– Calla, y únicamente observa como Ichigo termina con el menos grande, como te dije antes es momento que dejes de cuidarlo. –Fue lo último que escucho antes de ser paralizada por el kido de Urahara, desesperación, miedo y frustración fue lo que la invadió pero al final de la batalla asombro y alegría de que ese chico pudiera terminar con aquel Hollow. No sabía que era lo que sintió cuando cruzo sus ojos después de esa batalla, tal vez orgullo.
Embriagada del rietsu que envolvía esa noche la habitación y consiente que lo sucedido esa tarde pondría en alerta a la sociedad de almas sabía que su tiempo junto a él terminaba mientras más tiempo pasara mas difícil seria su separación y más peligrosa su estancia. Los recuerdos de su vida como la hermana menor del Byakuya Kuchiki no podían compararse a los tres meses vividos con Ichigo.
El sentimiento de pérdida calaba su alma y era una constante en su vida pero a diferencia de las veces anteriores también perdería por completo todo lo que conocía, su forma de vida y su alma inmortal, únicamente le quedarían recuerdos, recuerdos de su primer encuentro, sus miradas, de aquel su sentimiento que pasaba inadvertido, se reaprovecha diciéndose que los emociones en un dios de muerte no eran necesarios y mucho menos en ella, se gritaba mientras corría dejando atrás la seguridad de aquel armario, de aquella familia que había aprendido a conocer por los sonidos de tras de las paredes. Mientras tanto Ichigo leía la carta de despedida de Rukia y comprendía las palabras de Urahara acerca de los problemas en los que ella se encontraba.
La voz de Renji que en otro momento la hubiera reconfortado la lleno de miedo, no comprendía cómo es que no había sentido su presencia y más como aquel golpe de advertencia no la hubiera tocado.
-¿Donde está aquel hombre al cual le diste tus poderes? pero aunque la torturaran en ese mismo lugar ella nunca lo diría y menos al darse cuenta que su hermano formaba parte del grupo encargado de regresarla. La sangre de ishida y de ichigo cubría el piso pero aun sin luz se podía apreciar el brillo del reflejo de la luna en ella. ¿cómo dejar que él muriera sin tan siquiera haberlo ayudado a escapar? la falta de aire y el latir de su corazón golpeaba su sien.
-¿si por mi culpa ha muerto que tiene que malo que quiera estar con él?.-Esa simple suplica tuvo diferentes repercusiones para Rukia Y Byakuya fue un grito de desesperación por la persona querida que había muerto, pero a Renji atravesó lo más profundo de su alma, ella no fue ni para buscarlo en 50 años, ni para atravesar un patio e irlo a ver y por ese muchacho sariá capaz de aumentar su condena o acercarse a su muerte no pudo hacer más que soltar su agarre y volvió… volvió a escapársele de sus manos como aquella vez, tan solo para ir a salvarlo y solamente pudo mirar sus lagrimas de despedida mientras se cerraba la puerta entre los dos mundos.
