Aquí el tercer capitulo, siento tardarme tanto...bueno deje vivo a Merle jeje tal vez por un tiempo, aun no lo sé, no me apegué mucho a los capítulos pero supongo que me pondré al corriente después del ultimo ataque a la prisión donde muere el gobernador pero aun no sé como...ya lo pensaré con calma...por el momento disfruten mis enredos amorosos jojo. Gracias y los comentarios son bienvenidos.

Rick llamó a todos a la puerta, una nueva horda había atacado y no podían contenerla, la malla se venía abajo, salieron apresurados a matar a los que pudieran, Michonne atacaba con su katana a cuanto se le atravesaba pero no había suficiente ayuda, de pronto una camioneta sonó el claxon con fuerza haciendo que los caminantes se dirigieran hacia ella, Marian bajó de la camioneta y disparo sus flechas para derribarlos, Michonne y Maggie continuaron con los que restaban, mientras Rick y los demás reforzaban la valla, cuando lo notaron habían terminado con el grupo, Carl abrió la puerta con una gran sonrisa, Marian entró caminando mientras el conductor metía la camioneta, abrazó a Carl con fuerza

-Te extrañe – dijo ella sonriendo, Rick se alegraba de verla, extrañaba su actitud alegre por los pasillos mientras cantaba y preparaba pan, Carol corrió a saludarla

-Vaya. Me alegra que regresaras pequeña – dijo Carol, Marian busco a Karen y a Daryl con la mirada, pero él solo la miraba con desprecio, se dio la vuelta y se alejo de ella como si se tratara de una plaga acompañado de otro hombre, Marian miró a Rick decepcionada

-Ahh, si, les presento a Max, él…bueno, es un viejo conocido, lo encontré en los Angeles – comentó ella mientras lo señalaba, Max bajo de la camioneta, tenia tal vez 35 años, de cabello negro y piel cobriza, sus ojos café se mostraban serenos – Pero, bueno, no solo traje otra boca que alimentar – agregó abriendo la camioneta que venia repleta de viveres, comida enlatada, frutos frescos y costales de semillas, medicamentos y mudas de ropa, Rick afirmó agradecido, no sabía cómo lo hacía pero ella siempre lo solucionaba, era como si contara con un mapa de los mejores abastecimientos, entraba sola y salía sola sin incidentes.

-Bueno, deben venir cansados, será mejor que duerman, ya es tarde – sugirió Rick

-Podrías mostrarle el lugar a Max, iré a buscar a Karen – pidió mientras corría en su búsqueda, cuando la hayo la abrazo con fuerza – Pequeña no sabes como te extrañe – explicó llorando – Lo siento, de verdad lo siento, no quise abandonarte asi, pero llevarte conmigo era imposible – se excuso sin dejar de llorar

-Lo sé, gracias por regresar – aseguró Karen feliz de verla, volvió a abrazarla con fuerza

-Te traje un regalo – susurro mientras sacaba de su bolsa un pequeño arco de fibra de carbono, al presionar el botón del centro se expandía a uno normal, Karen lo tomo entusiasmada, fingiendo que tiraba una flecha – Tendremos que retomar las clases, quiero que seas la mejor – insistió sonriendo, Karen asintió con la cabeza feliz, dejo su mochila a un lado y salió en búsqueda de Daryl, subió a las celdas, caminando con cuidado y tocando las paredes para evitar caerse, de repente alguien la orillo bruscamente a la pared, golpeando con fuerza su espalda, Daryl la tomó fuertemente del cuello sin estrangularla, apenas si distinguía su mirada en la oscuridad pero sentía su respiración agitada y el olor a licor, él la beso sin delicadeza mordiendo sus labios, el sabor del whisky era fuerte – Te extrañe – dijo suspirando mientras intentaba abrazarlo pero el tomo sus muñecas y la inmovilizo en la pared, continuo besándola con brusquedad – Basta, Daryl – pidió, él la soltó molesto, levantó su botella de whisky caminando hacia su celda, ella lo siguió en silencio

-Deja de seguirme – ordenó empujándola

-¿Eso es todo? Por dios Daryl, estos meses no he dejado de pensar ni un segundo en ti y solo recibo tu rechazo…es mi familia, tu hubieras hecho lo mismo – comentó enfadada, Daryl la tomó del cuello nuevamente apretando con fuerza, por un momento recordó cuando regreso por Merle

-¿Pensar en mi? No tenias que huir, me abandonaste y ahora llegas con otro tipo como si nada, ya no te necesito princesa, tu lo dijiste….solo somos carne – explicó soltándola, tomó un sorbo grande de Whisky

-Daryl….no seas cruel conmigo – pidió mientras sus ojos se humedecían

-No dulzura, no soy nada cruel contigo…solo te facilito las cosas, ahora puedes irte sin remordimientos el día que te plazca- comentó con voz áspera y un nudo en la garganta – Es más fácil cuando es sexo ¿no?, ahora si no vas a darme lo que necesito…lárgate – agregó, Dana salió de su celda

-¿Estás listo cariño? – preguntó ella mientras lo llamaba con las manos, Marian apretó sus puños con fuerza

-Muy bien cazador, si así lo quieres..así será – amenazó mientras se daba la vuelta, él la detuvo con brusquedad jalándola del brazo

-No te preocupes por mi princesa, sé cómo cuidar mi trasero, se te olvidan tus cosas – comentó entregándole su fotografía y la carta, Marian lo miró deshecha – ¿Que miras? ¿Acaso quieres un trío? No tengo problemas con ello – interrumpió mientras la tomaba por el trasero, Marian lo golpeó con fuerza estampándolo contra la pared, tomó su cuello y lo estrangulo por unos segundos, él comenzó a reírse sin soltar su botella

-No soy la misma, Dixon, vuelve a llamarme así o a tocarme como a una de tus malditas zorras y meteré esa botella en tu jodido trasero – advirtió soltándolo, Dana corrió a levantarlo – Que disfrutes la cena cazador – sugirió molesta mientras salía de las celdas, apretando con fuerza su fotografía, Daryl la miró alejarse termino su botella y la rompió contra la pared

-Es mejor que te largues – sugirió a Dana mientras entraba a su celda y cerraba la puerta

Marian se tumbo en el suelo junto a Karen, contenía las lagrimas lo mas que podía para no preocuparla, cuando se aseguró que dormía profundamente comenzó a llorar en silencio, odiaba a Daryl, pensó que era una persona diferente pero era igual a todos, solo un imbécil al que también le gustaban las mujeres.

Su sueño era agitado, volvieron los recuerdos de su niñez…su padre salía de la casa de su abuelo, su cabello negro y ojos café siempre serenos, llevaba una sonrisa en el rostro, la cargó y le dio un par de vueltas en el aire, ella sonreía mientras agitaba sus brazos para exigirle más vueltas, tenía 6 años, llevaba un pequeño vestido de con estampado de flores, su madre había insistido todo el día para que se lo pusiera

- Vamos pequeña, tenemos que trabajar – exclamó su padre mientras tomaba sus herramientas, ella cargó el rifle en su pequeña espalda, apenas si la dejaba caminar intentaba alcanzar a su padre a toda prisa, él la llevó al riachuelo que corría debajo de la granja, se quedaron sentados debajo de los arboles, esperando a que las liebres se acercaran a beber, la ayudo a acomodarse el rifle hasta que lograron atrapar una, ella corrió a levantarla manchando su vestido con sangre y lodo – Tu madre nos matará – afirmó divertido mientras ponían la liebre en la bolsa, ella se quedó pensativa

-¿Sus padres la esperaran en casa? – preguntó mortificada, Eduardo frunció el entrecejo y negó con la cabeza – Si yo me voy como ella ¿No me esperaran en casa? – agregó, él la abrazó con fuerza

- Claro que si amor, solo que… necesitamos comerla, no podemos hacerlo viva – explicó, ella acarició las patas de la liebre entristecida

-Lo entiendo, y….¿Alguien me comerá a mi? – dijo asustada, Eduardo negó

-No, no, no….todos tenemos un papel en este mundo, tú no eres nada sin la liebre…sin el pasto que la alimenta…sin el aire y el agua que hacen que el pasto crezca – comentó, ella sonrió levemente y corrió al otro lado del riachuelo, cortó un par de flores y las puso cerca de la mancha de sangre

- Gracias señor liebre por alimentarnos – exclamó agradecida, Eduardo sonrió ante su inocencia pero sentía cierto remordimiento por la liebre, pero debían comer..no había sido un buena cosecha y los gastos eran cada vez mayores, más ahora que Alejandra estaba embarazada, había tenido que dejar el trabajo momentáneamente y él dinero no era suficiente, si seguían asi no podrían pagar ni siquiera el parto del nuevo miembro, sacudió su cabeza para alejar sus malos pensamientos y cargó a Marian en sus brazos, tenían que llevar la cena a casa…

Por la mañana aun tenía los ojos hinchados por llorar, era algo tarde por la intensidad de luz que entraba del pasillo, giró para buscar a Karen pero ella ya se había levantado, salió semi dormida al patio, Carol se acercó a ella de manera tranquila

-¿No pasaste una buena noche? – preguntó preocupada al ver sus ojos hinchados, Marian fingió una sonrisa

-Me desvele de mas platicando con Karen – mintió, se sentó en la mesa y tomó una taza de café, Daryl la miraba desde el otro extremo, se encontraba con un hombre mayor que él, tal vez por 10 años, tenía una mirada extraña, y llevaba una de sus manos cubierta por una pieza de metal de donde salía un cuchillo enorme

-¿Todo bien? – preguntó Rick mientras la tomaba por los hombros, Marian intentó asentir mientras contenía las lagrimas – Tranquila, solo tiene que asimilarlo…te espero cada noche..Cada mañana durante un mes en esa torre, además ahora tendrás que tratar con su hermano Merle, ha estado de peor humor desde que llegó – comentó para animarla, Marian sabía que no mentía pero no importaba el pasado si no el ahora

-No, él está muy bien, ya tiene una amiguita nueva – respondió con frialdad terminándose el café

-Marian…es difícil para él, no puedo ayudarlos más…pero te advertí que esto pasaría si le mentías….ahora el te extraña a su modo, solo dale tiempo – explicó dándole unas leves palmadas

-Ya no hay tiempo, volveré a irme en dos semanas…encontré algunas pistas de grupos más grandes..mi familia puede estar ahí – comentó mientras suspiraba – Él tiene razón, es mejor asi – confirmó con frialdad. Al terminar de desayunar se reunió con Karen, Carl llegaría más tarde pues ayudaba a su padre con los deberes de la granja, Marian llevo a Karen a la reja y la obligó a subirla una y otra vez – Mas rápido – ordenó casi gritando, Karen estaba cansada, apenas si podía subir

-Ya no aguanto Marian – suplicó pero solo hizo que se molestara mas

-¿Ya no aguantas?...cuando te estén siguiendo y estés sola…¿te pararas y dirás que ya no aguantas?...aqui lo importante es sobrevivir…apréndelo – reprendió, Karen contuvo las lagrimas era la primera vez que le hablaba así desde que la había encontrado, Marian tomó su arco y lo colgó en la espalda mientras subía la reja sin problemas hasta saltar del otro lado – Que quede claro, esto puede salvarte la vida, así que deja de llorar – pidió, Karen asintió con los ojos llenos de lagrimas

-No deberías volverla como tu – comentó Max mientras se aproximaba a ellas, Marian lo miró con coraje

-¿Como yo? ¿A que te refieres? – preguntó molesta

-Una asesina…vamos Marian vas por el mundo con el único fin de matar a esos muertos..por un momento recuerda que eras una reconocida doctora – respondió mientras tomaba las flechas con asco

-Esta asesina te salvo la vida…no puedes asesinar a lo que está muerto mi querido Max..y el ser doctora no impedirá que esas cosas me traguen viva – aclaró con molestia mientras saltaba nuevamente a su lado – Ahora, ya no lo soy y ellos no tienen porque saberlo - advirtió

-Tranquila cuñada…no es para que te enojes – comentó mas tranquilo, Marian lo miró con odio

-Ya no soy tu cuñada, él está muerto, acéptalo – sugirió

-Vamos Marian, no tienes porque comportarte asi….soy lo mas cercano a tu familia, siento lo de Sebastian….pero es momento de salir adelante juntos – explicó mientras lo tomaba por los hombros

-Solo fue un beso Max…no nos conocíamos, fue hace mas de 10 años, no soy la misma…no es una reunión de romance, solo te salve y será todo lo que tendrás de mi – aseguró mientras se zafaba y llamaba a Karen

-Debes pensarlo Marian, aun podemos ser una familia – sugirió calmado,, ella siguió avanzando sin prestarle atención, lo que menos deseaba era iniciar una relación, Daryl la miraba desde la puerta con los brazos cruzados

-Vaya..hoy es el día de divertir a los idiotas? – preguntó Marian con sarcasmo, Daryl hizo una mueca parecida a una sonrisa

-Vaya princesa, ¿no pierdes el tiempo no? – respondió mirando a Max

-No, tu tampoco…o debería preguntarle a Dana – afirmó despreocupada recogiendo sus cosas, Daryl se dio la vuelta sin decir mas

- Asi que mi hermano te está causando molestias dulzura – comentó Merle pasándole una de sus flechas, Marian la tomó enfadada

- Como si no fuera suficiente con un Dixon – se quejó, Merle rió le agradaba la chica, miró su trasero mientras se alejaba.

Merle y Daryl discutían con Rick en una esquina del patio, Marian los miraba sin importancia mientras continuaba enseñándoles a Carl y Karen a tirar con el arco, le encantaban sus nuevos arcos, aunque todavía le costaba abrirlo

- Tetas de azúcar, vamos que te enseñare a cazar – gritó Merle divertido, Marian continuo pasando su arco de una mano a otra, sabía que hablaba de ella porque no veía a ninguna otra chica a la redonda pero decidió ignorarlo por pura dignidad, Merle se paró frente a ella – Dulzura, hoy iras con los hombres a cazar – exclamó sonriendo, Marian miró a Rick un poco asustada

- Si, deberías…eres buena – sugirió él, Marian paso su mirada a Daryl

- Podemos ir solos, ella solo estorbara….probablemente se pierda en el bosque – se mofó mientras escupía cerca, Marian tomó su arco enfadada y sus flechas

- ¿Qué Daryl? ¿Tienes miedo que una chica pateé tu culo sureño? – preguntó con sarcasmo haciendo que Merle echara a reír

-Hermanito, esta chica tiene mas huevos que tu – se burló mientras comenzaba a caminar, Marian lo siguió aun enfadada mientras Daryl fingía ignorarla, entraron en el bosque – Escucha nena, tienes que ser muy silenciosa – susurró señalando un par de ardillas, Marian las miró en silencio, era muy buena en el arco pero no había practicado con objetivos tan pequeños y rápidos, apuntó con el arco pero Daryl se adelantó con la ballesta, y atravesó a la ardilla en la cabeza

- No pierdas el tiempo Merle – sugirió caminando para traer su caza, Marian apuntó con la fecha directamente a su cabeza, Merle no reacciono hasta que ella disparó, rozo el cabello de Daryl haciendo que él girara molesto – ¡Que demonios te pasa! – gritó mientras revisaba si lo había herido, Merle rió a carcajadas mientras le mostraba los arbustos, un caminante se encontraba con la flecha de Marian atravesada en la cabeza

-La próxima vez no fallaré – se burló ella acercándose a ellos, Merle le dio una leve palmada en la espalda

- Tetas de azúcar, me agradas – confesó de manera alegre. Siguieron su búsqueda por el bosque, Merle le explicaba con dedicación como ubicarse en el bosque y rastrear animales, Marian lo escuchaba con atención, sin perder una sola palabra de lo que decía haciendo que Daryl se pusiera celoso "Por Dios tiene como 15años mas que ella" pensó molesto – Vamos Darlyna, hay que llevar comida a esos pobres diablos – comentó despertándolo de sus sueños, se limitó a asentir con la cabeza – Ven nena, tienes que ser más rápida con el arco, no basta con darle a los grandes – explicó mientras tomaba una piedra del suelo y la lanzaba con fuerza a los arbustos, una pequeña parvada de aves salió volando, Marian disparó una flecha y sonrió al notar que había acertado, había herido al ave en una de sus alas, la levantó orgullosa mostrándosela a Merle quien le devolvió el gesto.

Regresaron a la prisión con un par de aves y ardillas, nada grande, Rick suspiró aliviado al notar que los tres regresaban a casa sin heridas, Marian estaba emocionada, su padre le había enseñado a cazar pero se limitaba a liebres y no siempre acertaba, ciertamente Merle era de mucha ayuda para mejorar. Marian se despidió rápidamente y corrió a buscar a Karen que la esperaba en su celda

- Es mucho más joven que tu – mencionó Daryl mientras limpiaba su cuchillo, Merle sonrió ampliamente

-Tanto te importa, te estás ablandando demasiado – respondió divertido mientras llevaba las presas a las mujeres para que las limpiaran…