, por que sus cuerpos decían mucho más. No protesto cuando, mas tarde, el se separo para vestirse. Se sentía inundada de una satisfacción embriagadora de la que no podía desprenderse. Se cubrió con las mantas y no quiso hacer ningún otro movimiento, pero siguió los de Severus con una mirada que no ocultaba la extraña y nueva ternura que la inundaba.

Severus se puso la chaqueta, doblo y guardo la corbata en uno de los bolsillos, se detuvo a los pies de la cama, apoyándose en uno de los postes. Sus ojos se encontraron con los de ella y Hermione se sintió intrigada por el extraño brillo que noto en los de él. ¿Seria cólera? ¡Por supuesto que no! La frase "Te amo" subió hasta sus labios sin pronunciarla después de esos momentos de intimidad que ambos compartieron y era ilógico que el no hubiera sentido algo que se le pareciera, un poco al amor.

-¿Cuántos hombres te han tenido así?

Su brusca e inoportuna pregunta desgarro su estado de éxtasis a tal grado que la hizo levantarse de la cama y tirar de las mantas para cubrir su desnudez.

-¿De que hablas?

-¡Maldición! Sabes a que me refiero. ¿Con cuantos hombres has hecho el amor desde que te marchaste de aquí, hace casi cuatro años?

Hermione se quedo anonadada por unos momentos, palideció a medida que comprendió el terrible significado de las palabras acabadas de pronunciar.

-¿Te pagaron bien? –le pregunto mientras se apoyaba con ambas manos en la cama, de forma tan amenazadora que la joven se encogió por el temor y el horror que le causo.

Quería gritarle que nada de eso era cierto, pero parecía que las palabras se negaban a salir de sus labios. Quiso decirle que tales acusaciones estaban infundadas, pero tampoco pudo. Era como si su garganta se hubiera quedado rígida y sin poder balbucir siquiera una palabra en tanto él se levantaba para sacar del bolsillo de su chaqueta la billetera.

-Bien, si no quieres responderme, supongo que esto será suficiente.

Le arrojo un fajo de billetes sobre la cama y, enferma de vergüenza y desolación, Hermione los vio como si fueran una víbora venenosa. Así, el convirtió su acto de amor en algo vil y degradante, la herida sentimental fue tan intensa y brutal que hizo que saliera de su estupor.

-¡No! –grito desesperada antes de que el llegara a la puerta y cuando dejo la cama, tiro el dinero en un simple movimiento, de modo que cayo en la alfombra.

Sus ojos brillaban al toparse con la fría y acusadora mirada de Severus. Después sintió como algo muy querido se rompía en el fondo de su ser y hundió su calida faz en sus temblosas manos, lanzando un gemido.

-¡Oh Dios mió!

-¿Piensas que no lo pude comprobar? –Su voz era áspera, como un latigazo-. La forma como te entregaste esta noche fue suficiente para hacerme comprender que, desde que te marchaste, tu vida no ha sido exactamente la de una monja.

El interpreto mal su acción. El dolor que le ocasiono este descubrimiento casi no lo podía soportar, pero logro contenerse lo suficiente para tomar su bata y cubrir su tembloroso cuerpo desnudo.

Bajo la mirada de Severus, recogió los billetes dispersos y, con mano trémula, se los ofreció.

-Puedo entender que quieras castigarme por haberme marchado sin notificarte mi embarazo, pero sabe muy bien Dios que no merezco estos insultos.

-¡Guarda el dinero! –le vocifero airada, de tal forma que lo hizo sentirse vil y miserable.

Momentos más tarde se encontró sola y desolada, en su habitación, con los billetes todavía en la mano. No podía controlar los accesos de nauseas que la acometían y, arrojando el dinero sobre el tocador corrió hacia el baño. La última vez que se sintió así fue durante las primeras etapas del embarazo, pero en esta ocasión, era otro el motivo. Se quedo allí, exhausta y débil. Después de mucho tiempo, pudo regresar a su cama. Busco con angustia el consuelo del sueño, pero no lo pudo conciliar en casi toda la noche y, a la mañana siguiente, quedaron las huellas en violáceas ojeras.

Se baño y vistió para hacer frente a sus rutinarias labores y se empeño en lograrlo, hasta casi convencerse, de que los acontecimientos de la noche anterior fueron una horrible pesadilla. Cuando se sentó frente al espejo del tocador y vio los billetes dispersos, recordó algo que hubiera preferido olvidar.

Hermione se sentía incapaz de hacerle frente a sus obligaciones y, Ferdie, como la mayoría de los niños, sintió que algo extraño le sucedía. Lo intento aclarar, sobre todo, a la hora del desayuno. Hermione reacciono dándole algunos golpes fuertes, que le dolieron más a ella que a él. Después pensó que tal vez había actuado mal y que era culpa suya.

Severus se marcho a Stellenbosch todo el día, según le informo Ron en la mañana. La humillación que sufrió a manos de él se había convertido en indignación, lo que ayudo a soportar el recuerdo de aquellas acusaciones.

Ferdie estuvo muy quieto y cauteloso a la hora de la cena y esto la hacia sentirse mas culpable todavía. Solo cuando le tendió sus manos para hacerlo apoyar la cabeza contra su hombro, pudo desahogarse.

-Lo siento mami, me porte muy travieso y desobediente –le dijo con voz apagada, reclinado contra el hombro de su madre, quien lo abrazaba con ternura.

-Yo estaba irritada esta mañana –musito tratando de ser sincera-. Ven te llevare a acostar.

Ferdie la siguió sin la menor protesta y el alegre juego que ambos compartieron antes de que lo acostara, compensó cualquier incidente que hubiera surgido entre ellos en la mañana. Pero continuo sufriendo, en el fondo de su ser, la misma angustia que la acosaba desde la noche anterior.

Se sentía física y mentalmente exhausta, después de esa noche de insomnio y de un día agotador y se disponía a ir a su dormitorio cuando alguien llamo a la puerta. Por instinto se previno, pensando que podría ser Severus.

En efecto, él estaba allí; la luz que salía desde el interior marcaba su gesto adusto y, ante esa simple vista, sintió renacer su cólera e indignación.

-¿Qué quieres? –le pregunto muy molesta.

-Hablar contigo –le respondió al tiempo que entraba y cerraba la puerta.

Durante unos momentos, solo la cólera le permitió a la chica sostenerle la mirada, antes que diera media vuelta y se alejara de él.

-Si es para asuntos de mi trabajo, no tengo ninguna objeción, pero si se refiere a cualquier otro tema, no tenemos nada que tratar.

-Escúchame.

-No –casi le grito tratando de eludir la mano que alcanzo a detenerla por uno de sus hombros.

-¡Hermione! –la obligo a volverse para que lo enfrentara, sosteniéndola por los hombros con fuerza para evitar que huyera-. Te debo una disculpa.

-Nada me debes –preciso; perdía el control y lágrimas de rabia se agolpaban en sus ojos-. Me pagaste por lo que obtuviste anoche y fue una cantidad suficiente.

-No digas eso –le ordeno ejerciendo mayor presión con su manos-. Me equivoque y lo admito.

Hermione intento contener su llanto y dibujo una sonrisa cínica.

-¿Qué te hizo llegar a tan asombrosa conclusión?

-Me pase toda la noche sin dormir –la dejo libre y empezó a caminar hacia la chimenea-. Llegue a la conclusión de que solo buscaba la forma de herirte, pero por hacerlo me herí también.

-En tu código de moralidad eso ha de igualarnos, supongo.

No paso inadvertido para Severus su sarcasmo; se volvió hacia ella para añadir:

-Dar una disculpa no me resulta fácil y eso tú lo sabes bien.

Necesito un momento para analizar estas palabras y su cólera y resentimiento disminuyeron al reconocer la verdad de esta declaración. Pudo comprender el tremendo esfuerzo que debió hacer para superar su obstinado orgullo.

-Acepto tus disculpas.

-Muchas gracias.

-Hay algo que olvidabas –lo detuvo cuando se disponía a marcharse y, abriendo un cajón del escritorio, saco un paquete que le entrego-. Esto es tuyo.

Severus examino el sobre y por el aspecto que tomo su cara, Hermione comprendió que no era necesario explicarle el contenido, pero su reacción le causo un sobre salto considerable. Lanzo el paquete al fuego que ardía en la chimenea y permaneció viendo como se consumía, haciendo que por unos momentos las llamas se avivaran. Ardió con rapidez, los papeles se retorcieron en extrañas formas antes de consumirse por completo y convertirse en cenizas y solo entonces se volvió.

-El hombre siempre debe pagar, ya sea de una forma u otra su estupideces –dijo con tono sombrío; avanzo hacia la puerta y se perdió en la oscuridad.

Hermione se quedo pensativa por un tiempo contemplado la puerta que él cerro al salir, después se volvió hacia la chimenea, en la que aquel paquete de billetes no era ya sino un simple cúmulo de cenizas irreconocibles. Lo que él hizo le sirvió para cicatrizar sus heridas.

Otra vez, las lágrimas le nublaron la vista y se sentó frente a la chimenea hasta que las últimas huellas de su cólera desaparecieron.

No volvió a verlo sino hasta el domingo por la mañana. Se había vestido con ropa informal y se encontraba sentada en la sala, ayudando a Ferdie a armar un rompecabezas cuando algo la hizo levantar la cabeza. Severus se encontraba en la puerta exterior. Su pulso empezó a temblar al verlo, pero Ferdie la distrajo al lanzarse a toda velocidad hacia su padre.

-¿Tienen algo importante que hacer hoy? –les preguntó levantando a su hijo para sostenerlo en sus brazos.

Aturdida por su presencia y por el alegre brillo de sus ojos procuro ocultar su nerviosismo.

-No tengo nada especial planeado.

-Avisa a Salome que no estarás en casa para el almuerzo y vengan conmigo.

Fue dicho como una orden, no como una invitación y cuando los conducía hacia su automóvil, que se encontraba frente a la puerta, Hermione se detuvo.

-Severus, es que yo…

-Sube al coche y no discutas –sentó a Ferdie en el asiento de atrás e impulsando gentil a Hermione en el contiguo al de él.

-¿Adonde vamos a ir, papito? –pregunto ansioso su hijo en el momento en que cruzaban la entrada de la hacienda.

-Si, Severus, ¿A dónde vamos?

-Pensé que seria agradable que pasáramos el día en las márgenes del río Berg* -fue la inesperada respuesta.

-¡Un día de campo, vamos a disfrutar de un día de campo! –grito Ferdie, saltando en el asiento.

Severus se sintió satisfecho ante el entusiasmo de su hijo y volviéndose hacia su esposa, le cuestiono:

-¿No te gusto la idea?

-Si, mucho –confeso-. No eh estado en uno desde…

Hablo sin pensar pero de inmediato se contuvo, pero como Severus había adquirido el poco común habito de leerle sus pensamientos, aunque ella hubiera preferido que no fuera así, él completo la frase:

-Desde antes de nuestro matrimonio, ¿verdad?

-Si –admitió, esperando que él se burlara de ella con su estilo acostumbrado, pero no hizo comentario alguno.

Hermione recordó entonces, otro día de campo en los márgenes del mismo río durante las semanas anteriores a su matrimonio, fue en un caluroso día de mediados de enero, Minerva Mcgonagall les preparo un abundante y sabroso almuerzo, aunque ella comió muy poco. Su amor por Severus era frágil y creía, de forma equivocada, que él la amaba mucho también, pero la palabra "amor" no existía en su vocabulario y ella era demasiado joven para darse cuenta de ello. El deseo era lo único que él conocía y no había cambiado en ese sentido.

La amargura la invadió, pero logro sobreponerse cuando se aproximaban al sitio escogido, en las márgenes del río. No le pareció conveniente mostrarse triste cuando Severus hacia un gran esfuerzo para ser complaciente.

Encontraron un lugar agradable, un tanto aislado donde extendieron un amplio mantel bajo la sombra de unos árboles. Severus saco una canasta con todo lo necesario, ante el entusiasmo de su hijo y, además, una pequeña pelota, y todo el equipo para jugar cricket**. Hermione se sentó frente al mantel en tanto su esposo se ajusto los protectores para las piernas y le dio a Ferdie una explicación de la forma como debía desarrollarse el juego.

El niño perdió las primeras pelotas, pero cuando por fin acertó mostró un gran entusiasmo. Continuaron jugando hasta que Hermione decidió intervenir también en el juego. Sus esfuerzos estuvieron muy alejados de los que desarrollaría un profesional, lo cual causo grandes risas y burlas de los hombres, pero sirvieron para unir más a la familia y para crear un ambiente agradable.

-¡Quedaste eliminado Ferdie! –exclamó cuando, por fin, logro capturar la pelota en el aire.

-Y yo también –anuncio Severus, limpiando el abundante sudor que cubría su frente.

-¡Tengo hambre! –exclamo Ferdie.

-¿Puedo disponer ya del almuerzo? –pregunto Hermione.

-Toma lo que quieras, que nosotros nos serviremos.

La canasta contenía una gran variedad de carnes frías rebanadas. Hermione sirvió jugo de calabaza en un vaso para Ferdie y ellos brindaron en actitud amistosa y en seguida dispusieron del magnifico surtido de alimentos. El desacostumbrado ejercicio estimulo el apetito de Hermione y después de tomar otras dos copas de vino se sintió eufórica. Severus se encontraba recostado sobre la hierba y con un brazo cubriéndole los ojos, pero el niño no había agotado su energía y quería seguir jugando. Hermione desecho los platos de cartón y guardo en la canasta todos los sobrantes antes de seguir el ejemplo de Severus.

El incansable murmullo del agua y los trinos de los pájaros ocultos entre los árboles, solo eran perturbados por las risas lejanas de otros grupos paseantes.

No supo durante cuanto tiempo se quedo dormida, antes de despertar y darse cuenta de que alguien junto a ella, le acariciaba el cuello. Cuando abrió los ojos se percato de que Severus estaba inclinado sobre ella. Intento ponerse en pie, pero una mano masculina se lo impidió y la mantuvo recostada contra la hierba. Su pulso se acelero cuando los pulgares de su esposo le acariciaron los labios que sintió resecos. Después descendió las manos para acariciarle la piel en el escote de la blusa.

-Desde que llegaste a Bordeaux te veo mas delgada –le dijo con calma.

-Es que he trabajado mucho, como lo sabes muy bien y tratar de romper los lazos del pasado, además, no ha sido fácil.

-¿Crees que estos últimos meses han sido fáciles para mi? –cuestiono con el ceño fruncido.

-No, supongo que no lo han sido.

-He pensado muchas cosas desde la otra noche.

Sus mejillas enrojecieron y procuro desviar su vista a lo lejos, pero Severus la tomo por la barbilla y la obligo a que lo mirara y al hacerlo se estremeció.

-¿Estas dispuesta a cambiarte a mi casa y cumplir con tus obligaciones de esposa?

Su respiración se agito y una oleada de ternura la inundo cuando comprendió el significado de aquella pregunta. Le resultaría muy fácil aceptar su petición, pero no se atrevió a darle una respuesta intempestiva. Nada había cambiado y no se encontraba segura de que él pudiera olvidar los cuatro años transcurridos.

-No puedo responderte de inmediato –le aseguro después de un largo momento-. Necesito pensarlo bien durante algún tiempo.

-¿Qué tanto?

-Unos días, por lo menos.

Severus asintió, inclino la cabeza hasta que sus labios besaron la suave piel del cuello de Hermione. Un estremecimiento de placer la sacudió y estimulo sus emociones. Levanto los brazos y lo atrajo hacia ella. Se besaron intensamente, Hermione empezaba a perder la noción del tiempo y lugar, pero una pequeña voz la trajo bruscamente a la realidad y desvaneció sus impulsos.

-¿Qué están haciendo? –les pregunto con gran curiosidad.

-Beso a tu madre –le explico Severus con un guiño malicioso.

-¿Por qué?

-Por que cuando lo hago se sonroja y la veo muy bonita –le explico a su hijo, ignorando los grandes esfuerzos que hacia Hermione para liberarse de sus brazos.

-¿Y por que se sonroja? –continúo el niño su interrogatorio en cuanto Hermione, roja hasta la raíz de los cabellos, le ordeno:

-Deja de hacer tantas preguntas, Ferdie –por fin pudo eludir los brazos que la aprisionaban y retirar a Severus. Se sentó y arreglo sus cabellos-. ¿No es tiempo de que regresemos?

Severus sonrío, le hizo una señal a Ferdie y entre ambos, llevaron la canasta de regreso al automóvil.

Se iniciaba el crepúsculo cuando llegaron a Bordeaux. En esta ocasión, fue Hermione quién lo invito para que tomara una cena ligera con ella y Ferdie. Se sentía, lo tuvo que reconocer, remisa a dejarlo marchar puesto que él se encontraba de tan buen humor. Era otra vez el mismo hombre por el que ella había estado tan perdidamente enamorada. A medida que empezó a caer la noche se sintió atrapada como la ocasión en la que se encontraron por primera vez.

Ferdie empezó a parpadear en cuanto termino la cena y casi de inmediatamente se quedo dormido. Se había convertido en un niño fuerte alegre y travieso en los últimos meses y su aspecto era sano al grado de que era muy difícil creer que hasta hacia poco tiempo tuvo una salud tan precaria.

-Ha sido un día encantador –le dijo con toda sinceridad a Severus en tanto se sentaba en el sofá.

Se sentía tan contenta y cansada que no protesto cuando Severus la atrajo a sus brazos y la recostó en su hombro.

-Estoy de acuerdo con eso –le contesto acariciándole el cabello con inusitada ternura.

Era agradable permanecer así, olvidando temporalmente todos los problemas que causo la ruptura entere ellos. Deslizo sus brazos rodeándolo por la cintura y lo atrajo hacia ella de modo que podía escuchar los latidos de su corazón. Le murmuro algo que ella no logro escuchar bien, pero sus labios reclamaron los de Hermione para que ese beso despertara otra vez, la inquietante necesidad que sentía por él. El le desabotono la blusa e hizo lo mismo con el sostén.

Su pasividad lo éxito mas y sus caricias se intensificaron, pero en esta ocasión no lo hacia con brusquedad, la recostó en el sofá para mantenerla cautiva con su cuerpo. Esa ternura, que no le conocía, encendió una llama en ella. Lo abrazo con pasión por el cuello y cuando dejo de besarla en lo labios, le pareció que fue ella quien lo guío para que sus besos descendieran hasta sus senos.

Ya no pudo pensar, sino solo sentir las caricias que Severus le prodigaba. Deseaba a Severus en ese momento más de lo que lo hubiera hecho antes. Su respiración se acelero al máximo cuando su legua ávida y sensual, con gran deleite recorrió los pezones y la hizo gemir. Ambos se encontraban atrapados por un deseo del que ninguno deseaba escapar y, cuando los impacientes dedos de Severus le desabotonaron los pantalones, varios golpecillos en la puerta principal, los volvieron a la realidad.

Los golpes en la puerta se repitieron con más fuerza y entonces ellos se separaron. Una maldición casi silenciosa se escapo de los labios de Severus; sus ojos aun tenían destellos de deseos mientras Hermione procuraba arreglar un poco su ropa.

No tenia idea de quien podría haber llamada a esa hora pero ni en sus peores sueños esperaba encontrarse con Bellatrix.

-¿En donde esta Severus? –le pregunto sin el menor intento de cortesía. Sin poder contestar, Hermione abrió más la puerta de modo que su visitante inesperada pudiera ver hacia el interior.

-¡Oh, querido! –Exclamo y fue directamente, con los brazos abiertos hacia Severus-. Necesito hablarte –le dijo y volviendo la vista hacia Hermione, añadió-: En privado, si no te importa…

Hermione permaneció inmóvil y en su mente el tiempo dio marcha atrás. Con todas las fuerzas de su ser deseo que en esta ocasión fuera diferente, pero el incidente se repitió. Severus asintió y acompaño a Bellatrix fuera del apartamento, pero al pasar junto a Hermione se volvió hacia ella.

-Excúsame –le dijo de la misma forma y en el mismo tono que se puede emplear para levantarse de la mesa durante la cena.

Hermione se reclino en la puerta en cuanto la cerró. Se sintió débil y desolada.

¡Como pudo ser! ¡Como se atrevió! Estas exclamaciones se agolpaban en su cerebro. ¿Como era posible unos momentos antes estuviera a punto de poseerla y un minuto después salir tranquilamente con Bellatrix? ¿Cómo pudo hacerle eso a ella, sin darle siquiera una explicación?

Sollozo al alejarse de la puerta y, casi corriendo, llego a su dormitorio, se lanzo sobre la cama, pero en esta ocasión, las lágrimas se negaron a brotar, tampoco pudo salir de sus labios ningún grito, sino sollozos desesperados. Su cuerpo insatisfecho, temblaba al recordar las caricias que poco antes recibiera. Basto que llegara Bellatrix y, sin el menor esfuerzo Severus disipo la pasión y le prodigo su atención a la mujer.

-¿Estas dispuesta a cambiarte a mi casa y cumplir con tus obligaciones de esposa? –le pregunto Severus hacia pocas horas y ella estuvo a punto de darle una respuesta afirmativa, pero lo que pensaba ahora era contestarle: ¡No, jamás!

Fin del capitulo 11.

*Río Berg: es uno de los cuatro estuarios perennes de la árida costa sudoccidental de África entre el Cabo de Buena Esperanza y Angola y uno de los más importantes refugios de aves acuáticas de toda esta región.

**Cricket: es un deporte de bate y pelota, en el que se enfrentan dos equipos de once jugadores cada uno. Se juega en un campo de hierba, más o menos ovalado (elíptico), cuya extensión no debe ser inferior a la de uno de fútbol.

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En el próximo capitulo:

…Cygnus Black, la acompañaba en esta ocasión y Hermione se sintió atraída por…

-Le hacen falta unos buenos golpes a esa mujer…

…las dos sabemos que mi hijo… yo vendré de vez en cuando para ver como se encuentra.

-¿No es una actitud melodramática...

…Ferdie te necesita para poder ser feliz…

…el auto siguió su recorrido, aunque por la orilla opuesta de la carretera. Por fin dejo el pavimento y callo dando una vuelta…pareció que el mundo entero se le venia encima, acompañado de ruidos de metal y cristales rotos…

… una tremenda explosión hizo vibrar el suelo…

El demonio estuvo desenfrenado en Bordeaux

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Muchas Gracias a todos y en especial a:

KambrinPotter: Hola, para estas fechas ya debes de saber el final, lamento ser como soy y no actualizar mas seguido. Besitos, que estés bien.

CiNtHiA: Hola, gracias, espero hayas disfrutado el cap.

RociRadcliffe: Hermione sede mucho, como hoy pudiste ver, ya faltan dos capítulos, voy a esforzarme y subirlos lo más pronto posible. Un abrazo.

MariSeverus: Hola, y Gracias, va a llegar el momento en que Hermione se le rebele a Severus, y el la va a pasar algo mal, espero y disfrutaras del cap, besos y abrazos, que estés bien.

Melliza: Hola! Yo no lo he abandonado, aquí estoy, dando lata, ojala te haya gustado el cap. Que estés bien!

HADA: Hola!, por alguna extraña razón cada vez que alguien dice que otro es bipolar no puedo evitar imaginar, en este caso a Severus, con un gran abrigo blanco y peludo, orejitas incluidas, luego vuelvo a la razón, y si es cierto, Severus tienes tantos cambios en su humor como en el carácter, que es difícil saber que será lo que hará al minuto siguiente. Que dan dos capítulos y no los dividiré como hacia al principio. Abrazos.

Sindzero: Perdón por no actualizar, se me cae la cara de vergüenza! Espero hayas disfrutado el capitulo. Que estés bien.

Jean-Slytherin: Hola, gracias por la traducción correcta, para el final tan solo faltan dos capítulos más, que serán subidos enteritos. Besos y abrazos.

HoneyBeeM: Hola! Espero que hayas disfrutado del capitulo. Besitos, que estésbien.

Lina Snape: Hola, en si, el libro no es muy largo la verdad, de tan solo 127 páginas, espero que hayas disfrutado del capitulo. Abrazos, que estés bien.

Miss Merce Snape: Hola! Te "miro" y sonrío me diste el comentario ¡numero 100! Pasando a otras cosas, Bellatrix y Severus no guardan ningún parentesco, muajajaja. No salio tu correo :( creo que Fanfiction no lo permite. Trata de enviarlo otra vez, me encantaría que seamos amigas. Abrazos.

MoRFiNa: hola gracias por el comentario, que estés bien.

Maring: hola, que puedo decir, así es Severus, y me temo que así es Hermione, (en esta historia aclaro). Gracias por el comentario.

DanySanpe: Hola, pues ese baile llego a algo más, como ya pudiste comprobar, lo malo es la forma en que Severus vuelca las cosas. Besos a ti también.

Pottercita26: Hola, no estaba muerta, andaba de parranda, el libro es lago difícil de conseguir, de hecho, llego hasta mí en circunstancias inesperadas y la versión digital no he podido encontrarla. Que estés bien.

Hermione Sander Snape: Hola gracias por el comentario, que estés bien.

Nini Snape: Hola! Gracias, espero que hayas disfrutado el capitulo. Abrazos.

Ginebra216: hola, gracias, lamento que te hayas topado con un vacío después del capitulo 10 aquí esta este, espero lo hayas disfrutado. Que estés bien.

Aelita93: hola, gracias por el comentario, que estés bien.

Mandy1890: hola, espero te haya gustado el cap, que estés bien.

Eileen Prince Snape: Hola, aquí estoy! Lamento de verdad tardar tanto, un abrazo. (Gracias por TODOS esos comentarios, me hicieron sonreír.)

Vale: Hola, gracias por tu comentario, que estés bien.

Pido disculpas si por alguna razón no incluí a alguien en la lista, si lo hice discúlpenme por favor y háganmelo saber. Gracias por leer.