Byakuya al enterarse que Rukia partía por algún tiempo al mundo de los vivos supo que era momento de escoger a Renji Abarai como su nuevo teniente. Aunque eso no le fuera del todo su agrado.
Los primeros días en el mundo de los vivos fueron tranquilos, al inicio pocos hallows pero conforme avanzaba el tiempo estos iban aumentado en poder y cantidad, la tenia desconcertada el de la tarde anterior. Pero además había algo que perturbaba sus sentidos y debería dar con la fuente de ese poder, pero lo último que paso por su mente fue que él la golpeara primero y además ella diera más que su vida para tratar de salvarlo. Él había rodado sus poderes o más bien ella se los había dado, con una mezcla de remordimiento por querer lavar sus culpas, lo había hecho, si se parecía a Kaien pero físicamente, era mucho mas fuerte que su teniente y él si supo pelear por lo que quería y no murió en la batalla, lo que la enorgullecía. Ya sola y deambulado por las calles Karakura se preguntaba que iba hacer, no encontraba su mariposa, no tenía poderes para poder abrir la puerta. ¿Qué le diría a su hermano y a su capitán? Sin embargo el recuerdo de Ichigo peleando no se salía de su mente, con su espada y vestido shinigami no se apartaba de sus recuerdos y en como latía su corazón de la emoción. ¿Qué pensaría su hermano de todo esto y sobre todo de que por primera vez se sintió orgullos de decir soy Kuchiki Rukia? Bonito momento de jactares de ser de la nobleza…
-¿Cuantos años sin verte Rukia, o mas bien, tendía que decir Señorita Kuchiki? –Al principio no reconoció al hombre vestido de manera extraña.
–¿Urahara?
–Claro, como siempre estas metida en problemas, siempre terminas en mis manos cuando estas indefensa. –No entendió sus palabras pero por lo menos tendía con quien pasar la noche y pensar, la ayudo a ponerse de pie. –Ven mi tienda se encuentra a unas cuadras de aquí, perdiste tus poderes ¿verdad? Que malo… a algunos no les gustara esto, pero yo te ayudare a que esto no se sepa. –No le creyó, jamás en los años que paso en Rukongai con él, le había gustado esa mordaz sonrisa. –Por ahora ropa nueva y un poco de alimento te caería muy bien.
A la mañana siguiente un desorientado joven no podía distinguir entre los sueños y la realidad se levantaba bruscamente de su cama, solo eran claros esos ojos de color extraño y el nombre de aquella chica que lo había ayudado, su familia al parecer despertó mas loca que de costumbre. Caminaba hacia la escuela preguntándose si la volvería a verla y de cómo darle las gracias por toda su ayuda todo lo que había pensado de ella se detuvo bruscamente cuando la vio, parada delante de él con esa imagen de delicadeza y dulzura que sabía de ante mano no tenia y que fue confirada con esa nota amenazante en su mano. Trato de disimular todo el día, no podía dejar de mirarla de reojo y en algunos momentos nada discreto y percibía que ella se daba cuenta pero no era el único que lo hizo haciendo notorio su "sano" interés por ella, casi todo el salón de clases hablo de ello y fue tema de conversación en almuerzos sobe todo por el tiempo que pasaban juntos, sus constantes escapadas y como Rukia lo ponía incomodo con tan solo acercársele.
Al principio se había molestado por que ella viviera en su closet, pero debía admitir, que le gustaba saber que no estaba solo, y que en cualquier momento si necesitaba verla solo caminaba algunos pasos. En un principio la idea de estar junto él, le molesto pero debía estar cerca para cualquier problema que surgiera como el aquel dia que salvaron a Orihime, esa chica despistada que jamás Rukia hubiera tomado en serio, sin embargo más que eso, ella en ese closet, conoció el significado del hogar y de que era tener una familia. Más de una vez salía a escondidas y alcanzaba a escuchar las conversaciones de Ichigo con su familia durante las comidas y lo envidio, ni con Renji y mucho menos con Byakuya supo el significado de hogar. Aunque también mas de una vez salió de su resguardo solo para verlo dormir. ¿Qué tenia ese joven que insolente que la hacía olvidar el recato y se sintiera así con tan solo verlo? No, no era como él… cada dia lo comprobaba mas y por su mente paso el pensamiento que Ichigo si podría ser para ella, pero de igual manera algo los separaba ella era un dios de la muerte y el un humano y se conformaría con algún día venir por su alma para llevarlo a la sociedad de almas.
Dos meses ya había pasado y cada vez el sentimiento por el bienestar de Ichigo la embargaba además de la preocupación de no poder recuperar sus poderes, al contrario cada vez le era mas difícil separarse de su gigai y moverse le costaba trabaja aunado al comentario de Urahara.
-Sabe que no puede estar todo el tiempo tras él, Señorita, que pasara si algo te llega a pasar y no puedes sacarlo de su cuerpo, él moriría a manos de los Hollow y Usted no podría volver a la Sociedad de Almas. –Había sido la causa de que hora no solo tenia que estar al pendiente del chico sino también de Kon. Ese sentimiento de querer proteger que crecía cada vez en ella.
Llego aquel dia en el que se cumplía un año mas de la muerte de su madre y las lagrimas amargas del arrepentimiento y de alegra por no verlo muerto se escondían se escondían con las gotas de lluvia. Tenerlo recostado en su piernas y saber que estaba vivo no podían igualarse a ningún otro sentimiento. Si… el sentimiento que por él comenzaba a nacer y por primera vez deseo ser libre, ser humana para poder besarlo y pedirle que nunca la dejara. Esa misma noche mientras el dormía profundamente tomo su mano, pidiendo que no se despertada, entrelazo sus dedos y rozo con ella su rostro. Como hubiera deseado que esa caricia fuera verdadera pero conocía que era eso no podría ser.
Mientras la puerta del closet se cerraba la mirada de Ichigo estaba perdida en el techo se su habitación preguntándose que era esa sensación de bienestar que le producía el solo roce de su piel. En ese momento lo decidió haría lo que fuera para que ella siempre estuviera a su lado.
