Bueno, este capitulo me costo un poco mas de trabajo, no estoy muy segura de continuar pero lo intentaré, aquí supondremos que Merle no murió (Me agradaba el personaje jojo) Espero les guste.
Oliver esperaba a Marian en la cocina, ella entró comenzando a lavar los platos
-Teníamos una conversación pendiente – dijo sonriendo, Marian lo miro despreocupada
-¿Sobre las bronquiolitis? No se si lo haz notado pero ya no me dedico a eso – comentó riéndose, Oliver se acercó a ayudarla con los platos
-No, me refería a la noche en que te invitaría a salir, la copa pendiente – recordó, Marian negó con la cabeza
-Lo siento, no puedo – respondió ella sin voltear a verlo – Ni si quiera conozco un bar cercano – añadió riéndose, Carol entró a ayudar dándole la oportunidad de huir a Marian, odiaba ese tipo de conversaciones, Oliver era un tipo muy atractivo, y buen tipo, pero no le gustaba, Daryl podía ser un boca sucia pero era la persona más interesante que había conocido en su vida – Mi madre tenía razón, me gustan los dementes – dijo para si misma, se reunió con Carl y Karen para seguir tallando los arcos, ambos chicos eran muy buenos, les agradaba aprender
-Si nos apuramos tal vez terminemos mañana y podamos practicar – dijo Karen entusiasmada, Carl asintió sin dejar de tallar
-Muy bien enanos, tengo que ir a limpiar un poco, asi que continúen con cuidado, en un momento los veo – comentó Marian mientras sacaba de su bolsa su ipod, conecto la pila a la lámpara de campismo que había traído e intento cargarla con la palanca, estuvo asi unos minutos y volvió a colocar la pila en el ipod, este encendió sacándole una sonrisa, les tomó una foto a Carl y Karen mientras estaban distraído y se fue a limpiar el Bloque D, estaba bastante sucio con papeles por todos lados y manchas de lo que parecía ser sangre, pero debía hacerlo si quería tener una celda propia, cada vez eran mas sobrevivientes y menos espacio, Karen ya tenía la suya a lado de la de Beth con la que también había hecho gran amistad, puso música en su Ipod y comenzó a limpiar mientras cantaba "Lies de Marina and the Diamonds" y tomaba la escoba como micrófono, cuando termino la pista comenzó una más alegre incitándola a bailar, tenía mucho que no lo hacía y en ese momento se sentía completamente feliz, mientras barría no podía evitar saltar por el bloque como si fuera un escenario, Rick, Daryl, Carl y Karen entraron silenciosamente atraídos por el ruido, mirándola bailar mientras cantaba, cuando termino la pista ella noto asustada su presencia – Yoo..lo siento, solo…me emocione un poco – se disculpó bajando el volumen, Rick sonrió
-No te preocupes, solo se escucha en el bloque contiguo, no hay problema con los caminantes – comentó Rick divertido
-Deberían intentarlo, es relajante – insistió Marian sintiéndose viva, comenzó a escuchar a Gwen Stefani- What you waiting for? Tomó a Carl de la manos y giró con él mientras cantaba, Karen la siguió y bailo con él, Marian se acercó a Rick que apenas si pudo mover los hombros
-Estoy demasiado oxidado – se disculpó divertido, Beth llegó con Judith y divertida comenzó a hacerle segunda a Marian y a bailar con Rick
-Solo faltas tu chico rudo – pidió ella tomándole la mano pero apenado se negó, cuando terminó la canción todos respiraban agitados – Bueno, debo continuar bailando…digo limpiando – sugirió, Rick le pidió que mantuviera la música en alto, tenía mucho que no lo hacían, ella sonrió agradecida, Carl y Karen decidieron quedarse a ayudarle
-No olvides nuestra cita….te veré en la misma celda – susurró Daryl con una mirada perversa – Solo espero bailes igual – añadió sonrojándola, Marian le dio una leve palmada en el pecho
-Sigues siendo un cerdo – comentó mientras continuaba limpiado, al terminar el día el bloque se veía bastante bien, los chicos le ayudaron a sacar la basura, acudieron juntos a cenar, Daryl ya la esperaba en el comedor, apartando algunos lugares diciendo que eran para Carl y ellas, Marian se sentó junto a él avergonzada, sentía que todos los miraban
-¿Qué? Tengo mierda en la cara – preguntó Daryl sonrojado, todos rieron y dejaron de mirarlos, Marian tocó levemente su rodilla por debajo de la mesa en agradecimiento, comieron en silencio, algo extraño en esos días.
Marian acompaño a Karen a su celda, cuando quedo profundamente dormida, se dirigió a las celdas superiores, no había nadie, si hubiera salido algún caminante estaría perdida, sus ojos aun no se acostumbraban a la oscuridad, una mano la tomó por la cintura, lo cual no era difícil dada su condición, había bajado bastantes kilos desde que había comenzado todo esto
-Esto es un asalto – dijo Daryl comenzando a besar sus lóbulos, Marian giró fingiendo sorpresa – Tendré que amordazarla contra la pared – agregó
-Vaya, es lo mas romántico que he escuchado en toda mi vida – dijo entre risitas, Daryl la apoyo contra la pared
-Entonces falle, quería que se escuchara sexy – fingió besando su cuello, Marian se dejo llevar por sus caricias bruscas, le encantaba como la tocaba sin delicadeza alguna, él se detuvo de golpe – Lo siento, no puedo evitarlo – se disculpo suspirando, Marian se lanzo a sus brazos atrapándolo con las piernas, él la sostuvo del trasero – No puedo creer que tengas este trasero – halagó
-Es de familia – afirmó ella sonriendo
-Dios Bendiga a tu madre – dijo levantando el rostro, ella no pudo evitar reír
-Es raro pero siento que estas evitando que tengamos sexo – mencionó con tranquilidad
-Yo … no, no es eso – respondió él mientras la soltaba – Solo que es demasiado raro, no lo entenderías… – agregó
-¿Entender qué? Daryl me encantaría prolongar todo en esta vida pero ya no es posible, si hubiera sido en otros tiempos créeme no te estaría besando en una celda, pero ahora ni siquiera sé si mañana estarás conmigo…eh despertado sola en los últimos 6 años, un día mas no hará la diferencia – comentó un poco desesperada, Daryl se sentó en el colchón
-Es eso, porque no dejas de hablar como si fuéramos carne, solo pensar de que podrías quedar embarazada…me aterra, eres la primera chica que le hablo después de una borrachera, deberías ser mas considerada – se quejó molesto, Marian se sentó sobre sus piernas
-Lo siento, no sabía que te preocupaba tanto, además tontuelo tampoco deseo un hijo, solo quiero estar contigo, no importa si no es besándonos o teniendo sexo, solo estar contigo… hasta tu silencio es encantador – dijo de manera sincera, se dejo caer en el colchón y atrajo a Daryl con sus brazos – Eso es lo que me encanta de ti, nunca se que esperar – agregó abrazándolo
-Solo eres una maldita princesa consentida – se quejo riendo, Marian lo beso con suavidad
-Y tu un estúpido cazador de pacotilla – se defendió, Daryl la acorralo en el colchón y beso su ombligo haciendo que la piel se le enchinara, con suavidad quitó los botones que le estorbaban para besar sus senos retorciéndola de placer – ¿Me harás suplicar? – preguntó mientras jalaba con delicadeza su cabello, Daryl sacó uno de sus senos del brasiere y beso sus pezones erectos, ella apenas si pudo contenerse, estaba muy excitada – Mas..por favor – pidió con la voz entrecortada, él mordió suavemente el pezón mientras agitaba sus caderas con fuerza por el placer recibido, se quitó la blusa y el brasiere dejando su torso desnudo para deleite de Daryl, sus senos era grandes para su estatura pero sin caer en lo grotesco, con su vestimenta modesta apenas si se veían pero al abrazarla eran más que evidentes, beso con desesperación ambos senos mientras ella frotaba con rapidez su pelvis contra el bulto de su pantalón, hasta que Marian se hundió en un profundo éxtasis, apretó a Daryl con sus brazos
-¿Que fue eso? – preguntó extasiado, Marian sonrió avergonzada
-Mmm..un orgasmo – respondió
sonrojada, Daryl sonrió satisfecho al saber que era sincera pero un pequeño dolor en la entrepierna le hizo querer romper su promesa, Marian no era tonta y sabia que habían llevado esas caricias demasiado lejos como para retroceder, lo recostó y quitó con suavidad su cinturón
-No..aun no – pidió mordiéndose la lengua, realmente quería hacerlo pero sabía que no debía
-No te preocupes cazador, mantendrás tu promesa – confortó ella mientras bajaba el cierre de su pantalón, acercó su cálido aliento a su miembro haciendo que la erección aumentara aun mas, beso suavemente sobre su bóxer erizando todo su cuerpo, con delicadeza lo tomo entre sus manos y lo froto contra sus senos, Daryl intentaba resistirse pero eso era demasiado, observo el espectáculo respirando profundo para controlarse, pero Marian no pensaba detenerse, quería devolverle el favor, humedeció sus carnosos labios y beso con deseo cada parte de su miembro, lo introdujo a su boca con dificultad..nunca hubiera pensado que estuviera tan bien dotado, no tardo mucho en llevarlo al éxtasis, él se dejo caer completamente relajado en el colchón, había pasado tanto tiempo desde a ultima vez con una mujer, y aun así no recordaba tanto placer, normalmente amanecía con alguna desconocida en su casa, así que se levantaba con el condón aun puesto y se marchaba con Merle si es que ella tenía una hermana o una amiga, por lo regular había estado tan borracho que no recordaba que había pasado o si lo había disfrutado, hasta que decidió dejar de hacerlo meses antes del fin del mundo pero nunca había amado a alguien o se había preocupado por ella, Marian lo distrajo de sus pensamientos cuando se recostó a su lado pero no dijo ninguna palabra, no hacía falta, solo quería estar con él en el infinito silencio de la noche, él la atrajo con fuerza a su cuerpo aspirando su delicioso olor a frutas, quedaron profundamente dormidos. El frío de la madrugada despertó a Marian que semi dormida intento averiguar dónde estaba, Daryl yacía a su lado mirándola con una sonrisa
-Pensé que nunca despertarías – mencionó sonriente, ella lo abrazó con emoción como si no se hubieran visto en mucho tiempo – No quería que despertaras sola – mencionó besando su frente – ¿A que te dedicabas antes de esto? – preguntó sin importancia
-Era actriz porno… - respondió con seriedad, Daryl rió – ¿Qué? ¿No me crees? – preguntó molesta
-No…para nada, pero hubieras sido buena – halagó besándola nuevamente, Marian le devolvió el gesto
-Tienes razón, pero era casi igual de promiscuo…trabajaba en un hospital – dijo con sinceridad
-Vaya…pensé que la princesa solo se dedicaba a comprar y verse bellas – se mofó revolviendo su cabello con brusquedad
-Si, la mayoría…pero yo tenía que
trabajar para comprarlas – exclamó mientras le mostraba la lengua, Daryl sacó de la almohada un regalo envuelto en trozos de papel, ella lo tomo emocionada y lo abrió con desesperación, sonrió al notar que era el libro de cocina
-Wow..vaya, muchas gracias..no tenias porque – comentó emocionada, mientras se lanzaba a sus brazos, lo beso con ternura mientras se posaba encima de él, sacó su Ipod y tomó una foto haciendo que Daryl forcejeara con delicadeza para quitársela
-Vamos, no es mi mejor momento, además detesto las fotos – pidió, Marian se acomodo junto a él, y beso su mejilla mientras tomaba la foto
-Ahora seremos dos mostros horribles en una foto – aseguró mirándola – Vamos, hay que levantarse, hare un poco de pan y te preparare un café – sugirió besándolo, él se quedo recostado mirando cómo se vestía
-Esta noche tengo guardia, tendrás que arreglártela sola – mencionó él mientras se abrochaba el pantalón
-Muy bien…prometo pensar en ti – dijo con picardía, él sonrió mientras le daba un fuerte palmada en el trasero, salieron sin ser vistos. Marian amasaba la harina con fuerza para hacer pan, aun no se levantaban así que era una buena hora, Daryl revisaba la cerca, ella lo alcanzó hasta el otro extremo con una taza de café
-No está mal – dijo cortante, Marian lo beso rápidamente – Si, ahora está mejor – aseguró tomándola por la cintura, miraron la reja llena de caminantes
-Terminando el desayuno, le ayudare a Maggie a limpiar – aseguró ella, volviéndolo a besar, regreso al horno, para cuando se levantaron, la mesa ya estaba servida, había pan, leche y un poco de galletas que había horneado con la masa que sobro, Rick se acercó a ella asombrado
-Vaya, se levantaron temprano – dijo al notar que Daryl ya regresaba de vigilar la cerca
-Si, un poco, quise hacer pan y café, nos vendría bien, también hay huevos revueltos con tomate - mencionó, Rick se sentó en la mesa contento, desayunaron con lentitud, mientras los niños se repartían las galletas
-Están deliciosas Marian – halagó Carl mientras les daba un gran mordisco a su galleta, Marian sonrió agradecida, al terminar Rick y ella fueron a la reja para limpiarla de caminantes, ella atacaba con fuerza y rapidez como si estuviera en peligro su vida
-Tranquila, somos varios no entraran – afirmó Rick, Marian limpió con la manga de su camisa el sudor y la sangre salpicada, sonrió con tranquilidad
-Lo siento, es que debo terminar con ellos antes de la comida, prometí terminar los arcos con los niños y después de la comida seguiré limpiando el bloque D y después…haré mas café para los de la guardia – explicó
-Vaya, esta todo agendado…tranquila, puedes hacer todo con calma – comentó
-Rick…tengo que hacerlo, no me quedo mucho tiempo, la siguiente semana vuelvo a los Angeles – confesó entristecida, tenia que marcharse…cada día que pasaba junto a Daryl era más difícil, sería un martirio alejarse de él, prefería no decirlo
-¿Él lo sabe? – preguntó Rick mientras miraba a Daryl a la distancia, ella negó con la cabeza
-Por favor, no se lo digas…él no dejara que lo haga, o peor aun querrá ir conmigo ustedes lo necesitan aquí – pidió
-Debes decirle…Marian él nunca se llevo con nadie como contigo, si lo abandonas…no podrá enfrentarlo, que Merle se fuera le afecto demasiado – comentó
-No puedo, te lo ruego no le digas, prometo regresar- rogó, Rick la miro enfadado
-No diré nada, pero si él me pregunta no se lo ocultare, es todo lo que puedo hacer por ti, ahora tu cumple tu promesa y regresa – aceptó, ella le agradaba bastante pero Daryl era casi su hermano, a pesar de que no conversaban mucho, él confiaba plenamente en él, no deseaba que fuera lastimado.
Marian entró a Carl y a Karen con el mismo ímpetu que lo hizo su padre, Daryl a veces la veía a lo lejos, la manera en la que tomaba su arco en el atardecer y tiraba desde adentro a los caminantes, no la había visto fallar ni una sola vez
-¿Aun no terminan? – preguntó Daryl acercándose a ellos, Karen y Carl tallaban sus flechas emocionados
-No, Marian nos contaba de cuando ganó el torneo juvenil de tiro con arco, tiene una fotos geniales – mencionó Carl emocionado, Marian sonrió agradecida
-Solo fue un tonto torneo con un grupo de lelos igual que yo – musitó mientras guardaba su arco, Daryl se acercó y Karen le paso la foto, vestía un hermoso vestido largo con caídas como las diosas griegas, su cabello iba recogido en trenzas despreocupadas que se unían dejando mechones de cabello suelto, ella apuntaba al atardecer
-Vaya…¿y asi concursaron? – preguntó riéndose, Marian le quitó la foto
-No tonto, fue nuestro premio..salir en la portada del periódico local, asi que me tomaron esta foto – respondió mostrándole le lengua – Además mi novio decía que parecía una diosa griega – añadió, Daryl sonrió tenia razón, se veía realmente hermosa.
Pasaron los días tan rápido que Marian casi cambia de opinión sobre su partida, Rick había cumplido su parte y no les había mencionado que se iba, ni si quiera ella se había atrevido a decirle a Karen, escribía con tristeza un par de cartas, pero era la única manera de poder decirles algo sin que le impidieran partir:
Querido Daryl:
Vaya..es extraño decir esto, pero en todas estas semanas contigo no he podido pensar en otra cosa que regresar a tu lado por la noche y levantarme temprano para verte ahí, he sido la persona más feliz desde que estamos juntos, ni si quiera sé cómo llamarlo, me hiciste cambiar de opinión por completo acerca de tu persona.
Ahora sé que no puedo dejarte atrás, sin embargo debo hacerlo, no intentes buscarme, no pienses si quiera en ir tras de mi…tengo que buscar a mi familia, lo siento, prefiero no despedirme porque estoy segura de que volveré a verte, por favor cuida de Karen, espero que cuando regrese logren perdonarme.
Te quiere Marian
Sello con saliva el sobre y se recostó en el colchón esperando a que Daryl llegara,cuando lo hizo lo beso apasionadamente
-Hola odiosa – dijo sonriendo, Marian le devolvió el saludo efusivo – ¿Qué te pasa? Parece que no me has visto en mil años – preguntó mofándose, ella lo abrazo con fuerza
-Es que así lo siento – mintió intentando contener las lagrimas, "Debes ser fuerte, tienes que buscarlos, no puedes estar aquí sin saber de ellos" pensó para sí misma, él la tomo del rostro
-No iré a ningún lado, lo prometo, ahora deja de portarte así que me pones triste – dijo besándola con delicadeza, Marian desabrochó los botones de su blusa ofreciendo su busto a Daryl, él la beso con entusiasmo mientras se quitaba la camisa y el pantalón, termino de quitarle la ropa a Marian hasta dejarla en ropa interior, con suaves besos recorrió su cuello
-Tal vez, sea el momento correcto – sugirió apenada, Daryl negó con la cabeza
-Aun no consigo preservativos, no entiendo donde los esconde Glenn, además hoy fue un día muy pesado, mañana me parece un buen día – comentó él,
-Muy bien, será mañana – mintió mientras fingía una sonrisa, Daryl la beso
-Te lo he dicho, es más difícil para mí…crees que cuando te miro pavoneándote por la cárcel no me dan ganas de empujarte a un rincón y hacerte mía…vaya que lucho con ello todos los días, pero tu nena…no eres como las demás, no debes ser tratada como las demás – explicó, Marian lo abrazó con fuerza – Vaya que estas sentimental. Se burló
-Promete que me esperaras – pidió ella con lágrimas en los ojos, Daryl le besó la frente
-Claro que lo haré, mañana te veré aquí y te haré el amor hasta ver el amanecer – prometió él sonriendo, Marian acarició su cabello hasta que quedo profundamente dormido, se levantó con cautela y dejo la carta a su alcance, tomó su mochila y salió de la habitación, fue a ver a Karen, se quedo unos minutos mirándola
-Lo siento pequeña, pero aquí estas mejor – dijo para si misma, tomó su mochila y sus armas y salió de la cárcel con la luna como única compañera, no podía evitar llorar pero era algo que debía hacer y quedarse mas tiempo empeoraba las cosas.
Daryl lanzó un casillero por las escaleras molesto, tomó su ballesta pero Rick lo detuvo
-Daryl, debes calmarte, ir por ella no tiene sentido – pidió él, Daryl lo empujo con fuerza
-¡Lo sabías! ¿Y no me dijiste? ¡Maldita sea!¿Porque? – gritó despertando a todos, Rick lo miró con tristeza
-Ella me lo pidió, no puedes detenerla…si no iba hoy lo haría mañana. – explicó, Daryl salió de las celdas corriendo, solo pensaba en ir por ella y cuando la tuviera enfrente le diría lo maldita cobarde que era..el podía ir con ella y regresar a salvo, Rick iba tras él – Ella no quería que te fueras, por eso no te dijo nada – agregó, Daryl se detuvo en la puerta al notar que los caminantes se habían amontonado en la parte frágil de la cerca, corrió junto con los demás para reforzarla, e intentar detenerlos.
Rick estaba muy apenado por lo sucedido, de verdad quería decirle que no había sido su decisión pero cualquier palabra del tema molestaba a Daryl, quien pasó noche tras noche de guardia esperando el regresó de Marian, al completar el mes bajó de la torre, y no volvió a hablar del tema como si ella hubiera muerto y fuera solo un recuerdo, Karen solo había llorado el primer día, después de leer su carta, después comprendió lo que pasaba, también la esperaba todos los días en la entrada de la cárcel mientras practicaba con Carl los tiros con arco, lo único bueno que había sucedido era el regreso de Merle, aunque no estaban muy satisfechos, Glenn aun no lo perdonaba por su encuentro con el gobernador, asi que él pasaba la mayor parte del tiempo escondido, Michonne lo había perdonado después de su pequeña charla y su arrepentimiento sincero, no podía creer que lo encontraran vivo después de los disparos que había recibido, reafirmando que solo Merle podía matar a Merle.
Daryl se encontraba recostado en su litera cuando Karen entró
-Hola – dijo apenada mientras se paraba en el marco, él solo gruño pensando que ya era la hora de la cena, Karen tomó una de sus manos y deposito la fotografía de Marian con el arco – No la odies, ella solo quiere buscar a sus padres, se siente culpable – mencionó con tranquilidad
-No sé a qué te refieres, ella puede hacer lo que quiera, guarda su foto y haz una tumba – mencionó con frialdad al recordar que ya habían pasado 3 largos meses, sin una sola noticia de ella, Karen puso la foto en su mesa de noche
-Ella está viva, aunque te duela aceptarlo, regresara…porque hizo una promesa – aseguró llorando
-No sé en qué mundo vives, tal vez en el de los unicornios y esas porquerías de las niñas pero ella debe estar muerta, y ninguna estúpida promesa la regresara, así que enciérrate en tu mundo de fantasía y no regreses – comentó enfadado – Ella te abandono porque estorbabas – agregó, Karen salió de la celda pero se detuvo en el marco
-Quieres que no crea en unicornios mientras la gente que muere regresa para intentar matarte? – Preguntó con enfado mientras azotaba la reja de la celda – Ella no me abandono, hizo lo que era mejor para mi – exclamó, Daryl golpeó la pared con fuerza hasta que sus nudillos sangraron. Dana la nueva chica corrió a asistirlo, tenia 25 años tal vez, un cuerpo exuberante, había llegado hace una semana, con su esposo, un tipo escuálido de unos treinta y tantos, falleció a los 3 dias de haber llegado, después de eso se le había insinuado a casi todo el campamento y había escuchado de Oliver que ya se había acostado con ella, su cabello rubio y ondulado enmarcaban su rostro dulce, pero tenia los ojos mas fríos que había visto jamás
-Daryl cariño, no debes lastimarte asi – comentó mientras lo ayudaba a sentarse, sin evidenciarse posó su trasero sobre sus piernas – Lo siento – se disculpó sin apartarse, él no tenía ganas de discutir, tal vez otros labios borrarían su dolor, ella lo besó apasionadamente sin recibir respuesta, con un fuerte empujo la tiró al suelo
-Quiero estar solo – pidió mostrándole la puerta, Dana se levantó molesta
-Eres un completo imbécil – se quejó saliendo a zancadas, Merle se topó con ella en el pasillo
-Muy bien Darlyna, ya vuelvo a verte como eras…y no como la perra de Rick – reprochó mirándole el trasero a Dana mientras se alejaba, Daryl se sentó en la litera enfadado
-Ya te dije que no soy la perra de nadie – aseguró, Merle le pasó una botella de whisky, mientras tomaba la foto de la repisa
-Uhh…¿Y esta lindura tetas de azúcar? – preguntó pasando su pulgar por la fotografía de Marian como si pudiera tocarla, Daryl se la quitó molesto
-Nadie importante – respondió tajante, ambos escucharon la voz de Rick pidiendo ayuda.
